Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.
Disfruten, queridos querubines :D
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Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
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Bella Swan's Brand New Acid Test:
(La prueba de fuego de Bella Swan).
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Capítulo 25: Entre otras cosas.
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Abrí el explorador de internet tres días después, por la tarde. Desde mi conversación con Edward todo había sido reducido a la nada, y se había puesto más sombrío que de costumbre para mí.
No culpaba a Edward por lo que estaba pasando, digo, ¿quién lo haría? Aquí la única culpable de todas mis estupideces era yo. Ya no sentía demasiadas ganas de compartir con los chicos.
En primer lugar, porque sabía que estaban en el dilema Edward/Bella y que no estaban del todos seguros de qué lado ponerse. O sea, ¿existía el equipo "Bella" y el equipo "Eddie"? Una total y completa locura.
Por un lado, querían estar conmigo porque sabía que se sentían mal por mí y toda la cosa, pero aquí la víctima era Edward, y no podían dejarlo solo.
En conclusión, ambos nos habíamos alejado del núcleo de amistades.
Edward iba por ahí deambulando, siempre con un libro bajo el brazo y sus auriculares puestos. Estaba como en su propio mundo, meditando. Lo peor era que ni siquiera le hablaba a Bree.
Bree me buscó un par de veces, pero me escondí, patéticamente. Estaba claro que ella no sabía la razón de mi separación con Edward, él era demasiado reservado como para comentarle eso a su hermana, y, por otro lado, quería creer que no quería ensuciar mi reputación con su familia.
Espero de todo corazón que así sea.
Y, eso. Ya no quería estar con los chicos porque sabía que se sentirían culpables de estar conmigo, dejando a Edward de lado, y a la vez sabía que sería de la misma forma si Edward estuviera en el grupo con ellos y yo no.
Nuestras únicas conversaciones se limitaban a conceptos biológicos en laboratorio (ahora sobre el sistema respiratorio y digestivo). Y fin de la historia.
La cosa era que, desde que mi mundo se estaba desmoronando y Renée y Charlie no hacían más que preocuparse de mi estado de meditación/depresión permanente, había decidido hacerme una cuenta en Twitter.
La cosa más cliché que se puede hacer cuando vienes saliendo de una ruptura y necesitas desahogarte.
Y ahí estaba: con el computador encendido, confirmando mi correo electrónico para así confirmar la cuenta y listo.
¿Qué estás pensando?
El cuadrito de publicación me llamaba. En fin, ya había personalizado mi fondo y de foto de perfil puse una flor caída. Casi marchita.
¿Qué estás pensando?, me preguntó Twitter nuevamente.
¿Cómo diablos escribir lo que sentía en ciento cuarenta caracteres?
Así que sí, ese fue mi primer twit.
¿Cómo olvidarlo cuando fue la luz de mi existencia, aunque fuera por un corto período de tiempo?
Y sí, ese fue el segundo.
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Los días iban pasando lentamente: la graduación se acercaba. Y diablos, no quería saber qué carajo iba a hacer con mi vida. ¿Vocación? Ni puta idea. Probablemente literatura, aunque moriría de hambre.
Y, después de todo, ¿si Bella Swan se muere de hambre el mundo seguirá girando?
La respuesta era sí, señores. Así que al carajo con la universidad. Hiciera lo que hiciera, escogiera lo que escogiera, las cosas serían iguales.
Siempre.
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Estaba harta de ver gente sonriendo en la calle, digo, ¿por qué carajo sonríen? ¿Había siquiera una razón para vivir? ¿Cuál era el sentido de nuestra existencia? ¿Porqué siquiera existía? ¿Por qué soy un ser vivo?
Oh, pensé, eso quedaría bien como un twit.
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No sé cómo fue la cosa, ni en qué momento pasó, pero el punto era que, de repente, llegué a doscientos seguidores en Twitter. En una semana. Y, ¡caray!, era increíble la cantidad de favoritos y retweets que tenían mis reflexiones pseudo-melancólicas, al estilo suicida, muy emo.
Muy Bella.
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Cuando abrí twitter para volver a la hazaña de manifestar mis profundos pensamientos/dolor/miseria/enojo, noté algo realmente curioso cuando entré a la sección de menciones, retweets y favoritos.
Tenía mi primera mención.
¡Alguien me había escrito! Y Dios, eso era lo más emocionante que me había pasado en la semana.
" soyunextraño dice:
ConfesionesDeUnaInconformista: ¿A qué se debe tu melancolía? xx".
Me quedé pensando un momento: ah, sí. Edward.
Siempre era Edward.
" soyunextraño: perdí a alguien que quería mucho. Y fue por mi culpa."
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Al día siguiente de que descubriera el mensaje de este anónimo, llegué a clases con menos ánimo que antes. Y, lamentablemente, no podía evitar sentirme así. Parecía que las cosas no iban a progresar nunca. Edward no nos hablaba. Yo no les hablaba a los chicos y, a pesar del continuo esfuerzo de Alice y Rosalie por acompañarme, les daba a entender todo el tiempo que deseaba estar sola.
En serio, lo quería así.
—En serio, Bella. Basta de sentimentalismo barato. Por favor, vuelve con nosotros —pedía Alice.
—¿Sentimentalismo barato? Alice… no puedo dejar las cosas así. No puedo… no… —sollocé. Sentí que el aire se hacía escaso, pero no quería llorar. Así que me contuve. Cada vez que se sacaba el tema a colación me sentía profundamente miserable.
Rosalie suspiró.
—Te ayudaremos, Bella. Lo… prometo. Esto va a pasar.
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Finalmente, llegó la clase de biología esa misma tarde. Llegué a mi asiento, con mi rostro un poco contraído por la tensión. Lo último que quería era llegar donde Edward y tener que mirarle la cara nuevamente. Cada vez que veía su expresión de indiferencia en mi dirección, todas mis esperanzas volvían a desplomarse. ¿Cuánto duraría esto? ¿Sería capaz de soportarlo mucho más?
—Hola —saludé, cortésmente. Edward me dedicó una sonrisa triste, que no le llegaba a los ojos.
—Hola, Bella.
—¿Qué tal todo? —murmuré, sacando de mi mochila los materiales que se necesitaban para el laboratorio.
—Eh, bien —susurró.
Mentira.
Él mentía. Podía reconocerlo.
¿Estaba doliéndole tanto como a mí?
Mi lado egoísta (el cual equivalía a un quince por ciento de mí), quería que le doliera, que se diera cuenta de que esto iba a ser eterno si él no me perdonaba algún día.
Mi lado sensible sólo esperaba que estuviera bien. Ese ochenta y cinco por ciento restante se retorcía de pena. Si él estaba bien, significaba que ya había superado lo que estábamos pasando. Y aunque quería que él estuviera bien, eso significaba que probablemente lo estaría sin mí. Y eso dolía.
—Traje los guantes quirúrgicos que nos pedían —avisé, sacándolos de mi mochila. Un poco asqueada, por lo demás. ¿Diseccionar una rana? Dios se apiadara de mí.
—Bien —aprobó—. Yo traje el frasco, el alcohol y el algodón.
El señor Banner se paró enfrente de la clase, con un brillo malévolo en los ojos.
—Así que, estudiantes, vamos a diseccionar una rana hoy. Esto va a ser para comparar lo parecidos que somos pordentro a las ranas: nuestro sistema digestivo y respiratorio. Van a diseccionar una por pareja. Voy a dejarlas en el frasco que pedí que trajeran, así que ténganlo abierto y con el algodón untado en alcohol dentro. Tienen dos minutos para preparar el frasco.
Edward y yo nos miramos, no pude evitar gemir. No quería ser una asesina de ranas.
—Bella, ¿te sientes bien? —preguntó Edward, cuando cerré los ojos y presioné el puente de mi nariz. De pronto recordé la cantidad de veces en las que le había visto hacer eso.
—Sí —mentí. Dios, iba a presenciar una cruel y brutal muerte de una ranita inocente y yo no iba a hacer nada al respecto.
Edward puso alcohol en el algodón y lo situó todo dentro del frasco. Me asqueé de sólo pensar lo que eso provocaría. El señor Banner comenzó a desplazarse en dirección a nosotros. Gemí más fuerte.
—Hey, Bella —Edward susurró—, tranquila.
—Muy bien, chicos —dijo el Señor Banner. Tomó una rana con la mano, la cual estaba cubierta por un guante plástico. La depositó en el frasco y, no sé por qué, sentí que una parte de mí se estremecía involuntariamente.
¡Las ranas no!
El señor Banner volvió a su asiento, y se sentó allí, una vez que terminó de repartir las ranas. Me paré decidida, quitándole el frasco a Edward y tiré la rana por la ventana.
—¡Corre! —grité. Fui donde nuestros compañeros que me estaban mirando atónitos y les quité la rana. También la tiré por la ventana—. ¡Salven a las ranas!
El resto de los grupos apoyaron la moción, la mayoría eran mixtos. Las chicas, sin dudarlo, tiraron las ranas por la ventana. A los compañeros de trabajo, no les tocó más que apoyar. Un par de chicos se notaban asqueados, así que igual las tiraron. La única pareja que estaba entusiasmada con la disección era un par de metaleros sádicos, así que no tuve más remedio que ir y quitarles el frasco a la fuerza. Se resistieron. Insistí, hasta lograrlo con la ayuda de unas manos un poco más fuertes que las mías. Miré hacia atrás, y Edward tenía el frasco y por la ventana dejó salir a la pobre rana. Avanzó un poco más adormilada que las demás, pero lo consiguió. Cuando miré por la ventana, las ranas iban avanzando por el campus, camino a la laguna que estaba junto al gimnasio. De ahí las habían sacado, y ahí volverían.
—¡Corran! —chillé. Ya estaban cerca…
—¡Isabella Swan! —gritó el Señor Banner—, a la oficina del director. ¡Ahora!
Empalidecí. El Señor Banner lucía bastante cabreado.
—El resto, van a tener que soportar una clase teórica. ¡No va a haber laboratorio hoy! Es que, ugh, Dios, tengo que avisar sobre esto.
El Señor Banner salió apresuradamente al pasillo, buscando un inspector.
—¡Ayuda, alguien! ¡Huyeron las ranas!
Pensé que iban a odiarme por tener que escuchar explicaciones por una hora una vez que el maestro volviera, pero cuando iba saliendo por la puerta, con mi mochila al hombro, cuando miré atrás, las niñas me miraban con un gesto de agradecimiento.
Y Edward… Edward lucía divertido.
Me sonrió. Me sonrió de verdad.
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HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. qué tal? bueno, em, lamento comunicarles que estamos cercanas al final de la historia :'( quedan como 4 capítulos, aprox. Así que espero que sigan hasta el final *corazoncito*
siempre quise escribir una escena de liberen a las ranas/sapos, mi sueño se ha hecho realidad *arcoiris*
espero les haya gustado el capítulo, la verdad es que fluyó muy rápido. qué opinan del twitter de bella?
nos estamos leyendo: mil gracias por sus tiernos reviews/favoritos e incluso a las lectoras fantasmas
Mordiscos,
-Vale
