Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.
Disfruten, queridos querubines :D
.
Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
facebook /groups /betasffadiction
.
.
Bella Swan's Brand New Acid Test:
(La prueba de fuego de Bella Swan).
.
Capítulo 26: Una sorpresa.
.
Los días habían pasado a paso lento y tortuoso. En primer lugar, a pesar de que las cosas con Edward algo habían progresado (y con progresar me refiero a que siquiera me dirigiera la palabra), aun así sabía que tomaría algo de tiempo volver al punto en el cual iniciamos.
El suceso de las ranas me había acercado a él al punto de saludarnos y hablar un poco más cómodos, y con el ambiente menos tenso, pero aun así sentía un vacío al saber que ese tipo de "progreso" no era lo que yo buscaba. Era como cuando estábamos iniciando nuestra amistad. Y listo.
Y ahora, que habían terminado las evaluaciones y toda esa porquería, estaban todas las chicas preocupadas por el baile de promoción. Como estaba en el comité de organización, tenía que ayudar con la organización del acto.
Mi laptop estaba sobre mi regazo, mientras yo comía helado de chips y crema. De fondo tenía el MTV, con un especial de no sé qué cosas de top 20 o algo por el estilo.
En mi twitter el tal anónimo seguía mandándome mensajes, los cuales respondía con grado porque no era invasivo conmigo. Era bastante preocupado, por lo demás.
" soyunextraño: yo creo que deberías ir a tu graduación. Quién sabe. Quizás todo salga bien".
Suspiré. Era un mensaje que recién me había llegado. No opté por otra opción más que decirle que no me sentía bien: un resfrío o algo estúpido como eso.
.
.
.
Cuando apagué la computadora y me recosté en el sofá a ver televisión, aún comiendo mi litro y algo de helado, me pregunté cómo estarían saliendo las cosas en el gimnasio. Digo, es el baile de promoción. Fin de curso, de la secundaria. Un asco, porque sin Edward claramente sería un asco.
¿Iría él?
Aparté esos pensamientos de mi mente. Eran las cinco de la tarde, y se suponía que el baile iniciaba a las ocho y media. Esperaba de corazón de que Alice y Rosalie tuvieran una buena noche.
Escuché de pronto el sonido del timbre. Qué asco. Ni me molesté en mirar. Si alguien quiere verme pueden dar la vuelta e…
—¡Belli-Bells!
—¿Quién es mi pequeña bailarina?
—¡Arriba, arriba!
Irse.
Alice me sonrió cuando me ayudó a levantarme. Rosalie me quitó el pote de helado y lo llevó al lavamanos. Antes de que pudiera reclamar, le echó agua. Y todo mi helado se fue por el desagüe.
—¡ROSALIEEEEEEE!
—Oh, vamos, Bella. Ya tienes como mil calorías en tu organismo. Me lo agradecerás después cuando tu vestido te entre.
—¿Qué? —Mi voz reflejó el pánico más puro.
—Vamos a la graduación, Bella. Duh.
—No, no, no… toda esa mierda escolar para mí ya pasó. ¿Sí? De acuerdo. Ahora si me disculpan, estaban dando la historia de cómo se formó Radiohead y…
—Me importa un huevo. ¡Arriba!
Rosalie apagó la tele, y Alice me arrastró a mi habitación. Ambas tenían tres bolsas grandes, y una caja enorme. Venían con un tremendo equipamiento.
Cuando Rosalie dejó las bolsas sobre mi cama, y las cajas sobre mi tocador, la "magia" se reveló.
En una caja había todo tipo de maquillajes, sombras, labiales y ughhhh. Y en otra había un set de peluquería (secador de cabello, ondulador pequeño, ondulador grande, alisador, pinzas, laca y no sé qué más). Era como otro universo.
—Pero qué…
Alice encendió la tele de mi cuarto y la puso en el documental de Radiohead.
—Siéntese, pequeña Bella.
Hice lo que me pedía, asustada de que si me negaba las cosas no saldrían bien.
Alice y Rosalie abrieron las bolsas y dejaron libres tres vestidos: uno negro, como de princesa antigua, con un poco de brillo. Otro morado, del mismo estilo del primero, pero no igual. Era más sobrio. El negro era un poco más abultado en la zona de la falda. Y otro azul, con una falda que caía como campana hacia abajo. Bajo el busco poseía una pequeña rosita. Era el más lindo de los tres y no menos femenino.
—El azul es tuyo, Bella. Arriba. ¡A ponerlo!
—¿Qué? —casi grité/lloré.
—Oh, vamos, no seas nena.
—Oye, yo no voy a ningún lado. Me quedaré aquí, comiendo…
—Cállate, esclava. —Rosalie se rió amigablemente y me guiñó el ojo cuando dijo eso. Alice se rió—. Vamos a hacer algo bueno aquí. ¿Crees que puedas confiar en nosotras?
—¿Cómo saben siquiera mi talla? —gemí.
—Porque, duh, somos como hermanas. —Ambas se rieron, diciendo eso al unísono.
—No puedo aceptarlo, lo pagaron y…
—Renée siempre tiene ahorros, boba. —Rosalie parecía lo menos preocupada del mundo.
—¿Confías en nosotras o no? —reclamó Alice, mirándome a los ojos.
—No —respondí.
—¡Con eso nos basta! —Ambas rieron estrepitosamente y me sentaron nuevamente en la silla. Cerré mis ojos presa del horror.
…
…
…
—¡Te dije que no!
—Ya, en serio. ¿Y qué se supone que harás por el resto de la noche?
—¿Comer?
—Eso es algo que Bella habría dicho.
Miré a Bree, que estaba sentada en la esquina de mi cama. Yo me limité a ignorar como su pie golpeteaba rápidamente el suelo. Como si estuviera esperando una respuesta. ¿Qué respuesta? ¡Yo ya había dicho todo lo que pensaba y ya!
—Bree…
—Oh, Edward. Eres tan… tan…
—¿Estresante? —completé.
—Dios, ¡sí! —Bree se puso de pie rápidamente con el ceño fruncido y se retiró de mi habitación. Dio un portazo al salir.
—¡Te quedó mal cerrada! —le grité, una vez que se fue. Bien. Así al menos estaría solo. Digo, ¿a quién diablos le importa la graduación?
A mí me importaría si pudiera ir con Bella. Lamentablemente, todas las veces en las que pensé invitarla e intentar una reconciliación, algo, no sé, sentía como que algo me decía que no lo hiciera.
Cerré mis ojos, forzándome a pensar en otra cosa, algo que efectivamente no me deprimiera. El siguiente ruido que oí fue Bree ingresando a la habitación, junto con Emmett y Jasper. Mi padre venía detrás de ellos… y mamá.
—¿Qué rayos hacen todos aquí?
Jasper y Emmett caminaron en mi dirección y me lanzaron una especie de bolsa alargada. Esa que se usaba para guardar ropa en buen estado.
—Arriba, Cullen.
—Pero si son las siete de la tarde —reclamé—, quiero seguir comiendo mis papas fritas con cátsup.
Bree arqueó una ceja.
—Se los dije.
—¿Qué? —refunfuñé—. Oye, mamá, papá… ustedes no deberían estar… no sé, ¿en el trabajo? Digo yo, mera curiosidad.
Mi mamá me dio un beso en la mejilla y se retiró de la habitación. Bree fue detrás de ella.
Mi padre, Emmett y Jasper se sentaron junto a mí. Dos bolsas más del mismo tipo que la que yo tenía sobre mí, cayeron sobre el escritorio de mi habitación.
—Eddie, basta de bobadas. Tenemos que ir a la graduación.
—Pero… pero… si yo no quiero ir.
Mi padre suspiró.
—Y no tengo pareja.
—Vamos a ir en grupo, ¿qué puede salir mal? —Emmett me guiñó el ojo.
—Diablos, Emmett, no digas "qué puede salir mal", porque siempre cuando alguien dice eso, algo sale mal.
—Acabas de repetirlo.
—Sí, pero tú lo dijiste prim…
—¡Ya! —reclamé—. ¿Qué debo hacer? Parecen cotorras.
Mi padre me tiró una toalla.
—A la ducha, hijo. No quiero que hoy huelas a zarigüeya.
—No… no huelo a zarigüeya. —Fruncí el ceño.
.
.
.
Luego de un rato estuve listo. Eran las ocho, y Jasper y Emmett también se habían cambiado en mi casa. No en la misma habitación, claro… pero al menos quedamos "bonitos". Al menos esa fue la palabra que mi madre describió. Lucíamos como versiones modernas de Darcy.
—Muy bien, Eddie.
Emmett y Jasper me arrastraron al primer piso y me sentaron en el sofá.
—¡Nos vemos en el gimnasio!
Mis padres se rieron desde la cocina. Estaban tomando un café, mirándome de forma sospechosa.
—Y… ¿y Bree? —pregunté, nervioso.
De pronto, Bree, quién se había ausentado sin que yo me percatara, bajó con un sencillo vestido gris, largo, acorde a la temática clásica. Su cabello lucía lacio y saludable con el lindo modelo. Mi madre se puso de pie con la cámara de fotos en mano y nos hizo posar.
—¡Ahí, junto a la escalera!
—¡Oye, mala mujer! ¡Yo soy el graduado!
—Pero yo también voy a ir, ñoño. —Ella rodó los ojos como si fuera lo más normal del mundo. Vaya.
En eso, sonó el timbre y, mientras me despedía de mamá y papá, Bree me arrastró hacia afuera. Había un auto no muy decoroso, estacionado a la salida. Mamá y papá fueron corriendo y murmuraron algo con el conductor, que no supe ni quién era. Cuando mis padres notaron que los miraba raro, ellos simplemente entraron de vuelta a casa, gritándonos cuánto nos querían.
Le abrí la puerta a Bree, y ella entró en el copiloto. Yo me tuve que ir sentado atrás, como una nena.
El conductor se dio vuelta y me di cuenta que era…
—¿Seth? —Fruncí el ceño. ¿El hermano del tipo que besó a mi ex novia me estaba llevando a mi graduación? ¡Pero si es de tercero, por Dios!
—No preguntes nada, Edwarcito. Siguiente parada, ¡la graduación!
Bree aplaudió muy animada desde el asiento de adelante. Yo simplemente me eché para atrás. ¿Qué estaba pasando?
…
…
…
Estuvimos tres horas discutiendo con las chicas. Fue horrible. Entre que me echaban no sé cuántas cremas de hidratación para el cabello, y el poco maquillaje que me pusieron, en mi sencillo vestido azul, el intentarme convencerme de usar tacos y no sé qué más, casi se forma la tercera guerra mundial en mi habitación.
Finalmente dijeron que creían que yo no necesitaba muchos productos para el cabello porque encontraban que se veía "lindo", etcétera, etcétera. Intentaron hacerme un moño, con el pelo completamente tomado, con un par de mechas sueltas cayendo desordenadamente. Al final logré salirme con la mía: terminé usando unas flats con un taco mínimo. A lo sumo, dos centímetros. ¡Lucía como si fuera sacada del siglo XIX! Alice lucía elegante con el vestido negro y Rosalie simplemente hermosa con el morado.
Cuando sonó el timbre, bajamos las tres. Renée estaba ahí, al igual que Charlie y me miraron suspicaces cuando abrieron la puerta: eran Emmett y Jasper.
¡Genial! Yo iba a tocar el violín.
Antes de que pudiera decir nada, me estaban arrastrando al living para sacarnos un montón de fotos. Cuando ya no pude soportarlo, me dirigí a la van que tenían los chicos para la ocasión, y me arrinconé en el último asiento.
—¡Vamos de paseo, pip, pip, pip! ¡En un auto feo, pip, pip, pip! —cantaron todos, menos Jasper.
—¡Oigan! —alegó él—. ¡Es de mi papá!
.
.
.
Cuando llegamos al lugar, estaba todo decorado como si fuera de la época en la que estábamos. No tenía un siglo definido pero sí era fuera de época.
En la entrada, había un fotógrafo en un arco que estaba decorado con flores. Todas las parejas posaban ahí. Yo me escabullí, con Rosalie y Alice a la siga mía, pero no me dejaron entrar al gimnasio. Si había algo que me parecía bien idiota, era que fuera un baile ambientado en la época antigua, y adentro estuvieran tocando Rihanna.
Bueno, no podía pedir tanto, tampoco. A nadie le interesaba bailar vals.
Las chicas me tomaron por los hombros y me acompañaron a hacer la fila de entrada. Al parecer, íbamos tarde. Casi todos ya habían entrado, éramos los últimos en la fila. El baile era a las ocho y media, y ya eran las nueve.
No supe por qué había tanto alboroto, así que me puse de puntillas. Algo detenía a la gente al entrar.
Cuando llegamos a la entrada, ya no quedaba nadie afuera. Dentro, comenzó a sonar la canción más sentimental y tonta que había oído.
L-O-V-E, de Nat King Cole. ¡No debería haber venido! ¡Todos iban a estar en pareja y yo estaría ahí como tonta, mirando!
Pasó Alice, Rosalie, Emmett y Jasper. Kate, estaba repartiendo máscaras. Cuando llegó mi turno, noté a la gente bailando, dentro. Todos estaban en parejas, bailando lentamente al compás de la música. Kate me sonrió.
—Eres una auténtica protagonista de las Brontë. Te ves muy linda, Bella.
—Gracias, Kate. Tú igual luces muy linda. Una Auténtica Julieta —bromeé.
—¡Caray, mujer! —Se rió—. No quiero morir tan… ¡joven! —Nos reímos. Volví a mirar dentro, Alice y Jasper, junto con Rosalie y Emmett ya estaban bailando.
Volvió a cambiar la canción. Ahora sonaba una canción que conocía muy bien.
—¿Te gusta A Thousand Years? —preguntó Kate, sonriendo.
—Era mi canción favorita —susurré. Y me recordaba a cierta persona.
—Ven, vamos.
Kate me entregó mi máscara, y ella me ayudó a ponérmela. Cuando vi nuevamente la pista, yo era una anónima, al igual que todos.
Noté que Kate hacía un movimiento raro, con las manos. En ese momento, las luces se volvieron más oscuras.
La gente comenzó a moverse, dejando de bailar. Me quedé estática en mi lugar. Sentí como Kate me empujaba lentamente, hacia delante. Cuando me di vuelta, ella estaba tomada de la mano junto con Garrett, uno de los chicos del comité.
—Anda, Bella.
Me giré de nuevo, y cuando comencé a caminar, noté que la gente me miraba. Aunque sus miradas no las podía distinguir por las máscaras, supe que miraban en mi dirección.
Seguí caminando por una especie de pasillo que se formó. De pronto ese pasillo se transformó en una gran circunferencia.
Alguien estaba parado al centro, frente a mí.
…
…
Seguí caminando. No podía distinguir bien por la máscara quién era. La gente seguía apartándose.
…
…
Y entonces me detuve frente a él. Y las luces subieron. Y pude distinguir ese cabello despeinado, tan particular.
…
…
Y pude ver sus ojos marrones, confundidos. Me miraban con temor a través de la máscara.
…
…
Edward no pudo ejecutar ningún movimiento. Seguía tan absorto como yo. Lucía como mi príncipe de mis cuentos de hadas. ¿Cómo decir lo mucho que lo sentía?
…
…
Y no podía quitar la vista en otra dirección que no fuera ella.
…
…
Y no podía quitar la vista en otra dirección que no fuera él.
…
…
Entonces, a medida que la canción iba más fuerte, la gente comenzó a gritar.
…
…
—¡El beso, el beso, el beso!
El estrépito era notable.
…
…
Y entonces tomó mis manos entre las suyas, y supe que no podría volver a alejarme.
…
…
Y me puse de puntillas. Y entonces…
…
…
Nos besamos. Fue como si mi corazón, adolorido, por fin se hubiera vuelto a situar en su lugar, y como correspondía.
…
…
Y nos besamos. Y acaricié sus mejillas, mientras oía el estrépito y los vítores de la multitud. Me sentía completa, de nuevo.
…
…
Y cuando nos alejamos, ella no quitó sus manos de entre las mías. La miré y ella me miró.
…
…
Y nos sonreímos el uno al otro.
…
…
Bella y Edward bailaron el resto de la noche. Una vez que el conmovedor encuentro tuvo lugar, la gente se volvió a reunir en la pista de baile. Esta vez, cuando terminó la canción, comenzó la parte más movida.
Alice y Jasper celebraron, gritaron y aplaudieron más que nadie esa noche. Rosalie y Emmett vivían colgados el uno del otro, pero aún así dejaban tiempo para vitorear, saltar y hacer desorden. Bree bailó con Seth, cuando terminó el reencuentro de Bella y Edward. Seth y Bree dieron su primer beso esa noche. Imagínense con quién.
Alice y Rosalie conocían a una chica del taller del arte, en el cual estaba Angela. Estaban acostumbradas a ver esta niña sola, siempre. Su nombre era Leah, de linda figura, cabello negro y largo y solitaria. Le hicieron una cita a ciegas con Jacob. En el instante se cayeron bien. Bailaron un rato, y luego, cuando se cansaron, se sentaron a conversar. Todo parecía fluir.
Finalmente, al grupo de Alice, Rosalie, Emmett, Jasper, Bella, y Edward, se les unieron Jacob, Leah, Bree y Seth. El ambiente tenso entre Bella, Edward y Jacob parecía desaparecer. Hicieron un trencito, bailaron y saltaron. Bella, inevitablemente tropezó varias veces con su vestido, lógicamente, muy ad hoc a su torpeza y a las cosas que solían pasarle a ella. Sin embargo, Edward estuvo ahí cada vez para evitar que cayera.
Hasta el fin de la noche, comieron del picadillo que ofrecían en las mesas de cóctel. Sin embargo, ni Bella ni Edward bebieron del ponche que ahí se ofrecía. Con una vez para caer en la trampa, era más que suficiente.
Bella, Alice y Rosalie, se disculparon formalmente con Edward, a lo cual él respondió con un gran abrazo, al cual se sumaron todos los demás.
Después de todo, todo lo que había pasado, podría no haber pasado, de no haber sido por la Prueba de Fuego de Bella Swan.
.
.
.
.
¿Y? ¿Lo amaron? ¿Lo odiaron? ¿Qué les pareció? Ay, mi segunda historia llega a su fin. Es doloroso ;-;
Nos vemos la próxima semana para el epílogo. Tengo penita así que aún no voy a explayarme. Quizás lo haga la próxima semana.
Mordiscos,
Vale
