Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer, bla, bla, bla… la historia es mía, bla, bla, bla… no la tomes para traducirla o tomarla porque sí, sin mi consentimiento, bla, bla, bla… o te acuso con Aro Vulturi.
Disfruten, queridos querubines :D
.
Beteado por Flor Carrizo, betas FFAD.
facebook /groups /betasffadiction
.
ADVERTENCIA: NOTA DE AUTORA MUY LARGUITA AL FINAL.
.
.
Bella Swan's Brand New Acid Test:
(La prueba de fuego de Bella Swan).
.
Epílogo:
.
Entró despacio por la puerta trasera, intentando no hacer ningún ruido. Eran las seis de la tarde, aproximadamente, y el tiempo del crepúsculo se acercaba.
No estaba segura por qué ella no deseaba ser vista. Quizás era el bochorno que le producía la situación, o quizás era que no quería ser vista en un momento como ese, sintiéndose tan vulnerable.
No estaba del todo segura de su comportamiento, pero tampoco tenía tiempo para meditar.
Cerró la puerta con cuidado. Esperaba que nadie hubiera llegado a casa aún.
Se apresuró a la escalera, cuando un dedo le tocó el hombro.
—Hey.
Gimió. Lo último que quería en ese momento era hablar con alguien.
—Me voy a acostar, en serio, no tengo ganas de… hablar con nadie.
—¿Todo bien? —le insistieron. Soltó un pequeño suspiro y se limitó a asentir. Qué modo de mentir tan fatal—. Dicen por ahí que lo que se hereda no se hurta…
Con resignación, tomó su mochila y se dirigió al sofá, donde tiró su mochila teatralmente al suelo, junto a ella. La otra se dirigió al interruptor, para tener más iluminación. Ya era la hora del crepúsculo.
—¿Y?
—No… ugh, no quiero hablar de eso ahora.
—Anda, nena. Puedes decirme lo que sea. Lo prometo.
—Luego. ¿Y tú qué haces tan temprano en casa?
—¡Pero, Vanessa!, te dije que llegaría temprano hoy.
—Bien.
—¿Y? —insistió su madre.
Vanessa observó a Bella. Los ojos tiernos, el cabello largo, las leves marcas de la vejez, que ella se negaba rotundamente a aceptar. Con treinta y cinco años, Bella estaba acercándose a la crisis de los cuarenta. Cada vez más. Se notaba en su carácter, con su intento de parecer una madre buena onda. Sin embargo, ella pensaba que estaba perdiendo el estilo.
—Prométeme que no vas a decirle a Tony.
—Vale.
—Ni a la abuela Renée. No, peor, a ninguna de las dos. O a la tía Alice, o tía Rosalie… no me importa si le dices a la tía Bree, ella es simpática.
—¿Y qué es tan misterioso que no quieres decirles a Alice y Rosalie, hija?
—¡No quiero que me molesten! —Nessie hizo un puchero, que le hizo recordar a Bella cuando tenía nueve años, como su hija en ese momento.
—Promesa de dedito meñique.
—Promesa de dedito meñique.
Madre e hija hicieron el clásico pacto, tan sagrado como un juramento de sangre o algo por el estilo, pero sin pinchazos, sangre, ni dolor. Tanto Bella como Nessie tenían problemas con la sangre, heridas y cosas de ese ámbito.
—¿Y bien, cielo?
—Es que, mamá… Todo se fue al hoyo… ¿Tony no está en casa, verdad? No quiero que espíe, esa sucia comadreja…
—¡Vanessa!
—Bien. Pero es su culpa, ¿eh?
Bella entrecerró los ojos con suspicacia, pero dejó que su hija continuara con la historia.
—Llegó un chico nuevo este año. ¿Lo sabes, verdad?
Bella asintió con paciencia. ¡Cómo odiaba las sorpresas!
—Sip.
—Estuve hablando con Mary y Lizzie.
—¿Y qué tienen que ver las hijas de Rose y Alice en esto?
—Ya, calma, ma. Tony me dijo que me gustaba él. Y agh, eso me hizo dudar de lo que siento, porque tú sabes que yo siempre he dicho que odio a los niños porque son bobos. ¡Él me hizo dudar, mamá!
Bella esperó.
—Nos pusimos a conversar, además, con Mary y Lizzie, y me salen con eso de que tienen novio. ¡Porfis, porfis, porfis, poooooorfis no les digas a tía Alice ni a tía Rose porque no quiero pelear con mis amigas!
—¿Y qué tienes que ver tú en esto, Nessie?
—Agh, es que, les dije que cómo podían tener novio siendo tan pequeñas, y al final todo derivó en una cosa extraña, porque creo, ehm, que este chico nuevo, pues… me gusta.
Bella sintió una pequeña presión en el pecho. Tenía un leve presentimiento de que algo estaba pasando. Como un deja vú.
—Y pues, aposté con las chicas de que podría enamorarlo. No sé… ¿crees que funcione? Yo soy muy chica, pequeña o loca, lo que digas. Pero es interesante. Es lindo. Me ha ayudado con la tarea. Creo que una apuesta es la motivación que necesito para esta clase de cosas, ¿entiendes? Creo que soy la única de la clase que usa brillo de labios transparente, y no con color como las demás. ¿Hay algo mal en mí, ma?
Bella sintió como la presión en el pecho disminuía. En el sofá, puso a Nessie en sus brazos y la estrechó fuertemente.
—¿Crees que una apuesta es lo que necesitas para enamorar a este chico?
—Creo que sí, ma.
—Vales mucho más que eso, cielo. Te lo aseguro.
—¿Pero… cómo hago para gustarle? ¿Y si cree que soy muy ñoña si no me pinto los labios como las demás niñas?
—Si le llegas a gustar, va a ser por lo que eres, por tu esencia. No porque te vistas de una forma diferente o porque uses brillo labial.
—¿Me lo prometes, mamá?
—Sí, cielo. Claro que sí.
—¿Entonces… me podrías ayudar a gustarle a este niño? Siendo yo misma, claro. Sé que parezco pequeña, pero tengo un buen presentimiento, mamá.
Bella sonrió tanto que sentía que el rostro le quedaría con esa forma eternamente. Nessie se estrechó contra su pecho de la vergüenza.
—Haré lo que pueda. Te recuerdo que aún tienes nueve.
—¡Mamá!
—Ya, de acuerdo, de acuerdo. Te ayudaré en cositas pequeñas.
—¿Promesa de dedito meñique?
—Promesa de dedito meñique.
Junto al pasillo, escuchando toda la conversación, oculto detrás de la mesita del teléfono con un florero de flores enorme, Edward Cullen, hombre hecho y derecho, de treinta y cinco años, casado y padre de dos hijos, contuvo una risita.
.
.
.
.
.
.
Ay, me demoré una eternidad en subir esto.
El epílogo siempre lo vi de esta forma y, bueno, me demoré como ¿dos semanas en escribirlo? *le tiran tomates* bien, lo que pasa es que no me sentía mentalmente apta como para escribir esto. Me explico:
Después de esto no seguiré en fanfiction. Lo que pasa, es que si bien amo a Bella y a Edward y a la saga, y etcétera, no creo que siga en fanfiction como he seguido hasta ahora, porque tengo mil ideas que desarrollar, pero con mis propios personajes, los que yo he inventado y que están esperando para salir en algún momento, y no les había dedicado el tiempo correspondiente por estar con los fics de la saga y los one shots y todo eso. Quizás me aparezca repentinamente con un OS de uno que otro fandom (probablemente The Maze Runner, probablemente Twilight), pero no seré... ¿constante? If you know what i mean...
En fin, espero eso les haya aclarado por qué me demoré tanto. Sumándole el beteo de mi maravishosa Flor, tomó tiempo.
Tengo como un nudito en la garganta en este momento. No saben la penita que me da que todo haya acabado aquí.
Quizás esta historia pase a ser una original, pronto. Tendría que cambiar los nombres, y algunos detalles. Pero quién sabe, apenas tengo 17 lol
En fin, quiero darles las gracias a todas por haberse dado el tiempo de leer esto. De hecho, quiero agradecer a esos lindos comentarios (los cuales leí todos y cada uno de ellos, pero no siempre respondí por temas de tiempo, dado que estoy en mi último año), que me hicieron sonreír múltiples veces cuando mi día era un pedazo de popó. En serio, mil gracias.
Ahora me quedaré a esperar los RR que lleguen en este último capítulo. Estos sí o sí los responderé, me daré el tiempo de hacerlo, así que pregunten todo lo que quieran.
Ah, y si quieren saber de si hay un nuevo fic en un futuro, recuerden que existe el botoncito "Follow author", para que les lleguen mis alertasssss.
Y, para finalizar, gracias a mi compañera, amiga, beta, y todo lo que englobe el término "la persona más requete cúl": Flor. No sabes lo agradecida que estoy por tu tiempo, paciencia y cariño.
Así que, nos estaremos viendo/leyendo en alguna oportunidad. Espero que algún día sepan de mí, quizás como escritora (desarrollando mis propias historias, porque es por eso por lo cual me voy de fanfiction), o quizás sólo sepan que soy yo y dirán: "ow, yo leí un fic de ella y era bien cúl".
Gracias a todas.
Mordiscos,
Vale.
