N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 2: Atrapada

- ¿Planeas dejarla anémica? - pregunto Sanada observando que Kuranosuke no desclavaba sus colmillos de ella, al contrario parecía querer más de su snagre y no podían beber demasiado de ella de lo contrario esta no tendría sangre y tenía que alimentarlos a todos, el aludido se separo de ella para observarla con los ojos cerrados y con una mueca de terror, la levanto con cuidado, no pesaba demasiado por lo que en verdad tendría que tener cuidado con ella de lo contrario su padre vendría y nadie deseaba eso.

- Permiso - paso de Sanada y de Fuji que tan solo dio media vuelta alejandose de allí, camino con paso seguro hasta una habitación, abrio la puerta de la misma para observar que las cosas de ella ya se encontraban instaladas, camino hasta la cama para depositarla sobre la misma con cuidado, noto las marcas de sus colmillos en su cuello, cicatrizarían de inmediato por lo que no se preocupaba, su cabello caía sobre su cuello, sin duda alguna la hacía demasiado apetecible, desaparecio antes de volver a morderla, no deseaba escuchar los reclamos de Sanada.


Se removio en la cama con cuidado para abrir los ojos, noto una habitación demasiado grande, no era la suya, recordo un par de colmillos acercandose a su cuello y cerro los ojos - ¿Un sueño? - deseo con toda su fuerza que fuera así porque no deseaba ser un vampiro, tenía demasiado miedo, contactaría a sus padres de inmediato, sin embargo, esto era solo una pesadilla y en cuanto abriera los ojos todo estaría bien - No somos un sueño - se sobre salto al escuchar una voz a su lado, volteo la cabeza observando a Seiichi sentado sobre su cama.

Trato de moeverse pero de inmediato le dolio el cuello por lo que se llevo algunos dedos a este y sintio dos orificios, no había sido un sueño, había sido mordida - No vas a ser una vampira - aseguro el chico llamando su atención, suspiro un poco, agradecía que no se convertiría en un monstruo chupa sangre, escucho la suave risa del chico por lo que la miro - No somos monstruos chupa sangre - comento este acercandose a donde ella, se sonrojo levemente porque él supiera exactamente que estaba pensando.

- Puedo leer tus pensamientos - dejo de pensar en ese momento, no deseaba que este supiera más cosas de las necesarias - ¿Dónde estoy? - pregunto en un murmullo sintiendo que este se acercaba a donde ella por lo que de inmediato se tenso, no quería sentir de nueva cuenta el dolor de ser mordida - En nuestra mansión, es de mañana, date prisa y baja a desayunar - fue todo lo que dijo para desaparecer, suspiro un poco mientras se bajaba de la cama para buscar unas pantuflas, se las coloco y camino a una puerta esperando encontrar el baño pero al abrirla solo encontro un closet, era la única puerta allí en esa habitación.

- El baño esta a dos puertas de aquí a tu derecha - fue lo que escucho en un susurro, al parecer no podría estar del todo sola y eso la aterraba aún más, tomo algunas cosas del closet para caminar a la puerta pero al colocar la mano sobre la perilla sintio pánico, no deseaba encontrarse con nadie pero era necesario darse una ducha, salio finalmente para caminar de prisa al baño, cerro la puerta detrás de si mientras respiraba agitadamente, Sakuno tenía miedo así que cerro la puerta con seguro pues no deseaba que nadie entrara.

- Te cansas demasiado rápido - dio media vuelta asustada mientras observaba a Ryou que tenía una sonrisa ladina en el rostro, antes de moverse de nueva cuenta fue acorralada en la puerta y cerro los ojos mientras colocaba las manos delante de ella, escucho la suave risa del chico que se acerco un poco más a ella para sentir que sus cosas eran quitadas por lo que quedo indefensa ante este - El olor de tu sangre me agrada - murmuro este acercandose a donde ella para tomarla del mentón obligandola a que lo viera.

Sus ojos denotaban miedo, demasiado miedo, este se acerco para besarla, abrio los ojos asombrada porque su primer beso se lo estaba dando un vampiro, el castaño busco más contacto al tomarla de la nuca mientras adentraba su lengua, este se separo de ella y la miro con un semblante de posesividad - No dejes que nadie más te bese... tu boca me pertenece - antes de decir algo más este la tomo de la cintura para levantarla un poco con una fuerza que a ella le sorprendio e instintivamente con sus piernas rodeo su cadera, Sakuno se sonrojo de inmediato mientras se daba un golpe mental, en verdad que era una tonta.

Escucho la suave risa del castaño que camino hasta el lavabo para sentarla sobre este colocandose en medio de sus piernas - Tienes tanto deseo de que alguien te haga suya ¿no? - pregunto cerca de su oído y ella nego de inmediato con la cabeza pero antes de reclamar este la beso de nueva cuenta mientras una de sus manos viajaba a su blusa bajando los tirantes poco a poco, antes de separarse del beso se dio cuenta de que se veía su sostén y de que el castaño le estaba acariciando los pechos, fue en ese momento cuando trato de separarse pero este no se lo permitio al dejar de besarla y clavarle los colmillos en el busto derecho, ni siquiera había sentido cuando le había bajado el sostén.

Se removio del dolor porque esa parte era demasiado sensible y el chico lo sabía muy bien por eso la estaba mordiendo justo ahí, se escuchaba el sonido del pasar de su sangre por la garganta de este, Ryou no se estaba conteniendo, su sangre era deliciosa además la textura de su busto y el color de su piel blanca lo estaban volviendo loco, se separo de ella dejando la marca de sus colmillos mientras que de sus labios resbalaba un poco de sangre, sonrió al verla sonrojada y en esa posición, sin embargo, debía contenerse de lo contrario moriría en las manos de los demás y no deseaba eso.

Deposito un suave beso en sus labios para acercarse a su oído - Bebere más de ti en la noche - murmuro desapareciendo, Sakuno respiraba agitadamente, le dolía el busto y mucho más que eso estaba sonrojada pero también sentía un cosquilleo en su vientre, estaba odiando esa mansión en estos momentos.


- Llegas tarde al desayuno - le reclamo Sanada con una mirada de furia a Ryou quien tan solo se sento donde le correspondía, solo se escuchaba el sonido de los cubiertos en el comedor principal, siempre que se reunían a desayunar, comer o cenar era así - Yo ya desayune - murmuro con una sonrisa altanera mientras hacía a un lado el plato y encendía su reproductor, escucho que Fuji se levantaba, era claro a donde iría - Bebí de ella, no creo que quieras dejarla anémica - comento con una leve sonrisa mientras sentía que su hermano lo tomaba del cuello de la camisa mientras dejaba ver sus ojos azules que reflejaban deseos de matarlo.

- ¿Cómo te atreviste? - murmuro este furioso escuchando que Sanada azotaba sus cubiertos diciendoles con eso que se calmaran - Cuando Kuronasuke la mordio no dijiste nada - contesto este mientras su hermano alzaba su puño - S-Siento llegar tarde - de inmediato Fuji lo solto y al parecer agradecio que la chica no lo viera con intenciones de matarlo - El desayuno termino - señalo Sanada saliendo de la estancia mientras los demás dejaban a un lado los cubiertos para levantarse y salir de allí con paso calmado en absoluto silencio.

- Tu te sientas aquí, desayuna - comento Ryou mientras señalaba una silla a su lado y se alejaba de la cocina, Fuji miro a la chica que con paso lento se acerco a la mesa para tomar asiento con una leve pizca de miedo, noto que estaba un poco más pálida - Debes alimentarte mejor - comento mientras daba media vuelta pero esta lo tomo de la mano provocando que se tensara - N-Necesito hacer una llamada - murmuro con una pizca de terror en su voz - Lo siento no puedo ayudarte con eso - dicho esto se solto pero escucho el sonido de la silla moverse señal de que ella se había levantado de su asiento.

- Por favor - imploro a punto de llorar y dio media vuelta observando el brillo en sus ojos, maldijo para acercarse hacía ella tomandola de la mano, la condujo por los pasillos con rumbo a su habitación, quería estar con ella, no precisamente para beber su sangre, es que la chica lo atraía de una manera un tanto rara, era como si la necesitara para poder estar bien por eso se había enojado cuando Ryou había dicho que había bebido de ella, no se había molestado con Kuranosuke pero es que simplemente no soportaba a Ryou.

Cerro la puerta detrás de si para acorrarla entre la puerta y su cuerpo notando que ella temblaba - No te hare daño - susurro mientras la abrazaba, Syusuke no era así, él era posesivo, sádico pero solo por este día sería tierno con ella, después vaya que le mostraría como bebería de ella por siempre porque no pensaba dejar que fuera de alguien más que no fuera él, Sakuno sintio que su corazón se sacudía ante ese abrazo y solo se acomodo, era como si el miedo se estuviera yendo de su cuerpo y eso le gustaba demasiado, se sentía cómoda en los brazos de ese vampiro todo lo diferente a los demás que la habían tocado.


Sakuno se encontraba sentada en el comedor desayunando con calma, necesitaba fuerzas para al menos vivir en esa enorme mansión de lo contrario sería la comida de esos monstruos chupa sangre, sonrió levemente mientras bebía leche - ¿Sabe rico? - casi se atraganta con la leche pero una vez recuperado volteo la vista encontrandose con Ootori que la veía con una sonrisa, ni siquiera se había percatado de su presencia, estaba sentado sobre la mesa, al parecer siempre estaba solo, ella sabía que era sentirse solo y de alguna manera no deseaba que él se sintiera en completa soledad.

- Sabe delicioso, gracias - sonrió levemente mientras el chico acercaba su mano hacía sus cabellos para acomodarlos detrás de la oreja - Te ves hermosa de esa manera... ¿deseas saber algo o conocer algo sobre nosotros? - pregunto este ladeando la cabeza en un gesto de amistad pero al mismo tiempo de coquetería que la hizo sonreir inesperadamente - P-Puedo preguntarte lo que sea - el chico asintió aunque esa ya había sido una pregunta - Pero primero desayuna, estare en el jardín - dicho esto se levanto y ella tan solo se apresuro a comer.

Dejo a un lado los cubiertos mientras se levantaba con cuidado de no hacer ruido - Ryou dice que tu sangre es deliciosa, me gustaría probarla - ni siquiera le dio tiempo de alejarse cuando estaba con el cuello ladeado, de pie y con Akaya detrás de si enseñando los colmillos, cerro los ojos esperando lo peor - No te atrevas a beber de ella - suspiro un poco al escuchar la voz de Ootori desde el marco de la puerta, su hermano se alejo de su cuello mientras sus colmillos desaparecían y sonreía altaneramente.

- ¿O qué? - pregunto este y solo sintio el agarre de la mano del peliplateado que comenzo a caminar con ella - Por ahora guarda tus ansias de sangre, se encuentra mal - fue todo lo que dijo este para sacarla de la habitación un tanto apresurado.


- Al parecer nuestro pequeño hermano se ha encariñado - comento Keigo recostado en el sófa de la habitación de sus hermanos - Sin embargo, no planeo dejar que se quede con ella - contesto Ryou caminando a la puerta pero se detuvo al escuchar la risa de su hermano quien negaba con la cabeza desde donde se encontraba - Siempre eres egoísta - dijo este cerrando los ojos dando por terminada la conversación, el castaño tan solo salio de allí, estaba harto de que siempre le dijeran que era egoísta por supuesto que lo era pero así le habían enseñado a hacer por lo que no era su culpa.

- Bebiste demasiado de ella, ahora nosotros tendremos que contenernos - se detuvo al escuchar el reclamo de Syusuke que lo miraba con verdadera furia y tan solo sonrió - En ninguna parte dice que no beba de ella, es nuestra comida - señalo este como si fuera lo más obvio del mundo avanzando pero fue detenido por el castaño que se veía con instintos asesinos - No la toques más allá de beber sangre - gruño este desapareciendo y el castaño sonrió, vaya que la había tocado y por supuesto que había bebido de ella con demasiado gusto.


Sakuno y Ootori caminaban por los enormes jardines hasta que ella se detuvo observando los enormes muros que rodeaban la mansión - Me siento atrapada - murmuro esta al ver los enormes muros escuchando la suave risa del peliplateado que caminaba a su lado - No te sientas así, aunque no lo creas eres demasiado valiosa para nosotros - comento este mientras ladeaba la cabeza - Soy valiosa porque soy su comida - ataco esta y el chico sonrió mientras la tomaba de la mano para sentarla en una de las tantas bancas de los jardines.

- Aunque no lo creas no es por eso, sin embargo, al la vez si, tu sangre nos da vida - ella fruncio el ceño porque eso era obvio, los vampiros necesitaban sangre para vivir así que esa respuesta o comentario no resolvía ninguna de sus dudas - ¿Por qué yo y no otra chica? - pregunto en un susurro y el chico tan solo la tomo de la mano para levantarla y continuar con su camino - Necesitas ropa, iremos de compras - Sakuno trato de liberarse pero este no se lo permitio - ¿Por qué tanta confianza con la humana? - ambos se detuvieron al escuchar esa helada voz.

Sakuno observo a un peliverde de ojos gatunos que los miraba sentado en una de las bancas - No me digas así, tengo un nombre - aseguro la chica viendolo furiosa mientras este tan solo sonreía de lado - Me da lo mismo, quiero beber de tu sangre - antes de que ella u Ootori dijeran algo este la tomo de la cintura para desaparecer, Ootori gruño, su hermano siempre haciendo lo que quisiera, de inmediato dio media vuelta comenzando a correr a la habitación de este, sabía que Ryoma era capaz de dejarla sin sangre además de que en este momento ella no estaba bien por lo que si bebía de su sangre ella terminaría desmayandose y Sanada los mataría a los dos.


Sakuno sintio algo blando debajo de ella y de inmediato reconocio una cama, el peliverde de inmediato ladeo su cuello pero antes de que bebiera de su sangre fue jalado hacía atrás para ser impactado en la pared mientras Syusuke lo tomaba del cuello furioso - Estas viendo como esta y aún así quieres probar de su sangre - gruño este aumentando la intensidad del agarre - Es una humana, no vale nada para nosotros - contesto este tratando de golpearlo en el abdomen pero este fue más rápido al tomarlo con las dos manos del cuello para alzarlo varios centimetros del piso.

- Ni se te ocurra beber de ella o juro que te mato - gruño este soltandolo para ir donde la chica y tomarla de la mano saliendo de esa habitación, mañana estaría bien pero como aún no estaba acostumbrada a perder sangre no podría llevar ese ritmo de vida y todos lo sabían es por eso que debían de cuidarla pero Ryoma no lo veía de esa manera, camino con ella por los pasillos para detenerse en el salón principal donde estaban todos, la coloco a su lado mientras esta se suetaba de su suéter, se veía un poco más pálida.

- Nadie bebera de ella en dos días - todos posaron la mirada sobre ambos y la puerta se abrio dejando ver a Ootori que se veía cansado además de calmado al ver a la chica - ¿Por qué? - pregunto Ryou ganandose las miradas asesinas de los demás - Por que alguien bebio demasiado de ella - señalo Syusuke mirando a los dos únicos que habían bebido de ella quienes tan solo desviaron la mirada - Vamos - la tomo de la mano para salir de allí con paso calmado pero el peliplateado se interpuso en su camino por lo que las miradas se concentraron en este.

- Pensaba llevarla de compras, esta asustada y le vendría bien - el ojiazul tan solo bajo la mirada observando a la chica quien en verdad parecía asustada por lo que solto su mano para entregarsela a su hermano quien le sonrió tratando de calmarla, solo los vio salir de allí y miro a Ryoma asesinamente al ver que este bajaba de las escaleras - Jamás te había visto así por alguien - comento este con un deje de burla mientras Kunimitsu negaba con la cabeza pues no deseaba que ambos pelearan en frente de los demás.

- No la vuelvas a forzar para que te de su sangre - señalo este caminando a la puerta - No siempre podras estar cerca de ella - comento el peliverde con una sonrisa juguetona para sentir que era aventado hacía la pared mientras algo traspasaba su abdomen, Syusuke jamás lo habría atacado pero al parecer en verdad esa chica era algo especial para este - ¡Syusuke! - grito Kunimitsu levantandose para ir donde sus dos hermanos mientras los demás trataban de salir del asombro al ver esa escena pues jamás habían esperado que el ojiazul le hiciera eso a su propio hermano.

- Ni se te ocurra hacerle daño - clavo un poco más la espada en el abdomen cuando fue jalado por su hermano de lentes que a penas y podía con él, después de todo Syusuke era demasiado fuerte, Ryoma cayo al suelo con la mano en la herida mientras trataba de recuperarse - ¡Traigan a la chica! - grito el hermano maor de esos dos observando que Seiichi y Sanada salían de inmediato de allí - Espero te haya quedado claro - señalo el ojiazul dando la media vuelta, solo por esa ocasión dejaría que ella lo alimentara pero después tendría suerte si dejaba que se acercara a ella.


Sakuno entro a la habitación del peliverde con un miedo terrible, se sentía levemente mareada, sus piernas no respondían, ella era fuerte pero esto la estaba superando, tan solo era de mañana y era su primer día, no sabía si podría soportar los demás días, camino hasta la cama donde vio al chico descansando y noto la enorme mancha de sangre en su abdomen, los detalles no se los habían dado por lo que solo se subio a la cama mientras removía con cuidado al chico que no se movía, estaba más helado de lo común, es por eso que sus hermanos estaban preocupados.

- R-Ryoma-kun - lo removio de nueva cuenta cuando sintio que este la tomaba de la mano provocando que cayera recostada a su lado, cerro los ojos por el acercamiento, se sentía demasiado nerviosa, el chico se acerco a ella para dirigirse a su cuello pero se detuvo, había sido mordida allí por Kuranosuke y en el busto por Ryou, al parecer eran demasiado territoriales los vampiros, descendio sus labios buscando donde morderla, dirigio una de sus manos hacía su hombro para bajar los tirantes de su blusa y se detuvo allí.

Se removio un poco al pensar que la mordería justo donde Ryou - Quieta - murmuro este mientras regresaba por el camino y clavaba los colmillos en su hombro, se removio al sentir el dolor porque él tenía los colmillos un poco más filosos que los otros dos, se quedo quieta mientras este bebía de ella como un bebé, de pronto se separo y la tomo del mentón, cerro los ojos al ver que se acercaba a sus labios esperando a que este la besara pero solo escucho que la ventana se rompía en miles de pedazos.

Abrio los ojos al ver que Ryoma salía disparado por la puerta de su habitación mientras Ryou la tomaba de la mano para levantarla de la cama - Su boca me pertenece - le gruño al peliverde que se levanto con una mano en los labios, se veía más recuperado gracias al cielo, ambos hermanos se miraban asesinamente y ella no logro evitar sentir que en verdad estaba atrapada en esa mansión, solo esperaba que los hermanos no se mataran por ella por que en verdad que no deseaba eso.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews.