N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 4: Recuerdos
Se levanto con calma de la cama puesto que era hora de ir a la escuela, le dolía demasiado la cabeza por el golpe que se había dado en la ducha cortesía de Akaya, ese vampiro si que mordía fuerte además le había dicho que era suya, rió ante ese recuerdo, todos sus hermanos al menos los que habían bebido de ella la habían reclamado como suya así que nada podía salir más peor, camino hasta su closet para tomar el uniforme de su escuela, dio media vuelta y dio un respingo de inmediato al observar a Kazuya delante de ella.
Sintio miedo de inmediato por lo que instintivamente se llevo una mano al cuello causando la suave risa del chico que levanto una ceja no entendiendo su comportamiento en lo absoluto - Kunimitsu quiere que te des prisa - comento para pasar de ella y caminar a la puerta, Sakuno se sorprendio por que no la mordiera o algo así, quiza es que él no bebiera sangre - D-Disculpa... - lo llamo pero este ya no estaba en la habitación, lo busco pero no dio con él, vaya que los vampiros tenían poderes o lo que fueran esos dones que poseían.
Comenzo a vestirse con calma para tomar su maletín y caminar a la puerta, solo quería estudiar o al menos tratar de hacerlo porque no deseaba que su mente fuera ocupada por otras cosas porque tenía que admitir que pensaba en los vampiros y en como la habían mordido, de inmediato se sonrojo por lo que comenzo a correr con dirección a la entrada de la casa donde todos la esperaban.
- Wow, nuestro querido Kazuya no la ha mordido, eres tan patético - comento Ryou con una leve sonrisa desde el sófa donde se encontraba, el aludido lo miro algo furioso pero tan solo salio de la casa - Si la muerde sabes lo que atraería - señalo Keigo colocandose de pie, si Kazuya la mordía no podría detenerse por eso siempre bebía de animales pero todos sabían que le costaría demasiado controlarse con ella en la casa - Vamos - les dijo Sanada para comenzar a andar una vez Sakuno hizo acto de aparición.
Abordaron el auto que los llevaría a la escuela, ella tomo asiento donde Chotarou le indico por lo que se pego a este quien solo sonrió - No deberías hacer eso, soy un vampiro y también bebere de tu sangre - aseguro este con una sonrisa amable en el rostro, la cobriza tan solo rió suavemente, quiza es que estuviera esperando a que la mordiera porque al menos lo haría más amable que sus hermanos - Por cierto te queda bien la cruz en el cuello, ayer durante nuestra ducha no te lo dije - todos miraron a Akaya que tan solo se acomodo los audífonos para cerrar los ojos.
De inmediato un sonrojo cubrio su rostro puesto que recordaba lo sucedido en la ducha, quería matarlo en definitiva - N-No es lo que parece - se apresuro a explicar pero al parecer a nadie le importaba porque seguían en sus cosas, sin embargo, sintio la mirada de Kazuya sobre su persona y sintio miedo porque vaya que su mirada era pesada, se mordio ligeramente el labio para bajar la mirada, no deseaba verlo a los ojos de lo contrario se pondría más nerviosa y no quería eso.
Por su parte Kazuya la observo con una leve sonrisa en el rostro, vaya que la chica era un tanto rara, sin embargo, sabía que no podía morderla por lo que lo mejor era no estar tanto en contacto con ella.
La primera clase había dado inicio, Sakuno no lograba quitar la vista en algunas ocasiones de Kazuya quien tan solo miraba por la ventana y al mismo tiempo escribía lo que su profesor les dictaba, bajo la vista de inmediato en más de dos ocasiones debido a que este se percataba de que lo veía - ¿Te encuentras bien? Tu cara esta roja - señalo Chotarou y ella asintió con la cabeza dandole a entender que se encontraba bien, el timbre sono por lo que tenían diez minutos de descanso, de inmediato salio corriendo de allí para dirigirse al baño.
Kazuya la observo partir y sonrió, quiza es que con ella si lograra detenerse por lo que se levanto con cuidado de su asiento - Si no te detienes, sere yo mismo quien acabe con tu existencia - aseguro Ryou con una mirada helada pero este tan solo continuo con su camino, Chotarou lo miro salir del salón y de inmediato se levanto para tratar de salir pero fue interceptado por Kunimitsu quien nego con la cabeza - Se detendra - aseguro tratando de tranquilizar al menor quien tan solo regreso sobre sus pasos colocando la mirada en la puerta esperando porque ella regresara con vida.
Sakuno se llevo una mano al cuello este le dolía levemente, al parecer y era una loca idea, deseaba ser mordida, las reacciones de su cuerpo la estaban asustando poco a poco, se lavo las manos para mirar al espejo y de inmediato dio la media vuelta observando a Kazuya frente a ella, había escuchado por accidente la conversación en la sala antes de que hiciera acto de aparición por lo que sabía que este no se controlaba a la hora de morder y eso la aterraba porque no quería morir, al menos no aún.
- Si no quieres que te muerda no lo hare - aseguro este dando media vuelta - ¿N-No moriras de hambre? - pregunto haciendose más para atrás la chica chocando con el lavabo, el chico rió negando con la cabeza - Técnicamente no puedo morir, sin embargo, bebo sangre de animales, cuando bebo no puedo detenerme así que supongo que es por eso que tienes miedo, tranquila, no bebere de ti - dicho esto dio media vuelta pero ella sintio miedo de que él muriera a pesar de que le había dicho que no podía morir.
De inmediato lo detuvo tomandolo del saco del uniforme provocando que se detuviera por completo - M-Muerdeme - murmuro con un enorme sonrojo en sus mejillas y con un ligero temblor en las piernas, Kazuya abrio los ojos asombrado por esas palabras puesto que jamás se había esperado que ella le pidiera eso cuando siempre trataba de huir a la hora de que sus hermanos trataran de beber de ella excepto de Keigo - ¿Segura? - pregunto y Sakuno asintió sintiendo como este de inmediato la tomaba de la cintura para comenzar a besarla desesperadamente.
Él no había besado a una mujer desde hace siglos porque la sangre de las mismas lo volvía loco, sin embargo, sentía que con ella si podía detenerse, invadio su boca con desesperación tomandola de la nuca para aumentar el contacto, no le importaba nada en este momento solamente beber de ella, jugo con su lengua mientras la tomaba de las caderas para sentarla sobre el lavabo, la abrio de piernas y se coloco en estas recorriendo su cuerpo con demasiada desesperación pero al mismo tiempo con gentileza.
Descendio por su cintura buscando donde morderla mientras ella trataba de recuperar su respiración, la tomo por las caderas para recostarla sobre el suelo, se coloco sobre ella para descender hasta sus piernas, alzo la falda sintiendo como se removía, estaba nerviosa - Tranquila, no te hare daño - aseguro alzando un poco más la falda hasta detenerse en sus muslos, sonrió al darse cuenta de que su piel era increíblemente blanca y que su sangre olía delicioso, sus colmillos aparecieron y la mordio escuchando el gemido de ella.
Sakuno no logro evitar removerse puesto que si dolía su mordida, se quedo quieta mientras él bebía de ella, no con desesperación sino con tranquilidad, era como si la sangre de la chica le dijera que tenía que controlarse, al parecer en verdad su sangre era especial y por eso les pertenecía, sentía como el dulce sabor de su sangre invadía su cuerpo, era simplemente fascinante el hecho de que con ella podía controlarse, se separo cuando se sintio satisfecho observando que ella se mordía ligeramente el labio y estaba un poco pálida.
- N-No es tu culpa - aseguro y asintió puesto que su cuerpo aún no estaba acostumbrado a perder cantidades considerables de sangre, ella cerro los ojos y sonrió para tomarla entre sus brazos y cargarla con cuidado, la llevaría a la enfermería.
Se removio con algo de miedo en la cama de la enfermería, quería abrir los ojos pero algo no se lo permitía, se clavo las uñas tratando de despertarse pero le era imposible, entro en pánico, un sudor frío recorrió su espina dorsal, Sakuno quería despertar pero no podía...
Aparecio en la mansión de la casa solo que vestía un vestido blanco de tirantes delgados y estaba descalza, algo no estaba bien porque ella se suponía que estaba en la enfermería, dio media vuelta al escuchar algunas risas detrás de ella preparada para disculparse con los vampiros pero se quedo de piedra al ver a tres mujeres muy hermosas riendo entre sí, se parecían demasiado a los vampiros con los que vivía - ¡Keigo! - grito una mujer de cabello castaño y ojos verdes con un lunar debajo del ojo derecho, era muy hermosa y vestía sin duda alguna un vestido demasiado elegante.
- ¡Voy mamá! - grito un pequeño niño detrás de ella así que dio media vuelta y quedo enternecida al observar a Keigo cuando era un niño, se veía simplemente hermoso y muy tierno, traía un trajesito elegante, como siempre lo veía, el niño se detuvo donde su mamá y esta se agacho para acariciar su mejilla con amor, Sakuno sonrió contenta de poder verlos así... abrio los ojos asombrada cuando la mano de la madre de Keigo se impacto en su mejilla causando una marca roja de inmediato, el niño reprimio las lágrimas, ahora entendía un poco porque era demasiado orgulloso.
- ¡Te dije que dejaras de molestar a Kunimitsu, la próxima vez no sera una bofetada, te encerrare en el calabozo! - grito esta y el niño asintió dando media vuelta, sintio demasiada pena por el mismo, de alguna manera entendía porque Keigo no soportaba a Kunimitsu, dio media vuelta siguiendo al pequeño para al menos observar algo más puesto que no quería seguir donde esas señoras se encontraban, lo siguio hasta que este se detuvo en un tipo de kiosco donde habían más niños jugando, eran todos de pequeños, vaya que se veían indefensos a lo que eran en este momento.
- ¡Espera Ryou! - ladeo la cabeza observando a Chotarou siguiendo a su hermano mayor quien corría delante del mismo con un juguete en la mano, sin embargo, tropezo provocando que cayera al suelo causandose una herida en la mano, comenzo a llorar y Sakuno sonrió, era inevitable no hacerlo puesto que todos eran demasiados lindos en comparación a lo que eran hoy en día, sabía que no debía reir pero era sinceramente inevitable, observo que Ryou se detenía y caminaba donde su pequeño hermano lloraba.
Lo observo colocarse en cuclillas y sonrió al ver que tomaba su manita entre las suyas para extraer un pañuelo y limpiar la sangre mientras le sonreía - Ten más cuidado Chotarou - comento este y el pequeño niño asintió con la cabeza mientras sonreía, jamás había pensado que Ryou haría algo como eso pero al parecer si era capaz de hacer esos gestos, fue cuando se dio cuenta que eran recuerdos de todos, quiza el que bebieran de su sangre le permitía tener un tipo de conexión con ellos y por eso era capaz de ver estos recuerdos de su niñez, sonrió al verlos a todos jugando entre sí, seguramente había sido una época feliz.
Retrocedio sobre sus pasos cuando se dio cuenta de que estaba cerca de un precipicio, le tenía demasiado miedo a las alturas, miro hacía su izquierda y observo a Kazuya en los brazos de la que parecía ser su madre porque el parecido era demasiado, el vestido de su madre estaba empapado de sangre mientras Kazuya se aferraba fuertemente a la misma - ¡Basta! - grito la señora presa del miedo observando al frente a la madre de Keigo con la mano derecha ensangrentada, al parecer era esta quien había lastimado a la señora que estaba al parecer muy herida.
La observo llevarse la mano que tenía la sangre de la madre de Kazuya a sus labios y lamer el contenido, eso en verdad que le provoco demasiado asco si era sincera tanto que se llevo una mano a la boca tratando de reprimir el hecho de que le provoco ganas de vomitar - Tú sangre es demasiado deliciosa querida, no me parece extraño que él te haya pedido que seas su esposa en absoluto matrimonio, es por eso que acabare contigo - aseguro la madre de Keigo lanzandose con todo contra ella que retrocedio pero no se dio cuenta que ya no había piso, Sakuno escucho su grito además del de Kazuya.
Sakuno salto del mismo principio tratando de ayudarlos...
De inmediato todos se levantaron al escuchar el grito de Sakuno, no tenían ni la mínima idea de que demonios estaba pasando, todos corrieron por las escaleras con dirección a la enfermería, al abrir la puerta la observaron en la ventana lista para salir pero tenía los ojos cerrados, en verdad que quería acabar con su vida lo que les hizo pensar, ¿tan mal la trataban?, esta dio un paso más y salto, de inmediato todos fueron donde ella pero antes de darse cuenta alguien traspaso la ventana de un salón de clases tomandola entre sus brazos.
Era Syusuke quien la había salvado, era obvio que este no podría protegerse bien de la caída por lo que de inmediato bajaron las escaleras al patio donde aparatosamente cayo el castaño, Syusuke sintio todo el golpe sobre todo al darse cuenta de que algo había traspasado su abdomen, bajo la vista y observo que era un enorme vidrio, lo reconocio al instante... ese vidrio le había dado el golpe final a la madre de Kazuya, miro a Sakuno que aún mantenía los ojos cerrados, ¿qué demonios sucedía?.
- ¡Syusuke! - grito Kunimitsu mientras se detenía donde ambos, todos se quedaron de piedra al observar el pedazo de vidrio que lo traspasaba, miraron a la chica que seguía con los ojos cerrados pero al parecer quería despertar - ¿Quién demonios es ella? - pregunto Akaya y todos quisieron saber la respuesta a la pregunta del millón de dólares.
Sakuno abrio los ojos con calma para observar su habitación, no recordaba nada más lo que había pasado en el baño del sanitario con Kazuya - ¿Cómo te encuentras? - pregunto Seiichi tomando asiento en la cama donde ella se encontraba con pijama - Bien, si quieres saber de Kazuya, si se detuvo - el chico la miro negando con la cabeza para observarla mejor, al parecer no recordaba nada - ¿Recuerdas qué sucedio después de que mi hermano bebiera de ti? - pregunto este y ella nego con la cabeza, su mente estaba en blanco.
El chico dio un suspiro para mirarla con una leve sonrisa - Syusuke tuvo un accidente y necesitamos que le des de tu sangre - ella asintió mientras se levantaba y fue cuando se dio cuenta de que su mano derecha tenía una venda - ¿C-Cómo me hice esto? Podrías decirme - ladeo la cabeza pero el chico ya no se encontraba, suspiro para bajarse de la cama y colocarse las pantuflas, camino a la puerta para abrirla puesto que tendría que ir a la habitación de Syusuke por lo que cerro su puerta y comenzo con su camino.
- No recueda nada - comento Seiichi recostandose en la cama, todos estaban reunidos excepto Syusuke puesto que si había perdido sangre - Creo que debemos llamar al tío - aseguro Akaya y todos asintieron, aunque no lo apreciaban demasiado era la única persona que podía ayduarlos en este momento y como mínimo tendrían que aceptarlo - Lo que me preocupa es que... si seguimos bebiendo de ella pasen más cosas como estas - murmuro pensando en voz alta Keigo puesto que era la conclusión a la que al menos él había llegado.
- Seguira sucediendo querido sobrino - todos voltearon para ver a un hombre rubio de ojos verdes que vestía elegantemente, ni siquiera se habían percatado de su presencia, en verdad que era algo parecido a su padre - ¿Por qué no avisaste que vendrías? - pregunto Sanada colocandose de pie, su tió sonrió mientras tomaba asiento en una de las sillas de la estancia - No tendría porque ya que solo vine a decirles una cosa, esa niña que en este momento vive con ustedes es su responsabilidad, es la encarnación de la princesa Sangrienta - todos miraron con asombro a su tío, eso no podía ser cierto.
- No me miren así, es la verdad, tendra recuerdos como esos tanto de ella como de ustedes, cuidenla bien porque es su responsabilidad - dicho esto desaparecio y todos suspiraron al mismo tiempo, esto en verdad que se estaba colocando de miedo, se suponía que en sus épocas la princesa Sangriente era una vampira que no tenía piedad de nadie, bebía sangre de sus sirvientes hasta casi matarlos, era casi imposible que esa princesa despertara en el cuerpo de alguien como Sakuno puesto que no se parecían en nada.
Sakuno cerro la puerta detrás de si caminando donde Syusuke se encontraba recostado que era en la cama, se detuvo al pie de la misma y lo observo con los ojos cerrados y con una venda alrededor del abdomen, no tenía puesta camisa alguna por lo que se sonrojo - D-Disculpa - lo llamo suavemente pero este no contesto tan solo noto su respiración lenta - Espera un poco - pidio este mientras se levantaba de la cama, al verla disfruto del sonrojo en sus mejillas, era demasiado tierna si era sincero.
- T-Tú hermano... - no termino al notar que este se encontraba delante de ella con una sonrisa de medio lado - Lo sé pero no quiero que lo hagas obligadamente - ella nego con la cabeza puesto que con Ryoma había sido de la misma manera - E-Esta bien - fue tomada de la mano por el mismo y sintio la cama en su espalda, cerro los ojos al sentir como este se colocaba encima de ella abriendo las piernas, se mordio un poco el labio cuando una de sus manos viajaba a su abdomen.
Syusuke estaba disfrutando de la vista, descendio con calma por sus caderas notando todos los lugares donde ya la habían mordido, eran demasiado territoriales así que era hora de que él hiciera lo mismo, alzo un poco su blusa de tirantes observando su short, sin duda alguna su piel era blanca, sonrió un poco cuando la observo removerse, era demasiado linda en verdad, se acerco con calma a sus labios para besarla con calma, con suavidad, Sakuno se sorprendio de que él se comportara de esa manera, era demasiado lindo.
El vampiro se detuvo al ubicar donde la mordería por lo que se acerco a su vientre, ella de inmendiato se levanto negando con la cabeza, no, si en el busto dolía horrible no quería sentir el dolor de allí, Syusuke rió suavemente mientras negaba con la cabeza - No dolera - aseguro y ella tan solo se recosto de nueva cuenta mientras este alzaba un poco más su blusa para detenerse en el vientre, sus colmillos salieron y la mordio, bebio de ella como si la vida se le estuviera acabando, Sakuno apreto las sábanas de la cama debido a que si dolía porque sus colmillos eran un tanto filosos.
Al terminar de beber subio de inmediato a sus labios para besarla, ella se quedo de piedra porque aún tenía restos de sangre en sus labios pero él quería más contacto por lo que la tomo de la nuca para aumentar la intensidad del beso mientras descendía por su cuello, no le importaba nada, tan solo deseaba beber de ella por lo que clavo los colmillos en su cuello, la marcaría en todas partes porque le pertenecía y todos lo sabrían...
N/a
Espero les haya gustado.
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