N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 5: Isabel Báthory

Fuji se detuvo por unos momentos al darse cuenta de que si no se detenía la dejaría sin sangre y mucho más que eso se tendría que atener a las consecuencias que el dejarla sin sangre atraería, lo menos que necesitaba en estos momentos era que sus hermanos lo regañaran por lo que se separo de su cuello para limpiar el rastro de sangre de sus labios - Vete - le dijo mientras se levantaba de la cama ya más recuperado, solo escucho el cerrar de la puerta y suspiro mientras caminaba a la ducha, necesitaba calmarse porque estaba ardiendo.

Dejo que el agua recorriera todo su cuerpo relajandolo poco a poco, le dolía un poco la cabeza además de que aún se sentía levemente débil pero no era el momento de pensar en la sangre de la chica de lo contrario en verdad que terminaría bebiendo de ella nuevamente y no deseaba eso en lo absoluto, se coloco la toalla en la cintura para salir de baño con el cabello mojado y observo a Kuranosuke recostado en su cama, claro que sabía a que había venido y estaba preparado para ello pero no deseaba pelear con su hermano.

- Casi nadie sabe que los vampiros siempre protegen su territorio - le comento este observandolo fijamente, Fuji se coloco la camisa para colocarse frente al espejo, ya se encontraba totalmente vestido - Si estas aquí por la mordida, solo puedo decirte que tenía demasiado apetito, siento no haberme controlado - se disculpo cuando sintio un golpe de lleno en la pared cortesía de su hermano que se veía en verdad furioso, claro que lo entendía pero jamás se había esperado que usara la fuerza para lastimarlo.

- No la vuelvas a morder donde yo lo he hecho - le dijo alzando una espada, abrio los ojos porque ni siquiera se había percatado de que la traía, cerro los ojos cuando escucho que su puerta se abría de una patada - ¡Basta! - grito Seiichi entrando, aún así Kuranosuke alzo la espada pero esta fue arrojada lejos de allí para que el recién llegado tomara del cuello de su camisa a Kuranosuke que fue estrellado en el suelo de lleno aunque trato de liberarse pero ese no se lo permitio al llevar una de sus manos a su cuello apretandolo mucho más.

- Te calmas antes de que alguien salga lastimado - gruño este tomando la espada entre sus manos para alzarla, de inmediato la clavo al lado de su cuello mientras se levantaba, jamás lo habían visto tan furiosos, incluso sus ojos habían cambiado de color, en vez del azul natural estaban lilas y destilaba un instinto de sangre tremendo - Lo siento - se disculpo el ojigris apartandose del suelo puesto que valoraba su vida - Si quieren que nadie toque su territorio diganle a Sanada pero si vuelvo a sentir que se quieren matar, yo mismo les ayudare con ello - aseguro desapareciendo.

- Jamás lo había visto así - murmuro el ojigris causando la suave risa de Fuji quien nego con la cabeza - No es para menos, después de todo él odia las peleas además hoy ese día - contesto como si nada mientras acomodaba algunos muebles que Seiichi había movido con su telepatía, los dejo en su lugar y miro a su hermano que suspiraba - No lo recorde - aseguro saliendo de allí, de inmediato después de salir al pasillo se dio cuenta de que casi nadie estaba en casa, salvo ellos dos y la chica, ella por el momento no le importaba sino su vida.

- Ire por ahí, ¿vienes? - pregunto el castaño recibiendo un asentimiento por parte de este, claro que iría puesto que valoraba su vida en verdad, en este día lo mejor era estar lejos de Seiichi...


El peliazul entro en su laboratorio furioso, arrojo la espada a la pared y se despeino un poco, le dolía demasiado la cabeza y su pulso estaba demasiado acelerado, gruño tratando de calmarse, lo menos que necesitaba era destruir la casa como en algunas ocasiones lo había hecho, no necesitaba escuchar los sermones de su hermano Sanada de nuevo, con la primera vez era más que suficiente, tomo asiento en su silla abriendo su lap top para ponerse a trabajar, lo mejor era que no saliera de su laboratorio.

Sintio un leve escalofrío por lo que ladeo la cabeza observando la mañana del día miércoles, este día nadie iría a la escuela y sabía de ante mano que sus hermanos no regresarían hasta la noche así que lo mejor era quedarse encerrado, ladeo la cabeza de nueva cuenta y se encontro con ese maldito cuadro que para su desgracia no podía quitar, era su cruz y desde hace miles de años la venía cargando con demasiadas creces, se levanto haciendo ruido con la silla para caminar a este cuadro y observar a la hermosa pareja.

Miro a la mujer de cabello rubio y ojos verdes, su novia desde que la había conocido, eran inseparables, la amaba con cada fibra de su cuerpo pero ella era humana, hasta que un vampiro recién llegado la mordio, por suerte logro vivir pero odiaba la sangre, se negaba rotundamente a beberla, decía que odiaba a los vampiros, lo odiaba a él, desde que se hubiera enterado de lo que era lo odio con todo, cuando estaba muriendo él la mordio, trato de combinar ambas mordidas para darle vida, para cambiar sus pensamientos.

Claro que fallo, ella se convirtio en un animal sin corazón, mato a miles de animales de su antigüa casa donde vivía con sus hermanos, mato gente inocente en varios pueblos hasta que no le quedo de otra más que cazarla y acabar con su vida pero lo maldijo, ella lo culpaba por lo que se había convertido así que le prohibio quitar ese cuadro, solo la persona amada que le correspondiera podría hacerlo pero la maldita sabía muy bien que nadie podría amarlo puesto que era una bestia como lo llamaba ella, desde ese momento su padre les prohibio morder a mujeres, ellas tendrían que ser reencarnaciones, solo eso porque de lo contrario él mismo se encargaría de acabar con ellas.

En verdad que su padre era un maldito pero no lo culpaba, después de todo lo madre de Keigo había acabado con sus ilusiones de ser feliz al lado de la madre de Kazuya, desde ese momento dejo atrás los sentimientos y se convirtio en alguien despiadado, nego la cabeza alejando esos pensamientos, lo mejor era ocupar su mente y olvidar lo que pasaría ese día porque su querida Anabeth vendría a visitarlo como cada año y como cada año le diría que lo odiaba y demás cosas, después de ello comerían algo, finalmente la mataría justo como aquella vez...


Sakuno salio de la ducha un poco más calmado, se sonrojo al darse cuenta que había tenido que tomar una ducha muy fría, se acomodo la toalla en el cabello para comenzar a caminar cuando sintio que alguien estaba detrás de ella, de inmediato volteo con miedo pero no había nadie, continuo con su camino cuando se dio cuenta de que no se escuchaba ningun ruido, era demasiado extraño esto puesto que todos estaban antes de meterse a duchar pero tan solo continuo caminando, cerro la puerta de su habitación y camino a su closet para tomar un pequeño suéter puesto que a pesar de ser de mañana hacía demasiado frío.

Miro por la enorme ventana de su cuarto, no había nadie, no se escuchaban las peleas de los hermanos, no penso en eso por el momento solo tomo un libro y camino a su cama para recostarse en esta con calma, se sentía demasiado cansada, el que bebieran sangre de ella la dejaba demasiado agotada, no podía con ese ritmo aunque la poción o lo que fuera de Seiichi ayudaba demasiado, se sento en la cama estirando la mano para tomar la cruz de Keigo, de alguna manera el tenerla en el cuello la calmaba demasiado.

Se recosto de nueva cuenta para abrir el libro y comenzar a leer, de pronto le dio demasiado sueño así que dejo el libro a un lado y se acosto bien en la cama cubriendose con una pequeña manta, necesitaba una buena siesta cuanto antes.


Eran las tres de la tarde y nada había pasado, por lo general siempre comenzaba a las cinco así que aún tenía tiempo para terminar algunas cosas ya que el perseguirla como antes siempre lo dejaba cansado, siguio teclando demasiadas cosas hasta que sintio un viento helado detrás de él, no era necesario indagar quien era puesto que ese perfume a lavanda solo le pertenecía a ella, a la rubia, a su primer amor - Llegas temprano - murmuro mientras se levantaba de la silla y observaba su vestido blanco manchado de sangre pero ella no lo miraba, miraba hacía la puerta.

- No puedo creer que Isabel-sama se encuentre aquí - murmuro esta caminando a la puerta pero la detuvo por la mano suavemente negando con la cabeza - Es una reencarnación, la chica aún no lo sabe - comento escuchando la suave risa de la rubia que se solto para tomar asiento en una de las sillas extras, la observo tratando de sentarse comodamente puesto que tenía una herida en el costado derecho causada por la espada de su padre quien al saber lo que era su hija trato de aniquilarla pero no lo logro puesto que Anabeth lo había matado al tronarle el cuello.

- Erzsébet es demasiado sangrienta no tardara en despertar, lo menos que cálculo es una semana - comento esta en un murmullo, su nombre real era Erzsébet Báthory pero debido a algunas complicaciones en su época para pronunciar su nombre se le había decidido llamar "Isabel" y así era como le decían, según la leyenda esta era de descendencia húngara, una mujer obsesionada con la belleza que en busca de estar jóven para siempre se dejo morder por un vampiro original, nadie sabía lo que era uno en esa época solo vagas leyendas pero ella con su inteligencia brillanete lo descubrio, ella fingio conocerlo por casualidad y lo hizo enamorarse de ella, lo logro y este loco por beber de ella acedio a convertirla en una vampira, sin embargo, este le señalo que al ser mordida por él se quedaría con la edad de 44 años que poseía en ese entonces.

Isabel asustada de que su belleza se quedara como la de una anciana acepto el trato pero después mato al vampiro, busco en pueblos a jóvenes chicas para beber de ellas hasta matarlas, incluso se decía que después de dejarlas sin una gota de sangre se comía toda la carne que le apetecía, creo un castillo enorme donde nadiera la conociera, siempre atendía a las pueblerinas con amabilidad, las dejaba una noche en sus habitaciones y antes de amanecer las mataba, las despedazaba vivas después de dejarles un poco más de sangre, siempre decía que el comer la sangre caliente la rejuvenecía.

Los pueblerinos asustados de ellos trataron de huir pero en vano porque había creado un ejército de vampiros que acababan con todo a su paso, era sin duda una princesa puesto que usaba una tiara en su peinado, sangrienta obviamente por los crímenes que hacía en nombre de su juventud, antes de morir algunas vampiros de pura sangre entre ellos su padre bebieron de ella dejandola sin una gota, la quemaron después de ello, esa misma noche todos buscaron el castillo algo que les diera una pruba para despertarla siglos más adelante puesto que ella era una vampira original, uno de los siete originales en todo el mundo.

Muchas personas dicen que Isabel es absolutamente una belleza natura tal como Sakuno, Seiichi salio de sus pensamientos al darse cuenta de que la rubia no estaba frente a él, ni siquiera se había dado cuenta de ese pequeño detalle por lo que salio corriendo pero se detuvo al observar que el día estaba demasiado nublado, subio de prisa las escaleras y observo a Sakuno delante de la rubia quien sonreía como si nada estuviera pasando - Lo siento Sakuno - se disculpo caminando donde ella para tomarla de la muñeca y apartarla de la rubia pero la solto al sentir que estaba helada.

Sakuno lo miro directamente y observo sus ojos rojos, trago duro al darse cuenta de que era Isabel, no había despertado del todo pero al menos estaba teniendo el control por momentos, para ser más exactos estaba conociendo su nuevo contenedor - Un gusto verla Isabel-sama - saludo la rubia haciendo una leve reverencia cuando de inmediato y con una fuerza increíble esta termino sobre la pared con una mano en el cuello cortesía de la cobriza quien la miraba asesinamente, trato de pasar pero antes de ello se dio cuenta de que no podía.

Golpeo con el hombro lo que sea que fuera que le impedía avanzar y salio disparado, sintio el golpe de lleno en la espalda - ¡Seiichi! - miro hacía la derecha observando a sus hermanos quienes venían corriendo, al parecer ellos también habían sentido que algo malo estaba sucediendo - No podemos pasar, el despertar no esta completo pero al menos puede usar sus habilidades - les aseguro a sus hermanos que se miraron entre si con una pizca de miedo, comenzo a lloviznar cuando un trueno cayo y se escucho el grito de su primer amor.

Volteo la cabeza y observo a Sakuno traspasarle el corazón a esta para arrancarselo, todos estaban atónitos pero aún así corrio donde ellas, si ella se comía su corazón, jamás la volvería a ver, no la odiaba por que el odio de ella lo hacía sentir vivo, sus hermanos trataron de detenerlo pero como pudo se libero de ellos para tratar de traspasar la barrera, en su desesperación la golpeo con los puños pero no lo logro, miro a Sakuno que se llevaba el corazón de la rubia a la boca y lo comía pedazo por pedazo... esta cayo al suelo desmayada, la barrera se quebro así que corrio donde la rubia que estaba desapareciendo, se había convertido en polvo.

Sabía que la cobriza no tenía nada de culpa pero aún así se acerco donde ella y se quedo de piedra al sentir que la mano de esta le traspasaba el abdomen, sus ojos aún estaban rojos, su piel un poco más blanca casi rayando en lo pálida - Sera mejor que le quites la dosis de que su sangre se restaure sino quieres que cosas como estas pasen de nuevo, todos sabemos que lo mejor es que yo no despierte - aseguro la cobriza pero con una voz un tanto más gruesa, sin duda alguna era una pequeña posesión de Isabel Báthory.

Cayo desmayado mientras sentía la sangre de la rubia bañarlo, después de todo la alfombra estaba llena de sangre, cerro los ojos al sentir demasiado sueño, un ataque de un original para ellos que quiza eran orginales puesto que sus madres eran vampiras normales costaba demasiado, quiza no sobreviviría.


Sakuno se desperto bañada en sudor al soñar con personas muertas a su lado, era como un mar de las mismas, se llevo una mano a la frente tratando de regular su respiración, se llevo una mano a la boca porque sentía un sabor que le causaba náuseas - No tengo tiempo para preguntar si quieres hacer esto, si te sientes bien o algo, mi hermano Seiichi esta al borde de la muerte, así que vamos - Akaya la tomo en brazos para desaparecer con ella, abrio los ojos cuando al parecer este dejo de moverse y observo al peliazul recostado en la cama demasiado pálido.

Sintio miedo de verlo así y no logro identificarlo - ¿Q-Qué le sucedio? - pregunto mientras el ojiverde la dejaba en el suelo, todos desviaron la mirada - Solo dale de tu sangre - le señalo Kunimitsu mientras todos desaparecían, se quedo sola así que camino donde este estaba recostado, estaba mucho peor que Fuji, se detuvo a su lado para moverlo suavemente pero este se mantuvo estable - Perdón porque tienes que hacer esto - murmuro el chico aún con los ojos cerrados, ella nego con la cabeza mientras se subía con cuidado a la cama.

Una vez acomodada a su lado se sonrojo por su atrevimiento pero sabía que era necesario - Siento decirte esto pero no puedo moverme mucho - comento y ella se sonrojo aún más porque de alguna manera con esas palabras le había indicado lo que tenía que hacer así que con todo el miedo posible se subio sobre este para abrir las piernas e inclinarse hasta su boca pero él nego con la cabeza, no mordería en su cuello puesto que allí ya lo habían hecho, la miro y suspiro, en estos momentos estaba odiando a sus hermanos por beber en lugares comúnes que en este momento eran los únicos disponibles para su condición.

- Te mordere despacio - aseguro mientras se alzaba un poco y bebía de su cuello con calma, la sangre paso por su garganta inundando todos sus sentidos, sintio que la fuerza regresaba poco a poco, Sakuno noto que su sangre le daba vida de nuevo así que se alegro por este, al menos su sangre servía de algo ahora que lo pensaba, se quedo quieta mientras este podía moverse un poco más, sintio que una de sus manos viajaba a sus caderas pero no se movio tan solo este le acomodo un poco el cabello para beber mejor de ella.

Seiichi estaba fascinado por la sangre, en verdad que era una delicia, en menos de cinco minutos se encontraba con vida pero aún un tanto débil por lo que sin ningun miramiento invirtio posiciones escuchando el leve quejido de ella puesto que al hacer ese movimiento había añadido un poco más de presión al agarre con su cuello, dejo este para oler donde no la habían mordido y se sorprendio al darse cuenta que en todos lados estaba mordida excepto un poco más abajo de sus caderas así que contra todo pronóstico subio un poco el vestido de pijama que tenía hasta la altura de sus muslos.

Ella se removio un poco al darse cuenta de esto pero este la sujeto por las caderas, subio un poco más de la rodilla y lamio esa zona sintiendo que esta se removía, estaba caliente así que eso significaba que aunque demostrara todo lo contrario estaba disfrutando por lo que sonrió mientras lamía de nueva cuenta esa zona - N-No - murmuro con algo miedo pero este tan solo alzo la vista observandola con una sonrisa - Se que disfrutas así que no pienso detenerme - aseguro mientras clavaba los colmillos.

Sakuno sin lograr evitarlo gimio ante eso mientras él continuaba bebiendo de ella con calma, lo menos que quería en estos momentos era dejar de beber, aún más que eso no pensaba hacer lo que Isabel le había pedido, si lo hacía su padre lo mataría y valoraba su bebida además de alguna manera un tanto retorcida sabía que la cobriza al enterarse de todo podría controlar a la primera, de eso si estaba seguro por el momento.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews chicas.