N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Solo quiero decirles que no me he sentido muy bien estos días, he actualizado como he podido, he tenido algunos exámanes médicos que me dejan agotada, demasiado agotada, les pido de verdad me perdonen por tardarme tanto en la actualización, de verdad lo siento.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 6: Pasado
Era jueves y no se sentía con demasiada fuerza de levantarse de la cama, le dolía demasiado la cabeza además de que se sentía sin energía, eran las tres de la tarde y no había bajado a desayunar, no quería escuchar los reclamos de Sanada por no poder comer bien en la mesa como el día anterior, había sentido unas tremendas ganas de llorar pero tan solo se había mordido ligeramente el labio mientras se disculpaba, parecía que los hermanos no la querían cerca últimamente, nadie había bebido de ella desde que Yukimura lo hiciera y de eso hace dos días.
No tenía que hacer puesto que solo iba a la escuela y venía, era lo único que hacía, incluso Chotarou no estaba cerca de su persona, parecía alejado y dolía demasiado, le molestaba que no le dijeran que pasaba pero tampoco estaba dispuesta a preguntar, se estiro un poco en la cama mientras se llevaba una mano a la frente, estaba ardiendo en fiebre - Sakuno - aparto la mano de inmediato para mirar por toda la habitación a la persona que había murmurado su nombre, nego con la cabeza tratando de calmarse, eran los efectos de la fiebre.
Estiro un poco su mano tanteando la mesita de noche para buscar la cruz de Keigo pero al tocarla sintio que se quemaba por lo que solto de inmediato llevandose el dedo a la boca tratando de calmar la quemazón - Maldita sea - murmuro haciendo a un lado los edredones para buscar sus pantuflas, estaba toda sudada así que quería darse una ducha muy caliente, tomo su toalla y sus cosas para cambiarse, coloco la mano en el pomo cuando sintio una presencia que le erizo la piel por completo.
Con miedo ladeo la cabeza y se encontro con una hermosa mujer sentada sobre su cama, tenía una sonrisa en su rostro, era de cabello rubio y profundos ojos rojos, nunca la había visto en ningun retrato de la mansión, esta le hizo un ademán de que se acercara pero no podía moverse así que trato de dar pasos hacía atrás cuando noto que esta se colocaba delante de ella, abrio los ojos asombrada tratando de que nada malo pasara pero esta tan solo le acaricio la mejilla con la misma sonrisa en el rostro.
- Eres muy bella querida - murmuro esta tomandola de la mano, Sakuno se dio cuenta de que estaba demasiado helada, parecía muerta lo que quería decir que era una vampira, alguien como ellos, la señora porque a pesar de ser hermosa se veía algo mayor la sento con cuidado en la cama para subirse en esta y colocarse detrás de ella, no se movio porque por alguna razón extraña no podía hacerlo, esta comenzo a peinar su cabello con mimo, extrañamente se sentía calmada mientras sus manos vagaban por su cabello.
- ¿Crees qué estara bien? No bajo a desayunar, ¿y si esta enferma? - pregunto demasiado preocupado Chotarou a Keigo que lo miro con un semblante cansado - Lo que tiene dentro, su verdadero ser ya desperto, no podemos dejar que beba de nosotros y nosotros no podemos beber de ella, moriremos, lo mejor es dejarla sola, después de la luna roja veremos que hacer - le contesto este como si nada mientras se levantaba del sófa y comenzaba a caminar con dirección a su habitación.
- Dejemosla sola, Isabel no se aparecera - murmuro muy seguro de si Sanada tomando algunas cosas para salir de la sala con dirección a su habitación, tenía miedo de que esa mujer apareciera en su casa pero estaba demasiado seguro de que no se apareceria, no había ni la mínima posibilidad de ello - Me siento mal no estando con ella, quiza nos necesita - comento Ootori de nueva cuenta con un gesto levemente cansado mientras se recostaba en el sófa por completo - No eres el único que siente eso Ootori - comento Kazuya siendo visto por todos de inmediato puesto que no se esperaban una confesión de ese tipo.
- ¿El pequeño Kazuya se ha encariñado? - pregunto Ryou con burla cuando sintio que era estampado en la pared cortesía de este - No fui yo quien la obligo a que le diera su sangre - gruño este apretando un poco el agarre en su cuello, el castaño lo golpeo en el abdomen para tomarlo del cuello y estamparlo en el piso haciendo un escándalo - ¡Basta! - les grito Yukimura deteniendolos furioso, no es que fuera solo el asunto de la cobriza sino que el no beber de su sangre les molestaba, necesitaban de ella pero por el momento lo único que tenían que hacer era estar alejados de ella para estudiar las posibilidades de como beber de ella sin desatar el aura de Isabel.
- Tienes un cabello muy bonito - murmuro la señora terminando de atarlo en una coleta rizada, Sakuno aún estaba mareada pero ahora en verdad quería vomitar, sentía algo pesado en su vientre, mientras la señora rubia la estaba peinando sentía que las fuerzas la abandonaban, eso era demasiado raro - Camina hacía la ventana Sakuno - le dijo esta en su oído, se levanto de la cama sin que ella lo quisiera, su cuerpo estaba haciendo todo por si solo, ¿qué era eso que la animaba a hacerlo?, no encontraba la respuesta porque su mente parecía nublada.
Camino con paso calmado hacía la ventana que estaba abierto cuando se suponía que esta se encontraba cerrada, se detuvo cerca del barandal y sintio que alguien se colocaba a su lado - Sakuno necesito que conozcas tu pasado - murmuro la señora cerca de su oído, ella asintió, sentía la vista pesada, sentía demasiado frío pero no le provocaba la necesidad de sentir calor, sentía sed de algo, algo que no lograba identificar, sentía necesidad de estar cerca de esa persona pero ¿quién era esa persona?, sentía la necesidad de beber de algo, de clavarle los dientes a algo.
Sentía la necesidad de sentir el calor de esa persona - Volveras a tu pasado Sakuno - escuchaba la última letra de su nombre, eso era lo único que escuchaba...
- No puedo creer que haya muerto - murmuro su suegra y la señora rubia la miro con desprecio, Sakuno se encontraba en una habitación donde un hombre mayor se encontraba en una cama enorme dormido, parecía demasiado pálido, en cuanto había escuchado la última palabra de esa oración se dio cuenta de que ese hombre era quien estaba muerto, extrañamente no sintio absolutamente nada, por lo general se hubiera horrorizado pero estaba calmada, como si no le afectara nada, como si ella no tuviera control de su cuerpo, así se sentía.
- Al menos podra descansar en paz, en cuanto a usted suegra solo quiero decirle que la quiero fuera de mi casa - miro a la señora rubia que hablaba con ella, parecía tranquila ante la muerte de su esposo, se sorprendio de que supiera que ese hombre muerto fuera su esposo, miro la enorme habitación, los colores se le hacían conocidos - ¿Qué dices Isabel? ¡Este es mi castillo! - le grito la que al parecer era su suegra pero la señora rubia tan solo continuo con su camino hacía la salida - ¡Isabel! - grito esta pero solo se escucho el sonido de la puerta cerrandose.
Cerro brevemente los ojos y aparecio en otra habitación, con la señora rubia que se miraba al espejo en busca de algo - Estoy fea.. estoy fea... estoy fea... ¡estoy fea! - grito esta asustando un poco a la cobriza que camino hacía la ventana - No estas fea madre - la cobriza volteo la cabeza hacía la puerta que se abría dejando ver a una chica de unos 20 años o menos, era de cabello castaño y ojos azules, una belleza absoluta - Ana querida mía, no digas cosas para tratar de consolar a tu madre, soy fea - aseguro mientras daba un sollozo y tomaba asiento en una silla.
Su hija Ana se acerco a donde ella para acariciar su cabello - Deberías estar llorando por la muerte de tu padre - comento la señora rubia y la hija nego con la cabeza - Al menos no vere más crímenes atroces, esta bien que haya muerto - aseguro esta con una sonrisa tranquilizadora - Tienes razón querida mía, sin embargo, me siento fea, él me mantenía jóven pero ahora siento que quiero morir - murmuro la señora rubia caminando hacía su enorme balcón, Sakuno la seguía, ella no tenía control sobre su cuerpo, quería detenerse y despertar de ese mundo donde nadie lloraba por su padre y esposo.
La señora rubia se detuvo y ella lo hizo unos pasos más adelante - Madre, vuelve - le dijo su hija extendiendole la mano pero la señora rubia nego con la cabeza - Tranquila, algo pasara - aseguro esta caminando al balcón, Sakuno sintio que esta se impulsaba con algo para saltar, el grito de su hija inundo sus oídos pero solo podía sentir la brisa removiendo sus cabellos...
Sakuno miro a su derecha observando que la señora rubia estaba en brazos de un hombre castaño y de ojos azules, era hermoso al menos eso pensaba ella - ¡Madre! - grito alguien desde el balcón, los ojos le pesaban demasiado, sentía algo cálido en los brazos de ese hombre desconocido, su mirada la tranquilizaba, no quería que la soltara, quería que la mantuviera más en sus brazos, mucho más, no quería dejar de sentir ese cálido toque por el momento - ¡Madre! - volvio a gritar alguien pero Sakuno solo podía pensar que quería estar más tiempo con ese hombre.
Sintio que este se acercaba a su cuello buscando algo mientras ella se quedaba completamente quieta, una mano descendio por su cadera y la sintio a pesar del enorme vestido que llevaba, fue cuando se dio cuenta de que estaba en el cuerpo de la señora rubia, sentía sus enormes pechos, sus caderas estrechas y un tanot robustas, sus hombros anchos, su corazón latiendo, su respiración a través de sus fosas nasales, Sakuno era la señora rubia...
Sakuno salio de su habitación con su ropa para darse una ducha, camino con paso despacio al baño, se detuvo frente a esta y abrio la puerta, al entrar la cerro detrás de si, camino donde siempre dejando su ropa, se miro en el espejo y noto que sus ojos estaban un poco rojos, debía ser una ilusión de la fiebre al menos eso pensaba ahora - ¿Sakuno? - ladeo la cabeza observando a Ryou en la bañera, más exactos dentro de esta, al parecer se estaba duchando, extrañamente solo se recargo en el lavabo de espaldas mirando a este.
- Cuanto tiempo Ryou - contesto esta con una leve sonrisa - ¿Te encuentras bien? - pregunto el castaño mientras la miraba puesto que no parecía ella misma, la cobriza se acerco con paso calmado a donde este se encontraba notando que estaba dentro de la bañera con ropa, sonrió un poco mientras este la miraba un tanto tenso - Sakuno - la llamo y ella pestañeo brevemente, fue en ese momento que se dio cuenta en donde estaba, era como si se acabara de despertar de un sueño, miro al castaño frente a ella y se sonrojo de inmediato, dio media vuelta tomando sus cosas para salir corriendo de allí.
No entendía que estaba haciendo cuando se suponía que estaba recostada en la cama con fiebre, no entendía como es que había llegado donde el castaño, ni siquiera recordaba haber salido de su habitación, era demasiado raro pero por el momento no pensaría en nada más, solo quería descansar porque aún se sentía cansada.
- Les juro que se veía como otra, estaba cambiada, incluso me llamo por mi nombre y no tartamudeo en lo absoluto - les dijo de nueva cuenta Ryou mientras la cena - Isabel no esta en su cuerpo, aún no es luna roja - señalo Sanada no entendiendo como es que la chica había estado en el cuarto de baño si él mismo la había visto con fiebre así que no creía en su hermano Ryou - Parecía una persona diferente - fue lo último que dijo este mientras bebía algo y cerraba los ojos, poco a poco conforme terminaron de cenar se levantaron de la mesa tomando consigo sus utensilios de comida.
- ¿Te preocupa algo? - Sanada miro a Seiichi que estaba sentado frente a su persona con una sonrisa ladina - En absoluto - le contesto tomando sus cosas para levantarse sin hacer el menor ruido, dejo la silla en su lugar y salio de la estancia con dirección a su habitación, extrañamente se sentía cansado.
- Sakuno - se removio en su cama aún con fiebre, se preguntaba si alguien estaba en casa puesto que se suponía era hora de clases, sin embargo, nadie la había despertado, en verdad que los hermanos eran malos con ella ahora, eso le disgustaba demasiado, sobre todo Sanada, era quien más le molestaba, siempre la trataba como si no fuera nadie y no solo eso, se aseguraba de que supiera su lugar en casa, "la comida" como le decía él - Sakuno, vamos - se levanto con calma y noto el frío de la madera en sus pies pero solo siguio caminando.
Cerro la puerta de su habitación y continuo con su camino, bajo al segundo piso puesto que su habitación se encontraba en el tercero, camino por las escaleras con calma, estaba calmada, trato de sostenerse del barandal pero se detuvo cuando sintio que alguien la empujaba para que continuara con su camino, camino por el pasillo hasta detenerse en una puerta, su mano se coloco sobre el pomo de la misma y trato de no abrirla pero su cuerpo no respondía por lo que entro en esa habitación.
Se sorprendio al darse cuenta que era la habitación de Sanada, camino por el piso con dirección a su cama notando que dormía o al menos estaba recostado - No deberías de estar aquí - extrañamente no sintio miedo al reconocer su voz, miro a donde se encontraba la cama notando que este la observaba fijamente - Y tú no deberías tratar a la reencarnación de la Princesa Sangrienta como siemple comida - contesto altanera caminando a la cama pero sintio el frío del piso en su espalda dandose cuenta de que Sanada tenía una mano en su cuello sujetandol fuertemente, extrañamente no sentía nada.
- Deja de jugar Isabel, la chica no sabe que esta pasando, puedes lastimar a tu contenedor - señalo este y Sakuno rió altaneramente - No deberías pensar que soy tan débil - murmuro colando sus piernas dentro de las suyas para tomarlo del hombro y colocarlo debajo suyo, este gimio al sentir el agarre en su muñeca derecha, al parecer lo estaba lastimando - Quitate - le dijo este tratando de liberarse pero no podía hacerlo, la cobriza rió un poco - Se siente bien estar arrtiba de ti - comento esta con un tono de burla puesto que estaba con las piernas abiertas sentada sobre su abdomen debido a lo alto que era este.
- Dije que te quites - volvio a decir este pero ella tan solo lo tomo del cuello para que la mirara, Sakuno sonrió para acercarse un poco a su cuello y lamer la longitud de este, Sanada se removio pero ella lo sujeto fuertemente del mentón con su otra mano para que se quedara quiero mientras lamía, después de varios segundos de esto se separo para mirar sus labios, se inclino y junto sus labios con los del pelinegro que alzo las piernas para golpearla en la espalda pero en un movimiento rápido se hizo hacía atrás al colocar sus manos sobre la cabeza de este.
Después de ese movimiento lo golpeo en los muslos abriendole las piernas escuchando su grito, sonrió al sentir que él estaba dolido así que de inmediato lo beso fuertemente, este se resistio tratando de ser tosco pero lo sujeto de los hombros no dejando que este se moviera en lo absoluto, Sanada trato de separarse pero le era imposible, era más fuerte que él, la cobriza se separo para lamer su cuello, se asusto de que esta pudiera morderlo, lo mataría así que temblo ligeramente lo que llamo la atención de la chica - No pienso morderte porque aún no puedo hacerlo pero te mostrare otra forma de placer - aseguro con una suave risa.
Sakuno se acomodo en sus piernas inclinandose por completo para lamer su mentón descendiendo por su cuello, en un movimiento rápido lo despojo de su camisa, Sanada se removio de nueva cuenta pero ella no le permitio moverse más al enterrar sus uñas en su hombro derecho, escucho de nueva cuenta el grito de este y lo saboreo para lamer su torso con calma, disfrutando de que este tenía miedo de algo, ella se separo al darse cuenta de que Sanada era la clase de tipo que disfrutaba del dolor ajeno pues en este caso le enseñaría lo que era el dolor en una unión, lo lastimaría, le provocaría miedo en todos sus sentidos por que lo que le iba a hacer le iba a doler en definitiva.
El pelinegro la tomo de la cadera tratando de apartarla pero ella abrio un poco más las piernas clavando un poco las uñas en su torso, Sanada se removio al sentir que esta clavaba sus uñas, la cobriza lo sujeto del cuello para que se quedara quieto mientras una de sus manos viajaba un poco más abajo de su cintura - D-Detente - le murmuro este y ella sonrió desde arriba, jamás había esperado que este le pidiera nada más empezar que se detuviera, era gracioso que alguien que se jactaba de ser muy hombre casi llorara al sentir ese dolor.
Isabel sonrió al verlo tan vulnerable, le atraían demasiado los hombres que suplicaban...
Sakuno sentía que estaba arriba de alguien por la posición en que se encontraba o pensaba que se encontraba, tenía miedo, estaba en una oscuridad tremenda, sentía un nudo en la garganta porque quería gritar pero no podía, algo escapaba de su entendimiento, sintio que alguien se removía debajo de ella y lo identifico como Sanada, este estaba... ¿llorando?, sintio un ligero temblor cuando sintio que este se quejaba de algo, sentía que unas cadenas se cernían más sobre sus muñecas, ella no quería lastimarlo, no porque lo medio odiara quería verlo lastimado.
Jalo algo que se escucho como una cadena - Basta - murmuro jalando de nueva cuenta esas cadenas... - ¡Basta! - grito para pestañear un poco, miro de inmediato al pelinegro debajo de ella con algunas marcas - Lo siento - murmuro de inmediato bajandose de este que la miraba sorprendido al darse cuenta de que ella había regresado, trato de bajarse de este pero sintio que este la tomaba de la muñeca para que no lo hiciera - Necesito de tu sangre - le dijo este con una mueca de dolor así que no opuso resistencia.
En un movimiento rápido este la coloco debajo de si y la miro intensamente, Sakuno trago duro al darse cuenta en que situación estaba, se sentía demasiado nerviosa - Tranquila - le murmuro este al oído acercandose a su cuello, se detuvo en este para clavar sus colmillos por completo, ella siseo de dolor porque sus colmillos eran delgados pero más afilados que los de sus hermanos, trato de apartarlo pero este la sujeto de las muñecas para que se quedara quieta mientras bebía de ella, no pensaba permitir que se fuera cuando estaba bebiendo de ella.
Sanada se sentía en la gloria porque su sangre era deliciosa, no dejaría que se fuera como si nada después de lo que había pasado, sabía que era culpa de Isabel pero la chica pagaría por ello, de eso si estaba seguro ahora, porque nadie hacía llorar a Sanada y menos una niña como ella...
N/a
Espero les haya gustado.
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