N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 7: Calida

Sanada aumento un poco el agarre en sus muñecas para que se quedara quieta puesto que lo único que deseaba en ese momento era beber de su sangre como si no hubiera bebido en siglos, Sakuno se removio un poco cuando sintio que una de sus manos viajaba hacía sus muslos, era demasiado raro observar esa faceta de parte del mayor puesto que siempre era frío con la gente, trato de separarse puesto que Sanda le acaricio la mejilla mientras seguía bebiendo de su sangre, se asusto a que ese paso la fuera a dejar sin sangre.

Este la miro después de beber lo suficiente de ella y sonrió con una pizca de arrogancia - Aún me debes - le aseguro volviendo a morderla, ella se sentía cansada extrañamente por lo que coloco sus manos en su pecho para tratar de apartarlo pero este no cedio en lo absoluto al colocar una de sus rodillas entre las piernas de ella lo que provoco que esta temblara de miedo, fue en ese momento que el pelinegro se separo y la miro, quiza es que se había pasado un poco pero era su culpa por no poder controlar a Isabel.

- Vete - le dijo levantandose de su cuerpo para salir de la cama y caminar a la ducha, escucho el cerrar de la puerta de la chica que al parecer en verdad había salido corriendo, no era para menos después de todo se había pasado un poco con la misma, claro que sabía que no podía cobrarle lo que le había hecho Isabel pero por muy raro que sonara era porque quería una razón para no sentirse vulnerable después de lo sucedido con la princesa esa, cerro la puerta de la ducha dispuesto a relajarse, lo único que necesitaba en este momento era más problemas de los que ya tenía.


Sakuno tropezo varias veces con sus piernas, es que lo único que en verdad deseaba era alejarse de Sanada, corría demasiado de prisa por lo que al dar la vuelta en el pasillo que la llevaría al psio donde vivía termino chocando con alguien por lo que cayo hacía atrás terminando en el suelo y con un dolor en la espalda baja - L-Lo siento - se disculpor la ver a Kunimitsu con cara de pocos amigos observandola fijamente, se levanto con calma para hacer una leve reverencia y rodearlo, al menos ese había sido el plan pero este la detuvo por al brazo con suavidad lo que la desconserto en absoluto.

- Tienes algo - le dijo este inclinandose para quitar un poco de sangre de su cuello, el contacto con la mano de él la hizo estremecerse y eso no paso desapercibido por el castaño quien solto el agarre que tenía sobre ella dejando que se marchara, al verla hacer una reverencia de nuevo por parte de ella la vio alejarse, miro su mano y sintio que estaba calida, hace demasiados siglos que no sentía nada de calor por parte de una persona, era raro sentirlo con ella y aún más que eso era raro que la hubiera ayudado a su manera.

Dio media vuelta él también para continuar con su camino pero entonces se detuvo por completo, sintio una presencia cerca de donde se encontraba y apreto los puños, odiaba esa casa donde estaba condenado a vivir, odiaba todo lo relacionado con la misma, le ponía los pelos de punta ese maldito lugar, siguio con su camino cuando noto a su hermano Syusuke sentado en el barandal de la escalera para bajar a la primera planta - Al parecer no fui el único que la sintio - comento este y el castaño se detuvo para mirarlo por completo.

- Esta muerta, ya no puede hacernos nada - señalo como si fuera lo más obvio del mundo pero Syusuke rió un poco bajo mientras negaba con la cabeza y de un salto se colocaba a su lado para mirarlo con una leve sonrisa - Entonces, ¿por qué a pesar de que ella esta muerta tú sigues sin sentir? - Kunimitsu lo miro no entendiendo aunque si entendía, su hermano lo rodeo para seguir con su camino, él tan solo se quedo de pie allí, no era tan fácil como los demás lo suponían, eran demasidas cosas pero no era momento de pensar en ello, tan solo deseaba descansar un poco pero antes se daría una buena ducha.


La cobriza cerro la puerta con cuidado para voltear y observar su cama, quería recostarse en esta pero sentía los músculos de su cuerpo pesados por lo que se daría una ducha, tomo las cosas necesarias para esta y salio notando que la enorme mansión parecía estar vacía en su totalidad, bueno después de todo nadie le hablaba así que debía ser su imaginación pensando que la mansión estaba sola, camino con calma hasta la ducha y cerro la puerta detrás de si, camino al espejo con calma para observar su cuello, tenía las marcas de los colmillos de Sanada.

- Lo más seguro es que desaparezcan mañana - dio un respingo al escuchar esa voz por lo que miro a la derecha y observo en la tina a Kunimitsu, se sonrojo al pensar que estaba desnudo, sintio que este tenía intenciones de levantarse por lo que se cubrio el rostro con las manos de inmediato mientras un sonrojo se instalaba en sus mejillas por completo, escucho una suave risa pero aún así no abrio los ojos en lo absoluto y menos se descubrio el rostro - Tengo ropa - le dijo este frente a ella obligandola a que apartara las manos de su rostro.

Se dio cuenta de inmediato que efectivamente tenía ropa pero no entendía entonces porque estaba en la tina, eso no era una ducha al menos eso le parecía a ella - M-Me retiro - dio media vuelta tratando de huir de allí cuanto antes, sin embargo, el de lentes la tomo del brazo atrayendola en un abrazo que le hizo dar un leve grito pues vaya que no se esperaba eso del chico de lentes, si hasta había pensado que la odiaba con todas sus ganas por las miradas que le mandaba, al parercer se había equivocado un poco en ese hecho.

Kunimitsu sintio lo calida que era, hace miles de siglos que no sentía esa necesidad de querer abrazar a alguien, no la odiaba, santo cielo era incapaz de hacerlo es que simplemente si estaba cerca de ella era capaz de no soltarla jamás y no deseaba eso porque después de todo la decisión de si se quedaba en su mundo de vampiros era de ella, de nadie más, por esa razón quería acostumbrarse a no estar tanto tiempo cerca de ella porque no deseaba que cuando se fuera si es que se iba doliera demasiado.

Cuando había visto como Keigo la mordía había sentido celos, ira, rabia y demás cosas es por eso que estaba enojado cuando se habían encontrado, el que su hermano le hubiera dado su cruz lo volvía loco porque de alguna manera la había marcado como suya y odiaba esa sensación, le dolía demasiado, Sakuno se quedo completamente quieta mientras este colocaba sus manos en su abdomen haciendo círculos en este, de pronto el chico se recargo en su cuello colocando su mentón con suavidad.

La cobriza se quedo quieta completamente mientras este besaba su cuello, Tezuka penso que en verdad su cuerpo era calido, toda ella era calida, le gustaba esa sensación, lo volvía loco y entonces ya no lo resistio más, le dio vuelta con suavidad y comenzo a besarla con calma, quería disfrutarla con calma, sentía la necesidad de estar así con ella, descendio por su cuello con calma mientras una de sus manos viajaba a su blusa bajando poco a poco los tirantes, la cobriza se quedo completamente quienta mientras este la despojaba por completo de la blusa dejandola solo en sostén.

A Sakuno le parecía increíble que el chico de lentes de todas las personas fuera quien tuviera el tacto perfecto para acariciarla de esa manera, este la sujeto de las caderas para arrastrarla hasta el lavabo donde por fin la beso de nueva cuenta mientras la tomaba de la cintura acercandola a su cuerpo, ella estaba caliente y él algo frío, sin embargo, a ninguno de los dos les incomodaba eso, Sakuno se dejo besar por el chico quien empezo a parecer desesperado conforme avanzaba el beso por lo que descendio por su cuello para lamer la extensión de este sintiendo el estremecimiento en el cuerpo de ella.

Kunimitsu saco los colmillos y los clavo en su cuello, ella se removio un poco puesto que había mordido casi justo donde Sanada, además su cuello no estaba del todo recuperado por decirlo así, sin querer lo sujeto del antebrazo pero por encima de su camisa, el de lentes la miro de reojo y sonrió, le gustaba que lo tocara, podía sonar raro pero era la verdad quisiera o no, desclavo un poco los colmillos notando que algo de sangre había quedado en sus labios, la chica suspiro después de sentir que este se alejaba y entonces la beso de nueva cuenta.

Las manos de él viajaron a sus muslos recorriendolos con ternura, la tomo de la cintura para colocarla sobre el lavabo, ella se sonrojo puesto que ya había estado en esa posición con Rryou, pensaba decir algo pero los labios de él la acallaron de nueva cuenta, el de lentes deslizo sus manos por las piernas de ella mientras se colocaba en medio de las mismas, dejo sus labios para descender por su cuello dejando besos húmedos por toda la extendión de este, entonces no lo soporto más y la despojo del sostén observando sus hermosos pechos.

Ella se tenso puesto que no le gustaba demasiado estar desnuda y menos frente a un vampiro pero entonces sus nervios se alejaron cuando vio que él la miraba como si de una deidad se tratara, le gustaba sentir querida y extrañamente Kunimitsu se lo demostraba sin esforzarse demasiado, era diferente a como había sido con los demás puesto que los otros la trataban mal, la mordían con más fuerza y al menos el de lentes se había esforzado en no clavarle demasiado los colmillos, ella lo agradecía aunque no lo dijera.

El chico busco sus labios mientras masejaba sus pechos con calma, con ternura, con cuidado, Sakuno le mordio ligeramente el labio, se sentía bien con él cerca aunque si fuera otro seguramente estuviera tratando de librarse, era raro estar en una posición así puesto que a ella no le gustaba estar a punto de hacer el amor con alguien a quien no conocía, Kunimitsu dejo de besarla para descender sus manos por sus caderas y entonces... se asusto cuando alguien toco a la puerta, ambos miraron en esa dirección con miedo de ser descubiertos.

- ¿Quién esta allí? - era Ootori, el de lentes maldijo por lo bajo mientras se hacía atrás y trataba de no mirarla, al parecer se había enojado - Hay una puerta atrás, sal por allí - asintió tomando sus cosas dandose cuenta de que ya estaba más o menos vestida puesto que su sujetador cubría sus pechos, salio casi corriendo y antes de cerrar la otra puerta logro escuchar - Maldita sea Ootori has interrumpido algo importante, ¿qué demonios quieres? - sonrió al escuchar el reclamo del mayor para cerrar la puerta y caminar a su habitación de prisa aunque con una sonrisa enorme en el rostro.


Se dejo caer en su cama mientras se llevaba una mano a los labios, aún sentia lo cálida que era esa chica, le gustaba demasiado y no pensaba negarlo, estaba odiando a su hermano por haberlos interrumpido con la genialidad de que quería lavarse las manos, maldijo por lo bajo cuando sintio el peso de alguien en su cama, no se levanto o se asusto al contrario se quedo quieto cuando un perfume inundo sus sentidos, suspiro un poco notando que esa persona acariciaba su cabello con mimo.

De un manotazo aparto esa mano para alzar la cabeza y observar a esa mujer, la única causante de todas sus desgracias - ¿Qué quieres? - pregunto furioso notando que esta se colocaba frente a su persona para colocar una mano en su pecho y subirse sobre sus caderas, le daba asco eso pero no podía decirle nada, estaba muerta pero aún así se encargaba de visitarlo siempre - Hoy casi llegas demasiado lejos con esa chica - murmuro en su oído y se removio tratando de apartarla aunque sin mucho éxito.

- Eso no te interesa - gruño molesto notando que ella lamía su cuello con calma, le daba asco que lo tocara - Te pareces tanto a tu padre - murmuro su madre mientras recorría su torso con deseo, si, la mujer encima de su persona era su madre, técnicamente eso sería considerado incesto en estos tiempos pero en sus mundos no existían esas reglas, no interesaba nada de eso, además la mujer sobre de él no era su madre biológica, ni siquiera la conocía pero su madre se encargaba de recordarle que él no podía sentir con alguien que no fuera ella o con la madre de Keigo.

Lo raro del asunto por decirlo así es que las dos eran tan diferentes y hace algunos siglos atrás amo a las dos con toda el alma, hasta que toda la ilusión acabo, había tratado por todos los medios de decir que nada pasaría si estaba al lado de sus hermanos, estaba equivocado, siempre pensaba en ellas dos, desde ese momento en que fue de ambas no podía sentir nada de nada, no sentía calor o frío hasta ahora, porque Sakuno era calida y eso lo podía sentir sin esforzarse demasiado.

- Vete - sentencio molesto apartandose de su cuerpo, no más, no podía más finjir que la mujer frente a él estaba viva y mucho menos pensaba finjir que ella lo amaba o que quiza algún día lo amo - Solo te dire una pequeña cosa, es niña no te quiere, no te va a elegir a ti - aseguro esta desapareciendo entre las tinieblas, se llevo una mano a su cabello despeinandolo un poco para golpear con el zapato un mueble que se fue a estrellar a la pared con toda su fuerza, se dejo caer en el suelo, odiaba a esa vampira con todas sus ganas pero es que quiza tuviera razón y Sakuno no pensaba elegirlo a él y eso tenía que admitir dolía demasiado.


Sakuno se sobresalto cuando sintio que alguien se acostaba a su lado por lo que trato de levantarse pero se quedo completamente quieta cuando sintio que alguien la tomaba de la mano para recostarla de nueva cuenta, se quedo de piedra observando al chico de lentes a su lado con los ojos casi cerrados, parecía cansado, se sentía diferente a como estaban en el baño, se veía diferente en cuanto a gestos, parecía más calmado pero al mismo tiempo estaba como deprimido, quizo preguntar porque pero este en un movimiento rápido la atrajo para apretarla con sus brazos.

El chico de lentes le acaricio un poco el cabello para cerrar los ojos, se sentía demasiado cansado, dejo de abrazarla para acomodarse en la cama sintiendo que ella lo miraba como queriendo preguntarle algo, eso le gusto y sonrió levemente - Puedes preguntar - murmuro cubriendose con los edredones quedando a su lado, hasta la cama estaba calida y era porque estaba ella, Sakuno tomo aire varias veces para armarse de valor notando que este la miraba esperando a que hablara pero es que se sentía demasiado nerviosa.

- ¿T-Te sucede algo? - pregunto casi en un murmullo y este la miro fijamente notando que sus mejillas se sonrojaban, era demasiado tierna la niña, bueno no era una niña teniendo en cuenta el tamaño de sus pechos - Son cosas de vampiros - le contesto como si nada notando que ella decía algo por lo bajo, al parecer no le había gustado su respuesta - P-Puedes confiar en m-mi - aseguro ella dando media vuelta en la cama, él hizo lo mismo pero al revés por lo que quedo mirandola a ella quien se tenso cuando este se pego a su cuerpo.

- No te hare nada, lo prometo - le susurro en el oído con calma para pasar una de sus manos por la cintura disfrutando de su calidez, lo único que necesitaba ahora era estar así y ella lo entendio por lo que cerro los ojos para caer en los brazos de Morfeo.


Era sábado y todos se encontraban en el comedor desayunando, Sakuno no decía nada solo desayunaba, estaba algo molesta porque la habían levantado temprano con la excusa de que tenía que ayudar a preparar el desayuno, claro que lo había hecho puesto que ella había cocinado todo, miro su plato casi terminaba así que podía irse a su habitación, bien sabía que mañana sería luna roja pero eso poco le importaba, miro a Tezuka que la miraba fijamente y noto que sonreía dentro de si, era raro pero estaba bien.

Hizo hacía atrás su silla para tomar su plato llamando la atención de los demás - Aún no se pueden levantar - le señalo Sanada aparentemente tratando de no asesinarla, ella sonrió un poco ladeando la cabeza - A mi no me interesan tus estúpidas reglas - le contesto como si nada dando media vuelta notando que todos la miraban asombrados por esa contestación, al parecer jamás se lo habían esperado de ella, salio por el marco de la puerta para dejar los platos sobre el fregadero cuando escucho el movimiento de una silla - Sanada - lo llamo Yukimura, sonrió, claro que venía a por ella.

- ¿Te crees mucho? - pregunto este entrando a donde se encontraba para mirarlo furioso, Sakuno tan solo se encogio de hombros para seguir con su trabajo cuando sintio que este se acercaba, no tuvo miedo y solo sintio que este se detenía para murmurar algo por lo bajo, lo vio dar media vuelta y solto una suave risa que hizo que este se detuviera - No puedes matarme Genichirou, no cuando sabes que mañana despertare - fue en ese momento en que noto que no era Sakuno sino Isabel, sus ojos eran levemente rojos.

Lo siguiente que sintio fue que esta se desvanecía así que la tomo entre sus brazos, era raro puesto que la que había estado en la cocina sin duda alguna era Sakuno pero la que estaba junto al fregadero era Isabel, era demasiado raro, demasiado y no le gustaba.


Kunimitsu la miro con una sonrisa mientras dormía, parecía una princesa, su princesa - Te estas encariñando mucho con ella - miro a su derecha observando a Syusuke que los miraba a ambos desde la ventana, sentía ganas de querer matar a su hermano mayor por tocar a la cobriza pero vaya que se estaba conteniendo por el bien de todos - Quiza, sin embargo, si la quieres para ti debes luchar contra mi, no pienses que no me he dado cuenta - señalo con una leve sonrisa notando que su hermano sonreía igualmente.

- Entonces es guerra declarada - ambos asintieron, mañana Isabel iba a despertar, miraría en el corazón de ella o quiza tomaría la decisión ella misma pero mordería a uno de todos y esa persona sería la elegida para ser el compañero de la princesa, todos lo sabían aunque solo faltaba que Chotarou bebiera de ella pero ninguno de los dos pensaba en él como su contrincante, Syusuke desaparecio y el de lentes acaricio la mejilla de la chica, le gustaba demasiado y la quería es por eso que lucharía por estar a su lado en la vida eterna costara lo que costara.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews.