N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 8: Luna Roja

Era domingo en la mañana, Sakuno se sentía demasiado cansada, tenía demasiado sueño extrañamente sin contar que sentía como que su cuerpo estaba fatigado pero no entendía el porque, se movio un poco entre los edredones tratando de levantarse pero desistio de la idea para dejarse caer de nueva cuenta en la cama suspirando de frustración porque al parecer su cuerpo no pensabe seguir las órdenes del día y eso le molestaba demasiado al menos por el momento si tenía que ser sincera, se sentía demasiado cansada, no quería levantarse de la cama en lo absoluto.

- ¿Te encuentras bien mi niña? - escucho que alguien le susurraba por lo que giro un poco y observo a la misma mujer que el otro día había estado peinando sus cabellos sentada en el borde de la cama, se veía demasiado pálida igual que en la otra ocasión pero además de ello tenía algo diferente, se veía como cansada pero no físicamente sino como de esperar algo, algo que Sakuno no entendía, la señora se levanto de la cama y camino donde ella para acariciarle la mejilla con calma, su piel estaba un poco más caliente cuando antes era fría.

- Me siento cansada - contesto como si nada porque esa señora le daba demasiada confianza que no entendía pero se la daba - Duerme un poco más mi niña - esta acaricio su cabello mientras cantaba una canción de cuna que envolvio por completo a la cobriza quien en menos de unos segundos ya se encontraba con los ojos cerrados y respiraba pausadamente, señal de que ya estaba durmiendo por completo, Isabel sonrió un poco, la hora ya había llegado, era cuestión de que la niña escogiera a su pareja aunque técnicamente sería ella misma.

Acaricio con calma sus cabellos, la chica se parecía demasiado a ella cuando era jóven, la luna roja era esa noche, el momento decisivo había llegado y ella ya había encontrado a la persona que quería para estar a su lado por el resto de la eternidad, ambos tenían un sentido casi sádico de disfrutar del dolor de las personas, ambos eran demasiado competibles, definitivamente ese hombre sería su pareja.


- Estoy preocupado - murmura Ootori mientras deja a un lado el vaso de leche y Atobe lo mira como no creyendo lo que acaba de decir porque su hermano se preocupa demasiado por la chica y no le gusta tanta afición por la misma pero no dice nada así que tan solo continua con su desayuno, el comedor esta en completo silencio y eso de por si ya es demasiado estresante al menos para todos los presentes - Calma, quiza es que tiene demasiado sueño o no quiere bajar - le tranquila Kuranosuke con una leve sonrisa aunque ni él mismo se lo cree pero trata de que su voz no suene con preocupación.

- Mejor veo si esta bien - el peliplateado se levanta pero antes de dar un paso más una mano se cierne sobre su muñeca, volteo observando a Ryoma que esta casi invadiendo su espacio personal debido a la proximidad con la que esta cerca, tanto que puede sentir su aliento sobre su rostro - No vas a ningún lado, ella es mía - sisea molesto, Chotarou quiere enseñarle los colmillos porque es casi el efecto de la luna roja, siempre desata los sentidos de todos los vampiros y eso incluye el sentido de la posesión en este caso referente a ella.

- No es tuya - aclaro como si fuera lo más obvio del mundo lo que saco de quicio al peliverde quien le enseño los colmillos, el otro chico pensaba hacer lo mismo pero en ese momento su hermano fue separado por Tezuka quien lo sujetaba de la cintura como si de un muñeco se tratara - Te calmas - le pidio con calma para salir del comedor con este entre sus brazos, Ootori suspiro con calma, estaba dejandose llevar por la preocupación que sentía hacía la cobriza - Voy donde ella - nadie lo detuvo por lo que salio con paso calmado por el marco de la cocina.

Los demás tan solo siguieron en lo suyo tratando de ocupar su mente en otras cosas que no fuera el día de hoy porque de lo contrario cada uno buscaría la manera de entrar en esa habitación y hacer suya a la cobriza, eso era lo que todos pensaban por eso estaban tan tranquilos porque si demostraban lo que esa chica les hacía sentir todos estarían en problemas por la simple y sencilla razón de que acabarían entre ellos formando una verdadera carnicería y eso de alguna u otra forma no les apetecía pelear.


Sakuno se removio un poco en la cama, la luz del día entraba por la ventana, dio media vuelta en la cama tratando de que esa luz la abandonara cuando sintio un dolor instalandose en su vientre, odiaba esa sensación de verdad que si, se sento en la cama dandose cuenta de que ya no podría dormir pero se dio cuenta de que estaba buscando a la mujer de hace unos instantes pero esta ya no estaba, sintio algo pesado cayendo sobre su cuerpo y se dejo caer en la cama, dolía demasiado pero no entendía que era.

Se sujeto con fuerza el cuello cuando este comenzo a arderle como si las mordidas de esos malditos vampiros hubieran dejado veneno, se aferro a la almohada tratando de no gritar porque no quería a Sanada dandole un sermón, no eso era lo que menos quería, el dolor comenzo a irse y noto que su frente estaba perlada de sudor, estaba sudando pero no tenía fiebre o calor, debía haber sido por el dolor de hace unos momentos, se acomodo en la cama con calma cuando tocaron a su puerta.

- Pasen - dijo con lo más posible de calma, no se sorprendio al ver a Chotarou con una enorme sonrisa y con un pastelillo en una charola, ese niño era demasiado amable, no la había obligado a beber de su sangre ni nada por el estilo, en definitiva era un pan de Dios aunque seguro que si se lo decía este la miraría con miedo por nombrar a una persona que según en el mundo de los vampiros estaba vedado - ¿Te sientes bien? - pregunto este mientras dejaba dos tazas en la mesa de centro de la habitación y acomodaba los pastelillos con calma.

- Tenía demasiado sueño - contesto mientras trataba de levantarse, apoyo ambos pies en el suelo cuando se sintio mareada, de inmediato sintio unos brazos acomodandose en su espalda y cintura, vaya que lo vampiros eran demasiado veloces - Sigue en la cama, te atendere desde allí - asintió con la cabeza para acostarse en la cama sobre los edredones mientras este le extendía una taza de té y le colocaba algunas galletas y otros postres cerca, ella sonrió mientras comenzaba a beber del té.

- Gracias - le agardecio después de unos segundos y este nego con la cabeza mientras sonreía - Solo quería saber si estabas bien pero entonces me di cuenta que no habías desayunado así que me di prisa en preparar esto - comento este casi en un murmullo y Sakuno rió suavemente haciendole una seña para que este se acercara, el peliplateado ni siquiera lo penso y en menos de algunos segundos ya se encontraba en la cama de la chica quien dejo a un lado la taza de té, se acerco casi hasta rozar su nariz con la del chico que se veía algo nervioso por la situación.

- ¿Por qué te preocupas demasiado por mi? - pregunta ella mientras se acercaba aún más descendiendo por su cuello, el peliplateado se tenso, normalmente ella no haría eso, entonces fue cuando se dio cuenta de que no era su Sakuno, era la princesa esa, la persona que menos deseaba en estos momentos por lo que se alejo de inmediato, quería a la cobriza y por eso iba a respetar este momento, al contrario que sus hermanos él pondría un límite, él prefería miles de veces esperar un gesto de cariño de ella que conformarse con un gesto de cariño cuando era Isabel.

- Bebé el té, volvere más tarde - dicho esto salio de allí como si nada, Isabel se quedo de piedra... ¿qué le sucedía a ese chico?, debía de estar loco.


Chotarou golpeo el árbol con ganas mientras trataba de calmarse, odiaba a esa maldita vampira - ¿Qué culpa tiene el abeto? - pregunto Kazuya llamando su atención, ni siquiera se había dado cuenta de la presencia de alguien más pero ya no podía hacer nada, suspiro de frustración mientras tomaba asiento en el césped, su hermano tomo asiento a su lado mientras bebía algo de una botella, supuso que era sangre después de todo este no bebía de humanos, claro que sabía que había bebido de Sakuno pero no más de allí.

- ¿La quieres mucho? - pregunto de pronto su hermano llamando su atención, asintió con la vista puesta en el cielo, este era de un azul muy hermoso pero no le gustaba porque hacía demasiado calor, su hermano rió un poco mientras se levantaba de su lado y comenzaba a caminar, no esperaba a que se quedara sentado a su lado y lo ayudara con sus penas porque después de todo cada uno de los miembros de su clan querían ser la pareja de esa chica y eso incluía al mismo Sanada, lo sabía desde que ella había arribado a la casa.

Noto la espalda de su hermano alejandose y suspiro de nueva cuenta, odiaba la sensación de estar solo, eso era lo que más le molestaba en el mundo.


Era media tarde y ella ya se sentía un poco mejor, no recordaba porque Chotarou se había marchado pero en verdad quería estar con él, entro en la ducha con calma cerrando la puerta detrás de si, quería relajarse un poco y lo unico que necesitaba era un buen baño, antes de quitarse la ropa sintio que alguien la observaba pero supuso que era su imaginación, llevo sus manos al borde de su blusa cuando un carraspeo la hizo dar un salto, de inmediato se bajo la camisa escuchando una suave risa proveniente de la otra puerta de la estancia.

Se sorprendio cuando observo al pelipletado desnudo del torso por lo que se cubrio con ambas manos el rostro lo que causa una leve risa de parte del chico - S-Siento haber interrumpido - murmuro con demasiada pena pero el chico seguía en el marco de esa puerta recargado como si nada pasara - No pasa nada, te pido disculpas - aseguro este mientras se colocaba la camisa, después de unos minutos ella dejo de cubrir su rostro y lo miro fijamente, jamás había notado que era demasiado lindo o quiza no era solo eso.

De todos los hermanos en la casa él era el unico que no había bebido de su sangre y eso le aterraba porque no deseaba verlo sufrir por miedo a morderla, no tenía demasiadas fuerzas en este momento pero avanzo un paso, quería ir donde él pero se detuvo por completo cuando este dio media vuelta con intenciones de salir - E-Espera - lo llamo casi en un murmullo y este se detuvo, no es que él fuera malo con ella pero su sola presencia y aún más en luna roja lo sacaban de control y no deseaba hacerle daño, a ella no.

- ¿Sucede algo? - pregunto aún de espaldas tratando de no voltear porque el olor de su sangre era demasiado fuerte y se pondría peor conforme las horas pasaran - T-Tú no has bebido de mi sangre... así que me p-preguntaba... - no termino de hablar cuando este salio de allí con calma aunque fuera todo lo contrario, Sakuno sintio una especia de punzada cuando lo vio salir, no le gustaba que se fuera sin decir ni una palabra pero tampoco podía decirle que se quedara porque solo eran amigos pero se sentía vacía cuando este la abandonaba quiza porque era quien más al pendiente estaba de ella.

Lo único que quería en ese momento era descansar y relajarse por lo que se desvistio con calma para adentrarse en la bañera, necesitaba una ducha caliente.


Todos estaban en el comedor cenando, eran las nueve de la noche, el olor de la sangre de Sakuno inundaba por completo sus fosas nasales, era imposible poder controlarse pero todos lo estaban haciendo con ganas porque no podían ir allí a donde se encontraba y beber de ella, si lo hacían era como romper las reglas porque serían ellos quienes querdarían atados aunque ella no los hubiera elegido, era como un castigo porque Isabel tenía que morderlos, Sakuno no podía porque después de todo no tenía colmillos.

Sanada sintio que algo llegaba a su pecho y los colmillos le saltaron, trato de calmarse pero le era inevitable por lo que se levanto de la mesa llamando la atención de los demás - Ni se te ocurra - sentencio Seiichi con calma pero este paso de prisa a través del cuerpo de su hermano quien aparecio de nueva cuenta a su lado para sujetarlo por la cintura pero este le enseño los colmillos, Tezuka se coloco detrás de Sanada sujetandolo por el cuello para que este lo viera a los ojos, en un movimiento rápido se despojo de los anteojos y este cayo al suelo desmayado.

- Me gusta esa habilidad tuya - comento Seiichi con calma y este tan solo se acomodo los anteojos de nueva cuenta, Kirihara tomo a su hermano mayor entre sus brazos para llevarlo a su habitación, al menos este no daría problemas de nueva cuenta, Ootori se levanto con calma de la mesa siendo visto por todos pero este parecía normal, él no había bebido de ella en lo absoluto así que era más fácil el poder controlarse, se sentía un tanto cansado por lo que subio con calma las escaleras, quería dormir un poco.


Sakuno se removio en la cama, sentía demasiado ardor en la boca - Despierta - sintio que alguien le susurraba en el oído, no quería despertar, su cuerpo ardía demasiado y no solo era eso quería a Ootori a su lado, quería que este la abrazara y le dijera que todo estaba bien, eso era lo que quería en este momento - Abre los ojos - esa persona murmuro cerca de su rostro y aunque ella no quisiera sus ojos se abrieron, frente a ella estaba la señora que siempre aparecía y le acariciaba el cabello mientras cantaba.

Se veía demasiado pálida cuando en su último encuentro se veía mejor - Cierra los ojos mi niña - pidio y ella obedecio, no sabía porque le hacía caso pero era como si cuerpo le ordenara hacerlo así que los cerro y observo que la mujer la abrazaba con calma, sintio que algo atravesaba su abdomen, quizo separarse pero sintio las uñas de esta enterrarse en sus hombros, gimio de dolor intentando apartarla pero esta no cedía ni un solo centímetro, antes de que se diera cuenta la señora era casi puro hueso, un sentimiento de terror la invadio.

- Vas a morder a la pareja que quieras, normalmente yo tomo esa decisión pero quiero jugar un poco - murmuro contra su oído para descender por su cuello y clavar sus colmillos en ella, Sakuno trato de separarse porque su cuerpo dolía a horrores pero la señora seguía clavando la mano más en su abdomen y al mismo tiempo sus colmillos succionaban su sangre, era demasiado doloroso, después de que esta se apartara todo se volvio completamente negro.


Ningun humano podía ver la luna roja salvo los seres como ellos, cualquier humano podía decir que la luna estaba normal pero ellos notaba el cambio, esta estaba roja casi por completo, algunas partes estaban en blanco, era como algo mágico, todos los vampiros dormían, sabían que cuando alguien gritara era porque Sakuno en el estado de Isabel lo mordería entonces ellos tendrían que irse después de todo el despertar de una vampira nunca era bueno porque en primera siempre satisfacía sus deseos sexuales.

Fuji giro sobre la cama, sabía que ella lo iba a elegir lo había visto en sus ojos de eso si estaba seguro, se concentro en los sonidos de la casa y noto al instante el sonido de una puerta que estaba siendo abierta, supuso que era la de la cobriza así que intento calmarse, solo quería descansar un poco porque en verdad que el que ella bebiera de su persona dolería demasiado y tenía que estar lo más relajado posible.


Sakuno abrio la puerta de la habitación de Ootori y camino con calma hasta su cama, sentía un ardor en el vientre, le dolía la cabeza pero no era solo eso, era algo más, sentía una picazón en sus labios, recordaba poco de la conversación con la señora, solo lo esencial, solo eso, había escuchado que debía morder a su pareja, ella no quería a otra persona, solo quería a Ootori por lo que comenzo a deslizarse por la cama con calma, el peliplateado se removio y se le hizo un gesto lindo descubrir que dormía con un oso de peluche blanco.

- No deberías de estar aquí - dio un leve respingo cuando lo vio abrir los ojos y mirarla fijamente, ella tan solo se mordio un poco el labio y fue cuando él se dio cuenta de que tenía colmillos, penso que era Isabel pero sus acciones la delataban, lo normal era que esta lo mordiera hasta casi medio matarlo pero entonces se dio cuenta no era Isabel era Sakuno, sonrió ante tal descubrimiento para tomarla de la mano y acercarla a su pecho, sonrió como niño pequeño mientras que la tomaba de la cintura y ella se sonrojaba por ese gesto.

- ¿Notas lo qué provocas en mi corazón? - pregunto en un murmullo y ella trato de desviar la mirada, Ootori sabía lo que tenía que hacer, cuando ella lo mordiera tenía que pasarle información por decirlo así por lo que sus recuerdos debían de estar ordenados, en ellos les pasaría los siglos de su familia, algunas cosas personales puesto que estarían atados por el resto de la eternidad, además de todo eso tendría que explicarle con calma que era la Princesa Sangrienta, la cobriza asintió después de unos minutos para acercarse a sus labios.

- Q-Quiero besarte - murmuro rozando sus labios con los de él en un caso beso pero este no se conformo con ello por lo que hizo más demandante el beso en bsuca de más contacto, quería sentirla en toda su totalidad, quería besarla y no cansarse de ella jamás, descendio sus manos por su cintura y ella se escondio en su cuello, de alguna manera que ninguno de los dos entendía sus cuerpos se amoldaron, Sakuno sintio que algo quería salir de sus labios y fue cuando se dio cuenta de que eran colmillos pero no tenía miedo.

- ¿Estas segura de esto? Mis hermanos son mejores - aseguro él en un susurro y ella nego con la cabeza, no quería a nadie que no fuera Ootori, no sabía porque pero así era, quiza le gustaba un poco Fuji pero él no era su peliplateado, solo lo quería a él - E-Estoy segura - aseguro con fuerza en su voz mientras lamía un poco su cuello, sus colmillos salieron y bebio de él, Chotarou sintio el dolor agonizante por lo que la sujeto de la cintura enterrando un poco sus uñas, el dolor era demasiado por lo que no se contuvo y grito presa del dolor.

Sakuno mordio más su cuello buscando beber más de su sangre...


El grito retumbo en toda la mansión, los hermanos se levantaron, el elegido había sido Ootori, al menos esa noche ellos no tenían nada que hacer allí por lo que tomaron su maleta y salieron de prisa del recinto, Fuji se quedo quieto en el marco de la puerta, algo no estaba bien, él tenía que haber sido el elegido pero después buscaría respuestas, ya no podía hacer al menos por ahora...


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.