N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 12: Verdad

El peliplateado se dejo caer a un lado de la cama mientras regulaba su respiración y jalaba a su pareja para que se acomodara a su lado, acomodo a Sakuno sobre su pecho notando que aún la sangre resbalaba por su cuello, al parecer en verdad que sus defensas estaban bajas puesto que ni siquiera había cicatrizado la heridad, suspiro un poco para acomodarla y cubrirla con las mantas fue entonces cuando noto que ella se aferraba con miedo, antes de decir algo o tratar de despertarla la ventana se quebro en miles de pedazos.

Observo a dos sombras adentrarse en la habitación, de inmediato se levanto con una sábana cubriendo su cuerpo y antes de taclear o intentar lastimar a Esteban este hizo una señal y sintio que algo se clavaba en su abdomen, de inmediato cayo al suelo - Te dije que te apartaras, ella me pertenece - le siseo molesto para detenerse en la cama y cargar a Sakuno cubriendola con un edredón, Ootori trato de levantarse pero le fue imposible, lo único que sintio fue que algo atravesaba su pierna derecha y entonces si que grito de dolor.

La cobriza abrio un poco los ojos, eran sombras borrosas, antes de ver algo más sintio que alguien la arrastraba hacía un sueño - Isabel es mi pareja original, no has extraído toda mi sangre de su organismo, debes de entender que ella es mía, es parte de mi porque yo la cree, ahora se un buen chico y deja de buscarla porque aunque lo intentes no la encontraras - le aseguro desapareciendo en las tinieblas - ¡Sakuno! - el grito del peliplateado retumbo en todas las paredes, su cuerpo dolía a horrores, lo unico que sintio fue un dolor y después todo fue completamente obscuridad.


Atobe abrio la puerta de la habitación de su hermano Ootori cuando a medio camino sintio que este estaba muriendo, lo vio en el piso y su semblante de inmediato cambio a ser pálido, su niño estaba en el piso sangrando - ¡Shishido! - le grito y escucho que este entraba por la ventana para poner la misma cara que él - Tenemos que darnos prisa, ha perdido demasiada sangre - su hermano castaño asintió con la cabeza para caminar donde este y acomodarlo sobre la cama, escucharon un quejido de parte de este lo que les indico que aún seguía con la suficiente vida como para soportar lo que venía.

- Sakuno no esta - por la puerta entro Tezuka pero ellos tan solo se movilizaron, si Ootori moría la chica también lo haría, no es como si no pudieran vivir de otra sangre pero su vínculo era más poderoso porque la cobriza era la reencarnación de esa mujer - Tranquilo, todo estara bien - le murmuro Keigo a su hermano menor que se removía en la cama mientras el castaño lo cubría con otra sábana aunque estas se encontraban ensangrentadas pero eso no importaba demasiado, lo único importante era su hermano menor.

- ¿En qué ayudamos? - pregunto Yukimura entrando por la puerta a paso apresurado - Necesitamos que nos ayudes con los símbolos - le pidio Shishido y este asintió para cortarse la muñeca mientras Sanada movía los muebles con sus poderes, Seiichi se inco para empezar a dibujar con su sangre un círculo lleno de símbolos, era la única manera de salvar a Ootori puesto que lo que le habían clavado eran estacas pero no estacas simples eran las "famosas estacas", era una colección de doce estacas que pasaban de generación al menos dentro de vampiros originales.

Si estas estacas se clavaban de inmediato mataban pero el caso de Ootori era diferente porque era pareja de Sakuno, por lo que solo habían cortado tejidos y demás cosas pero no demasiado grave aunque si era grave que perdiera sangre cuando era más que claro que en verdad iba a necesitarla para sobrevivir sin la chica hasta que la encontraran - De prisa - colocaron el cuerpo de su hermano en el centro del círculo y los seis que controlaban los elementos se reunieron alrededor del mismo para colocar las manos en el piso juntando todos sus poderes para que su hermano viviera y sus heridas se curaran.


La cobriza se removio en la cama con pereza, le dolía demasiado el cuerpo, recordo que estaba en los brazos de Ootori cuando murmuro el nombre de Syusuke por lo que espantada se levanto mirando la habitación en la que se encontraba, abrio los ojos asombrada, esa no era su habitación ni la del peliplateado, ¿dónde estaba entonces? - Por fin despiertas, me sorprende que hayas dormido demasiado - de inmediato trato de levantarse cuando noto que sus manos no se movían, no tenía nada alrededor de las mismas pero igual no se movían.

- ¿Dónde estoy? - pregunto de nueva cuenta moviendo las manos pero estas igual no cedían por lo que ni siquiera podía moverse dentro de la cama, la sombra camino y abrio los ojos llenos de miedo al ver a Esteban quien tan solo sonreía, sostenía una copa en la mano derecha y la miraba con un poco de burla - No puedes soltarte, tú no lo puedes ver pero estas esposada querida y estamos en mi castillo - contesto como si nada mientras dejaba la copa sobre la mesa y caminaba hasta subirse sobre la cama.

Sakuno temblo de miedo cuando este se quedo a centímetros de su rostro observandola fijamente - ¿Quieres saber la verdad? - le pregunto este mientras la tomaba del mentón con cuidado para después con un movimiento rápido abrirle las piernas, Sakuno agradecio que estaba bajo edredones y él sobre estos, el rubio se acomodo en sus piernas para colocar una mano sobre su pecho y obligarla a recostarse por completo - ¿Q-Qué verdad? - pregunto con un poco de miedo escuchando la suave risa del chico quien tan solo nego con la cabeza.

- No pienso hacerte daño y quiero saber si quieres saber la verdad de porque eres la reencarnación de Isabel, porque eres mi pareja, que fuimos en la otra vida, todo lo que quieras saber puedes preguntarlo y contestare, lo prometo - aseguro este viendola intensamente a los ojos, la cobriza trato de removerse en la cama pero este no se lo permitio en lo absoluto - E-Esta bien - suspiro ella notando que este relajaba su mirada para pasar su nariz por su mentón, sintio una corriente eléctrica cuando este hizo ese gesto que la dejo helada pero con ganas de más.

- ¿Por qué me tienes aquí? - pregunto con calma y el rubio sonrió al escuchar su pregunta - Porque tu pareja no oficial no quito toda mi sangre de tu organismo, aún hay sangre mía corriendo por tus venas, me necesitaras para beber porque soy tu pareja original, esto no estaría pasando si me hubieras obedecido y me hubieras dejado traerte aquí - le señalo este con una mueca de descontento que sin saber porque se le hizo demasiado tierna, movio la cabeza apartando esas ideas pero no entendía porque sentía unas tremendas ganas de besarlo y de hacerle no muchas cosas decentes.

- Bien ahora ¿por qué estas obesionado conmigo? - el rubio solto una suave risa mientras negaba con la cabeza para avanzar un poco más hacía su cuerpo, apoyo su mentón en el hueco de su cuello aspirando su aroma, la cobriza jalo un poco las esposas pero estas no cedieron - No estoy obsesionado contigo, solo es que siento una tremenda atracción sexual hacía ti por lo que no puedo permitir que te alejes demasiado además eres mi pareja original necesitaba de ti por eso salí en tu búsqueda cuando me entere de que reencarnabas en esta época - aseguro este separandose de su cuello con una leve sonrisa.

- Si tú lo dices, ¿puedes dejarme ir? - pregunto con un tono cauteloso escuchando la risa del rubio quien nego con la cabeza - No puedo, como he dicho necesito de ti, necesito beber de ti y tarde o temprano tú necesitaras lo mismo - comento este como si nada mientras se apartaba un poco más de su cuerpo - ¿Por qué soy la reencarnación de Isabel? - pregunto porque de alguna manera esa era la verdad que más deseaba saber, era la pregunta que más deseaba formular si era honesta aunque tenía miedo de la respuesta.

- Porque así ella lo decidio, de todos los millones de personas en este planeta Isabel te eligio a ti por sus razones pero creo que te eligio porque eres lo suficientemente buena como para soportar lo que vendra, no más preguntas por ahora - esa no era del todo la respuesta pero al menos se conformaba un poco, lo vio alejarse de su cuerpo y sintio un poco de vacío por lo que lo detuvo fuertemente por la mano fue entonces cuando se sorprendio de que la esposa se rompiera, ni siquiera había sentido que esta sonara o algo así.

Esteban sonrió al darse cuenta de que ella ya lo necesitaba, vaya que las técnicas de su tío si que servían.


Syusuke se sujeto de la pared con fuerza mientras observaba a Sanada sentado sobre la azotea de una casa para que después se levantara, al parecer no había ni señas de Sakuno, se estaba estresando porque no deseaba que nada le sucediera a esta, era su vida y no podía darse el lujo de que algo malo le sucediera, esa niña o mujer era su vida sin que ella lo supiera, por fin había despertado del trance de pensar que su hermano Tezuka era la cobriza por el lazo que este había creado para mantenerlo con vida.

Había sido demasiado humillante cuando noto que su hermano no tenía busto entonces había sido ahí cuando había reaccionado, Tezuka no era Sakuno, de inmediato había comprendido todo por lo que cuando entro a la casa buscando a la cobriza no la había sentido, Ootori estaba aún mal herido por lo que los demás estaban en la búsqueda de la chica incluyendo a sus familiares no tan queridos pero bueno cualquier ayuda era válida en estos momentos aunque ellos no estuvieran enterados aunque apostaba que de esa manera no era.

- No hay señales de ella - murmuro Sanada mientras negaba con la cabeza - ¿Y si no esta aquí? ¿Si se la llevo? - pregunto Akaya aterrizando a su lado, todos estaban en diferentes puntos tratando de sentir su presencia pero no daban con ella, era como si se hubiera perdido de la faz de la Tierra o al menos de Londres, nego con la cabeza, no estaba muerta de eso si estaba seguro porque el rubio la necesitaba con vida para poder beber de sangre, no podía matarla si necesitaba de ella pero entonces más o menos se le vino una idea a la cabeza.

Quiza Akaya tenía razón - Según tengo entendido ambos eran de Hungría, ¿y si fueron hacía allá? - pregunto Syusuke con calma aunque no sentía calma en lo más mínimo porque la necesitaba cerca, al darse cuenta de que Tezuka no era la cobriza había entendido perfectamente que el lazo con su hermano no iba a durar más de dos días por lo que si aspiraba a vivir tenía que encontrar a la chica y cuanto más pronto mejor de lo contrario en verdad que estaría en serios problemas porque pasaría a dejar de ser en si un vampiro y se convertiría en un neófito y esa idea no le apetecía en lo más mínimo.

- Puede que tengas razón en ese caso creo que debemos marcharnos cuanto antes en su búsqueda porque Ootori la necesita demasiado - señalo Atobe apareciendo en una nube de humo, vaya que su hermano era fuerte, pensaba decir que él también la necesitaba pero no necesitaba problemas con el Rey al menos no por el momento - Vamos - los apremio para que desaparecieran y empezaran con el viaje puesto que tendrían que ir a Hungría en busca de la chica antes de que alguno de los dos muriera por no beber de ella.


- ¿Quieres qué me quede? - pregunto Esteban tratando de controlarse aunque era imposible por la cercanía de la cobriza, quiza no era Isabel en cuerpo pero en escencia lo era y eso lo volvía simplemente loco porque sentía unas tremendas ganas de clavarle los dientes en el cuello y lo menos que necesitaba en este momento mientras ella se perdía por él era asustarla más de la cuenta - Si - murmuro ella mientras la otra esposa desaparecía por completo, al rubio le sorprendio cuando ella se acerco más hasta tomarlo de ambas manos.

- Azt hiszem, az enyém Isabel (Pienso hacerte mía Isabel) - murmuro sobre sus labios con calma para depositarla en la cama con cuidado, si ella se entregaba por completo podría beber de ella y entonces nadie se la quitaría porque la marcaría como suya para siempre - Syusuke - el rubio se detuvo cuando escucho ese nombre salir de los labios de la que se suponía era ahora su mujer, la miro a los ojos y ella estaba como si nada, era obvio porque más o menos estaba en un estado de desmayo, le resulto doloroso escuchar otro nombre de los labios de ella.

Trato de tomar aire y separarse pero la cobriza lo sujeto de las caderas con gesto firme - Syusuke hazme tuya - murmuro cerca de su oído y entonces si que Esteban la detuvo por la cabeza para que se detuviera por completo, la mujer parecía desesperada por el tal Syusuke o vaya que lo buscaría y lo mataría, la aparto para coloccar una mano sobre su frente provocando que esta cayera en un sueño de inmediato, gruño de nueva cuenta al separarse, esa mujer lo estaba sacando de quicio demasiado fácil.

Había pensado que estaba cayendo en sus redes pero al parecer no era así porque no estaba loca por su persona, no al contrario que no, estaba loca por alguien que ni siquiera era su pareja, la dejo en la cama y se acomodo más o menos el cabello porque él vaya que la deseaba y ahora tenía que salir corriendo como loco antes de hacerle algo no muy decente, se detuvo a mitad de las escaleras cuando sentía que alguien se acercaba a donde vivía, las cosas no podían salirle más mal, es decir, esos vampiros venían donde él.

¿Cómo lo habían encontrado? Pues lo ignoraba obviamente pero al parecer venían por la chica y francamente él no podía detenerlos así que se dio prisa en extraer su celular y marcar un número, era hora de desaparecer pero no descansaría hasta ver a la cobriza en sus brazos gimiendo por más, de eso si estaba seguro.


- ¿Te sientes bien? - le pregunto Keigo a Ootori que estaba sentado en uno de los tantos asientos del jet, se veía más o menos recuperado pero le dolía aún el abdomen, era normal después de que esa estaca se clavara en su abdomen - Si - mintió un poco porque la verdad es que seguía doliendo y mucho, su hermano tan solo asintió, sabía que mentía pero no lo presionaría para que le dijera la verdad eso era más que obvio - Solo la quiero a ella, la necesito - le aseguro y entonces noto que Syusuke estaba un poco pálido.

Sabía que lo que iba a hacer no era bueno pero quería saber que le pasaba a su hermano... se quedo en blanco, seguramente los pensamientos de este estaban demasiado alborotados pero no, no era así, lo noto por los latidos de su corazón y por la manera en que estaba sentado, necesitaba sangre y no cualqueir sangre sino la de su Sakuno, ¿qué demonios estaba pasando?, una idea cruzo por su mente y entonces todo tuvo sentido, lo iba a matar, lo iba a matar, se levanto de inmediato para sujetarlo por el cuello de la camisa que usaba y mirarlo con furia contenida.

- ¡Chotarou! - le grito su hermano Keigo pero él siguio mirando igual a su hermano ojiazul quien tan solo se quedo quieto, lo lanzo hacía el piso para correr hasta donde él y enseñarle los colmillos - Por una vez en tu vida dime la verdad... ¿estas enamorado de Sakuno? - pregunto tratando de sonar calmado aunque no sonaba así, se hizo el silencio, su hermano que estaba en el suelo sonrió levemente - No deberías de leer los pensamientos de los demás ni ver sus sentimientos, eres mañoso - le aseguro y de inmediato coloco una mano sobre su cuello apretando el agarre.

Sus hermanos intentaron acercarse pero los miro con los ojos rojos y desistieron de acercarse, estaba enojado y sus ojos estaban rojos porque el poder se estaba acumulando en sus sentidos - Contesta, ¡¿la amas de verdad?!, ¡¿tienes sentimientos humanos hacía ella?! - pregunto molesto mientras su respiración se agitaba demasiado, el ojiazul sonrió levemente - ¿De qué te sirve la verdad? - le pregunto como si nada y Ootori apreto más el agarre en su cuello aumentando su mirada de furia.

- ¡Dime la verdad! - le exigio conteniendose para no matarlo en ese mismo instante, le dolía porque le había mentido pero eso no era lo peor, lo peor era que si de verdad la amaba tendría que hacerse a un lado porque necesitaría de su sangre pero es que Sakuno era en verdad importante para él tambien, no podía simplemente dejarla ir, no tan fácil - La amo - le contesto Syusuke y entonces su mundo se derrumbo, si no se hacía a un lado su hermano moriría y él amaba a su hermano como para dejarlo morir tan fácil.

Sin embargo, también amaba a Sakuno - Vamos - fue separado del ojiazul por su hermano Keigo quien lo abrazo en el suelo acurrucandolo en su pecho, Syusuke le dedico una mirada que claramente imploraba su perdón y Ootori tan solo dejo que el llanto fluyera, dolía demasiado saber la verdad a esas alturas, dolía tener que elegir - Lo siento - le dijo el ojiazul pero no era este quien tenía que pedir perdón si no él porque no se había dado cuenta de los sentimientos de su hermano, él lo había estado matando.

- No, no es tu culpa, fue la mía... no te culpes - le pidio Syusuke en un ruego desesperado cuando leyo sus pensamientos, el peliplateado no tenía la culpa de nada, no podía culparse por sus errores, Ootori no tenía la culpa - S-Soy culpable... te he estado m-matando - Keigo abrazo al más pequeño tratando de que se calmara, no era su culpa pero sabían que no habría poder en el mundo que lo hicieran cambiar de idea - No fue tu culpa Ootori, es mi culpa por haberme enamorado de ella, no quiero que me dejes estar con ella cuando tu tambien la amas - le aseguro su hermano ojiazul pero nego con la cabeza.

Los demás veían la escena sin saber muy bien que hacer pero comprendían el dolor del más pequeño porque si que quería a Sakuno - N-No, tu necesitas a Sakuno... yo me hare a un lado, lo juro - le prometio pero su hermano nego con la cabeza - Puedo con todo pero no puedo permitir que dejes a la mujer que amas por mí - imploro su hermano pero el peliplateado nego con la cabeza - N-No... me hare a un lado, en cuanto lleguemos a Hungría... ella sera tuya, yo le dire que no la amo así se rompera el vínculo - le dijo seguro mientras se levantaba con ayuda de Keigo.

Su hermano mayor lo abrazo para sacarlo de ahí, no era lo que queria porque de verdad amaba a Sakuno pero su hermano Syusuke era más importante que cualquier otra cosas, el lazo entre hermanos era mucho más importante que el amor que sentía por la cobriza.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews.