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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 13: Infancia

El jet aterrizo en el lugar estipulado por los vampiros que de inmediato salieron del mismo para observar el imponente castillo de Esteban, Ootori tomo aire, sus ojos aún estaban algo hinchados, se sentía muerto pero más muerto estaba su hermano Syusuke por su culpa, había sido tan estúpido como para no darse cuenta, claro que el saber la verdad dolía pero podía con ello o al menos lo iba a intentar, él podía encontrar otra pareja pero su hermano ojiazul no, eso era más que evidente - Vamos - los apremio Eliezer para que comenzaran a correr con dirección al castillo.

El peliplateado iba tan sumido en sus pensamientos que no piso bien la rama del árbol y termino resabalando - Cuidado - le susurro cerca del oído Kamaya para ayudarlo a sostenerse de una de las ramas del árbol, con cuidado siguio con el camino - Ootori - ladeo la cabeza observando a su hermano que lo miraba con la culpa en los ojos así que se obligo a sonreir para tranquilizarlo - En cuanto rompa el vínculo puedes hacer que te de su corazón - le pidio en un susurro aumentando el paso, no podía hablar demasiado con su hermano porque dolía.


Sakuno se removio un poco en la cama abriendo los ojos, le dolía todo el cuerpo pero lo que más le dolía era la cabeza y no tenía ni la mínima idea de porque - ¡Sakuno! - se alarmo al escuchar el grito de su pareja por lo que trato de levantarse de la cama pero cayo de nueva cuenta y escucho algunas voces en su cabeza por lo que se la sujeto con ambas manos, dolía demasiado, tenía demasiada sed pero eso no era lo peor, lo peor era que no quería la sangre de Ootori si no la de Syusuke y la quería ahora.

Sus ojos se volvieron rojos, el primero en cruzar el umbral de la habitación fue el ojiazul que se alarmo al verla, ella no dudo ni siquiera un segundo para lanzarse sobre su cuello, Sysuke abrio los ojos asombrado cuando sintio el frío del suelo en su espalda y a la cobriza sobre su persona sacando los colmillos para clavarlos en su cuello, ella no pensaba en nada, solo quería seguir bebiendo de esa sangre, no quería apartarse, era deliciosa y la llenaba por completo, algo que la sangre de Ootori no hacía.

En un intento desesperado por sentir a Sakuno se abalanzo sobre su cuello el ojiazul y ambos empezaron a beber como si de una pareja se tratara, estaban ajenos a todo el mundo y cuando escucharon un quejido ahogado se separaron de inmediato con sangre resbalando por la comisura de sus labios - O-Ootori - fue entonces cuando observo al peliplateado en el marco de la puerta, se sentía mala por causarle un dolor a su pareja, no era justo lo que había hecho, antes de decir algo más este dio media vuelta para cerrar la puerta, se sentía culpable por lo que había pasado.

- El jet parte en dos minutos - comento desde el otro lado de la puerta para escuchar pasos - Lo siento me he dejado llevar - murmuro Sysuke cohibido por lo que acababa de pasar, era estúpido, ni siquiera le había dejado a su hermano tiempo para hablar sobre su relación con la cobriza porque sentir la necesidad de su sangre había sido mucho mayor - T-Te quiero - murmuro la chica llamando por completo su atención, sus ojos ya no estaban rojos, eran normales, lo que quería decir que eran sentimientos humanos o al menos la mayoría de ellos.

- También te quiero - le aseguro acercandose para ladearle un poco el cuello y beber de ella, tenía que recuperar fuerzas y darse prisa porque el jet partiría dentro de pronto, solo esperaba que su hermano no estuviera tan mal, solo esperaba que algún día Ootori lo perdonara.


- ¿Te encuentras mejor? - le pregunto con calma Atobe a su hermano menor que estaba sentado en uno de los tantos asientos del jet con expresión cansada - He pensado en irme unos meses a España - hablo su hermano llamando la atención de Shishido que se levanto de prisa de su asiento para mirarlo buscando algo de mentira en sus ojos pero al parecer hablaba muy en serio - ¿Por qué? - pregunto Keigo con una expresión de miedo, la sola idea de que su hermano pequeño se fuera no le agradaba.

Su deber era protegerlo pero también sabía que si en verdad quería protegerlo lo mejor era dejar que se marchara y despejara su mente - Necesito tiempo - contesto simplemente para cerrar los ojos, escucho que sus hermanos suspiraban para levantarse e ir a sentarse donde les correspondían, claro que necesitaba tiempo pero no era solo eso, eran más cosas que por el momento no le diría a nadie - ¿P-Podemos hablar? - la voz de la cobriza le hizo abrir los ojos, la miro y noto las marcas en su cuello, ella ya no le pertenecía.

- Más tarde, me siento cansado - dicho esto se levanto con paso calmado para caminar a la habitación del jet, quería descansar un poco antes de que sucediera todo, eso era lo único que realmente deseaba, no quería dejarla ir pero era su deber, su deber de hermano, amaba a Syusuke porque era su familia y era capaz de dejar atrás a la cobriza pero eso no evitaba que doliera menos, era lo correcto y estaba más que claro, él no era de naturaleza egoísta, no lo era en lo absoluto por eso dejaría que ella se marchara, en verdad la dejaría libre.

Dejo caer su cabeza en la almohada de la cama y varias lágrimas resbalaron por sus mejillas, dolía demasiado, se imagino con Sakuno despertando en la mañana, la manía que tenía por acariciar su cabello antes de que ella despertara - Te amaré por siempre, lo juro - murmuro cerrando un poco los ojos dando paso a un llanto más desgarrador, dolía, dolía demasiado.


- Él va a estar bien - le aseguro Syusuke mientras la tomaba de la mano, había leído en su mente que ella tenía claras intenciones de terminar su vínculo con su hermano menor, sabía que era horrible si se alegraba pero no podía evitarlo - Vamos - la arrastro para que tomaran asiento, el vuelo empezo su curso, no tardarían demasiado en llegar así que en cuanto lo hicieran iría a su habitación para despejar su mente, era necesario olvidar el remordimiento que sentía, no era su culpa el haberse enamorado o quiza si, no lo sabía.

Se sentía como basura por estar haciendole eso a su pequeño hermano - Al menos trata de no dejar marcas, sabes que le duele - le siseo molesto Keigo mientras los veía furioso, la cobriza de inmediato se llevo una mano al cuello, estaba más o menos temblando - No es momento para eso Atobe - le señalo molesto escuchando una risa dura de parte del castaño que los miraba apretando los puños, al parecer estaba furioso - ¿No es momento? ¡No era momento para desarrollar sentimientos humanos por ella pero lo hiciste! - le acuso duramente mientras sus demás hermanos veían la escena.

El ojiazul se sostuvo del asiento para no levantarse de su asiento y golpearlo hasta casi matarlo - No vengas pensando que eres un buen hermano, no lo eres, desde que era niño siempre estaba solo - ataco furioso viendo que Shishido se llevaba las manos a la boca para no dar un grito ahogado, el semblante de Keigo se edurecio más y amenazaba con sacar los colmillos, a ciencia cierta no sabía porque Ootori siempre estaba solo, solo su madre le decía que así debía ser y punto, quiza había tocado un tema sensible para el castaño.

- Tú no tienes idea de nada, jure ante la tumba de mi madre que lo iba a cuidar y tu vienes y le quitas a lo que más ha querido en esta vida - su tono de voz le helo los huesos, estaba furioso, algo de sangre estaba resbalando de sus manos debido a que se estaba enterrando las uñas - ¿Eso juraste? Pues no has hecho un trabajo ejemplar, tu madre murio cuando tenía cinco años, nunca estuviste cerca de él, Ootori siempre estaba solo.. ¡eres un mal hermano! - le grito acusandolo, pensaba que el que se lanzaría sería Keigo pero solo sintio una presión en la camisa y la superficie fría del jet sobre su espalda.

- No hables de lo que no sabes - le siseo molesto Ootori, sus ojos no eran del color normal, eran grises combinados con rojo y con algunos puntitos azules, estaba más que furioso - ¡B-Basta, Ootori! - Sakuno grito pero el peliplateado la ignoro - No lo defiendas solo por compasión - le comento tratando de que su voz no temblara, su hermano menor estaba molesto, jamás lo había visto así, ni siquiera en sus más remotos sueños lo imaginaba dando tanto miedo como el que estaba causando en su cuerpo.

- Es mejor que cierres la boca, tú no tienes idea de nada así que no hables, estoy renunciando a la mujer que más he amado en mi vida para que tú puedas vivir, lo mínimo que pido es que respetes a mi familia - señalo molesto el peligris mientras lo soltaba para caminar de nueva cuenta hasta la habitación y cerrar la puerta de un portazo, al parecer había cometido un error hablando de la infancia de los tres hermanos - Jamás hables de lo que no sabes Fuji - le sentencio Tezuka molesto mientras se levantaba y caminaba a donde se había encerrado Chotarou, la tensión podía sentirse en el aire, no sabía que estaba sucediendo pero se sentía demasiado culpable.


El jet aterrizo así que de inmediato todos bajaron, el resto del vuelo había sido demasiado duro porque nadie emitía palabra alguna, solo se mantenían en silencio, Tezuka había salido con Chotarou de la habitación antes de que el vuelo aterrizara y habían salido de inmediato, casi corriendo, al parecer en verdad había dicho algo malo - ¿Te encuentras bien? - pregunto con calma Sakuno y asintió para tomarla de la mano, todo iba demasiado rápido, no entendía como es que ella no estaba preocupada por su hermano si no por su bienestar.

Estaba feliz porque ella se preocupara por su persona, eso de verdad lo hacía muy feliz - Si - le aseguro tomandola un poco más fuerte de la mano para caminar dentro de la mansión - Descansen que mañana tenemos que ir a investigar algo y por fin ustedes sabran la verdad sobre Esteban - les aviso Eliezer antes de caminar con sus hermanos hacía el sótano, cada quien se fue por su lado - Hablare con él - le señalo la cobriza y tan solo asintió para soltarla de la mano, era momento de que todo sucediera, si debían estar juntos lo estarían.

Sonrió de lado porque se sentía feliz, ella le daba felicidad en serio, lo único que esperaba era que su hermano menor no sufriera demasiado, eso era lo único que esperaba en serio.


Sakuno abrio con calma la puerta observando que Ootori estaba descansando en la cama, al parecer no estaba dormido pero estaba dentro de los edredones lo que le causo ternura pero no había venido por eso sino para terminar con su vínculo, ella no lo amaba más, es más hasta dudaba que durante el tiempo que habían estado juntos lo hubiera amado, de un tiempo para acá había estado pensando en Sysuke, no entendía porque pero pensaba demasiado en él y fue hace poco que se había dado cuenta de que estaba enamorada del ojiazul.

No había tenido el valor para decirle al peliplateado que estaba enamorada de su hermano, no había tenido el valor para decirle que ya no lo amaba y mucho menos había tenido el valor para decirle que cuando él le había hecho el amor se había imaginado a Sysuke - Ootori - lo llamo suavemente y este se removio en la cama, camino hasta el lado de la cama donde estaba pero antes de acariciar su mejilla este la aparto de un manotazo, gesto que le dolio demasiado pero lo que más le dolio fue ver su estado.

Sus ojos estaban rojos e hinchados al igual que sus mejillas, sus ojos se veían vacíos, no había ninguna emoción más que dolor y todo eso lo había causado ella - Solo dilo - le pidio este evitando su mirada, ella se sorprendio por la voz entrecortada del chico pero no dijo nada, ella tambien quería su felicidad por muy cruel que sonara y él debía entenderlo - No te amo - murmuro muy segura de si mismo, sintio que una presión en la muñeca se aflojaba, el vínculo estab roto, Ootori tan solo se levanto de la cama y camino fuera de la ventana para desaparecer de esta.

- ¡Ootori! - grito alarmada cuando lo vio correr fuera de la casa como si la vida se le fuera en ello, salto de la ventana con rápidos movimientos tratando de seguirlo pero antes de hacerlo alguien la sostuvo de la cadera para detenerla por completo - Ya hiciste demasiado - le aseguro Keigo con ojos fríos para hacerle una seña a Shishido quien asintió con la cabeza para comenzar a correr de prisa tras de su hermano menor que más que nunca los necesitaba.


- No es tu culpa querida - le aseguro Alanah con una sonrisa más o menos tranquilizadora mientras colocaba una taza de chocolate delante de ella - Es la mía - aseguro Fuji mientras tomaba la mano de la cobriza que la apreto con miedo, era de noche y ninguno de esos tres habían regresado - No es culpa de ninguno de los dos, para que tú puedas seguir viviendo como inmortal tienes que serle fiel a tus sentimientos - aseguro Eliezer bebiendo un poco de chocolate con calma, la luz de la chimenea rodeaba el ambiente.

- Ootori es uno de los que controlan los elementos, él va a estar bien - aseguro Moogwai con gesto cansado para sonreirle un poco a los dos chicos - Es fuerte y va a poder con eso aunque creeme que el tema de su madre e infancia le duelen más seguramente - aseguro Eliezer con un gesto de cansancio, no podía creer que uno de sus hermanos sacara a colación ese tema cuando era un tabú para esos tres - ¿Por qué? ¿Qué nos ocultan? - pregunto Fuji tratando de descubrir de una vez por todas la verdad aunque esta doliera.

- Cuando eran niños Ootori rompio algo muy preciado para su madre, ella lo encerro en un calabozo durante tres años, solo llevaba comida y agua, en ese tiempo su padre no estaba en el castillo así que no sabía nada de ello, Keigo y Ryou se escapaban para jugar con él, atravesaban los barrotes de la celda con sus habilidades, siempre buscaban hacerlo reir aunque fuera un poco, un día Keigo descubrio marcas en la piel de su hermano pequeño, su madre lo golpeaba pero eso no era todo... también lo obligaba a... - Eliezer guardo silencio cuando Kunimitsu hizo acto de aparición llamando la atención de los demás presentes en la sala.

- Lo obligaba a beber sangre de niños desde que era pequeño, ella los secuestraba, los medio mataba y obligaba a que Ootori con sus poderes los terminara de matar para beber de ellos, si no lo hacía ella amenazaba con hacerle daño a sus dos hermanos - continuo el relato con seriedad el chico de lentes, a Sakuno se le erizo la piel, eso era demasiada crueldad para un niño de su edad - Keigo escribio a papá diciendole lo que sucedía, cuando su madre se entero intento matar a Ootori con sus propias manos pero entre Ryou y Keigo la detuvieron en la torre del castillo para que no lo hiciera, cuando papá llego, nada más ver a Ootori temblando de miedo y llorando no dudo en matarla - termino el relato Kunimitsu observando fijamente a Fuji que no emitía palabra alguna.

- Atobe no es un mal hermano, ¿sabes?, él es la clase de hermano que haría cualquier cosa por esos dos, te dije que no hablaras de lo que no sabías, la infancia de Ootori no fue fácil Fuji, Keigo siempre estuvo a su lado en silencio, siempre, no hubo un día en que no se colara en su habitación para dormir a su lado y contarle un cuento, que tú no vieras eso no justifica que lo culparas de algo que no es cierto, si no lo veías verlo en silencio desde lejos observando si necesitaba algo, preocupandose en silencio eso no quiere decir que en su infancia Keigo no se hubiera preocupado por su hermano - le señalo molesto el chico de lentes dando media vuelta para ir a domir, necesitaba descansar cuanto antes.

Fuji se dio un golpe mental, jamás le había cruzado por la cabeza que Keigo se preocupara por su hermano de esa manera, le estaba quitando todo a Ootori, primero a Sakuno y ahora la calma que podía haber tenido en los brazos de su hermano mayor porque seguramente recordaría cosas del pasado no muy buenas, era un idiota en pocas palabras.


- Tranquilo, soy tu último tren a casa, estare aquí cuando despiertes - le aseguro Keigo a Ootori que estaba acurrucado en su pecho, claro que siempre iba a estar ahí, desde su infancia había estado y ahora que más lo necesitaba no pensaba alejarse de su lado, Ryou se sento al lado del castaño y coloco su cabeza en su hombro cerrando los ojos - Quiero dormir - le señalo a Keigo que lo miraba un tanto raro, el castaño tan solo sonrió, sus dos hermanos eran especiales sin duda alguna, se encargaría de cada uno fuera feliz porque ese era su deber.

Frente a él estaba un bosque todo quemado en su totalidad, sentía algo de pena por lo animalitos pero la furia de su hermano no era fácil de controlar, además si se quedaba con el dolor guardado a la larga lo iba a lastimar, así que estaba bien, acaricio el cabello de su hermano peliplateado que se aferro como niño pequeño a su camisa mientras que Ryou lo sujetaba del brazo con miedo, eso le recordaba al momento de su infancia cuando les leía un libro y siempre terminaban dormidos de la misma manera, esos eran buenos tiempos, se encargaría de hacerlos felices costara lo que costara.

Aunque primero tuvieran que descubrir lo de los Corvinius y lo de Esteban pero nunca dejaría de pensar en sus dos hermanos, ese era su deber después de todo.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.