N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 15: Oscuridad

El jet aterrizo de nueva cuenta en la propiedad y todos bajaron, Sakuno estaba cansada, sentía que algo le pasaba, que algo le dolía pero no había dicho nada porque no deseaba preocupar en lo absoluto a los demás - ¿Te encuentras bien amor? - pregunto Fuji tomandola de la mano y llamando su atención pues al parecer había estado demasiado sumergida en sus pensamientos - Si - contesto con una sonrisa para abrir la casa, de inmediato sintio un aire pesado en la propiedad, se sentía mareada, su garganta estaba seca.

- ¿Segura? - pregunto de nueva cuenta su pareja y ella sonrió en respuesta, algo sentía que le estaban quitando - ¿Atobe ya habra llegado? - pregunto Moogwai más atrás de ellos pero como todos estaban en silencio habían sido capaces de escuchar su pregunta, la cobriza se tenso ligeramente - Llegamos hace no mucho - contesto el nombrado desde las escaleras llamando la atención de todos los presentes - ¿É-Él... está... - la pregunta no salía de su boca y eso la estaba sacando de quicio - Esta dormido... Eliezer tenemos un problema - llamo a su tío que se hizo presente ante los demás.

- ¿Qué sucede? - pregunto el castaño mirando desde abajo a su sobrino que estaba más o menos cansado, se le veía en los ojos además de que sus músculos se veían tensos, como si estuviera luchando contra algo - Ootori casi mata a los humanos de los que bebio, me preocupa y quiero saber tu opinión - pidio este, el castaño de inmediato abrio los ojos mientras los demás se tensaban, Sakuno se sintio más pesada después de escuchar eso, no entendía como es que un vampiro de la estirpe del peliplateado no se hubiera controlado con la sangre humana.

- ¿A qué te refieres específicamente? - pregunto un tanto preocupado y alarmado su tío que no entendía muy bien que quería decir - Bebio de ellos, sin embargo, cuando tratamos de que se separara simplemente... se aferro más a ellos con los colmillos, Ryou tuvo que hiponotizarlo para que se separara de ellos - confirmo un tanto nervioso el chico que estaba bajando la escalera en ese momento - ¿Algo más anormal? - pregunto Eyal que se encontraba sentado en uno de los sillones de la sala que era donde se encontraban todos.

- Solo eso - contesto a su pregunta Atobe que camino hacía la cocina, estaba cansado, hiponitazar a su hermano pequeño había requerido demasiada energía, Ryou solo no había logrado contenerlo y él había tenido que intervenir de inmediato, aún podía sentir la vida de los humanos alejandose debido a que su pequeño hermano no quería soltar a sus víctimas - Ire arriba con él, lo revisa... - Eliezer guardo silencio cuando Ootori bajo las escaleras con pasos calmados, de inmediato el aire se tenso y no hubo nadie que lo notara.

Ootori se apoyo en el barandal de madera de la escalera observando a todos pero había algo raro en su mirada, como si los viera pero al mismo tiempo no los viera lo que le produjo escalofríos a todos de inmediato - No hablen de mí cuando no este presente, me molesta - siseo molesto el chico cerrando un poco los ojos, cuando los abrio estaban del color del agua con puntos rojos, señal de que estaba molesto - Tienes que calmarte hermano, esta no es tu casa y sabes que debes respetarla - hablo seriamente Shishido que salía de una habitación de la planta baja, nadie había reparado en su presencia.

- Deja de darme órdenes Ryou, estoy harto de ello - le señalo molesto y de inmediato el castaño que usaba una gorra le enseño los colmillos, Atobe corrio a colocarse entre ambos, no entendía la actitud del pequeño, él idolatraba al hermano de enmedio pero ahora parecía querer matarlo con verdadera furia, como si lo odiara - Basta, son hermanos - señalo molesto pero solo veía al peliplateado que sonrió enseñando los colmillos, Keigo se tenso cuando vio que había sangre en ellos, él mismo se había encargado de que no hubiera ni una gota en su cuerpo y en eso se refería a sus colmillos también.

¿Cómo demonios era eso posible? Antes de siquiera preguntar o algo viro la vista observando a Ootori que estaba frente a Sakuno, ni siquiera lo había sentido moverse, es más ni siquiera había notado que se moviera de su lugar porque no había pestañeado en lo absoluto, sabía que su hermano era rápido pero eso de verdad que estaba fuera de límites, observo que el pequeño le sonreía a la cobriza mientras Fuji apartaba de un manotazo la mano que pensaba posarse sobre la chica, Fuji estaba molesto.

- Aparta tus sucias manos - le siseo enseñando sus colmillos lo que causo una suave risa de parte del peliplateado, se sintio un leve temblor y antes de que alguien se moviera o corriera fueron sujetados por enormes ramas de árboles que lastimaron su cintura, se escucharon gritos en general - ¡¿Pero qué diablso te sucede?! - le grito molesto Atobe al pequeño quien tan solo ladeo la cabeza - Solo quiero jugar un poco - señalo como si fuera lo más normal del mundo, Atobe podía ver que ese no era su hermano, no podía ser su pequeño, algo sucedía.


Ootori se había dado cuenta mientras dormía que alguien lo estaba manipulando, no quería luchar, sin Sakuno no quería nada, si alguien lo quería tener bajo su control pues que lo tuviera, él no pensaba decir nada, estaba harto de las personas que lo rodeaban, sus hermanos se preocupaban demasiado pero por eso se sentía inútil, nadie nunca le preguntaba si estaba bien después de que tuviera que dejar a Sakuno, claro que había sido por volunta propia pero él no quería ver a su hermano muriendo.

Ni siquiera Fuji le había preguntado si era lo que realmente quería, no había insistido en decir que jugarían limpio, nada de ello solo había aceptado su rendición y eso lo sacaba de quicio o al menos lo estaba sacando de quicio, quería gritar, maldecir y golpear cualquier cosa porque dolía, solo sentía dolor debido a que la mujer que amaba estaba en brazos de otro, en brazos de su hermano, dolía saber que ella sería de alguien más, que alguien más la poseería, que alguien más estaría a su lado durante la vida eterna.

Estaba harto de todo, nadie lo comprendía, por eso en este momento estaba jugando un poco con todos como ellos mismos lo hacían, él dejaría de ser el juguete y ellos se volvería su diversión - ¿Jugar? ¿Qué diablos dices? ¡Bajanos ahora! - grito molesto Barkan mientras lo asesinaba con la mirada, el peliplateado tan solo ladeo la cabeza para reir más fuerte - Sera divertido - menciono mientras movía un poco la mano izquierda, se escucharon gritos de parte de Teire y Kamaya que sentía como una especie de espina las atravesaba por completo, la sangre dulce de las mujeres rodeo el ambiente.

- ¡Te voy a matar por lastimar a mi pareja! - le grito desde atrás Eliezer pero él tan solo nego con la cabeza para mover la mano derecha, el agua inundo la casa por completo, sabía de antemano que Kazuya odiaba el agua así que sería divertido, demasiado divertido si tenía que ser sincero, podría sentir la oscuridad creciendo en su interior pero poco le importaba, solo quería dejar que esta lo rodeara para siempre porque se sentía demasiado bien - Empecemos - algunos gritos más se escucharon, era interesante que lucharan porque no podrían soltarse.

Ningun vampiro aunque fuera conductor de los elementos podría con él porque simple y sencillamente además de manejar sus elementos estaba enlazado a Esteban que resultaba ser la reencarnación de alguien importante, eso era lo que hacía que nadie pudiera escapar de su castigo - ¡Basta Ootori! - Sakuno grito y de inmediato se coloco delante de ella, la rama estaba tomando su cintura mientras otra más pequeña sujetaba su mano derecha suspendiendola del suelo, Fuji estaba a su lado tratando de soltarse, le divertía su hermano.

- No me des órdenes maldita - le siseo molesto para enterrar sus uñas filosas en su cuello sintiendo como ella se trataba de alejar por lo que la sostuvo del cabello, ni en sus más remoto le haría daño pero él no era él, definitivamente era su culpa porque se había dejado llevar por la oscuridad, él bien podía haberse alejado de la misma pero se sentía tan solo cuando ella lo había cambiado que solo quería tener un hogar, la oscuridad lo era - ¡Te voy a matar! - le grito Fuji tratando de liberarse pero en vez de eso un grito salio de su garganta.

Una leve llama descendio por la rama del árbol y quemo un poco sus muñecas, no le dolería después cuando bebiera de Sakuno pero por lo mientras quería ver a todos sufriendo - Quedate quiero hermano - esa última palabra la dijo con demasiado desprecio, centro su atención en la cobriza, la sangre resbalaba por su cuello, era bien sabido que si bebías de una vampira que no era tuya, que amaba a alguien más te dolería el corazón porque sentirías lo que la pareja sentiría pero era una lástima porque él no tenía corazón.

Si lo tenía había dejado de latir lo cual era raro porque después de todo era un inmortal pero eso no importaba ahora, solo quería terminar con el trabajo e ir donde Esteban - Aparta tus manos de mi o juro que te mato - los ojos de Sakuno estaban de diferente color, no eran caoba sino rojo sangre, sonrió ante la visión, cuanto daría él porque viera así a alguien que quisiera hacerle daño a él pero no, esa mirada era de odio, sonrió para sacar los colmillos, la cobriza temblo, al parecer no quería ser mordida pero eso a él poco le importaba.

Si era su última oportunidad de beber de ella pues la tomaría, un rugido se escucho, volteo de inmediato la cabeza y observo que la ventana estallaba en miles de pedazos, esperaba encontrarse con un vampiro más no con un licantrópo que lo miraba con furia, supuestamente eran enemigos pero al parecer este iba a defender a su familia - Es raro ver a alguien de tu clase aquí - comento como si nada, una nueva oleada se escucho en la casa y antes de que el lobo hiciera algo fue sujetado por tierra atrapandolo por completo.

El lobo rugio tratando de soltarse, fue entonces cuando noto que era gris con blanco, tenía unos ojos verdes como si pudieras ver las hojas en estos, desvio la mirada pero nuevamente el lobo emitio un gruñido, todos los presentes estaban atónitos, ni siquiera sabían que había de ellos en el continente, Ootori le enseño los colmillos y las garras al lobo blanco que le sostuvo la mirada y fue cuando noto... ¿dolor?, la piedra de encima bajo un poco aprisionandolo un poco más - Quedate quieto - le siseo molesto para voltear donde Sakuno.

La cobriza luchaba por liberarse pero antes de que siguiera con su juego le ladeo el cuello para morderla profundamente, escucho el rugido del animal que le erizo la piel pero no supo porque, la chica grito cuando sintio sus dientes desgarrando su carne, lágrimas salían de sus ojos, quemaba la mordida del peliplatedo, Ootori bebio de ella como si de un manjar se tratara - ¡Sakuno! ¡Cuando me suelte te matare! - le grito Fuji mientras sentía el dolor de su pareja, el peliplateado sintio que la oscuridad lo rodeaba y se dio cuenta de que debía terminar con su juego.

- Fue un placer jugar pero debo irme - las ramas del árbol desaparecieron y antes de que Fuji se lanzara sobre él desaparecio por completo en una leve ventisca, Fuji corrio de inmediato donde la cobriza que estaba gritando de dolor.


- ¡Duele! ¡Haz que pare por favor! ¡Detenlo! - los gritos de Sakuno se escuchaban en toda la mansión, se revolcaba en la cama jalando los edredones y demás cosas, el cuello le dolía a horrores, quería morir a preferir sentir que la piel de su cuello quemaba, Fuji la sostuvo de la manos tratando de calmarla pero ella tan solo lo aparto bruscamente mientras lloraba y gritaba aún más fuerte - ¡Para! ¡Duele! - en un moviento rápido él la sostuvo de las caderas y sujeto sus manos por encima de su cabeza, tenía que calmarla.

La diferencia entre una reencarnación y un vampiro normal, era que cuando alguien más bebía de ella dolía por la simple razón de que no eran vampiros normales, las leyes más antiguas se aplicaban en su caso, aunque no había sido Sakuno quien lo había "tracionado" mordiendo a alguien más el dolor era igual para ella que era la víctima como para el agresor, lo más seguro era que el imbécil de Ootori estuviera sufriendo lo mismo - Quedate quieta - le pidio suavemente bajando hasta su cuello, se tenso de inmediato.

Iba a matar a su hermano si lo encontraba, el maldito era uno más de los de Esteban, técnicamente no eran más familia y quien pensara lo contrario se equivocaba, no pensaba tenerle piedad cuando lo encontrara, antes muerto que tenerle piedad a ese criminal - Haz que pare - pidio en un murmullo la cobriza mientras lágrimas seguían saliendo de sus ojos, el ojiazul asintió notando las marcas de los colmillos del peliplateado que habían escarbado en la piel de su mujer dejando una cicatriz de seis centímetro.

Lo bueno es que no quedaría cicatriz pero si se veía la línea por el momento, se acerco a su cuello y lo lamio con calma, la única manera en que dejara de doler era mordiendola y sacando la saliva de su hermano que se había impregnado en su cuerpo, en lo personal él jamás bebería saliva de Ootori o restos de ella pero era la vida de su pareja así que no le quedaba de otra, lamio con cuidado la piel de su cuello para sacar los colmillos, los enterro de inmediato notando como su pareja se tensaba pero no era momento de pensar en su bien aunque era un tanto extraño.

Succiono lo que más pudo de saliva de su hermano para apartarse y la observo cerrar los ojos, era demasiado para ella que bebieran de su pequeño cuerpo dos veces en un día sobretodo si uno no era su pareja, la acomodo con suavidad en la cama para cubrirla con los edredones, debía ir donde el lobo y los demás se encontraban, por el momento lo mejor era dejarla dormir.


- ¿Lo puedes repetir por favor? - pidio con calma Eliezer observando a la chica pelirroja de ojos verdes, resultaba que el lincantrópo no era un él sino un ella y eso no era lo peor - El chico peliplateado que ustedes identifican como Ootori es mi pareja, soy la princesa de la manada del este de Londres, el noati de mi manada vio a Ootori en una profesía diciendo que era mi pareja pero que unas fuerzas oscuras estaban tratando de corromperlo, la oscuridad lo rodeaba es por eso que salí directamente del este para venir aquí - contesto ella que estaba sentada cerca de la ventana, era muy bonita.

Eliezer no podía creer que aún existieran los de su clase, es decir, los vampiros como ellos existían pero lo último que había escuchado era que los de la clase de ella habían huído al continente americano donde se escondían como humanos, no más, por eso era demasiado extraño que uno de ellos estuvieran en Londres y menos creía que estuviera viendo a una princesa de una manada - Pues aunque sea tu pareja, ni siquiera pienses que no le hare daño, daño a mi pareja así que con mis propias manos lo matare - sentencio Fuji bajando las escaleras observando a la pelirroja.

Antes de que alguien más hablara la chica pelirroja se convirtio en un lobo enseñando sus colmillos por completo, le gruño al ojiazul que le enseño las garras y los colmillos, Ootori había lastimado a Sakuno, lo haría pagar, se escucho un ruido y en menos de segundos los cristales de la sala estallaron en pedazos, tres grandes lobos se colocaron delante de la chica protegiendola del ataque de Fuji que los miraba anonadado, eran enormes y eso que la princesa era grande en su forma natural pero ellos lo eran mucho más.

- Basta, no queremos una pelea - les aseguro Kunimitsu colocandose al lado de su hermano para gruñirle provocando que este guardara los colmillos y las garras, de mala manera lo hizo pero ninguno de los lobos se transformo en humano, el lobo de la izquierda era completamente negro, el lobo de enmedio era gris con rastros rojizos, el lobo de la derecha era café con rasgos rojizos - Basta - la chica pelirroja les llamo para que estos la voltearan a ver y asintieran con la cabeza cambiando a modo humano.

El lobo de la izquierda se transformo en un humano de cabello negro y profundos ojos lilas, el lobo de enmedio era un humano de cabello rubio y ojos rojos que miraban fijamente hacía Fuji como queriendo matarlo, el lobo de la derecha se transformo en un chico de cabello castaño y ojos rosas, jamás en su vida había visto unos ojos como esos pero eran hipnotizantes - ¿Se encuentra bien? - pregunto el chico de cabello negro mirandola fijamente - Estoy bien Leonid - aseguro con una leve sonrisa pero esta solo demostraba dolor, demasiado dolor.

- ¿Encontro a su pareja? - pregunto el chico de cabello rubio sin despegar la mirada del ojiazul que solo le sonreía calmadamente - Es... complicado Slide - contesto la chica y el ojiazul miro a la pelirroja, era mucho más que complicado porque él mismo lo iba a matar - Recorrimos el camino de inmediato cuando usted vino en busca de él por lo que le pedimos que diga toda la verdad, recuerde que nuestro deber es protegerla - aseguro el chico de ojos rosas con una leve sonrisa, Alanah noto que esa sonrisa era demasiado pura lo que la hizo sonrojarse y apartar la mirada.

- Cuando el noati dijo que la oscuridad lo rodeaba de inmediato corrí donde él pero tenía prisionera a su familia, me atrapo sin darme cuenta con unas piedras, como si la tierra le hiciera caso y... mordio a una vampira delante de mí - contesto la chica cuando de pronto todos los chicos se transformaron en lobos de nueva cuenta gruñendo y enseñando por completo los colmillos, al parecer no estaban felices con eso último, si querían a Sakuno antes tendrían que pasar por él, no pensaba permitir que alguien le pusiera un solo dedo encima.

- ¿Dónde esta? La mataremos - siseo el lobo negro buscando con la mirada algo, la pelirroja nego con la cabeza - No fue culpa de ella, según mis datos es la reencarnación de la princesa sangrienta, sabes bien Leonid que no podemos tocar a las reencarnaciones de los originales - aviso ella mientras los lobos cambiaban de nueva cuenta a humanos - Tenemos que darnos prisa en buscar a su pareja princesa Veil, es necesaria para la manada - hablo Slide y la chica que al parecer se llamaba Veil asintió con la cabeza.

- Creo que necesitan nuestra ayuda - hablo Eliezer, los lobos se miraron entre sí y asintieron aunque no demasiado convencidos - Por lo general nosotros no nos mezclamos con chupasangres pero es necesario - hablo venenosamente Leonid mirando a todos con desprecio, se escucho una risa desde las escaleras - Pues nadie los obliga... chuchos - hablo Teire sosteniendole la mirada, el ambiente se tenso por completo, nadie esperaba que justo cuando tenían que proteger a Sakuno los lobos aparecieran porque resultaba que Ootori era la pareja de la princesa de una manada de lobos.

Era muy difícil imaginar que ambas razas pudieran convivir pero de ellos dependía el destino de su mundo así que la aventura real empezaba...


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.