El rey solicita su presencia-los ojos de Haruka se ensancharon al escuchar tales palabras de uno de los soldados que estaba detrás de Seiya. La rubia volteo a ver a Michiru, esta tenía la misma expresión, luego de unos segundos de silencio la dama decidió hablar.
-a que se debe esto Seiya-Michiru recupero su postura, mirando al general firmemente-El joven Tenoh no ha hecho nada malo.
-yo no puedo hacer nada contra las órdenes del rey-interrumpió Haruka mientras empezó a caminar en dirección al palacio-perdonen, pero no sé dónde se encuentra el rey, ¿podrían guiarme?-en esos momentos no se podría saber lo que estaba pensando la rubia, su semblante no mostraba emoción alguna.
Seiya empezó a caminar enfrente de Haruka, y los soldados la escoltaron.
-Michiru-chan por que se llevan al dormilón-Chibiusa dijo esto mientras jalaba un poco de la falda de la dama. Su pequeño rostro mostraba preocupación.
-no pasa nada, ya lo veras-Michiru de alguna manera comprendía a la niña-¿no es hora de que vayas con tu madre? Se puede molestar-la pequeña asintió y le mostro una sonrisa para luego irse.
Haruka caminaba a paso pesado con la cabeza gacha, se había mostrado fuerte ante Michiru pero en realidad su cabeza estaba llena de dudas y miedos.
¿Por qué me habrá llamado? ¿E echo algo malo? ¿Qué mierda hiso Seiya? ¿De qué me ha acusado? Estaba absorta en sus pensamientos así que no se dio cuenta que ya habían llegado a su destino.
Unas enormes puertas se cernían frente a ella, Seiya las abrió lentamente dejando ver una sala enorme y en el centro unas pequeñas escaleras que conducían al trono, donde estaba sentado el rey Darién, a su izquierda la reina Serena estaba sentada en otro trono un poco más pequeño que el del rey.
Seiya se arrodillo enfrente de los soberanos.
-lo he traído como ordeno su majestad-Seiya mostraba una sonrisa.
-bien, por favor salgan todos-Seiya asintió y se fue junto con los soldados y los sirvientes que estaban en la sala-dejando a los reyes y a Haruka.
El rey se quedó callado viendo a la rubia con un poco de nostalgia en su mirada.
-joven Tenoh, que gusto que haya venido.
Haruka se esperaba lo peor pero el saludo del rey la relajo un poco.
-Es un honor, su majestad-dijo la rubia pareciéndole extraño que el soberano no le reclamara por el hecho de no estar arrodillada.
-tal vez no me recuerdes pero yo si-La mirada del rey se tornó severa-nunca creí que fueses a cambiar tanto.
-perdone, su majestad, pero no logro comprenderlo.
-que yo recuerde Haruka Tenoh era mujer-la rubia al darse cuenta de lo que el rey dijo se sorprendió ¿sabía su secreto? Se pudo notar que la reina también se exalto un poco dejando ver que ni siquiera ella se había percatado de la mentira del joven.
-¿co-como es que lo sabe?
-déjame explicarte...
-¡mama! ¡Mama!-Chibiusa abrió la puerta y fue corriendo a los brazos de su madre.
-por favor Serena, llévala a su cuarto-la reina asintió para luego cargar a la pequeña e irse.
-ejem, bueno retomando lo de antes, mi padre el antiguo rey Aloys conocía muy bien al tuyo, cómo ya sabrás él ha muerto hace un año dejándome a cargo-la mirada del rey se tornó triste-yo logre conocer al señor Yazai Tenoh, aunque solo lo vi una vez, y en ese día también te conocí a ti, mi padre no me dijo muchas cosas sobre nuestra relación con la familia Tenoh, así que las preguntas que seguramente te estas planteando no las podre responder...
-entonces que sabe-el rey se molestó un poco al notar la interrupción de la rubia.
-mi progenitor me dejo esto-dijo mientras le mostraba una carta-y me dijo que era de tu padre para ti.
Haruka se empezó a acercar para tomar la carta, pero una seña del rey la detuvo-no te la puedo dar aun.
-que ¿acaso no es para mí?
-solo te la puedo entregar una vez que demuestres que eres una digna heredera de los Tenoh y para eso tienes que ganar el torneo-dijo esto mientras guardaba la carta-solo te puedo decir que guardare tu secreto pero si alguien más se entera ten por seguro que morirás.
Seiya caminaba por los pasillos hace unos minutos Haruka había salido de su audiencia con el rey y en este momento iba a preguntarle a que la había condenado.
-señor-Seiya se arrodillo como era costumbre.
-¿qué pasa general?
-me podría decir ¿cuál fue la condena de Tenoh?-Seiya se preparaba para mandar a sus soldados
-¿de qué condena me habla?
-¿acaso no fue para eso que lo llamo?
-solo quería hablar con él.
-¿pero qué? Debería haberlo mandado a la orca.
-dígame las razones.
-bueno…es que-Seiya empezó a dudar.
-exacto, no voy a mandar a la orca a alguien por uno de tus caprichos-el rey se levantó de su trono preparándose para ir a sus aposentos-ahora si me disculpas, ya tengo que ir a dormir.
Seiya asintió con resignación para luego levantarse e irse.
Otro día que llegaba tarde a dormir, luego de que hablara con el rey, se encontró a Taiki dándole un largo sermón, se veía tan molesto que decidió decirle lo de la llamada del rey a la mañana siguiente, después de eso tuvo que compensar a Michiru el tiempo que habían perdido por su repentino llamado, Una sonrisa apareció en el rostro de Haruka al recordar los momentos pasados con Michiru.
Se tiro a la cama dejandose caer en los brazos de Morfeo, olvidándose de todas las preocupaciones, mañana empezaría a hacer su espada.
-hey, Haruka-la rubia ignoro a la voz ya conocida que le susurraba-hoye, marimacho despierta.
-vete a la mierda, Yaten-Haruka se acurruco en la cama y se tapó mejor con las sabanas, creyendo que con lo dicho el enano se largaría.
-despierta de una vez, necesito ayuda-la rubia decidió levantarse aun somnolienta, viendo como Yaten estaba sentado sobre una rama mientras la veía desde fuera de la ventana.
-¿qué haces ahí?
-necesito que me ayudes, ponte las botas-Haruka lo miro extrañada.
-¿y porque tengo que ayudarte?
-porque te he salvado varias veces o caso no recuerdas cuando el padre de una de tus conquistas era un ex soldado.
-okay pero solo por eso-la rubia sabía que era una excusa en realidad ella siempre haría lo que pudiera por ese enano y por Taiki, si bien no eran familia, habían sido criados juntos como si fueran hermanos, Haruka se puso las botas mientras Yaten se metía a la habitación-y ¿que vas a hacer?
-necesito que me acompañes a la forja.
-pero puedes hacer eso mañana
-mañana la forja va a estar repleta de armeros y no voy a tener tiempo, además tengo que hacer muchas flechas y eso me demorara mucho.
Haruka solo bufo mientras abría la puerta de la habitación y empezaba a caminar con Yaten a su lado.
-oye, y que te dijo el rey.-la rubia se sorprendió ¿cómo es que sabía lo del rey?-si te preguntas porque lo sé el mismo Seiya estaba alardeando sobre eso.
-y Taiki...
-no lo sabe y deberías agradecerme por guardarte el secreto.
-uff.
-¿y?
-bueno, él tiene una carta de Yazai
-¡¿qué?!...hmpf
-cállate que los guardias podrían escucharnos-decía mientras le tapaba la boca con una mano, Yaten asintió como señal de que lo soltara.
-estamos hablando del mismo Yazai Tenoh, que nos crio.
-que otro conoces-Yaten se quedó callado-luego de su muerte no sé qué podría decirme.
-tal vez para decirte como murió.
-eso ya lo sabemos, fue un accidente de trabajo.
-no fue eso Haruka.
-cómo es que lo sabes.
-yo lo vi, es un recuerdo que no me puedo quitar de la cabeza aunque con los años se ha ido deteriorando.
-que le paso a mi padre, Yaten-Haruka estaba desesperada ¿qué le podría haber escondido Yaten?
-él estaba junto a alguien parecía una niña pero no la recuerdo bien en frente de él había unos soldados, estos lo atraparon luego de eso la niña se echó a correr y uno de los soldados la siguió después... paso, atravesaron a Yazai con la espada-Yaten se alteraba más y más con el recuerdo, después de todo estaba narrando la muerte de el hombre al que consideraba su padre, la rubia se dio cuenta de esto y puso una mano en el hombro del más bajo, aunque ella estaba igual o más alterada, su padre había sido ¿un delincuente? Es lo único que tenía sentido para que lo mataran los propios soldados.
Luego de que se calmaran siguieron su camino hasta la forja, después ya tendría tiempo para preguntarle a Yaten pero este no era el momento, cuando llegaron les pareció extraño que la puerta estuviera abierta, entraron y Yaten se dispuso a trabajar.
-vigila la puerta-le indico a Haruka y esta siguió sus órdenes, así pasaron las horas, la rubia estaba apoyada en el marco de la puerta luchando para no dormirse.
-zzzzz...-okay ya se durmió-hey! Que pasa-grito exaltada al sentir que la tomaban del cuello de la camisa.
-¿qué hacen ustedes aquí?-una chica de pelo negro largo y de unos ojos color violeta la miraba interrogante, Haruka volteo a ver a Yaten para avisarle pero una chica rubia y de ojos color azul lo estaba sermoneando-¡responde!
-la pregunta es que hacen ustedes aquí-dijo Haruka al no reconocer a las chicas.
-a mi amiga se le cayó algo y vino a recogerlo.
-mi amigo está usando la forja-después de decir esto la chica la soltó y la rubia dejo de lado a Yaten-bueno y se puede saber ¿quiénes son?
-Rei Hino y la rubia es Mina Aino-dijo señalando a su amiga que venía junto con Yaten-y ¿ustedes?
-Haruka Tenoh y el enano es Yaten-Rei lo miro extrañada.
-¿y su apellido?
-Tenoh, supongo-dijo Yaten entrando a la conversación.
-bueno, Mina ¿ya encontraste tu anillo?-la pelinegra volteo a ver a su amiga, parecía que los chicos no querían dar mucha información sobre ellos.
-si pero, sé ha manchado con un poco de metal ardiendo-dijo la rubia mostrando su anillo que estaba un poco derretido-lo único que se salvo fue la gema.
-¿ya no te sirve?-dijo Haruka viendo la gema de un color amarillento.
-No ¿porque preguntas?
-¿podrías dármela?-dijo poniendo su mejor cara de cachorrito.
-no hay problema-Mina se la entrego.
-bien, y ¿qué hacen ustedes por aquí? No recuerdo haberlas visto.
-Somos representantes del Reino Esmeralda.
-Reino Esmeralda ¿no estábamos en guerra?-Yaten miro extrañado a la pelinegra.
-por eso estamos aquí.
-para limar las perezas -completó la rubia la frase de su amiga.
-hm... ya veo.
-hey Haruka ya vámonos, mañana terminare las flechas.
-bueno señoritas, ¿quieren que las acompañemos a sus habitaciones?
Había caído a pesar de que se había dicho que no se enamoraría lo hiso, ase horas se había acostado a la cama pero Michiru no podía conciliar el sueño, solo le daba vuelta a sus pensamientos y todos tenían que ver con una persona, Haruka, Yaten se lo había advertido "a él le gusta jugar así, no le hagas caso, y por favor no caigas" se había estado repitiendo esa frase desde que la escucho.
"no caigas, no caigas, no caigas", pero su corazón traicionero parecía no querer hacerle caso, Seiya su nombre se cruzó por sus pensamientos recordándole por qué no debía enamorarse del rubio de ojos verdes que laandabacortejando.
-bueno señoritas, aquí las dejamos-Michiru se sorprendió al escuchar esa vos demás conocida por ella, se levantó lentamente, y se acercó a la puerta para asegurarse de que sus oídos no la engañaban.
-buenas noches Haruka, Yaten.-la dama confirmo sus sospechas al escuchar a Rei, por un impulso decidió salir, aunque su mente trataba de impedírselo, ella quería ver a Haruka.
-Sirena, que gusto verte-la rubia se acercó a ella para darle un beso en la mano, como era costumbre.
-señorita Michiru, nosotras ya nos íbamos a dormir-dijo Mina.
-¿se conocen?-pregunto Haruka.
-claro, ella nos acompañó junto con el capitán Nicólas, en el recorrido del palacio-explico Rei
Se quedaron hablando durante mucho tiempo así que no se dieron cuenta de que había amanecido.
-Seiya se molestara si no lo encuentra-Michiru estaba sonriendo hace un rato Yaten y las demás se habían ido hasta sus habitaciones, ya se estaban vislumbrando los primeros rayos de sol.
-¡Tenoh!
Nuevo capítulo ¡yay! Perdonen por la demora pero mi ordenador se malogro y sigue malograda hoy no tengo tiempo para responder sus reviews así que hasta el próximo cap¡
