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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 23: Noche Obscura

Los lobos corrían junto con los vampiros en busca de Sakuno, Fuji estaba tratando de contactarse con ella pero no podía porque aún no habían intimado, odiaba esa sensación de tenerla tan cerca pero al mismo tiempo tan lejos, la detestaba con todas sus fuerzas - ¿Te encuentras bien? - pregunto Jacciel bajando un poco la velocidad porque los vampiros eran un poco menos rápidos que los lobos - Es mi pareja quien ha sido secuestrada - contesto simplemente y el lobo solo nego con la cabeza dando un suspiro.

- Francamente no creo que la merezcas, es una reencarnación importante pero conserva la escencia humana, deberías cuidar de ella pero no lo has hecho, has sido un egoísta solamente, es por eso que ahora un neófito depende de ti - señalo este apretando el paso dejandolo solo con sus pensamientos, claro que lo tenía en claro, la rubia a la que había mordido ahora dependía completamente de él, no era algo agradable porque tendría que romper el lazo y eso iba a ser difícil teniendo en consideración que ni siquiera sabía como hacerlo.

Miro más adelante a Baekho que corría con su manada, él no debería ni siquiera de ayudarlos pero lo estaba haciendo, había sido él quien con su egoísmo había provocado que una vez más su pareja fuera secuestrada, nuevamente en sus manos había sido llevada a la fuerza cortesía de Esteban que estaba planeando acabar con el mundo que ellos conocían, todo estaba mal - Técnicamente no es tu culpa - miro a Ryoma que lo miraba con seriedad, era de pocas veces ver el rostro de hermano menor de esa manera porque por lo general siempre estaba con una mueca de desagrado.

- Lo es, ella es mi pareja pero ni siquiera puedo protegerla - comento con un tono de pena, su hermano peliverde se acerco a él para darle un golpe en la cabeza que provoco que lo mirara de muerte pero este solo lo veía con furia - Puedes protegerla, eso siempre ha sido así porque eres fuerte, deja de lamentar y de darle vueltas a las cosas, ella te dio el derecho de ser su pareja, pienso que eso es suficiente como para que des todo por ella - aseguro este aumentando el ritmo del paso, miro a su hermano que pasaba de árboles a gran velocidad.

Jamás se había esperado que este fuera capaz de hacerlo sentir un poco mejor sobre todo porque siempre era la persona que armaba escándalos y que trataba como si fueras lo peor del mundo, al parecer todos estaban cambiando con el curso de la historia - Esta enamorado - dio un leve respingo al sentir la presencia de su hermano Tezuka que esquivo con destreza una rama del árbol donde estaban - ¿De quién? - la curiosidad le había ganado más que el hecho de respetar la privacidad de su pequeño hermano pero después de todo había sido su hermano mayor quien había venido con la noticia.

- De tu neófita - se detuvo por completo, no sabía si eso era bueno o malo porque no sabía como funcionaban esas cosas pero ahora que tenía la oportunidad no iba a dudar en tratar de saber más sobre el tema cuanto antes porque deseaba ser solo de Sakuno aunque sonara raro porque había sido él quien había mordido a la chica por un ataque de celos - Supongo que esta bien - declaro y su hermano solo se encogio de hombros apretando el paso, debían darse prisa porque la luna roja no estaba demasiado lejos.


- Todo va de acuerdo al plan - aseguro un vampiro a Esteban que miraba a Sakuno aún desmayada dando de su sangre a los Corvinus y a la generala, se veía linda aún con la sangre resbalando por sus dedos, no había perdido demasiada sangre porque después de todo ella era una reencarnación estupenda, ahora entendía porque la protegían desde hace mucho, lo hacían para que él no la encontrara tan fácil y de esa manera poder decirle las versiones de la historia a su manera, sin embargo, él estaba logrando su cometido, el de despertar a los Corvinus para hacerse con el mundo.

Después de que estos se saciaran de su sangre podría matar a uno de los suyos que ya sabía quien sería porque era un honor para que a través de su mente ellos vieran en lo que se había convertido su mundo, claro que no les diría que era un lugar lleno de paz por el contrario pensaba decirles que era un caos, que los lobos Tímber se estaban apropiando de lo que por derecho les pertenecía, ellos iban a creer su versión de los hechos y no la de nadie más, todo era tan sencillo que no podía evitar sentirse tranquilo, demasiado tranquilo.

- En cuanto derrame un poco más de sangre, llevala a mi habitación - señalo, claro que sabía que no podía tocarla pero eso no evitaría tenerla cerca, ansiaba besar su piel pero ese honor no era de él sino del Corvinus original así que tendría que guardarse sus deseos, salio de allí con la cabeza en alto viendo su aquelarre de vampiros, era increíble que fueran personas influyentes los que conforman el mismo, gente de dinero, inversionistas, banqueros, consejales, modelos, actrices, actores, deportistas, tantos vampiros y nadie los había encontrado.

Paso de la sala de estar que era donde estos se encontraban bebiendo sangre, tenían que irse dentro de poco porque estaban cerca los otros, claro que se guiaban por el olor de sangre que destilaban los cadáveres pero él iba a ser más rápido, se llevaría a todos de allí antes de que dieran con su rastro.


Sakuno sentía frío, demasiado frío, quería abrir los ojos pero al tiempo que pensaba que lo haría un largo sueño la rodeaba, estaba sentada sobre el césped que estaba aún mojado, se notaba por el leve brillo que este tenía, era una noche obscura el panorama que tenía, le dolían las muñecas, no sabía porque pero ella solo quería despertar pero algo no se lo permitía, se levanto con calma sintiendo que sus pies se mojaban por al agua que había, siguio caminando mirando la enorme luna que estaba lejos pero que ella podía ver de cerca, era como una ilusión.

Avanzo un poco más hasta que se detuvo de golpe, era un acantilado, un río pasaba por el mismo, observo a sirenas y delfines saltar, ella quería ser parte de uno pero algo le decía que no podía por lo que dio media vuelta, una melodía se empezo a escuchar, se guio por la misma hasta descubrir un enorme piano en un tipo de kiosko que estaba rodeado de rosas, la noche obscura se hizo más mientras un viento helado le crispaba la piel, miro al hombre rubio que tocaba con calma, la melodía era triste pero al mismo tiempo había algo más, algo que no identificaba.

Dio un paso hacía adelante queriendo acercarse a esa persona pero piso una rama de árbol y la melodía se detuvo, quería disculparse pero su voz no salía, el rubio giro la cabeza y la miro, la sangre se le helo por completo, ¡no tenía ojos!, quizo correr pero sus piernas no respondían en lo absoluto, la sangre no circulaba por su cuerpo, este ladeo la cabeza y le sonrió, una hilera de colmillos negros le sonrió, las lágrimas se deslizaron por sus mejillas cuando noto que este se estaba levantando, ¡iba por ella!.

No podía moverse, sus piernas no respondía, quería gritar pero tampoco podía, este se acerco y ella cerro fuertemente los ojos queriendo despertarse como fuera, sintio un aliento putrefacto llenando sus fosas nasales, no quería abrir los ojos - Sakuno - apreto más los ojos ante el llamado de esa cosa, sintio como los dedos del rubio se levantaban y ella grito por dentro - ¡Aaaaaaaaaaaaa! - abrio los ojos de golpe mirando una habitación, algo se movía pero no sabía que, miro a su derecha y las lágrimas resbalaron de nueva cuenta.

¡La cosa estaba a su lado! - ¡Sakuno, Sakuno!, ¡despierta! - alguien la movía, alguien le hablaba pero ella no podía dejar de mirar a la cosa que se inclino sobre su cuerpo, sintio un pinchazo en su brazo que la hizo cerrar los ojos por completo, los volvio a abrir y miro a Esteban, se suponía que tenía que huir de él pero solamente lo abrazo mientras lloraba, esa no había sido una pesadilla, había sido algo más, algo mucho más horrible que una simple pesadilla, se aferro a sus brazos mientras lloraba y temblaba.

- Tranquila, sea lo que sea ya paso - Esteban acaricio con suavidad su espalda y sonrió, había manipulado su mente, solo que ella nunca lo iba a saber, jugaría con su mente para que dependiera de él un tiempo, solo necesitaba que ella no le tuviera miedo y así lo haría, era demasiado sencillo adentrarse en su mente y jugar con la misma porque no sabía como colocar una protección sobre la misma y eso era bueno, al menos para él, deposito un suave beso en su cabeza escuchando sus sollozos, era como quitarle un dulce a un niño.


Se habían detenido un poco, el olor había cambiado de rumbo - Es obvio que no nos lo va a dejar tan fácil - señalo Baekho mientras veía como los vampiros bajaban la cabeza al pensar que la habían encontrado para salvar de esa manera su mundo - Esta bien pensando que se los llevara a otro lado, de esa manera nos quita tiempo al volver a rastrear su olor - comento Veil mientras suspiraba, esba recostada en el regazo de Kevin que acariciaba con suavidad su cabello mientras Ootori los fulminaba con la mirada.

- Debemos movernos de nueva cuenta - hablo Fuji viendo a todos con cara de pocos amigos, su pareja había sido secuestrada y estos solo estaban descansando, eso solo lo ponía más nervioso de lo que ya estaba - Por si no lo has notado genio, necesitamos descansar - comento Kamaya con una mirada irónica lo que provoco que se enfadara más - ¡Ella esta lejos de nosotros, debemos darnos prisa, no necesitamos descansar! - gruño molesto y en un movimiento rápido Baekho lo estrello contra un árbol mientras le enseñaba los colmillos.

- Te calmas, en primera si que necesitamos descansar porque Esteban la llevara a donde tiene que ser bañada en una especie de agua divina, ese terrotorio es hostil y esta lejos de aquí, quieras o no es inevitable que lleguemos a la luna roja antes de encontrarla por lo que desde este momento debemos estar con todas las energías sino queremos perder esa batalla - hablo este en un tono calmado mientras lo soltaba, él ni siquiera sabía eso, solo solto un suspiro para comenzar a seguir a su hermano que le indicaba que debía descansar aunque fuera un poco.


- ¿Estás mejor? - pregunto Esteban con calma a la cobriza que asintió con la cabeza aún aferrada a su camisa, esta se encontraba con los puños apretados sobre la tela pero poco importaba si de esa manera podía sentir el calor del cuerpo de su querida Isabel aunque debería de empezar a llamarla por su propio nombre si no deseaba que esta lo odiara más de lo que ya lo hacía - ¿Por qué me secuestraste? - pregunto con calma alzando la mirada, sentía aún el miedo de encontrarse con esa cosa de nueva cuenta, es que simplemente había sido horrible.

- Necesito tu sangre para revivir a los Corvinus - contesto como si nada aunque de hecho estos ya estaban despertando, solo faltaba un poco más, los recuerdos de un vampiro de los suyos ya estaban corriendo por las venas de información de esos vampiros, estaba siendo fácil - No te la dare - aseguro ella y él solo sonrió mientras se levantaba, que creyera lo que quisiera, era mejor así porque la tendría calmada porque no le beneficiaba en lo absoluto que la cobriza se le revelara, al menos no ahora.

Pensaba dejarla sola pero sonrió cuando esta estiro la mano para detenerlo mientras temblaba ligeramente, Sakuno quería golpearse con algo fuertemente por estar haciendo lo que estaba haciendo, se suponía que tenía que salir huyendo de allí pero miro por una pequeña ventana, era una noche obscura y el miedo estaba en cada poro de su ser, quería a Fuji pero sabía que este la estaba buscando por lo que tenía que tragarse el orgullo y pedirle ayuda al rubio, es que no deseaba dormir sola, tenía miedo de que esa cosa saliera de la nada como hace tan solo unas horas.

- ¿Deseas algo Sakuno? - pregunto con calma y ella se mordio el labio con deseos de tirarse de un puente aunque bien sabía que no moriría pero al menos lo intentaría - ¿P-Puedes dormir conmigo? J-Jamás te lo pediría pero siento que esa cosa va a salir de nuevo - aseguro y este le miro con una ceja encarnada, bueno no entendía lo de la cosa o al menos eso pensaba - ¿De verdad me estas pidiendo esto? - pregunto incrédulo y ella asintió con la cabeza, este solto su mano de su camisa y ella sintio el miedo, no deseaba dormir sola.

- Hazte a un lado si quieres que duerma contigo - sintio un enorme alivio aunque no lo iba a decir para caer sobre los edredones, según sabía estaban en un avión que estaba modificado e ignoraba como pero el hecho era de que esta en uno, este se despojo de un reloj, cartera y algunos billetes, vaya que llevaba cosas, lo vio meterse a los edredones para colocarse sobre su codo viendola fijamente - Date vuelta, dormiremos abrazados para que no tengas miedo - ella de inmediato se dio vuelta, nunca lo haría pero el temor seguía ahí.

Sintio que este pasaba una de sus manos por debajo de su cabeza y otra por su cintura, lo sintio pasar una de sus piernas por las suyas para pegar su torso a su espalda y respiro tranquila, solo quería dormir porque algo le decía que lo malo a penas estaba comenzando, necesitaba fuerzas por lo que lo mejor era dormir con el enemigo para no sentir miedo.


- Esteban nunca le haría daño - aseguro Jacciel sentadose a su lado, eso bien que lo sabía porque supuestamente este estaba enamorado de ella o más bien obsesionado con que era su Isabel - Tenemos que darnos prisa pero al parecer aquí nadie piensa lo mismo - siseo molesto causando una carcajada en el lobo que ahora era humano quien nego con la cabeza - Baekho te dijo la verdad, no la encontraremos hasta la luna roja, no podemos mover el futuro, mis ancestros tambien han dicho lo mismo - comento mirando la noche obscura que ni una estrella tenía.

- ¿Cuál es tu tarea como noati? - pregunto lleno de curiosidad puesto que no sabía que era eso porque suponía que era un cargo o algo así - No es un trabajo, es un don, puedo hablar con los dioses que nos crearon, puedo ver el futuro, predecirlo sin siquiera verlo, intentar cambiarlo solo si los de allá arriba me lo permiten - contesto a su pregunta este mientres tomaba asiento uniendo sus rodillas para mirar al enorme cielo obscuro que daba un poco de miedo - ¿No te gusta ese don? Lo digo por la cara que tienes - señalo este con una leve sonrisa.

El lobo solo solto un suspiro - No se trata de que me guste, me eligieron para esto - dicho esto se levanto con calma alejandose entre las sombras, Fuji simplemente suspiro, agradecía el no haber tenido un destino como el suyo, gracias al cielo él solamente estaba destinado a ser la pareja de Sakuno y la iba a encontrar porque no pensaba dejar que nadie la alejara de su lado, le había costado finalmente llegar pero ahora de nueva cuenta la alejaban pero no se iba a quedar de brazos cruzados, en lo absoluto.

Si la tenía que encontrar hasta la luna roja así sería pero no iba a permitir que saliera dañada, antes muerto que permitirlo.


Esteban se separo con cuidado de su cuerpo, sentía los instintos de sangre de los Corvinus por lo que tenía que ir a controlarlos un poco más, se iba a levantar pero se dio cuenta de que durante la noche habían invertido posiciones puesto que la cobriza estaba en su pecho agarrando de nueva cuenta su camisa, maldijo internamente, si se levantaba la iba a despertar por lo que llamo telépaticamente a uno de sus vampiros que llego de inmediato - Controlalos ahora - este asintió para desaparecer y él miro a la cobriza que seguía igual de dormida.

Su destino no estaba demasiado lejos así que podía dormir un poco más con ella, le gustaba verla tan indefensa aunque aún a él le daba miedo lo que los Corvinus le harían cuando despetaran porque su sangre era lo que habían esperado por muchos siglos, lo más seguro era que al despertar y verla no dudarían en lanzarse sobre su cuello para beber de su sangre, no hbaían bebido en mucho tiempo pero no iban a tener piedad con ella en ese aspecto, ni siquiera se turnarían simplemente se lanzarían a su cuerpo.

Lo bueno del asunto y lo que lo tranquilizaba un poco era que al ser la reencarnación de su querida Isabel se tenía la ventaja de que la tratarían un poco bien porque después de todo era la Princesa Sangrienta, solo esperaba que al beber de ella no lograran desenterrar el pasado de la cobriza en esas épocas pasadas porque entonces iban a despertar a la bestia, sus instintos naturales despertarían y entonces si que estarían en gran peligro porque Isabel no era precisamente una mujer buena con los demás por el contrario era una mujer sangrienta con sus enemigos.

Acomodo un mechón de cabello de esta sonriendo, desprendía mucho calor y eso simplemente le encantaba, la pego un poco más a su cuerpo mientras ella se aferraba, todo estaba saliendo bien, faltaba un poco más para que la guerra se desatara, entonces solo después de la misma iba a poder estar con su adorada Sakuno para siempre, nadie ni nada iba a poder separarlos, miro por la ventana, la noche obscura inundaba por completo el cielo, no había ni siquiera una pequeña estrella lo que estaba bien porque poco a poco las tinieblas se estaban despertando.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.