N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 24: ¿Mi Vida?

Sakuno se removio un poco en la cama, Esteban la miraba con calma, al parecer algo estaba soñando, quiza era su vida pasada, a él más que a nadie le encantaba pensar en eso porque de esa manera ella podría recordarlo, ver que siempre la amó, que siempre la mimaba, que nunca le faltaba nada cuando estaba a su lado, odiaba el hecho de que alguien más la hubiera besado en esta vida, que alguien más hubiera sido capaz de tocar su cuerpo, de tener el privilegio de verla desnuda, ladeo la cabeza dando un largo suspiro.

Odiaba el hecho de que aún la amaba, de que a pesar de haber estado con más vampiras no había sido capaz de borrar el olor de su piel, odiaba todo eso pero no podía quejarse, no debía y no lo haría, la observo removerse de nueva cuenta, quiza era momento de que ella lo recordara aunque fuera un poco, con un movimiento pausado la coloco de frente a él para llevar una de sus manos a su frente, el viaje duraría dos días más, era tiempo suficiente como para poder meter en su cabeza sus recuerdos.

Él conservaba cada uno de ellos porque quería un recordatorio de la mujer que amaba porque la amaba y dudaba si quiera que algún día no lo hiciera, Sakuno intento abrir los ojos más con sus poderes mentales se lo negó, necesitaba que durmiera, solo que ahora sería una diferencia en cuanto a su pasado, no la volvería aquella Isabel, no, por supuesto que no para que tuviera más impacto la dejaría tal y como estaba, a sí mismo igualmente, era lo mejor, ella tenía que entenderlo de esa manera, no deseaba que fuera su verdadera Isabel porque de lo contrario solo lo dejaría como el hecho de que era un sueño y ya.

Sonrió al darse cuenta que su respiración se hacía más lenta y pausada, señal de que ella estaba durmiendo, bien, eso sería más que suficiente para poder controlarla aunque fuera un poco más.


- Debemos darnos prisa, necesitamos tomar un jet - comento Veil colocandose de pie mientras tomaba la mano de Kevin que le sonrió enormemente, se podía notar cuanto la amaba, Ootori solo gruño por lo bajo dando media vuelta, odiaba esa sensación de que le estaban quitando algo importante cuando no era así porque no lo era, ella no era importante, era solo una más aunque por el estado en el que se encontraba refiriéndose a que no podía dormir en las noches, estaba de mal humor y quería matar al lobo significaba que era algo más que importante le gustara o no.

- ¿Jet? - pregunto un tanto confundido Moogwai que no lograba identificar la razón por la cual necesitaba un jet, la pelirroja solo asintió con la cabeza mientras su manada se convertían en lobos, era momento de darse prisa si no quería seguir tan retrasados - El lugar a donde la llevan esta lejos, no podemos correr hasta allí porque de lo contrario solo gastaremos energías - comento esta como si nada y todos asintieron comenzando con el camino de vuelta, si ella decía que así debía ser pues no pensaba llevarle la contraria.

- ¡Debiste decirnos eso antes, hemos perdido tiempo porque no nos has dicho antes! ¡Ella debe de estar muerta de miedo y lo único que haces es actuar tan tranquila! - le grito Fuji con instintos asesinos, se encamino dispuesto a decirle algo más pero su pareja de inmediato se transformo en lobo y le gruño con furia - Kev - Baekho llamo a su centinela que solo le sostenía la mirada con ganas de saltarle encima por gritarle de esa manera a su compañera, de verdad que los lobos tenían demasiado sentido de la protección.

- Fuji no quería decirle en serio ¿verdad? - Tezuka lo miro de mala manera dandole a entender que se tenía que disculpar cuanto antes pero no quería porque era la culpa de la pelirroja que Sakuno estuviera muerta de miedo en esos momentos pero a nadie parecía importarle es más parecían demasiado calmados lo que solo lograba sacarlo más de quicio - Lo siento - se disculpo mordazmente dando media vuelta, escucho una suave risa seguro de la maldita pelirroja y se contuvo de saltarle encima, lo mejor era mantenerse alejado antes de que matara a alguien.


- ¿Sakuno? ¿Sucede algo? La cena nos espera, la velada sera simplemente perfecta - la cobriza miro al frente, Esteban le sonreía con ternura, solo que ella no se sentía como ella misma, era un sueño seguramente porque ella no recordaba ningun momento así con el rubio frente a ella, este solo le seguía sonriendo, quería decirle que lo odiaba por muchas razones pero en su lugar simplemente le sonrió mientras caminaba a donde se encontraba con una enorme sonrisa, su cuerpo se movía solo, al menos eso pensaba en esos momentos.

- Lo siento, es solo que... estaba pensando en nosotros - sin darse cuenta una de sus manos viajo a su mejilla derecha acariciandola con suavidad, eso no era lo que ella quería, estar cerca de este le daba miedo pero parecía que las palabras salían solas al igual que su cuerpo, eso no estaba pasando, trato de cerrar los ojos y despertar pero no, no podía y algo dentro de ella no quería o mejor dicho no se lo permitía - ¿En nosotros? No tendrías porque hacerlo amada mía, estamos bien... ¿o me equivoco? - pregunto el blondo con una mueca de angustía.

Algo se removio dentro de ella, al instante se entero que no le gustaba ver su perfecto rostro con una expresión como aquella aunque bien sabía que ella la estaba causando durante ese tiempo, ¿por qué estaba soñando eso?, no tenía alguna razón para soñarlo pero el problema residía en que ni siquiera parecía un sueño, se sentía demasiado real, este tomo con suavidad la mano que reposaba sobre su mejilla mientras le sonreía con calma, tomo su otra mano para guiarlas hasta su corazón y sonreirle, esa sonrisa removio cosas dentro de su organismo por completo.

- No es eso mi querido Esteban, tengo miedo - se sincero la cobriza y este negó con la cabeza como no procesando la razón por la cual tenía miedo - ¿Sientes como esta? Late por ti Sakuno, solo por ti - se sincero este, Sakuno de verdad quería despertar de ese sueño porque estaba pensado que Esteban lucía muy bien con ese traje, que sus ojos eran hermosos, que su tacto era suave - Te amo Esteban, es solo que tengo miedo de lo que siento, me sobrepasa, siento que me tienes completamente a tu disposición, es algo que no conozco - un pensamiento fugaz acudio a la mente de la cobriza.

Esa no era su vida, era la de Isabel, la de la verdadera Isabel pero se sentía demasiado real más de lo que deseaba incluso procesar - Te equivocas - escucho una voz dentro de su cabeza, sintio que el tiempo se congelo por unos segundos y ella solo quería gritar que quería despertar pero algo le decía que eso no era tan sencillo como pensaba - ¿M-Me quivoco? ¿Quién eres? - le pregunto con calma a la voz dentro de su cabeza, escucho una suave risa de parte de esta, el sonido de una corriente, como un mar o un río aunque los ríos fluyeran.

- Tranquila, no te haría daño, efectivamente estas equivocada cariño, esa no es la vida de la verdadera Isabel, es tu vida, es lo que tú viviste en su momento, estabas enamorada de ese hombre con cada milímetro de tu piel, lo amabas, eres una reencarnación lo que quiere decir que tú estuviste en ese momento, es tu vida, de nadie más querida - hablo seriamente la voz, ¿mi vida? pensó Sakuno, pues no le parecía su vida, ella no recordaba esas cosas.

Quiza había estado allí pero no eran sus memorias, quería preguntarle más cosas a la voz de su cabeza pero antes de darse cuenta estaba siendo besada con suavidad por el rubio que la tomo con una de sus manos de sus caderas, sentía que el aire se le iba, estaba siendo besado por Esteban, por la persona que la había secuestrado y tratado de matar en más de dos ocasiones, quería separarlo pero no podía, su cuerpo no mandaba esa orden, después de unos minutos este se separo para sonreirle con amor y con ternura en la mirada.

- Eres tú quien causa todas esas cosas en mí querida Sakuno, quien debería de tener miedo soy yo - acerco sus manos a su cabeza para depositar un suave beso en su frente, Sakuno antes de darse cuenta se encontraba abrazada a su cuerpo mientras sonreía, no tenía ni la más mínima idea de porque lo estaba abrazando pero se sentía bien... demasiado bien.


- ¿Quieres calmarte? - pregunto fuera de sus casillas Ryoma mientras veía a Fuji de un lado a otro, el maldito jet aún no estaba listo y él solo quería arrancarle la cabeza a lo que se pusiera ne frente, solo quería darse prisa en encontrarla, visto desde esa perspectiva no era tan difícil, al menos eso pensaba él - No puedo, tú puedes estar tranquilo porque no es la mujer que amas quien sera el sacrificio para despertar a los vampiros orginales, no eres tú quien se esta muriendo porque no esta a su lado - le señalo molesto matandolo con la mirada.

Detrás de ellos se escucho una suave risa por lo que ladearon la cabeza y observaron a Baekho al lado de un chico de cabello castaño y ojos grises quien tenía una sonrisa en el rostro mientras negaba con la cabeza - Tienes que tranquilizarte hombre, no es tan malo, en cuanto lleguemos allá podras encontrarte con la damisela en cuestión, la salvaras y listo - comento este como si nada dando media vuelta, Baekho lo miro por unos segundos más para después dar media vueta y marcharse, al parecer aún lo odiaba.

- ¡No me toques! ¡Te quiero lejos, ya me hiciste demasiado daño! - ambos hermanos voltearon hacía una habitación de la planta baja, observando a dos lobos salir de allí, uno medio llorando y el otro con gesto cansado - ¿Quieres bajar la voz? Estas lastimado - señalo el beta Niel a un chico de ojos rojos que lo miraba apretando los puños, cuando había besado a Sakuno más o menos había visto lo que ella por lo que sabía que eran pareja aunque el beta no lo aceptaba puesto que argumentaba que no era homosexual.

Fuji lo miro detenidamente, quiza no lo era o quiza si, le daba un poco de lástima ver como el chico frente al de ojos esmeraldas luchaba por no derramar una sola lágrima, de alguna manera le daba miedo pensar que él pudiera llegar a discutir de esa manera con Sakuno, es decir, ya lo había hecho pero siempre encontraban la manera de solucionarlo - ¿Solo eso te importa? ¿Qué este lastimado? ¡Tú me lastimaste más que nada en este mundo, me negaste, poco te importo lo que yo sentía, solo tomaste tus cosas y me dejaste, ni siquiera una explicación! - Fuji temblo cuando vio a ese chico de aspecto fuerte llorando delante de alguien que mantenía su semblante serio, como si no le importara.

Por unos momentos deseo que eso no le pasara a él, deseo que cuando estuvieran de nueva cuenta juntos pedirle perdón por los malos momentos que a su lado había vivido, en cuanto la viera de nueva cuenta le pediría perdón por cada cosa mala que le hubiera hecho - Baja la voz Shun, estas llamando la atención de los demás - en verdad que se sorprendio cuando este dijo esas palabras, el beta se preocupaba más por la atención de los demás que por el que decía era su pareja, eso si que era complicado y demasiado, sentía pena por el pobre chico.

- Bien, no vuelvas a hablarme, deja de preocuparte si es que a esto llamas preocupación, no me mires y yo no te mirare, me canse de esto - señalo dando media vuelta para salir corriendo de ahí, las lágrimas bajaban por sus ojos rojos, el ojiazul lo vio convertirse en lobo y salir de allí corriendo - Si me permite beta iré tras él, no puede estar solo además estamos por irnos - un chico de ojos amarillos se dirigio al beta que solo se encogio de hombros para dar media vuelta, el chico solo suspiro y se convirtio en lobo para salir de allí.


- ¿Te encuentras bien Sakuno? - le pregunto Esteban mientras se despojaba de su saco dejandolo en el sillón de piel que adornaba su habitación, se sentía cansada, la velada había sido simplemente maravillosa pero algo la tenía cansada - Si - contesto débilmente, se sento con suavidad sobre el edredón de la cómoda sonriendo, quiza estaba mal en sus suposiciones pero algo le decía que no era así - Mírame - alzo la mirada cuando este se lo pidio, se encontro con que su amado estaba sonriendole con suavidad.

- Estoy bien Esteban - contesto pero este negó con la cabeza para tomar con calma su mano, la levanto para sonreirle, Sakuno se perdio en sus ojos, eran hermosos, algo no le gustaba del todo pero no sabía porque, esa vida no era suya aunque parecía recordarla con nimiedades, dio un pequeño suspiro cuando sintio el cálido aliento de su pareja quien beso su frente - ¿Cuántos meses o días? - pregunto cerca de su oído, ella sonrió infantilmente, al parecer él también lo sentía, pensaba contestarle cuando sintio una sacudida que la hizo ladear la cabeza hacía la izquierda.

Sus ojos se abrieron por completo... esa... esa cosa que estaba tocando el piano, la que no tenía ojos estaba en la ventana, un grito ahogado salio de su garganta...


- ¡Sakuno, Sakuno! ¡Abre los ojos! - alguien la estaba removiendo, abrio los ojos de golpe mientras se aferraba con fuerza a la camisa de Esteban, este solo le acaricio la espalda con suavidad mientras ella lloraba, Dios, de nueva cuenta había visto a esa cosa que le producía demasiado miedo, no sabía que era o quien era pero le daba pavor verla - ¿Qué estabas soñando? - pregunto este después de unos segundos, ella negó con la cabeza, antes de darse cuenta este la recosto sobre la cama con suavidad y llevo una de sus manos a su frente.

- ¿Q-Qué... - guardo silencio al sentir un poco de luz saliendo de su mano, no dijo más, solo sintio una leve paz que recorría por completo su cuerpo - La ventaja de haber sido tu pareja en tu otra vida, tranquila, me encargare de que se vaya... todo estara bien, lo prometo - susurro este mientras ella cerraba los ojos, tenía mucho sueño, solo esperaba no volver a soñar con esa cosa, no lo deseaba, necesitaba a Fuji para poder estar tranquila pero al parecer eso no iba a pasar en un buen tiempo, ella lo necesitaba, no dudaba que se encontraran pronto, solo esperaba que fuera cuanto antes porque odiaba sentir ese vacío en su cuerpo.


Fuji dio un suspiro de nueva cuenta, se encontraba en el jet con los vampiros además de los lobos que estaban tranquilos, algunos dormían con calma, no podía quejarse porque al menos ya iban en camino - Deja de suspirar, irrumpes mi sueño - ladeo la cabeza observando a Atobe que estaba con la vista fija en él, ni siquiera se había dado cuenta de que este se encontraba sentado a su lado, eso si que era demasiado raro pero no dijo nada tan solo desvio la mirada, no es que odiara a su hermano pero si le molestaba un tanto su presencia.

- Lo siento - se disculpo por todo lo que le había hecho en el pasado - ¿Por qué? - pregunto este desviando igualmente su mirada, de verdad que en ocasiones así si que odiaba a su hermano, siempre trataba de que los demás se avergonzaran después de disculparse - No pienso decirlo, solo acepta las disculpas - señalo subiendo un poco el tono, escucho un leve movimiento de al lado, penso que este se había levantado pero lo miro y lo observo un poco inclinado para verlo mejor, su hermano en esa postura daba un poco de miedo.

Su mirada claramente decía que quería una explicación - Te estoy hablando en serio, no se a que te refieres, se que soy un maldito porque me aprovecho de situaciones como estas pero en esta ocasión no lo sé - Fuji lo miro detenidamente, parecía decir la verdad, dio un largo suspiro mientras se acomodaba en el asiento, miro en todas las direcciones tratando de procesar que aunque se esforzara mucho la mayoría lo iba a escuchar, los lobos tenían el sentido del oído demasiado desarrollado y los vampiros no se quedaban atrás.

- Siento haber lastimado a Ootori, lo siento porque se que tu hermanos es muy importante para ti, siento haberte tratado tan mal antes de que Sakuno llegara, siento todo lo malo que te haya hecho antes - no iba a especificar más allá de eso, Atobe tenía que entenderlo, el silencio se hizo presente, su hermano se levanto para acomodarse la vestimenta que en ese momento portaba, se veía calmado - Creo que entonces tienes que disculparte con los demás, si de verdad quieres ser digno de ella empieza a hacerlo - dicho esto camino como si nada hacía otro lado.

Sonrió porque aunque su hermano no quisiera admitirlo sus palabras lo habían tocado, se acomodo en su asiento con calma para seguir observando el paisaje, solamente quería volver a estar con Sakuno cuanto antes, claro que sabía que no era para nada sencillo porque el destino de su mundo estaba a punto de ser decidido pero poco importaba, él junto con los demás se encargaría de que todo saliera bien - ¡¿Qué demonios ibas a hacer con mi pareja?! - ese grito lo hizo levantarse de su asiento para asomarse hacía el pasillo.

La escena que lo vio lo dejo por completo sorprendido el beta Niel tenía estampado en una de las paredes del jet al chico de ojos amarillos que recordaba haber visto ir detrás del chico de ojos rojos - Nada, simplemente lo iba a besar, Shun no se iba a negar - contesto este como si nada ante la mirada de muerte del de ojos esmeraldas quien de verdad parecía querer cortarle la cabeza, salio por completo al pasillo y miro al chico de ojos rojos anonadado viendo la escena, al parecer estaba igual que él, en estado de shock.

Eso le resultaba gracioso, seguro así era él cuando veía a Sakuno con alguien más - ¡Shun es mi pareja! ¡Mi pareja así que aparta tus manos de él! ¡Lo he vigilado desde que lo deje para que nadie más se acerque así que no pienso permitirte que vengas a hacer algo con él! ¡Me pertenece, sus labios, su cuerpo, todo es mío, controla tus malditas manos Aoi o no respondo! ¡Shun es mío! - después de unos segundos al parecer el beta se dio cuenta de lo que había dicho, Fuji sonrió, al parecer todo estaba marchando como debería de ser.

Deseaba más que nada encontrarla porque le iba a decir cuanto la amaba mientras tanto miraría un poco más la escena frente a él.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.