Manos pequeñas
Capítulo 10
House le administró a la niña los medicamentos para su resfriado, pero después ella apenas quiso cenar y se durmió rápido. Por la mañana estaba mejor y no tenía fiebre. Le costó desayunar porque estaba muy desganada, pero House lo achacó a los efectos del jarabe.
La llevó al colegio a tiempo y la despidió con un beso. Rachel tenía los ojos un poco vidriosos y otra vez parecía algo acalorada, pero House se dijo que se estaba comportando como una abuela histérica y sobreprotectora y que los niños son mucho más fuertes de lo que creemos. Un resfriado no pasa de ser un resfriado, el propio sistema inmune del niño tiene que poder con él, pensó para sí mismo.
Rachel no se estaba sintiendo muy bien. Durante las primeras horas en el cole tenía mucho sueño, y en el recreo vomitó en el baño, pero no se lo dijo a la profesora. La cabeza le dolía y en general no se sentía bien. Se sentó sola en la entrada porque el sol en el patio y los gritos de sus compañeros le resultaban molestos. Sus propios compañeros le resultaban molestos. Sobre todo el odioso Freddy Tritter que ahora estaba frente a ella.
- Así que ése que vino ayer y te ha traído hoy es tu padre... Su voz chillona no se correspondía con su orondo aspecto. Pues vaya... parece más un abuelo que un papá, tan viejo y además cojo y con bastón. Ni mi abuelo lleva bastón... Rachel sintió un arrebato de rabia y se levantó, con la cara roja...
- ¡Déjame en paz, panzudo gilipollas! (Justamente eso le había llamado la tarde anterior House al padre del niño cuando se interpuso en el camino de su auto al abandonar el colegio con su hijo de la mano, los dos gordinflas y con cara de tontorrones, aunque después le había dicho a Rachel: "Eso no se dice", y los dos se habían reído). Freddy se acercó y pegó a Rachel un violento tirón de pelo, con lo que ella reunió todas sus fuerzas y le pegó un empujón que le hizo caer sobre sus mullidas posaderas y aún con el impulso quedar entero tumbado en el suelo... para empezar a llorar rápidamente a grito pelado.
Lo malo para Rachel fue que su profesora venía por el otro pasillo a tiempo de oír lo de "panzudo gilipollas" y llegó justo a ver el empujón de Rachel a Freddy cuando dobló apresuradamente la esquina.
- ¡Rachel Cuddy!, gritó la mujer. ¿Qué has hecho?
- Me ha tirado, lloraba Freddy con grandes aspavientos. Está loca, yo no he hecho nada. La profesora le ayudó a levantarse, miró que no tenía ningún daño y le mandó al baño a lavarse la cara. Agarró a Rachel de la mano y la llevó al despacho de la directora.
Allí la encontró House, media hora después. Le habían avisado de que tenía que recoger a la niña. Al recibir la llamada del colegio, lo primero que había pensado es que Rachel estaba peor, que tenía fiebre o se había puesto mala, pero simplemente le dijeron que estaba castigada para el resto del día.
Cuando entró en el despacho de la directora ésta le indicó que se sentara. Rachel estaba en la otra silla. La directora explicó lo que había pasado, excepto la parte de lo que había dicho y hecho el tal Freddy, que Rachel tampoco había contado. House escuchó pacientemente, sabiendo que para hacer algo así tenía que haber habido algún detonante, Rachel era normalmente una niña bastante tranquila. Si ella no había dado explicaciones es que no quería darlas, así que House no la forzó a hablar, ya lo harían en privado. De momento se comportó como pensó que la directora esperaría de los responsables de la educación de la niña.
- Rachel, eso ha estado muy mal, empezó House con voz enfática dirigiéndose a la niña. Giró su cara hacia ella, de manera que sabía que la directora no le veía, y guiñó un ojo a Rachel. Jovencita, vas a estar castigada por ello, ese comportamiento no lo vamos a tolerar. La directora sonreía satisfecha. Muchas veces se encontraba con padres poco severos que siempre encontraban una justificación a las trastadas de sus pequeños monstruos. Pero se veía que el Dr. House no era uno de ellos. Rachel apenas pudo evitar sonreír, pero todo el asunto la había agotado. Se sentía tan mal...
House la llevó con él caminado hasta el hospital. Antes de llegar, Rachel le echó los brazos para que la cogiera y sin mediar palabra él la subió en ellos. Unos pasos más adelante, House notó que se había dormido. Aquello, definitivamente, no era normal. Tenía la cara roja y se dio cuenta de que tenía mucha fiebre. Antes de que llegar a la entrada, la niña empezó a tener una convulsión. House entró gritando en Urgencias, pidiendo una camilla. Cameron acudió de inmediato.
- Estaba despierta y aparentemente bien hasta hace un rato...
