Manos pequeñas

Capítulo 14

Diez días estuvo Rachel ingresada, hasta que el Dr. Blake tuvo la seguridad de que estaba perfectamente recuperada y sin la más mínima secuela. Al cabo de una semana ya estaba bien, pero el pediatra quiso asegurarse.

Dos días antes de volver a casa, Rachel celebró su cumpleaños, aún ingresada. Y ese mismo día, los pequeños Foreman-Hadley habían hecho una sonora pero poco complicada entrada en el mundo. Trece tenía estabilizada la progresión de su enfermedad, aún imperceptible, y había parido los dos bebés de forma natural, y tan fácilmente como si lo hubiera hecho toda la vida. En el punto álgido de los dolores (había renunciado a la anestesia epidural por miedo a que la perjudicara con su problema) le había gritado de todo a Foreman, que había aguantado estoicamente, incluso cuando le agarró la corbata en plena contracción y casi le estrangula. Toda la planta se enteró de que no le iba a dejar tocarla un pelo... de que se fuera olvidando de los "polvos mañaneros", así mismo lo dijo, y que fuera pensando en practicar el método de la autosatisfacción manual...

Cuddy había estado también con ella en el paritorio, como les había prometido, dejando por unas horas la habitación de su hija llena de globos y regalos de cumpleaños, y había documentado el proceso con su cámara para la posteridad. A pesar de que evidentemente estaba sufriendo dolores, Cuddy envidiaba por lo que estaba pasando su amiga. Se le hizo un nudo en la garganta al ver coronar al primero de los bebés, y rápidamente llegar a este mundo, un precioso y sano bebé de tres kilos, y lo mismo después con su hermanita, igual de grande y preciosa. Todo el mundo se admiró en la sala de partos. Gemelos en un embarazo a término, y con un peso de tres kilos cada uno... Seis kilos de bebés había llevado dentro la madre. Era realmente poco frecuente, extraordinario y hermoso.

Trece no podía dejar de llorar al ver a su parejita. Bonitos era poco para describirlos. Ambos tenían la piel dorada y eran completamente pelones, sus facciones eran delicadas y preciosas, sus manitas y pies tenían cinco deditos en cada uno de ellos. Y con unos pulmones... Hasta que no estuvieron reposando sobre la tibieza del cuerpo de su madre no cesó el dúo de llanto a todo volumen.

- "Dios, vamos a tener que insonorizar la casa, o los vecinos se reunirán para ver la manera de echarnos..." Foreman se reía mientras Trece le agarró otra vez por la corbata, esta vez para besarle en los labios, por encima de las cabecitas de su hijos. Ese momento lo inmortalizó también Cuddy con su cámara antes de volver a la habitación de Rachel a comunicar las noticias. Allí estaban también el tío Wilson, Cameron y Chase. Todos estuvieron viendo en primicia las fotos en la pantalla del televisor.

Antes de irse, todos pasaron por la habitación de Trece, una vez instalada, para felicitar a los nuevos padres y conocer personalmente a los bebés. House llevó en brazos a Rachel para que los viera, (ella se lo pasaba estupendo con la cojera, que él exageraba haciéndola balancear peligrosamente) y la niña se maravilló con los pequeñines.

En dos días más, Rachel recibió el alta, lo mismo que Trece, y cada uno se dirigió a su casa. La furgoneta familiar que Foreman había comprado estaba a rebosar de juguetes, sillitas, bebés... Trece ya le había pedido perdón por lo que le había dicho en el paritorio y le había prometido, en agradecimiento a haberla dado dos hijos tan preciosos, una recompensa acorde a tal regalo. En el mismo momento en que su ginecólogo les diera luz verde. Eso había tranquilizado a Eric, pues estaba acostumbrado a tomar las amenazas de Trece muy en serio, y se había creído completamente que le tocaría vivir en régimen de castidad en una larga, larga temporada

Rachel volvió también al colegio, donde hasta Freddy Tritter le había dado la bienvenida.

House y Rachel seguían con su plan sorpresa, tras el parón por la enfermedad de la niña, con el apoyo de la profesora de Rachel. Ya tenían ultimado todo el asunto de la función navideña, la víspera de Nochebuena. La pequeña Cuddy y su concierto de sólo dos canciones sería la gran sorpresa casi al final, y se uniría después a todos los niños de su clase que subirían al escenario para cantar un villancico, desearían a la concurrencia Feliz Navidad y las vacaciones navideñas serían realidad...

Después de unos días, sorprendió a su madre y a House preguntando si a Santa Claus se le podía cambiar la petición de regalo, que ella ya había enviado.

- "Bueno..." dudó House. "No sé exactamente los trámites que hay que seguir... pero es que ya está la fecha casi ahí... apenas faltan unos días y seguro que los regalos ya estarán incluso empaquetados, con tantos niños en el mudo tiene que empezar con antelación" Rachel se quedó desilusionada

- "Eso dicen también mis amigos..."

- "¿Qué es lo que quieres cambiar?" le preguntó Cuddy.

- "No, nada. Este año ya es muy tarde, entonces. Lo dejaré para el año que viene..." Pero se quedó tristona durante un rato, para preocupación de su madre que desde la enfermedad no sabía qué hacer para verla feliz.

Bien, esto se acaba, el próximo será el capítulo final. Millones de gracias a todos los que habéis leído, y aún más efusivas a quienes habéis enviado un comentario, o varios. Todos me han servido, espero, para ir mejorando.