Hola mi gente!
Bueno antes de que me maten por la tardanza les explico por que créanlo o no me pasó de todo: estuve en finales y a penas los terminé mi computadora se descompuso así que tuve que llevarla a reparar y a últimas fechas caí bastante enferma a causa del fuerte frío. Entonces sin computadora y enferma tenía que ir escribiendo por pequeños intervalos y pues me llevó bastante más tiempo.
Muchas gracias a todos los que entraron a leer y mil gracias más a los que se dan el tiempo de dejarme sus comentarios, me encanta leerlos. Espero me sigan escribiendo y más importante, espero seguir recibiendo muchos más.
Aquí les dejo sin más espera el segundo capítulo que es mi regalo para ustedes de navidad y año nuevo.
Capítulo #2 "En vías de una completa paranoia"
-Comprendo señor Wang, el día de mañana es crucial para el cierre del trato- el joven castaño se recostó aún más en el sillón de piel de su amplia oficina- tengo los informes de que las cargas están llegando a puerto en tiempo, así que mañana podremos firmar el contrato- aseguró el joven dirigiendo su atención al documento que reposaba frente a él en el bello escritorio de caoba- está bien, tendré todo listo. Hasta mañana- Syaoran cortó la comunicación dejando escapar un suspiro mientras se llevaba una mano a la cabeza, masajeando la sien. El cansancio y las pocas horas de sueño estaban causando estragos en su cabeza.
Extrañaba las épocas en las que podía dormir tranquilo y todo parecía más sencillo. Se daba tiempo de cumplir con sus deberes, además de salir con sus amigos y hasta pensar en mujeres. Podría decirse que incluso cumplía bien con su papel de Don Juan y le gustaba el efecto que tenía en el sexo opuesto. No es que no contara con compañía femenina ahora, la verdad es que estaba rodeado de mujeres… con la única diferencia de que esas mujeres compartían su misma sangre.
Eso era como para darse un tiro en la cabeza.
-señor Li- el salto que pegó al escuchar esa voz fue escandaloso. Esa maldita bocina tenía un volumen hartante… eso o su enérgica secretaria tenía muy mal oído - el señor Hiragizawa está aquí-
-hágalo pasar- respondió después de maldecir por lo bajo. Se acomodó en su sillón con mala cara mientras la puerta de su oficina se abría para dar paso al joven de ojos azules
-Muy buenos días Syaoran- saludó el recién llegado con una amplia sonrisa
-que sea pronto por favor, la cabeza me va a explotar- Syaoran no levantó la mirada ni un momento, se mantuvo concentrado en ese dichoso masaje que no estaba logrando hacer nada bueno para ese dolor de cabeza
-válgame, te empujaron del lado izquierdo de la cama ¿no es así?- rió el joven acomodando sus elegantes gafas
-del sofá querrás decir- Eriol soltó una carcajada mientras Syaoran recargaba la cabeza en el acojinado respaldo de su sillón- ¿te importa ir al grano Hiragizawa?-
-está bien, está bien… Dios, necesitas hacer algo con ese genio. Deberías considerar mi oferta sobre las prácticas de tennis por las mañanas, el ejercicio puede ayudarte a recuperar energías… y mejorar ese pésimo sentido del humor- Syaoran le dedicó una mirada asesina. Lo único que cruzaba por su mente hacer con una raqueta era atravesársela en la cabeza al pelinegro que lo miraba con una fastidiosa sonrisa
-¿no tienes algún leopardo hambriento que molestar?-
-me divierte más molestar a una lobo con mal genio- rió el pelinegro- lo considero un pasatiempo muy divertido-
Syaoran le dedicó una mala mirada con la que cualquiera de sus empleados hubiera temblado. Eriol se divertía a sus anchas cada vez que el castaño estaba de mal humor. Lo conocía tan bien como para saber exactamente cómo hacerlo enfadar, pero debido al tiempo que tenían de ser amigos que Syaoran no hacía más que dedicarle miradas asesinas… y seguramente armar dicho asesinato en su cabeza.
Su amigo definitivamente necesitaba una chica. Una chica con nervios de acero, pero que al fin y al cabo pudiera lidiar muy bien con la vida de Syaoran.
Y por supuesto que él como su amigo tenía que hacer algo al respecto.
Él como su amigo tenía que conseguirle una linda chica… y si traía consigo una armadura de hierro mucho mejor.
-¿entonces a que debo el horror de tu visita?- continuó el castaño sacándolo de sus pensamientos. El pelinegro sonrió con una idea pasando por su alocada cabeza
-tengo una reunión importante ésta noche, me gustaría que me acompañaras- Syaoran lo miró fijamente levantando una ceja dándole a entender a Eriol lo que estaba pensando: estas loco.- sabes que no soy tan bueno en los negocios como tú, tal vez requiera de tu apoyo y no meter la pata-
-te sientes bien Hiragizawa? El amor te ha afectado el cerebro? Eres el mejor en negociaciones que conozco, no es que necesites de mi ayuda, te las arreglas muy bien solo-
-lo tomaré como un halago- Syaoran giró la cabeza en desacuerdo mientras Eriol soltaba una carcajada. Le divertía sacarlo de quicio- aunque Tomoyito solo ha afectado mi corazoncito, mi cabeza funciona muy bien. Éste es un negocio grande, además… me gustaría tener tu opinión. Son los negocios de la familia- sonrió de forma angelical, reluciendo esas dotes de actuación para convencer al castaño mientras en sus adentros reía maliciosamente
-¿mi opinión?- rió el castaño
-claro, si te gusta éste negocio y te parece provechoso. Si funciona para Syaoran Li entonces no hay dudas- remarcó el muchacho para terminan de sembrar ésa idea de importancia en la cabeza de Syaoran. Cuando se trataba de negocios el castaño no podía evitar interesarse y sabía que ésa era la única forma de convencerlo
Si Syaoran supiera lo que estaba pasando por su cabeza seguramente lo haría tragarse la famosa raqueta de tennis.
-está bien está bien, todo sea por que me dejes respirar lo suficiente y aplacar este maldito dolor de cabeza-
- ese es mi amigo- festejó el pelinegro- no te arrepentirás te lo aseguro-
-si claro- Syaoran se dio la vuelta hacia los cajones de su escritorio, buscando esperanzado es maldito frasco de pastillas para el dolor de cabeza que sabía que alguna vez había guardado. Eriol dio media vuelta y contento salió de la oficina
-te veré en la noche entonces- se despidió cerrando la puerta detrás de él. De inmediato buscó entre sus bolsillos el teléfono celular y marcó un número a toda prisa, pronto una dulce voz contestó del otro lado- mi hermosa Tomoyito busca el teléfono de Rika… tengo un plan en mente- sonrió- si princesa, te busco en tu casa, esta bién, adiós-
Terminó de atender sus obligaciones después de la hora de comer en la que, por supuesto, no había probado nada. Llegó a casa agotado y se dejó caer en su cama sin preocupación alguna y fue cuestión de segundos antes de que se quedara profundamente dormido. Por supuesto que estaba demasiado cansado como para soñar siquiera, su cerebro en un acto de cansancio y rebeldía se negaba a seguir trabajando para proporcionarle bonitas imágenes, en cambio solo le dejo la visión obscura del vacío. No es que le importara, estaba demasiado cansado, así que durmió profundamente.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-oo-o-o-o-oo-o-o-o-o-o
Cuando abrió los ojos la noche había caído. Notó la forma en la que había caído en la cama sin cuidado alguno y aún con su ropa del trabajo puesta, se pasó una mano por el castaño y rebelde cabello y se acomodó mejor boca arriba en su amplia cama para desabotonarse la camisa y deshacer el nudo de la corbata. Anhelaba un largo y merecido descanso antes del cierre de ese trato tan importante.
Unos cuantos millones más a su cuenta, si no fuera por que disfrutaba de los negocios se llamaría a si mismo un codicioso de mente fría. Era ágil en ello y lo disfrutaba, pero con ello venía el dinero y el prestigio de la familia que debía mantenerse en altos estándares, con el respeto y reconocimiento internacional.
Syaoran lanzó un resoplido y movió la cabeza tratando de apartar esos pensamientos, la luna se asomó por su ventana y su intenso brillo atrajo su atención. Pronto llegaron a él los recuerdos de lo sucedido aquella noche en el bosque junto al lago, aquella chica, la luz de la luna, ojos verdes… cerró de nuevo los ojos, igual que la misma noche en que la vio, juró que había perdido el juicio y culpó a su ocupada y estresante vida de provocarle visiones absurdas, y sin embargo no dejaba de pensar en ella y la sentía muy real, tanto que lo confundía.
-definitivamente soy un idiota- el castaño se dio la vuelta dándole la espalda a la ventana y dejando el tema de lado con ese intento y con ello quedó frente a su reloj en su mesa de noche que marcaba ya las 8 de la noche- ¡Demonios, sí soy un idiota!- se estaba olvidando de su reunión con Eriol y ya se le estaba haciendo tarde.
Corrió lo más rápido que pudo, se dio una ducha y se cambió de ropa antes de salir disparado de su costoso departamento con rumbo al restaurante que Eriol le había mencionado hace un par de horas.
Pasándose por alto algunos señalamientos, luces rojas y algunos embotellamientos de los que fue extremadamente difícil escaparse, por fin llegó al lujoso restaurante. Revisó su imagen en el espejo del auto corroborando que su ropa estuviese impecable, su rebelde cabello lo más ordenado posible y un gesto relajado y hasta algo seductor para disimular esas odiosas ojeras, para después salir del costoso auto verde oscuro y dirigirse a la entrada del lugar en donde fue recibido con el respeto que su nombre conllevaba. El gerente le indicó que Eriol y unas damas esperaban por él…
¿Damas?
Escuchó bien y estaba seguro de que el hombre dijo damas… muy probablemente las personas con las que Eriol tenía negocios habían llevado a sus esposas, pero ¿que las anunciaran a ellas y no a sus esposos?
¿acaso Eriol había cometido la estupidez de invertir el dinero de su familia en un negocio de ropa interior femenina?... y lo peor….
¿lo había involucrado a él?
El gerente lo guió hasta la mejor zona del lugar donde específicas personas podían disponer para sus reuniones y una vez ahí pudo divisar rápidamente a Eriol y ahí corroboró las palabras del gerente: estaba acompañado de dos mujeres.
Y conocía bastante bien a su amigo como para saber a éstas alturas la clase de trampa que le había puesto.
-Syaoran, más vale tarde que nunca- lo saludó el pelinegro son una sonrisa y poniéndose de pie para saludarlo
Y esas simples palabras fueron suficientes para hacerle saber al castaño que sin lugar a dudas ése había sido un malévolo plan del pelinegro para convencerlo a asistir a una cita a ciegas.
Lo mataría, definitivamente que lo mataría… ahorcaría con su propia corbata a ese bastardo cuatro ojos que se hacía llamar su amigo.
-cállate- murmuró el castaño cuando se acercó a él y le dedicó una mirada seria, malévola… y más que asesina
-recuerdas a mi princesa Tomoyo- sonrió el chico señalando a la bella mujer de tez blanca y largos cabellos oscuros que saludó a Syaoran con una ligera sonrisa y un movimiento de cabeza- y ella es Rika- continuó Eriol mientras se dirigía a la castaña de ojos cafés y tez morena que les acompañaba en la mesa
-un placer Rika- sonrió el castaño de forma cortés a la invitada quien al parecer no se había dado cuenta del intercambio de amenazas oculares entre Syaoran y Eriol y tomó un lugar en la mesa que "casualmente" era junto a la castaña
-Eriol decía que has sido su amigo durante años- comenzó Rika llamando la atención del castaño
-asi es- respondió seriamente mientras llamaba al mesero para pedir una copa de vino
-vaya, sebe ser genial una amistad así y además que aún se apoyen en el trabajo como lo hacían en la escuela- sonrió la castaña
-desde luego- intervino Eriol- y Syaoran es un buen amigo que siempre desea contagiar su buen humor y se preocupa mucho por nosotros- Syaoran le dirigió una mirada mucho más que asesina, culpándolo del sarcasmo con el que había dicho esas palabras… pero para su buena suerte, el idiota de su amigo había dicho algo que le sería útil para safarse de la maldita cita
-por cierto- comenzó Syaoran con esas dotes de actor que aparecían en momentos de urgencia- que tal van esos negocios de la familia de los que me contaste?- fingió un gesto de seriedad y algo de preocupación que lo hacían merecedor de un oscar. Eriol lo miró con reprobación.
-se resolverán en otro tiempo así que no tienes de que preocuparte- Syaoran detectó la ligera incomodidad en las palabras de Eriol, pero imperceptible para el resto que no lo conocía tan bien como él, y eso lo alentaba a seguir.
Se divertiría de lo lindo.
-pero Eriol, las juntas con los empresarios no pueden aguardar- y estaba haciendo un gran esfuerzo por no sonreír complacido por ver a su amigo metido en un lío que él mismo había propiciado
-eso no es importante ahora- Eriol sonrió al contrario de Syaoran indicando por un lado a las chicas un falso aire de "tiempo de disfrutar y convivir", mientras que para Syaoran era una alerta de que su amigo comenzaba a sentirse acorralado
-¡por supuesto que si!, será mejor que vaya a preparar esas reuniones, es importante que se haga un buen trato- Syaoran se puso de pie en un acto dramático. Había dado en el blanco y por fin podría salirse con la suya y escapar de esa trampa
-y con tu habilidad y mala mente todo saldrá bien, así que relájate y los discutiremos después- Eriol se aferraba a la idea de no dejarlo escapar y su novia Tomoyo nos miraba algo desubicada mientras con miradas y gestos alentaba al pelinegro
-oh no amigo mio, le prometí a tu madre que te ayudaría y te asesoraría para que protegieras tu bienestar y tu patrimonio ¿Qué clase de amigo sería si lo dejara a la suerte y no lo tomara enserio?- bingo! Le había dado al blanco con esa frase, sabía que cuando se trataba de la madre de Eriol el pelinegro no ponía demasiada resistencia y eso destruía sus defensas.
Dada por hecha su victoria el castaño se despidió de sus acompañantes con un gesto y se retiró del lugar de inmediato ante la mirada sorprendida y confundida de su "cita" y la derrotada de la parejita del año.
-maldito Eriol-
Ese desgraciado se las arreglaba para engañarlo cuando se proponía algo que sabía que Syaoran no aprobaría. Lo bueno es que solo habían sido un par de ocasiones gracias a la inteligencia con la que la genética lo había dotado, lo malo es que ese cegatón sabía muy bien sus puntos débiles.
Para su mala suerte y para terminar de hacer más fastidiosa su noche el tráfico estaba terrible, y sonaba lógico siendo un viernes en los que la mayoría salía a divertirse con la reciente paga pero ¿Qué clase de jodida diversión se podía conseguir si no se podía llegar a ningún lado?
Y así pasaron 5 minutos…
10 minutos…
15 minutos…
20 minutos…
30 minutos…
1 hora…
Una maldita hora en medio del tráfico sin esperanzas de salir ahí muy pronto.
Pero bien podía sacar algo de esas experiencias en autos de carreras y, apenas tuvo oportunidad, salió del tráfico por una calle pequeña donde seguramente podría tomar un atajo y llegar a su casa. Ansiaba poder dormir la enorme suma de horas que se había perdido en los últimos días.
Y de pronto se encontró de frente con el lago y el club en el que, como era de esperarse, había mucho movimiento de personas divirtiéndose. Fijó su vista en el bosque detrás, recordando lo que antes le había sucedido, y quizás con algo de esperanza de encontrar ese destello plateado que le confirmara que no había perdido la razón o que quizás la bebida de aquel día le hubiese afectado, pero parecía tan silencioso, solitario y misterioso como siempre y eso solamente aumentó su curiosidad y sintió deseos de bajar y averiguar lo que sucedía dentro de ese lugar… total, tardaría lo mismo en llegar a casa si se quedaba estancado en el tráfico, así que no había mucho que perder.
Se apartó y estacionó el auto a orillas del lago y después de asegurarlo se acercó a la entrada lateral del bosque donde obviamente nadie merodeaba y mucho menos a esas horas de la noche. La mala fama del lugar debido a esas muchas historias lo mantenían bastante desolado en las noches y no dudaba que eso lo hubiesen aprovechado algunos malandrines para entrar durante las noches.
Mientras más caminaba en el lugar más misterioso y lúgubre le parecía pese a que el bosque estaba muy bien cuidado, con bastantes árboles, flores y plantas, pero la poca luz y el escaso movimiento le daban todo el aire de una película de terror o suspenso. La luz de la luna era principalmente la fuente que le ayudaba a ver aunque fuera un poco de lo que había ahí adentro, y después de unos 5 minutos comenzaba a pensar que esa había sido una idea muy tonta al igual que él por creer en esos cuentos.
-oiga usted- la voz de un anciano en medio de tan sepulcral silencio le hizo dar el salto de su vida y maldecir en su mente la poca sutileza del hombre por hacerse notar. El hombrecillo de clara edad avanzada y con una linterna en su mano se acercó al castaño iluminando su rostro para poder visualizarlo bien
-no necesita gritar anciano, lo escucho bastante bien- protestó Syaoran mientras empujaba hacia abajo la linterna del hombre cuya luz molestaba sus ojos
-disculpe señor, pero creí que estaría algo perdido, de cualquier modo no me parece buena idea que merodee en este lugar a estas horas- aclaró el hombre bajando el volumen de su voz
-¿conoce usted éste lugar?- preguntó Syaoran viendo el atuendo del hombre: chamarra, zapatos cómodos, sombrero y la linterna
-sí señor, soy el velador de éste lugar, nadie lo conoce mejor que yo- remarcó el anciano orgulloso
-ya veo- y de pronto preguntarle a aquel hombre sobre sus inquietudes le pareció una buena idea- dijo que no es bueno estar aquí a éstas horas ¿acaso sabe usted de algo que suceda aquí por las noches?-
El hombre lo miró algo extrañado, pues la fama del sitio era bien nombrada.
-bueno señor, todos saben sobre las historias que hay sobre éste lugar- aclaró el hombre levantando los hombros
-¿y usted las cree?- Syaoran se cruzó los brazos frente al pecho, la conversación comenzaba a ponerse interesante
-pues fuera de lo que yo crea la verdad no se puede negar señor. Las historias tienen una razón de ser y la tragedia que ocurrió por aquí dio origen a más de una- el hombre levantó su linterna en dirección al lago y después se acercó a Syaoran para susurrarle- y aquí entre nos me ha tocado ver bastante como para crear mi propia versión-
-¿a que se refiere?-
-bueno, hace ya unos años ocurrió un accidente. Un niño pequeño que vino de paseo con sus padres cayó al lago y se ahogó. Se dice que se ha visto al espíritu del pequeño por aquí acompañado de otra figura- para entonces ambos miraban el lago que se movía tranquilo con la dirección del viento
-¿otra figura?-
-una mujer, de características bastante peculiares diría yo. Un ser con bastante luz en muchos sentidos, y hermosa sin lugar a dudas- el hombre se llevó la mano a la barbilla mientras relataba
-entonces usted la ha visto…-
-oh vaya que la he visto señor, difícil de creer y de comprender una vez que se está frente a ella… digo, para tratarse de un espíritu con algún asunto pendiente irradia bastante paz-
Ja! Ahora resulta que la chica que vio en ese lugar era una fantasma?.
Entrando a territorios de lo paranormal podría ser cualquier cosa ¿no es asi?, y él no creía en nada de eso, pero tanto las circunstancias así como el anciano fantasioso lo llevaban en esa dirección. Luego le saldría con la historia de una chica que fue asesinada por su novio celoso, o bien podría ser un hada que se esconde en las profundidades del bosque… pero esperen, su piel brillaba de forma inusual al contacto con la luz, así que también podría ser un vampiro ¿no?
Genial, ahora estaba entrando al territorio de los lunáticos.
Ya se veía formado en la línea para entrar al cine y ver la última sensación de vampiros o fantasmas.
Esto era una tontería.
Estaba seguro de haber visto a una persona, algo extraña ciertamente, pero persona al fin y al cabo en esa noche. Ninguna idiotez de algún fantasma porque esas cosas sencillamente son meras fantasías e imposibles, y si no fue una persona entonces fue efecto del alcohol o el poco oxígeno que estuviese recibiendo su cerebro.
Tenía que ser eso, no había otra explicación.
Su mente le jugaba sucio con la imagen de una bella chica, el deseo reprimido de que su futura esposa fuese igual de bella… ojalá y su madre tenga esos buenos gustos.
-¿está usted bien?- intervino el anciano interrumpiendo sus pensamientos
-sí- respondió el castaño recuperando la compostura
-¿podría preguntarle por qué el interés en estas historias?- preguntó el anciano antes de sonreírle- ¿acaso usted ha visto algo aquí y por eso está rondando a estas horas?-
-claro que no- negó rápidamente- solo quería informarme un poco más sobre éste lugar. En fin, ya es bastante tarde así que me retiro. Muchas gracias por la información-
-por nada señor, le deseo suerte- el anciano hizo una inclinación de cabeza indicándole con un gesto el camino hacia la salida e iluminándolo con la linterna
-Gracias- Syaoran se acomodó su saco y salió caminando por donde el velador le había indicado
Caminó a paso lento hasta su auto ¿en que estaba pensando cuando decidió detenerse a "investigar"?, debió imaginarse que algo tan espectacular como eso no podía ser real. Si lo pensamos detenidamente, encontrarse con una persona con las características de esa chica sería bastante extraño e inusual… a menos que efectivamente se tratase de un vampiro, una chica hermosa, rondando sola un lugar desolado durante la noche y con detalles como los de su piel brillante… ¿y qué hacia él? Ir a entregarse vencido por la curiosidad al territorio enemigo, esperando que la mencionada apareciera de la nada para decirle que no estaba loco y que lo que había visto era bastante real.
Luego podría drenarle toda la sangre de su cuerpo.
Él y sus ideas locas, definitivamente estaba perdiendo la cordura. Entró a su auto y gracias al cielo el tráfico había bajado bastante por lo que pudo llegar a casa más rápido.
Lo mejor era dejar el tema por la paz, aunque las dudas lo carcomieran y aunque pensara en ello constantemente. Había comprobado que estaba loco por imaginar que semejante persona existía en éste mundo…
O tal vez sí existía.
Tal vez sí había una persona en ese lugar pero su alocada mente le había añadido detalles… que curiosamente eran fantásticos y la habían de alguna forma divinizado.
A penas cerró detrás de él la puerta de su departamento soltó en carcajadas.
A este paso mañana él sería un duende de traje verde brincando entre los tejados de las casas y haciendo travesuras a las personas.
Tal vez Eriol tenía razón y tanto trabajo estaban haciendo estragos en su agotado cerebro. ¿para qué drogarse si un par de días de excesivo trabajo y sin dormir causaban exactamente el mismo efecto?
Y con ésas últimas ideas rondando su cabeza fue que volvió a la cama que había abandonado unas cuantas horas atrás para continuar su muy merecido descanso interrumpido por el tramposo de su amigo.
Poco después de cerrar los ojos se encontró con ese conocido paisaje oscuro cuando vas a comenzar a soñar, se vio a sí mismo caminando sin rumbo fijo entre la oscuridad que poco a poco fue tornándose en algo. No puedo decir que aparecieron cosas concretas ya que en los sueños todo es bastante surrealista, pero puedo decir que aparecieron bastantes colores, colores que se movían y viajaban frente y junto a él.
De alguna forma los colores no estaban solamente ahí para darle mejor vista a su sueño, los colores formaron obstáculos, paredes, paredes y techos negros con toques de color que fueron dando forma a lo que parecía un laberinto en el que caminaba y caminaba. Comenzó a llamar a alguien, pero no comprendía a quien estaba llamando ya que no podía escucharse a sí mismo, y tampoco sabía lo que estaba buscando en ese raro lugar.
Pronto en uno de los pasillos apareció la figura de la chica que había visto en el bosque. Ambos se quedaron estáticos mirándose fijamente y ahí corroboró las facciones y rasgos de la chica de tez blanca, cabello castaño y ojos de un profundo y misterioso verde. La chica se veía serena, en paz y decididamente parada ahí como si lo estuviera esperando. Con la mirada fija uno en el otro perdió la noción del espacio y del tiempo, tanto que aparentemente dejó el sueño atrás pues de nueva cuenta se encontró con el espacio obscuro y un leve sonido al que no había prestado mucha atención antes, pero que poco a poco comenzaba a molestarlo y también a hacerse notar subiendo poco a poco el volumen, hasta que lo reconoció como el sonido del teléfono.
Abrió los ojos perezosamente para buscar su teléfono entre las marañas de ropa que había dejado descuidadamente sobre la cama. Los nacientes rayos del sol no solo le indicaron que el día comenzaba, sino que el inconsciente que le llamaba no tenía nociones de lo que era una oportuna hora de llamar a molestar. Encontró el teléfono en los bolsillos de su saco y vio en la pantalla el nombre de su traicionero amigo.
-¿ahora en que nuevo cuento me quieres enredar Hiragizawa?-soltó a penas puso el auricular en su oído
-si, buenos días a ti también Syao- rió el pelinegro- ya agradecerás después mis esfuerzos-
-tu y tus esfuerzos pueden ser dañinos así que manténganse alejados… ¿Qué ocurre ahora?- preguntó mientras tallaba sus cansados ojos con la mano libre que tenía
-es Yamazaki, tuvo un accidente anoche y está en el hospital- soltó Eriol con un tono más serio
-¿y es grave?- se incorporó y pasó su mano por sus castaños cabellos desordenados
-una pierna rota y un tremendo susto, pero estará bien- rió al final el pelinegro- el otro auto no tenía luces y si le sumamos el par de tragos que había tenido antes pues no le fue tan bien como él pensaba-
-tan prudente como siempre-soltó Syaoran en tono sarcástico- está bien, saldré para el hospital en 10 minutos, nos vemos allá-
-muy bien, adiós-
Ese Yamazaki era el más alocado de todos, siempre metido en fiestas y tratando de conquistar chicas con un sinnúmero de historias y fantasías que sabe Dios dónde las conseguía y esa actitud siempre lo llevaba a problemas. Cuando estudiaban juntos en la universidad, varias veces se metían en líos por algún plan loco de Yamazaki, así que eran conocidos como los chicos problema. Al final el director de la institución terminó encariñándose con ellos que siempre estaban castigados en su oficina y, aunque los reprendía con bastante frecuencia, también le causaba gracia la cantidad de cosas que se les ocurrían.
Se preparó con rápidamente con una sencilla ducha, pantalones lisos y una camisa de manga larga. Ni siquiera se esforzó en acomodar su rebelde cabellera, tan solo se cercioró de que no estuviera en exceso revuelto y salió rápidamente de su departamento, en el último piso de un lujoso edificio.
A penas llegó al hospital se le avisó que la madre de Yamazaki estaba dentro de la habitación con él, así que mientras ellos terminaban se dirigió a la cafetería del hospital para comprarse una humeante taza de café. Observaba la ventana desde la mesita en la que se había sentado, dando de vez en cuando ligeros sorbos a su bebida. Unos niños estaban jugando en la acera frente al hospital, los veía reír y correr uno detrás de otro hasta que el más pequeño se tropezó con la persona que pasó cerca de él, provocando que su bolsa con frutas cayera al piso, el niño cayó de golpe al piso y comenzó a llorar mientras se frotaba la rodilla raspada y entonces la chica con quien se había tropezado se inclinó frente a él.
La chica le sonrió al niño y acarició la cabeza de éste mientras le hablaba y el pequeño comenzó a calmar su llanto hasta que poco a poco comenzó a sonreírle de vuelta con sus ojos aún llorosos. La dulce chica le pareció levemente familiar a Syaoran, vestida con una falda azul oscuro hasta las rodillas y blusa blanca…
de buena figura…
No podía concentrarse de dónde la conocía
piel blanca…
Ni siquiera recordaba cuando la había visto
Cabello castaño claro…
Tal vez era hermana o amiga de alguno de sus amigos
Ojos verdes…
¡Por todos los grandes! ¡Si era la mismísima chica vampiro!
Se veía un poco diferente de día, seguía siendo llamativa claro está, pero se veía mucho más normal que la última vez. La mencionada se despidió del niño quien volvió a jugar con los demás y después se encaminó dentro del hospital cargando su bolsa de frutas.
¿y que demonios podía estar haciendo ella en un hospital?
Más rápido de lo que pensó, Syaoran se puso de pie y se dispuso a seguir a la chica, no muy seguro de lo que estaba haciendo, pero esperando poder averiguar quien rayos era esa chica que según el velador del bosque podía ser un fantasma. Aunque si se tratase de un fantasma no estaría rondando las calles de esa forma desfachatada a plena luz del día, ni tampoco la hubiera visto ese niño.
La chica se detuvo frente al elevador a esperar por su llegada y Syaoran se detuvo detrás de ella y las otras personas que aguardaban hasta que el elevador llegó y todos subieron. Mientras subían miraba detenidamente a la chica (ya que se acomodó detrás de ella) que se veía tan tranquila y que pese a su sonriente semblante pocos, o mejor dicho nadie, le respondía el gesto. Llegaron a uno de los últimos pisos en donde la chica ajó del elevador y Syaoran, evadiendo a la gente como pudo, salió tras de ella y la siguió cuidadosamente por el pasillo principal hasta que la vio entrar en una habitación.
Syaoran se acercó hasta la puerta por donde ella despareció y leyó el letrero del paciente: Hanna Ikeda
Y hasta aquí llegamos con el capítulo.
Espero que les haya gustado, escrito con mucho cariño y dedicación para todos ustedes.
Haré lo posible por no tardar mucho con el siguiente capítulo, mientras las cosas me salgan bien y la inspi siga en alto no habrá mayor problema. Y siendo que las nuevas reglas no me permiten responder aquí sus lindos comentarios lo haré en mi perfil, así que ahí podrán encontrar las respuestas de sus reviews.
Escriban muchos reviews que tan feliz me ponen!
Feliz navidad y muy muy feliz año nuevo!.
