Buenas a todos!

Sé que probablemente muchos de ustedes ya perdieron el hilo de la historia y realmente me disculpo por la tardanza pero increíblemente entre más pasa el tiempo más te absorbe la desgraciada realidad. Al menos vuelvo con las ansiadas noticias de que al fin la universidad se terminó para mi y ahora será la vida de profesionista la que me de los problemas para terminar de escribir. Sip, apesta... lo sé, pero tengo fé en que ahora podré encontrar un poco más de tiempo para organizar mis ideas y despertar la inspiración que aparentemente decide tomarse vacaciones y dejarme mal parada.

En fin, gracias a todos por seguir fieles a la historia y les doy la bienvenida a aquellos que a penas la descubren. Espero les agrade!

Capítulo #4 "Un plan en construcción"

Definitivamente estaba agotado. Llevaba días trabajando como loco para poder terminar el papeleo y la coordinación de otro gran negocio cuyo principal responsable había sido Eriol. Esa oficina se había vuelto prácticamente su segundo hogar pues había pasado la mayor parte del tiempo ahí, inclusive durmiendo aunque se tratase de 2 horas por noche antes de volver al montón de papeles esparcidos en su escritorio. Estaba decidido a regalarse unas vacaciones en un crucero cuando todo ese tormento terminase.

Tal vez reconozcan al castaño… o tal vez no… pues las ojeras debajo de sus ojos y su pérdida de peso probablemente afecten de manera significativa la imagen que solía tenerse de él. No era algo grave, pues un par de días de descanso eran la medicina eficaz contra la enfermedad del trabajo excesivo pero él mismo sabía que en esos momentos su imagen no lucía su máximo. Syaoran corría de un lado al otro en su departamento preparando todo su fajo de hojas mientras terminaba de ajustarse la corbata y limpiaba su rostro del rastro de la crema para afeitar. Se miró en el espejo por unos momentos corroborando su imagen que aunque elegante y limpio como siempre, su gesto combinado con esas bolsas oscuras bajo sus ojos definitivamente dejaban claro su agotamiento. "Afortunadas las mujeres" pensó con molestia, ellas tenían la herramienta del maquillaje para ocultar cualquier rastro de cansancio, añadirse color y mejor gesto. De las mujeres que conocía, es decir su familia, nunca había visto a ninguna de ellas mostrarse en público viéndose deterioradas a causa del cansancio.

Su celular comenzó a sonar y corrió a buscarlo junto a su cama.

-¿Qué ocurre Eriol?- contestó agitado

-mi amigo, tenemos reunión en media hora, no lo olvidaste ¿o sí?- inquirió divertido

-¡por supuesto que no!... no soy un descuidado, vine a casa a asearme. Ya voy de salida- contestó mientras recogía sus llaves y se dirigía hacia la puerta

-bien, apresúrate- rio el pelinegro antes de cortar la llamada

Ese tipo de reuniones eran por demás tediosas. Si bien se trataba del cierre y finiquito del negocio no había estado jamás en ninguna que fuera simple, concisa y precisa. Los clientes siempre eran nefastos a su parecer con sus cambios de último minuto, sus quejas, su poca paciencia y muchas veces su exageración. Si le sumamos a esto el mal humor que el desgaste provocaba en él tenemos a Syaoran Li… no completo por supuesto, sino el Syaoran Li de los negocios, cabeza de la corporación de la familia, conocido y respetado en los medios y temido por sus empleados.

La pregunta es: ¿Quién descubrirá y provocará el efecto opuesto en Syaoran Li?

Llego a tiempo a las oficinas para adentrarse con un grupo de hombres a una amplia sala de reunión para discutir el cierre del negocio. Para su desgracia se prolongó más de lo que le hubiera gustado, 3 tazas de café había durado aquella reunión y los hombres parecían no querer dejar de hablar y cuando comenzaba a considerar una cuarta la junta dio señas de llegar al final. Suspiró aliviado de haber sobrevivido y estrecharon manos como despedida. Eriol lo miraba divertido mientras reía por lo bajo.

-¿te diviertes Hiragizawa?- exclamó molesto una vez que salieron de las oficinas de la empresa extranjera

-siempre me divierto cuando se trata de ti- Eriol soltó la carcajada ante la mirada asesina de Syaoran- me debes una por haberla apresurado-

-¡JA!... ¿Yo?... ¿a ti?- bufó el castaño sin retirar la mirada mortal

-desde luego- asintió Eriol- aunque probablemente tu lucha por mantenerte erguido no te permita recordarlo, pero sí, todo fue obra mía- sonrió

Syaoran desvió su mirada molesto. No se atrevió a decir nada más porque era probable que parte de la historia del gusano cuatro ojos fuera cierta.

-soy de la idea de que vayas a relajarte- exclamó su amigo interrumpiendo sus pensamientos- a veces compadezco a todos en esa oficina, cuando estás cansado tu humor varía de formas escandalosas-

Tras dirigirle una mirada reprobatoria Syaoran asintió. Por su propio bien más que por la salud emocional de sus empleados decidió tomarle la palabra al pelinegro y decidió tomarse la tarde para descansar y relajarse.

-bueno, mañana discutiremos nuevas posibilidades y ofertas, prepáralas-

-descuida, tengo algunas en mente- Eriol le sonrió en complicidad

Syaoran se dirigió al estacionamiento del edificio para tomar dirección hacia su departamento en donde pensaba tomar un merecido descanso. Para variar en esa concurrida ciudad el tráfico estaba pesado y decidió tomar un camino alterno rodeando una plaza famosa de la ciudad. Se detuvo en el semáforo en rojo mientras veía a las personas pasar, cruzándose frente a su auto y entonces distinguió entre la multitud a una cara conocida. La mujer cruzó la calle sin notar al castaño y aparentemente concentrada en sus propios pensamientos y la bolsa que llevaba. Syaoran la observó cruzar frente a él aún impresionado por la coincidencia hasta que salió de su estupor para gritar su nombre pero ella no lo escuchó. Pronto el semáforo cambió del rojo al verde y pudo maniobrar para detenerse a orillas de la calle.

-¡Sakura!- gritó el al bajarse del auto y la aludida levantó la mirada hacia él y lo saludó con la mano. Syaoran se acercó.

-¡Hola Syaoran!- sonrió ella- que sorpresa encontrarte por aquí-

-lo mismo digo- rio él

-vine a conseguir unas cosas- explicó Sakura señalando el bolso que cargaba- a Hanna le encanta cuando le leo cuentos y le enseño a leer, escribir y otras cosas-

-vaya que eres multifacética, además eres su maestra, estoy impresionado- Sakura rió ante la broma del castaño

-bueno, estar en un hospital no es nada entretenido y mucho menos para un niño, así que siempre trato de divertirla con cosas diferentes. A veces le enseño a dibujar o a coser… ¡se ha vuelto muy ágil en el bordado!-

-si es tan bueno como se escucha debe ser una maravilla-

Sakura sonrió y se formó un momento de silencio en el que el joven castaño la observaba detenidamente, probablemente buscando algo a juzgar por esa mirada que a ella le pareció muy divertida.

-bueno, no quisiera robarte más tiempo y debo apresurarme, espero verte pronto Syaoran-

Dirigió una ligera sonrisa en forma de despedida y se dispuso a seguir su camino. Syaoran se vio invadido por la adrenalina, buscando algún pretexto para pasar más tiempo cerca de ella. No se dio cuenta el momento en el que la conversación se vio estancada pues buscaba con insistencia alguna señal que le indicara alguna anomalía, alguna rareza con respecto a ella y su vida que pudieran explicar el primer recuerdo que tenía sobre ella. No habían ropas llamativas, tampoco nada extraño con su piel a excepción de su palidez…

-¡espera Sakura!- la castaña volteó hacia él- emm… no pude evitar notar que esa bolsa está algo pesada ¿me permitirías acompañarte hasta el hospital?-

-muchas gracias Syaoran, sería de mucha ayuda-

Syaoran la guió hasta su auto y se encaminaron hacia el hospital que se encontraba a pocos minutos del lugar.

Era clara y obvia la clase de obsesión que Syaoran comenzaba a sentir por ella. Aún dentro de su auto la miraba por el rabillo del ojo analizándola de todas formas que sus sentidos pudieran captar, pues aunque no había rastros de nada inusual sobre su físico o su vestimenta seguía habiendo algo extraño alrededor de ella, su voz tan clara, tan dulce y precisa; su presencia inundaba el ambiente de una paz indescriptible; su forma de expresarse, sin dudas ni titubeos; todo parecía sutil y delicado con respecto a ella y aún pese a todo se sentía de alguna forma intimidado. Su andar era muy seguro y confiado y su agilidad de palabra lo tenían encantado.

La que hacía menos de un mes había considerado un efecto de su imaginación comenzaba a absorber toda su atención. Probablemente toda la idea y la escena para un tercero parecería por demás patética pero su curiosa mente no lo dejaría tranquilo hasta que resolviera el misterio de la chica vampiro. No quería tampoco parecer un lunático con sus conocidos por lo que tenía que encontrar una forma de poder convivir con ella sin levantar mayores sospechas hasta que saciara su curiosidad.

-por cierto- Syaoran cortó el breve silencio que se había formado a excepción de la música proveniente de la radio- no quisiera ser entrometido pero me he dado cuenta de que no sé tu apellido-

-Kinomoto… Sakura Kinomoto- respondió ella dedicándole una mirada curiosa

Sakura Kinomoto… casi sonaba poético ¿esque acaso no había nada imperfecto en ella?

-es un nombre común el mío, no sería muy fácil rastrearme supongo- comentó ella divertida como si adivinara el pensamiento del castaño a lo que él se quedó petrificado- muchas gracias por tu ayuda Syaoran, fue muy amable de tu parte- concluyó ella mientras Syaoran se detenía frente al edificio del hospital. Syaoran sin saber aún cómo articular palabra asintió y la vio partir al interior del edificio.

Salió del shock no mucho después de eso, aún observando la puerta del hospital en donde ella había ingresado. Cada día cerca de ella y todo lo relacionado con ella se volvían por demás raros y a la vez intrigantes para él. No parecía ser una mujer como aquellas con los que él y sus amigos solían conocer y salir, no era interesada ni mucho menos falsa y… realmente no recordaba a nadie, a excepción de su madre, que lo dejara sin nada que decir o que descubriera de alguna forma sus pensamientos.

Esto se volvía cada vez más interesante.

Más le valía no abrir la boca sobre esto con Eriol o no lo dejaría tranquilo por un mes completo.

Syaoran entonces consideró una opción que lo hizo sonreír de lado, esa sonrisa característica suya cuando tramaba algo de la que sus hermanas siempre lo molestaban porque les parecía "tierno". Había encontrado una forma de cruzar su camino y destino con ella y quizás más…

Estacionó su auto en el estacionamiento del hospital para dirigirse con paso seguro a las oficinas del lugar y presentarse a las secretarias.

-buenas tardes. Soy Syaoran Li, vengo a tratar un asunto de parte de las corporaciones Li ¿podría indicarme quién está a cargo de éste hospital?-

La secretaria se quedó helada en su sitio tras escuchar el nombre del castaño y lo miraba intensamente de arriba abajo como si se tratase de una aparición. Le hizo un gesto a la joven mujer para que despertara de su ensoñación y la chica corrió dentro de las oficinas. No tardó mucho para que un hombre de unos 50 años apareciera acompañado de la secretaria a su encuentro.

-señor Li, es un placer conocerlo- saludó el hombre extendiendo su mano para estrecharla con la de Syaoran

-el gusto es mío señor…- contestó correspondiendo el saludo

-Nagata- complementó el hombre que reía nervioso- ¿qué podemos hacer por usted señor Li?

-estoy interesado en hacer un negocio con ustedes- sonrió el castaño ante la reacción del hombre quien cambió su gesto por uno lleno de curiosidad

oooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooo

Syaoran Li llegó a su departamento cuando la noche ya había caído sobre la ciudad. Cerró la puerta detrás de él y comenzó inmediatamente a aflojarse el nudo de la corbata y después de lanzar un suspiro sonrió complacido para sí mismo. Era un genio, no cabía duda. El nuevo movimiento en el que había involucrado a la empresa de su familia tenía un aspecto a futuro fantástico que estaba seguro alegraría a más de uno. Quería y debía informar de ello a otro miembro activo de las corporaciones y con ella consultaba todos sus movimientos, no solamente por ser su mano derecha en esas decisiones, sino porque era su hermana mayor. Tomó el teléfono y marcó el número de su hermana.

-¡Hola Xiaoláng! ¿Cómo estás hermanito?- saludó una voz femenina del otro lado de la línea

-Hola Shiefa- respondió él- tengo novedades de la empresa que estoy seguro que te interesarán- afirmó mientras se acomodaba en el sillón de la sala mientras terminaba de quitarse esa molesta corbata

-¿de qué se trata?- su tono cambió a uno de total curiosidad, tan típico de ella pensó el castaño

-comencé negociaciones con el hospital central para incentivar las investigaciones con biotecnología y más a cambio de equipamiento- explicó –tendremos que iniciar el proceso mañana temprano-

Del otro lado de la línea hubo un momento de silencio y Syaoran aguardó mientras su hermana procesaba la información y recuperaba el habla.

-Xiaoláng…- su voz se quebró al mencionar su nombre- …el sueño de papá- dijo Shiefa antes de comenzar a sollozar

Esto es todo por el momento Chicas!

Siento mucho la espera pero me alegro de decir que mi musa ha regresado a mi después de un largo periodo de ausencia, incentivado por las personitas del grupo Evil. Muchas gracias a todas que por ello estoy de regreso desempolvando éste bebé.

Contestaré sus reviews en mi perfil, como siempre, y saben que espero muchos. Muchas gracias por su apoyo, paciencia y sobre todo por seguir leyendo.

Hasta la próxima.