Hola de nuevo a todos! Después de la larga espera al fin habrá capítulos más seguido así que he venido a dejarles la actualización.

Muchas gracias a todos por leer y y por dejarme sus comentarios. Saben que me encanta leerlos.

También muchas gracias a mi querido Group´s Evil que gracias a todas nuestras travesuras, y sobre todo las amenazas de tortura, es que mi musa ha vuelto a mí para poder terminar ésta historia. Muchas gracias a todas.

Capítulo #5 "El inicio"

Eran las seis de la mañana y ese condenado despertador no dejaba de sonar por más que el joven trataba de ignorarlo. Era fastidioso saber que debía despertar tan pronto cuando había dormido tan poco. Su hermana lloriqueó largo rato con la noticia que le había dado y fue un absoluto triunfo lograr que colgara el teléfono.

Estaba satisfecho con lo que había logrado pese a su doble propósito. Hacía tiempo que buscaba un negocio como aquel pues tenía un significado muy especial para él y para toda su familia realmente. Su padre siempre se había sentido inclinado hacia las investigaciones de medicina y le encantaba la idea de proporcionarle a la comunidad y al mundo mejores oportunidades y esperanzas incentivando la investigación para lograr curas y tratamientos para diferentes males; sin embargo su padre falleció antes de poder llevar siquiera la propuesta ante el consejo. Por ello se sentía feliz y orgulloso de poder llevar a cabo aquel sueño que su padre nunca pudo realizar… sin mencionar que le daba el perfecto pretexto para estar cerca de cierta castaña a la que aún no terminaba de descifrar.

Talló sus ojos un par de veces antes de abrirlos por completo y dejar que se acostumbraran al ambiente y la luz. Pese a todo estaba nervioso por lo que estaba comenzando pues hacer realidad el sueño de su padre no era cualquier cosa, y también la idea de estar cerca de Sakura lo entusiasmaba de alguna forma.

Quizás era todo el misterio alrededor de ella, quizás un nivel de locura que comenzaba a manifestarse en él… solamente sabía que un poder extraño e inexplicable lo atraía hacia ella y, siendo tan necio, no pararía hasta saber qué era.

Pronto se incorporó y estiró sus brazos anunciándole a su cuerpo que el día comenzaba, y sería un día bastante interesante. A penas se puso de pie y su celular comenzó a sonar y sabía muy bien quién era el único capaz de llamarlo a esas horas.

— ¿Tu jamás aprenderás a hacer llamadas a horas prudentes, no Hiragizawa? — soltó de inmediato el castaño

—Nop— respondió la voz del otro lado de la línea— y ésta vez es una llamada de reclamo, querido Syaoran— dijo remarcando las últimas palabras con un tono sarcástico. Syaoran rió abiertamente.

—No me digas… ¿qué clase de reclamo?- comentó divertido

—Sobre tu emocionante nuevo negocio. Shiefa me llamó a media noche completamente emocionada para hablarme de él y su hiperactividad no me dejó dormir sino hasta las 4 de la mañana — vociferó— ¿no podías esperar hasta la mañana para contárselo? —.

—La verdad no—reía el castaño— quiero empezar todo muy temprano así que no tenía alternativa—

— ¿Y bien? — suspiró el oji-azul

—Aún debo afinar algunos detalles con eso, por lo pronto comienza a revisar y enlistar las compañías que podrían proporcionar los equipos y los costos—

—Muy bien, avísame de los progresos, comenzaré con el papeleo—

—Perfecto, te veré después— colgó el teléfono y lo arrojó sobre la cama antes de dirigirse al baño dispuesto a tomar un baño caliente.

Dejó a un lado toda preocupación y pensamiento y se concentró en sentir el agua caliente sobre su piel, tratando de relajarse lo más posible. Estaba por comenzar una etapa importante y que tenía un gran valor para su familia y por ello no quería fallar. Para esa hora seguramente Shiefa ya había puesto al tanto al resto de sus hermanas y a su madre. Tendría que llamarla en la noche para comunicarle formalmente el negocio y reportarle los avances.

Tenía pensado dedicarse al menos ese día a revisar ese caso para asegurarse que los planes marcharan a la perfección, tendría que entrevistarse de nuevo con el consejo y demás encargados del hospital y también quería recorrerlo pues la implementación de avanzados equipos requeriría ampliaciones y remodelaciones y necesitaba comenzar a cotejar el proyecto.

Lleno de energía positiva, el elegante cabecilla del emporio Li se dispuso a prepararse para salir de su departamento para dirigirse al hospital.

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En Hong Kong.

Una hermosa mujer de largos cabellos oscuros estaba de pie frente al amplísimo ventanal de la biblioteca, admirando con rostro apacible los jardines de aquella majestuosa mansión. La mansión que había levantado junto a su esposo, donde habían pasado muchos momentos de felicidad, donde habían nacido y crecido sus hijos y donde esperaba ver crecer a sus nietos. Ieran Li recordaba a su esposo con frecuencia, pues cada rincón de esa mansión tenía algún recuerdo feliz, y sobre todo con sus 5 maravillosos hijos, todos ellos tan diferentes y tan parecidos a la vez, pero todos tenían los mismos ojos, cálidos, penetrantes y brillantes… iguales a los de su esposo.

—Estoy segura que debes estar muy feliz— susurró la mujer sin apartar su vista de los jardines

Su hija mayor, Shiefa, había vociferado durante todo el desayuno la gran hazaña que su hijo Syaoran acababa de realizar. Tanto ella como sus hijas permanecieron en silencio unos momentos procesando las noticias, emocionándose por el repentino recuerdo de su amado padre e inmediatamente las jóvenes mujeres saltaron de alegría. Parlotearon el resto del desayuno sobre el tema mientras que ella solo pudo observarlas y escucharlas hablar para después retirarse a la biblioteca una vez terminado el desayuno.

—Nuestro hijo Syaoran está cumpliendo tu más grande deseo… a veces olvido lo que ha crecido y lo mucho que se parece a ti— sonrió sutilmente

Definitivamente se sentía muy feliz por el hecho de que su hijo comenzara un proyecto tan importante aunque lo llevase a cabo en Japón. Sabía la presión que implicaría para él y aunque sus amigos estaban con él apoyándole constantemente sentía que su hijo se sentía solo. Ahora que había comenzado tan importante negocio requeriría junto a él a alguien que lo apoyara, lo acompañara y lo incentivara para todos sus planes y proyectos, justo como ella había sido con su esposo… y no quería que Syaoran se perdiera de ello de ninguna manera.

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Syaoran llegó al hospital bastante temprano por lo que el movimiento en el lugar era bastante tranquilo. Se dirigió inmediatamente hacia las oficinas en donde las secretarias reaccionaron en cuanto lo vieron atravesar la puerta.

—Señor Li, sea bienvenido, pase por aquí por favor— le indicó una de ellas guiándolo dentro de una sala de juntas en donde pronto se le unió un grupo de hombres que lo saludaron efusivamente

—Muy bien señores, iré directo al grano con esto y comenzaremos con lo más urgente: remodelaciones…—

Syaoran expuso a los hombres la necesidad de ampliar y remodelar zonas específicas del hospital para poder acomodar los equipos nuevos. Los laboratorios estaban viejos y maltratados y requerían nuevos sistemas. La inversión sería muy importante en todos los ajustes que se requería hacer, además de contar con el personal capacitado para manejar las nuevas maquinarias pero definitivamente estaba decidido a continuar con el proyecto.

Para cuando abandonó la sala de juntas, la actividad en al hospital había incrementado de manera importante y tras asegurarse que los encargos hechos a Eriol corrían debidamente decidió hacer esa parada especial en el área infantil del lugar. Tomó el elevador que iba lleno de gente siempre, se detuvo en seco al ver a Sakura de pie fuera de la habitación de Hanna muy pendiente de lo que ocurría dentro. El castaño se acercó lleno de curiosidad hasta que la ojiverde se percató de su presencia. Hizo un gesto con la mano mientras gesticulaba un "hola Syaoran" y hacerle señas para acercarse a ella.

—¿Todo está bien? — preguntó el castaño a penas se acercó lo suficiente

—Me alegra que estés aquí— susurró ella sonriente —podrás ayudarme con esto— Syaoran le dedicó una mirada de total intriga mientras dirigía su vista al interior de la habitación en donde visualizó a la pequeña Hanna en compañía de un hombre que acariciaba sus cabellos.

Sakura rio antes de empujarlo de vuelta a los elevadores.

—Hoy es su cumpleaños— dijo ella a penas las puertas del elevador se cerraron detrás de ellos— su padre se quedará con ella toda la tarde, así puedo ir a buscarle un buen regalo y muchos adornos para decorar su habitación, eso la pondrá muy contenta— sonrió con una emoción tan pura y cálida que enterneció al castaño de una forma poco usual para él— me ayudarás ¿verdad?—

—Seguro— oh si, señoras y señores, el gran Syaoran Li estaba sonriendo, y no una sonrisa orgullosa ni burlona sino una sonrisa real… suerte que sus amigos, y sobre todo ese Eriol, no estaban cerca o sería el tema del mes.

Salieron del hospital en el auto de Syaoran con rumbo a una plaza comercial cercana en donde podrían conseguir las cosas que la castaña quería.

—Muchas gracias por acompañarme— comenzó ella apenas llegaron al lugar— discúlpame si te desvié de lo que planeabas hacer—

—Para nada— rió él— cuento con suficiente tiempo— afirmó mientras cruzaban las puertas de entrada

—ahora que lo pienso ni te lo he preguntado ¿Por qué visitas tan seguido ese hospital? — Syaoran la miró por unos segundos antes de contestar. Parte del misterio alrededor de esa joven estaba alrededor de sus ojos, y no exactamente por el color esmeralda tan profundo, sino porque a pesar de que en ella pudiese existir duda, temor o curiosidad, solamente podía percibir una reconfortante serenidad a través de ellos

Entre más absurdo se convertía todo, se hacía a la vez más intrigante

—Digamos que de cierta forma trabajo ahí— el castaño se pasó una mano por su ya desordenado y rebelde cabello que para diversión de Sakura no lo hacía lucir más ordenado por más veces que lo hiciera

—Ya veo…— ella estaba a punto de decir algo más cuando su vista encontró un objetivo que la hizo sonreír y detenerse. Se acercó a la ventana de una tienda y fijó su vista en un objeto, era una bola de cristal que tenía por dentro las figuras de dos juguetones pingüinos que eran acompañados por la lluvia de nieve artificial—Es perfecto—.

—¿Quieres llevarle esto? — Syaoran metió las manos en los bolsillos de su pantalón mientras admiraba al adorno. Sakura asintió

—Le encantan los pingüinos… tengo fé en que podré llevarla algún día a que los vea— Sakura se adentró presurosa a la tienda para comprar la esfera

Syaoran se dedicó a observar a la chica el tiempo que estuvieron dentro de la plaza, el cómo planeaba, cómo se movía en las tiendas, los niños le sonreían y la saludaban. Tan enérgica, serena, dulce… lo confundían sobremanera pues pese a que no había nada malo con ella aún lo perturbaba muchísimo, era tan pura que lo intimidaba y era tan relajante que le causaba cierto temor… o quizás nerviosismo.

Ahora veía que su prima Meiling no exageraba cuando le decía que necesitaba un psiquiatra.

Decidió comprar un oso de peluche de buen tamaño como regalo para la pequeña Hanna. A él le pareció horrible, pero al parecer a ella le encantaba… ¿desde cuándo a los niños dejaron de gustarles las cosas normales y prefieren criaturas coloridas de enormes ojos? Sakura reía ante su reacción al ver a la criatura afelpada frente a él.

Para cuando el sol anunciaba la media tarde regresaron al hospital cargados de los presentes y demás cosas para Hanna y alcanzaron la habitación en donde el padre de Hanna le leía en voz alta.

—¡Sakura! — vociferó Hanna a penas cruzaron la puerta

—Hola princesa— saludó la castaña con una amplia sonrisa— mira quién está aquí— la niña le dirigió una mirada de emoción

—¡Hola Syaoran! —

—Hola Hanna ¡Feliz cumpleaños! — saludó él mientras le extendía el paquete con el regalo que le había comprado

Los ojos de la pequeña se iluminaron y presurosa desenvolvió el paquete para gritar emocionada cuando descubrió el muñeco debajo de todo el envoltorio y lo abrazó. Syaoran miró la escena complacido de que el muñeco amorfo le hubiese encantado tanto a la pequeña quien lo abrazaba fuertemente. Su mirada viajó de la pequeña a su padre quien le sonreía en agradecimiento y finalmente se detuvieron en la castaña quien miraba a la pequeña totalmente absorta. Estaba completamente conmovida y el cariño tan fuerte que tenía por Hanna era notorio en su mirada. Syaoran observó cada centímetro de su sereno rostro, aún cuando se movió para acercarle a Hanna su regalo que no duró mucho tiempo envuelto en manos de la pequeña. Sakura se sentó junto a ella a contarle sobre los pingüinos mientras Hanna admiraba la esfera.

El castaño la siguió con la mirada mientras ella hablaba con suma calma, prestó atención a los ojos, su mirada, su ceja que se curveaba ligeramente ante los comentarios de la niña, su voz queda y dulce y finalmente se descubrió admirando sus labios que no dejaban de moverse… rosados y delgados .

Y Vaya sorpresa… Syaoran Li sentía deseos de besarla.

"¡Rayos! Tengo problemas…"

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Muchas gracias a tod s los que leen y a los que dejan sus comentarios. Espero de verdad que hayan disfrutado el capítulo.

Las respuestas de los reviews las encontrarán en mi perfil. Muchas gracias a todas, adoro leerlas. Prometo que no habrá tanta espera entre los capítulos.

Hasta la próxima.