Una noche
Capítulo Trece: Cosas
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Una enorme sonrisa de lujuria adorno su rostro. La abrazó por la espalda y siento el cuerpo mojado de su acompañante estremecerse al contacto. Retiró el cabello rubio que cubría su cuello, deslizando las yemas de sus dedos por sus pechos, hasta apretar uno con su mano. Ella gimió, pero no fue por placer. La mujer frunció el ceño, en verdad no le gustaba mucho que invadieran su espacio y menos su cuerpo si ella no lo permitía. Se separó del atrevido que osó a tocarla, se enrollo en una toalla y salió del baño.
¿Qué creer que haces?– preguntó enfadada – Demonios, ya no tengo privacidad –
No se que pasa contigo Anna – la persiguió por la habitación sin cubrirse con nada – Antes te fascinaba que hiciera eso, ahora eres demasiado frívola conmigo –
Hao Asakura se sentía dolido. No entendía por que lo rechazaba¿Es que a caso él había perdido su sensualidad¿Su toque en la cama? En verdad extrañaba el maravilloso sexo con ella, extrañaba que lo visitara en su oficina solo para divertirse un rato. Su Anna había cambiado demasiado, y para su mala suerte, lo perjudicaba a él. Hace tanto tiempo que no tenía sexo, solo para serle fiel. Y no tener sexo era como si lo apartaran de su más apreciada droga, como si a un niño le quitaran su juguete favorito… y ya se estaba hartando.
Antes, lo has dicho… - se dio vuelta y lo miró de arriba a abajo – Cúbrete – Ordenó y se metió a una de las habitaciones a vestirse.
Actuaba extraño, desaparecía constantemente, cada vez que hablaba a su trabajo ella no estaba, sus excusas ya no eran tan creíbles y ya no la veía mucho. Ahora la curiosidad lo invadía, quería saber a donde iba y que hacía, por eso… tomaría medidas drásticas.
Tengo que admitir que es una mujer muy bella – Jeanne se coloco sus caros lentes negros y bajo del auto – Pero no tanto como yo – agregó.
Lyserg rió divertido – Sería una falta de respeto que comience a adular a otra mujer frente a mi prometida – se tomaron de las manos.
¡Ja! Buena broma querido – rió con elegancia mientras giraba los ojos – Quien sabe con cuantas mujeres te has acostados durante mi ausencia –
Pues… – Tomó el rostro de su prometida entre sus manos y beso sus labios – Perdía la cuenta… - agregó con una sonrisa pervertida.
Ja, que gracioso – El sarcasmo invadió su vos
Además, tú no eres un ángel – la abrazó por la cintura y la pegó más a su cuerpo – Dime con cuantos lo hiciste tú – le susurró al oído.
Perdí la cuenta – sonrió con malicia y se besaron, volviendo ese beso un espectáculo entre las personas, ya que los dos infieles amantes se besaban con tanta pasión que dejaban a algunos con antojos.
Se detuvieron y sonrieron, les valió un bledo como la gente los miraba. Después de darle fin al espectáculo gratis, entraron al lujoso restaurante donde los esperaban Ren y Pilika. Lyserg y Ren habían decidido salir juntos con sus respectivas parejas, para entretenerse un rato. Al ingles le había parecido una idea perfecta, les presentaría a su amada prometida y se había oportunidad, manosearía un poco a la novia de su amigo… aunque lo dudaba.
¿Dónde esta Yoh? - sus vos se notó un poco nerviosa
Salió – la bella mujer colocó su cabello detrás de su oreja.
Me siento mal engañando a uno de mis amigos – Abrazó a la mujer que tenía en frente y la pegó a su pecho – Aunque… - sintió el olor de su fina cabellera – Me da mucho gusto que me correspondieras… -
He estado ciega… - lo abrazó como si su vida dependiera de él – Te amo tanto, y me duele mucho hacerle esto a Yoh… - una traviesa lagrima rodó por su mejilla.
No llores amor... – limpio la lagrima y beso su frente – Él entenderá… -
Si… - un beso en los labios les hizo saber que hacían lo correcto - ¿Quieres comer conmigo? –
Por supuesto, como negarme a una gran chef como tú – sonrió.
Glotón –
Pellizcó su mejilla y después lo besó.
Su mano se posó en la pierna de su acompañante y la acarició con delicadeza y respeto, no como un signo de lujuria. Estaba un poco nervioso, sabía a la perfección lo que su amigo ingles se proponía. No podía creer que teniendo una prometida, fuera capas de hacer tales cosas.
¿Qué te sucede? – la dulce vos cerca de su oído lo saco de sus pensamientos
No es nada, Pilika –
Tomando la barbilla de su amada, beso sus labios. Como adoraba besarla, tocarla, acariciarla, sentir su presencia. En verdad estaba locamente enamorado de ella, siempre creyó que su mujer ideal sería una con un carácter serio y talvez un poco frívola como él, pero, se enamoró de todo lo contrario, ella era muy extrovertida, graciosa, siempre llamaba la atención… era la mejor, la ideal y la única. Por eso, tenía pensado pedirle matrimonio y hacerla suya para siempre… y apostaba que a Horo le daría un ataque cardiaco.
Bueno… recuerda que hoy cenaremos con Yoh, Tamao, Hao, Anna, mi hermano y Manta – Sonrió así hipnotizando a su hombre - ¡Así! – Gritó - ¡Debemos de invitar a Lyserg y a Jeanne! - dijo muy emocionada - ¡Mis amigas se morirán de la envidia cuando sepan que conozco a dos famosos! – abrazó a Ren del cuello
Si – rió con ella.
¿Por qué tan feliz? – Manta observó a Yoh, el cuál no borraba esa sonrisa suya ni un solo segundo- Es por Anna… si no me equivoco – sonrió picaramente.
Si – Tomó un sorbo de su jugo de naranja mientras cerraba los ojos y soñaba.
¿Cuándo van a soltar la bomba? – preguntó de repente mientras se llevaba un pedazo de comida a la boca.
No lo se – contestó – Presiento que muy pronto – suspiró.
¡El lió que se va a armar cuando se enteren! Sobre todo tus abuelos y tus padres que estaban muy emocionados que los Tamamura y los Asakura se unieran, y que en una muy grande posibilidad Anna y Hao de casaran… querían una boda doble -
Si… - su vos se apagó un poco – Yo no quiero hacerle daño a Tamao… y tampoco quiero desilusionar a mi familia, y menos a Hao… - pegó la cabeza a la mesa - ¡Ay que problema! – Lloriqueo un poco – Lo único positivo de esto es que estaré con Anna… -
Si, pero bueno tendrán que comprender que tu felicidad es primero – sonrió.
Gracias por comprender Manta – Le dio la sonrisa más sincera que tenía.
Con pasos lentos y seguros, Anna entró al restauran donde Manta e Yoh se encontraban. El castaño sonrió enormemente, como adoraba ver a su rubia caminar con tanto porte y grandeza, como si fuera reina de todo… y lo era. Como deseaba que ya todo acabara, que terminara en un final feliz como en los cuentos de hadas, con un beso y un enorme cartel que dijera 'Y vivieron felices para siempre'… sin que nadie saliera con el corazón roto.
No estoy de humor – Se sentó a lado de su amante
¿Por qué Annita? – La saludó con un beso en los labios.
Ella sonrió – Ah… pues cosas –
Y si te doy un beso… ¿estarías de mejor humor?- su nariz rozó con la de ella.
Talvez… - le respondió en forma coqueta.
Eh… - Manta balbució – Creo que yo sobro aquí – rió nervioso
Exacto – Anna lo miró fríamente – No vemos en la cena, Manta – Fue una invitación para que los dejara solos.
Yoh rió – Adiós – Manta salió del lugar rápidamente antes de que Anna se lo comiera vivo.
¿Ahora si me vas decir por que no estas de humor? - Yoh la miró un poco preocupado y besó su frente.
Pues como te dije, cosas… el trabajo, la comida rancia, la falta de razonamiento del gobierno, los rumores del embarazo de Britney, las manos de Hao, la reputación de Paris Hilton… muchas cosas - suspiró cansada y apoyó su cabeza en el hombro de Asakura.
Je, je – la miró por un segundo y parpadeo - ¿Las manos de Hao? –
Si, hoy trato de pasarse de listo –
Él sintió celosos, molestia – Hay que terminar con esto rápido antes de Hao quiera más… -
Si – contestó – Pero por mientras, solo abrázame –
Yoh la abrazó y aspiró el aroma que su cabello despedía.
Luego de unos minutos tuvieron que separarse, los dos tenían que regresar a su vida 'normal' y caer de esa nube que lo sostenía cada vez que estaban juntos, y la caída era muy dolorosa.
Te veré en la noche… -
Si… -
Entraron con un aire de realeza al restauran, muchos los veían embobados deseosos de un autógrafo, pues claro, ellos eran celebridades. Caminaron hasta la mesa donde los esperaban, se saludaron, se sonrieron y se sentaron.
Mucho gusto – La chica de plateados ojos sonrió.
El gusto es nuestro – Dijo Tao.
Jeanne sonrió, ese hombre le había parecido tan atractivo, tan varonil, tan delicioso, que si se pudiera, lo pediría para llevar. Pero como ella era toda una dama, no actuaría como una prostituta barata solo para seducirlo, si por alguna razón él la seducía, ella accedería, aunque dudaba mucho que eso pasara, ya que se veía muy enamorado de la mujer que traía a lado, la cual, bueno, simplemente no le agradó.
En verdad es un placer conocerla señorita Jeanne – Pilika sonrío con dulzura.
El placer es mío – Hablo con cierto aire de grandeza – Siempre es bueno conocer a las chicas que Lyserg quiere tener en la cama… - pensó y frunció levemente el ceño.
Pilika la examinó por unos segundos. Lo primero que vino a su mente fue que Jeanne era una persona arrogante, presumida, la clase de personas que no le gustaba conocer. La forma en que cruzaba las piernas con esa elegante y muy ceñida falda, su ojos muy bien delineados que mostraban superioridad, su cabello amarrado en una cola alta que caía elegantemente sobre sus desnudos hombros, sí, parecía una mujer presumida que le gustaba pisotear a los demás. Bueno, era malo juzgar antes de conocer, cuando vio por primera vez a Anna, pensó lo mismo, pero resulto ser buena persona y terminaron siendo buenas amigas. Pero esta, le daba mala espina.
La chica de cabellos plateados no le quitaba la vista a al chino, pensándolo bien, sería bueno tener una aventura con él.
No me digas que te gusta Ren – Lyserg le susurro al oído
No te digo – le contestó.
Ren los observaba detenidamente. Los dos tenían cara de ser infieles, no entendía como podían seguir comprometidos. Miró a Jeanne, en verdad era un mujer muy hermosa y aunque le costara admitirlo, deseable. Pero, no tanto como su Pilika.
Yo soy mas hombre que él – el ingles le susurró de nuevo a su prometida
¿A sí? – Lo miró – Demuéstralo – lo retó.
Bien – Aceptó - Discúlpenos – se puso de pie – Jeanne y yo necesitamos hablar a solas un momento – la tomó de la mano y se perdieron de vista por el gran pasillo del lugar, mientras que Pilika y Ren se miraron con rareza –
¿A dónde vamos? – preguntó Jeanne
Al baño –
¿Para? –
Demostrarte que soy más hombre que él – Colocó su mano en el firme trasero de su prometida y lo apretó - ¿Hace cuanto no lo hacemos en un baño? – le preguntó con lujuria.
No lo se – respondió de la misma forma - ¿Cómo dos meses? –
Sonrieron
Y entraron al baño…
Son algo… calientes ¿no? – dijo Pilika
No tanto como nosotros – respondió su amado.
Sonrieron… y se irían al baño, pero estaba ocupado.
Nota: Perdón por la tardanza, pero me quede sin Internet. Ah, capitulo medio extraño, escribí lo primero que vino a cabeza, en el próximo capitulo pues será sobre la cena esa y ya lo tengo bien pensado, creo que estará bueno xD.
Muchas gracias por sus comentarios.
See ya
