Una Noche
Capitulo 15: Dolor
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Por primera vez en su vida se sentía traicionado, dolido, lastimado. Aun le costaba creer lo que ahora pasaba, lo que
había arruinado su vida. Y se culpaba por haber sido tan ciego, tan estúpido por no haber previsto tal cosa, por no haber retino a Anna a su lado.
Estaba sentado en la sala de su departamento, en la oscuridad, con una copa de vodka en la mano derecha y sosteniendo su barbilla con la otra, tan solo la estaba esperando. Lo único que se podía divisar en la oscuridad eran esos ojos negros llenos de odio, de furia, de fuego. Lo primero que había querido hacer cuando se entero de aquel amorío, fue matar a su hermano y matarla a ella. Tanto era la furia, que su mente solo se iba ocupado en eso, en como planear la muerte de cada uno. Por supuesto, talvez, pero talvez no llegaría a tanto, aunque… tenía que vengarse. Nadie se burlaba a sus espaldas y menos destruiría su orgullo.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta la abrirse, por fin había llegado. La miro de pies a cabeza, bien tenía que admitirlo, no le podría hacer daño, pero en esos momentos, el dolor y la rabia eran mas fuertes que el amor y el respeto que se habían esfumado con el frío viento de aquella noche. Y sonrió con malicia al verla dar un pequeño salto hacia atrás de susto.
Me asustaste –
En verdad se había asustado al verlo ahí sentado con una mirada que daba escalofríos. En esos momentos se sentía muy insegura, sentía que su corazón se saldría de su lugar sin su consentimiento, pero ella era Anna Kyouyama y ante todo mantendría y esa mascara de fortaleza y seriedad.
Lo siento, mi querida Anna – sus vos sonó indiferente y fría al referirse a ella como su querida.
¿Por qué te fuiste? – trataba de actuar lo mas naturalmente, no quería que esa noche se desatara un tormenta.
Surgió algo inesperado - sonrió.
¿Ah sí? – Se quitó los zapatos, las argollas y se dirigió a la cocina. Se acercó a la llave de agua, la abrió y se humedeció el rostro. Esta nerviosa, por más que trataba de mantenerse fuerte, no podía, la mirada de Hao la intimidaba demasiado – Kami sama, dame fuerzas – susurró, tomo aire y salió de la cocina como si nada pasara.
Anna… - escuchó su nombre. Se dio vuelta y miró a Hao que se quitaba la camisa y una sonrisa que nunca había visto en él, una que le daba miedo, adornaba su moreno rostro – Es una noche fría… - continuó - ¿Por qué no nos damos un poco de calor? – La bragueta de su pantalón se encontraba abierta, la camisa ya no lo cubría más dejando ver su perfecto abdomen, años de ejercicios.
Caminó hacia ella y la abrazó por la cintura mientras le susurraba como podían mantenerse en calor durante toda la noche, y él sonreía, no dejaba de hacerlo, y ella se había quedado quieta. La despojo de su ropa con rapidez, dejándola solo con ropa interior, y comenzó a besarla, a tocarla. Anna reaccionó al sentir los fríos besos de Asakura Hao sobre su cuerpo, y lo empujó.
¿Qué sucede, amor mió? –
No quiero, Hao. Si quieres calentarte, prende una fogata – Tomó su ropa y caminó hacia su habitación, pero Hao se interpuso.
¿Por qué no quieres? –
Simplemente porque no se me antoja –
Dime Anna… - la tomó de la cintura de nuevo y acarició su rostro – Todos tenemos necesidades, y esta es una muy importante… - mordió sus labios – No he tenido sexo en varios meses, he perdido la cuenta… - sus labios acariciaron la oreja de la rubia – No creo que tu soportes tanto… dime algo Anna – se calló por unos segundos - ¿Quién es el que te ha estado complaciendo? Porque nunca te habías rehusado a mí… tiene que haber alguien más ¿no? - Sonrió de nuevo y mordió su cuello.
No se de que hablas – trato de empujarlo de nuevo, pero para su mala suerte, él era mucho más fuerte.
Anna… no te hagas la tontita, que no te queda – La abrazó con fuerza y sus labios se posaron en los de ella, mordiéndolos, y causándole dolor.
Ah! – emitió un gemido de dolor.
Es bueno escuchar de nuevo tus gemidos, cariño –
Imbécil… - dijo con desprecio – Déjame… – lamió sus labios tratando de que el dolor disminuyera.
Él se alejó sin borrar esa sonrisa de su rostro, tomó su ropa y se vistió. La miró una vez más, examinándola cuidadosamente, tratando de guardar esa hermosa figura en su mente, tratando de recordar los buenos momentos, pero no pudo, y salió del lugar aporreando la puerta tras de él haciendo claro que estaba furioso.
Y ella se quedo ahí de pie, pálida.
Nunca le había temido a Hao, pero esta vez lo había echo. Él nunca había actuado de esa forma, tan furioso, tan frío, pero lo sucedido había confirmado lo que más temía, Hao ya sabía todo.
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No hay nada mejor que el alcohol para ahogar las penas. Bueno, eso era lo que pensaba Hao, había ido a parar a un bar desconocido, no le importaba en donde estaba o que pasara, lo único que le importaba en su vida se había ido, mejor dicho, se la habían robado. Sí, eso, se la habían robado. Su hermano era un ladrón, que le había quitado lo que mas amaba, lo que mas deseaba. Si lo tuviera enfrente, no duraría en golpearlo hasta matarlo. Alzó la mirada, y se fijó en reloj que colgaba en pared cerca del baño de aquel lugar, había estado ahí hacia más de dos horas. Iba por su noveno trago, y luego, al acabar ese, pidió el décimo.
No cree que es suficiente, señor – le dijo el cantinero mientras lo miraba con lastima.
Él negó con la cabeza y siguió así, durante la mayor parte de la noche, hasta perder la conciencia y olvidar todo.
Llegó hasta la casa de su hermano, de su adorado hermano, y abrió la puerta con una patada.
Los miró ahí, en el sillón, abrazados, a Yoh y a Anna, besándose, siendo felices. Pero su felicidad se acabo cuando lo vieron a él, parados frente a ellos, con el rostro fruncido y una furia interminable. El menor de lo hermanos se puso de pie, frente a la mujer, para protegerla. Hao vio que abría y cerraba la boca, diciendo algo, algo que no lograba comprender, algo que no lograba escuchar, y luego su mirada se fijó en ella, que estaba de pie tras Yoh Asakura, sus ojos demostraban temor, temor a perder a su amado, a Yoh.
Y ya no importo nada más.
Alzó el brazo, y la luna hizo brillar lo que Hao tenía bajo su poder, un arma de fuego, y que sin dudar, la colocó en la frente de su hermano menor.
Yoh sentía el frió metal tocar su frente. Tenía miedo, miedo a morir y dejar a Anna desprotegida. Trataba de razonar con su hermano mayor, pero no podía, era como si tuviera lo oídos tapados, como si estuviera en otro mundo.
Hao sonrió, esta vez con tristeza.
Y Jaló del gatillo.
Sintió una punzada en el pecho, se había muerto una parte de él, había perdido a su hermano gemelo.
Vio a Yoh caer lentamente al piso. La sangre había manchado todo a su paso, incluso a Anna, que había gritado histérica.
Aun le quedaban dos balas.
Se acercó a Anna, y coloco el arma en su frente.
Pero antes de jalar el gatillo…
Despertó.
La luz del sol que se escabullía por las cortinas, le daba en la cara. Abrió los ojos con cuidado, tratando de recordar donde estaba, pero el horrible dolor de cabeza no lo dejaba pensar. Y luego se acordó, estaba en un motel que se encontraba cerca del bar donde había supuestamente ahogado su dolor.
Se puso de pie y se lavó la cara.
Todo había sido una pesadilla, una horrible, pero se sintió bien al jalar aquel gatillo imaginario y verlos sufrir. Esperaba no llegar a tanto, pero ni él mismo conocía sus propios limites.
Se miró al espejo, y sonrió.
Hao Asakura nunca salía derrotado.
Continuara…
Nota: perdón por la tardanza, enserio, lo siento un chingo. Muchas gracias por sus comentarios, muchas gracias por seguir esta cosa de fic. Espero no tardar con el próximo jeje. Este capitulo es para el dolor de Hao. Casi no le pongo el "Despertó" e iba a dejar que se muriera Yoh, pero luego me saque esa idea de la cabeza e hice como si fuera un sueño :P
Gracias!
Cuídense.
See ya
