Una noche
Capitulo 16: Nervios
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Hao Asakura miraba con cierta repulsión las fotos que sostenía en su mano. A pesar de que le dolía cada vez que las miraba, aun así lo hacía. Las miraba sólo para poder entender el por qué Anna Kyouyama había decidido cambiarlo por su hermano, aun no podía entenderlo.
¿Es que acaso su hermano y él no eran iguales?
No, por supuesto que no, estúpido quien lo pensará.
Físicamente eran como dos gotas de agua, los dos castaños y atractivos, pero cada uno tenía una personalidad que lo caracterizaba. Él, Hao Asakura, un hombre que adoraba el poder, siempre tenía el control de las situaciones y era primero en todo. Un hombre arrogante, altanero, sarcástico, frío, lujurioso, con el ego en el cielo, que caminaba siempre con la frente en alto, que nunca sería pisoteado por otras personas, sino que él pisoteaba a los demás. Ese era Hao y su objetivo principal era estar en la cima del mundo.
Mientras que por otro lado se encontraba su hermano gemelo, Yoh Asakura. Eran tan diferentes que sorprendía. Yoh, un hombre que siempre vivió rodeado de gente que lo quería. Le encantaba tener amistades en todos lados, una sonrisa siempre adornaba su rostro, carismático, nada orgulloso, optimista. Y su mayor ilusión era vivir una buena vida, vivir tranquilamente rodeado de sus seres queridos. El dinero, para él, quedaba en segundo plano.
Esos eran los hermanos Asakura, dos personas totalmente diferentes. Y en opinión de Hao, él era el mejor. Por eso no le cabía en la cabeza porque Anna había decidido cambiarlo y eso, aunque le costaba admitirlo, le dolía.
Sí, dolía hasta el alma.
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- Así que… - calló por un momento - Hao ya lo sabe… - pasó sus manos entre sus rebeldes cabellos tratando de domarlos, pero no tuvo suerte - pues… ni modos.
- ¡Baka! - le gritó con un notorio enfado - ¿Cómo puedes decirlo tan tranquilo? ¿Es que acaso no entiendes que ya sabe la verdad? - frunciendo el ceño y cruzándose de brazos, miró a Yoh con ojos de asesina.
- Si lo entiendo - suspiró cansado.
- ¿Entonces? - su insistente y fría mirada no se apartaba del castaño.
Es que no podía creer que Yoh tomará esto tan a la ligera. No era importante para él ¿o qué?
- Pues entonces… - la tomó de la mano y la jaló hacia él, haciendo que cayera sentada en sus piernas - Ya no tendremos que ocultarnos - siguió hablando - Podremos salir a la calle sin esos tontos disfraces, nos besaríamos sin tener que ocultarnos ante el mundo - su mano acarició su pálido rostro y luego bajo hasta sus piernas - Podríamos hacerlo en cualquier momento y lugar - dijo con una gran sonrisa en su rostro mientras comenzaba a besar su cuello.
- Primero que nada, nos arrestarían – frunció levemente el ceño – Y segundo, eres un ¡hentai! - exclamó la rubia ligeramente sonrojada.
Una sonora carcajada salió del castaño.
- Annita, a lo que me refiero es que podremos ser libres. No importa si la gente ha de juzgarnos, siempre seremos tú y yo.
Y antes de que ella dijera algo, el castaño tomó la iniciativa y la beso con fervor temiendo a perderla y a no volver a sentirla. Pero algo muy dentro de él le decía que eso no pasarías, que ella estaba destinada a él y él para ella.
Pero Yoh no podía mentirse, estaba preocupado por Hao. Conocía muy bien a su hermano gemelo, sabía que se tomaba las cosas muy apecho y que era un hombre bastante vengativo. Hao amaba mucho a Anna, tanto que la respetaba más que a nada, él se lo había dicho. Pero, si la amaba tanto como decía, la entendería y la dejaría libre para que fuese verdaderamente feliz.
¿No es así?
Por favor, hablamos de Hao Asakura. No estaría totalmente tranquilo hasta que se vengara. Eso era lo que temía Yoh, lo que su hermano fuese capas de hacer.
También había otro pequeño problema, Tamao. Pero sabía a la perfección que ella le sedería el camino y lo dejaría libre, Tamao era una excelente persona. Además, hacia un tiempo que ella actuaba muy feliz y esa felicidad no lo causaba él, parecía que andaba en la nubes. Y eso le agradaba a Yoh.
- Algo no muy grato sucederá.
Pensó mientras una sonrisa melancólica surcaba su rostro, estaba nervioso.
Por otra parte estaba Anna, que de igual forma que su amante, el miedo y los nervios la dominaban. Nunca le había temido tanto a una persona y nunca, pero nunca, llegó a imaginar que le temería a la persona que alguna vez llenó su vida de felicidad, a Hao. Menos quería hacerle daño, pero la situación se había salido de sus manos ya que nunca pensó que se llegaría a enamorar perdidamente del menor de los Asakura, pero lo hecho, hecho estaba y no había vuelta atrás. Amaba a Yoh más que a su propia vida y sin dudarlo daría la vida por él, daría todo por estar con él.
Sí, lo amaba, con toda la extensión de la palabra.
Alzó la mirada y se encontró con la del moreno, quien la pegó más a su cuerpo tratando de sentir su calor.
Ninguno de los dos sabía la tormenta que asechaba, ninguno sabía que iba a venir después de ésta. Cuando confrontaran a Hao, cuando todo tendrá que ser liberado, cuando todo eso sucediera aquellos dos amantes no tenían ni la más mínima idea de cómo lo enfrentaría.
Lo único que sabían era que se tenían uno al otro.
Y eso era más que suficiente.
Continuará –
Nota:
GOMEN NASAI MINNA-SAN!
Se que cada vez que subo un capítulo digo lo mismo y me disculpo por mi horrible tardanza. Y a parte de los siete meses de retrazo, que en verdad siento, les publico un capítulo de lo más corto y vagante posible. Enserio, gomen! Pero tengo que confesarles algo, he perdido el hilo de ésta historia! Ya no tengo un final, bueno sí, pero no sé como llegar a él. Les prometo, les JURO, que subiré el próximo capitulo (largo, bien escrito, talvez todas la parejas) ah y que no tardaré meses, para la próxima semana ya está lo juro, enserio… neta!
Muchas Gracias por todos sus reviews y la enorme paciencia que poseen para leer esta cosa de fic. Domo arigato bellezas!
