Una Noche

Capitulo 18: Por los tres

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Una noche…

Una simple noche había sido suficiente para cambiar todo su destino. Un destino que, para ellos, ya estaba hecho, idealizado, listo. Pero todo se derrumbó cuando se conocieron, cuando se vieron por primera vez. Y todos esos planes de vida que ya había formado, se habían desvanecido.

Pero ninguno de los dos tenía la culpa. La verdadera culpa era del tiempo por haberlos juntado tarde.

Aquella noche, en el bar, cuando los dos se conocieron, quién iba a pensar que todo iba a cambiar drásticamente. Sus sentimientos, sus pensamientos, la forma que tenían de ver las cosas, habían cambiado para bien o para mal de los dos.

Cada uno con su pareja, jugando a ser felices. Simulando haber encontrado lo que tanto anhelaban, formando un destino que no les correspondía.

Hasta esa noche, cuando se encontraron de nuevo en una fiesta y no supieron como reaccionar. Pero bajo el efecto del alcohol no había necesitad de sentir nada, ni pena ni miedo. Y, por ese motivo, el cual se podría agradecer o maldecir, los dos jóvenes cuyos caminos se encontraban separados, se habían juntado.

El roce de sus pieles lo había cambiado todo. Y, esto, les había hecho entender que habían confundido amor con compañía. Que habían escogido con la cabeza, lo que es del corazón.

En esa noche, tarde, habían entendido lo que en realidad era el amor.

Él era el indicado para ella.

Ella era la indicada para él.

Pero los dos temían, era tarde para reaccionar…

Aunque, era mejor tarde que nunca.

Por supuesto, nunca quisieron lastimar a terceros. Trataron de bloquear esos sentimientos de todas las maneras posibles, no querían echar por la borda todo lo que les había tomado tiempo formar. No querían echar a perder su vida por una simple noche de pasión.

Querían huir, de desaparecer, de pensar que esto había sido un sueño o una pesadilla.

Aún así no pudieron. Sus sentimientos eran demasiados fuertes para olvidar.

Maldecían al tiempo por haberlos juntado tarde.

Pero, ahora, lo agradecían. A pesar de todo, de los problemas que trajo consigo ese amor, lo agradecían con toda el alma.

Ahora eran felices, a pesar de la oscuridad que se había formado en el ambiente cuando todo había salido a luz.

-Oye, has estado muy seria todo este tiempo – la miró preocupado, ella no era así, aquella mirada de preocupación no era digna de la rubia.

-¿Quieres que haga un fiesta o qué? –dijo con un toque de sarcasmo en su voz – Hace un par de días que no sé de Hao.

-Lo sé –su rostro se tornó igual de serio que el de ella. No por el hecho de que no sabían nada de Hao, sino porque algo más le ocultaba. –Vamos, eso no es todo. Algo más te preocupa.

Ella soltó una pequeña sonrisa. No podía ocultarle nada a ese moreno.

-Hace unos días fui al doctor… –comenzó, pero fue interrumpida.

-¡¿Qué! ¿Al doctor? ¿Por qué? –la bombardeó de preguntas mientras la jalaba hacía él para poder examinarla -¡¿Estás enferma, tienes algo!.

Anna lo miró con dulzura y continúo:

-¡Déjame terminar de hablar, baka!

-Gomen.

-Como te iba diciendo, fui al doctor –bajó su mirada –Me he estado sintiendo un poco mal últimamente, pensé que era por todo lo que ha ocurrido y decidí ir a ver que tenía, pero…

-¿Estás enferma? Es el estrés ¿verdad? –Yoh la abrazó para poder confortarla –Lamento hacerte pasar por todo esto, Anna.

-No, baka –correspondió el abrazo con felicidad –No es nada de eso.

-¿Entonces?

La rubia se puso algo nerviosa e Yoh se dio cuenta. Ella lo abrazó más fuerte y acercó sus labios al oído de su amante para poder susurrarle algo.

-Me han encontrado algo…

El moreno tragó nervioso, esperaba lo peor.

-Parece que… -hablaba pausadamente- estoy… - mordió el lóbulo de la oreja de Yoh y soltó una risa sonrisa de felicidad –Embarazada.

Yoh se petrificó en su lugar.

No creía lo que había escuchado. No podía asimilar la enorme felicidad que lo había invadido en esos momentos. Su rostro serio había sido suplido por una gran, enorme y exageradamente feliz sonrisa.

-A… nna –no podía ni hablar -¿Qué fue lo que dijiste? Repítemelo –no lo podía ni creer.

-¿Estás sordo? Te dije… -se aclaró la garganta y continúo:- ¡VAMOS A TENER UN BEBÉ! –gritó como nunca lo había hecho en su vida.

Yoh la abrazó con todas sus fuerzas, la besó con todo su amor. A pesar de los problemas que tenía, un pequeño rayo de luz les había hecho entender que tenían que mantener sus esperanzas. Un bebé lo iba a cambiar todo, ya no sólo pelearían por ellos dos, ahora pelearían por ellos tres.

Ahora Yoh sabía que todo tenía, sí, TENÍA que terminar bien, por él, por ella y por su hijo.

-Espero le guste Bob.

-Quemaré todos tus discos, Yoh.

Sus destinos habían cambiado para bien.

Continuará.

Nota: ya sé, tarde un buen de tiempo y sólo les traje un capitulo corto. Lo siento, pero no sabía que escribir, hasta hoy que son la 1:30 AM de un sábado.

Espero les haya gustado este cap, a pesar de que estuvo corto me gustó bastante. ¡Sí! ¡bebé ¡Bebé! Por supuesto, Anna tenía que embarazarse, tenía que salir algo lindo de esto.

Aún estoy pensando que va a pasar con Hao, que por el momento no quiere salir a la luz.

GRACIAS POR LOS REVIEWS!

Y recuerde que aunque tarde mucho tiempo en actualizar, nunca voy a abandonar este fic. Además ya falta poco para que termine, muy poco. Trataré de actualizar más rápido, mucho más.

Por cierto, tengo que leer de nuevo todo el fic y arreglar todas esa horribles faltas de ortografía que tenía (tengo) Se lee horrible así xD!

Este capi está basado en la canción TARDE de Ricardo Arjona que me inspiró xD

CYA!