Una noche

Capitulo diecinueve: Enfrentamientos.

-

Pilika no era idiota como para no darse cuenta de las intenciones del ingles. Más cuando éste le había tocado las piernas.

Aquella tarde se había topado con Lyserg en la calle. Él la había a invitado a tomar algo, ella dudó. Recordó que Ren le había dicho lo que Lyserg pretendía, pero Pilika, para no ser descortés, había terminado aceptando.

Pero la sorpresa que se había llevado ésta, cuando por debajo de la mesa había sentido las manos del peliverde sobre sus piernas. ¿Qué se creía? O mejor dicho ¿Qué creía que era ella?

Como cualquier mujer alterada, enamorar e indignada habría hecho, Pilika Usui le había estampado la palma de su mano al acosador frente a ella.

-Yo amo a Ren.

Y después de decírselo en la cara, salió del lugar con la cara muy en alto.

-La primera que se me escapa –susurró para si Lyserg –Que gracioso –sonrió divertido.

- - -

Talvez no había sido la mejor opción, pero tenía que enfrentar la situación.

Hacía más de dos semanas que nadie sabía el paradero de Hao Asakura. Pero ahora él estaba ahí, frente a la oficina de su querido hermano gemelo. Su porte era fuerte, su mirada dura y su corazón roto. Cualquiera pensaría que aquel hombre, o cualquiera en una situación similar, se vería totalmente destrozado. Pero él no, Hao nunca. Iba con la frente en alto.

Había analizado muy bien la situación y aún no sabía que hacer. ¿Una venganza? Sería muy de él, pero lamentablemente amaba demasiado a Anna Kyouyama como para hacerle algún daño. Podría atreverse a romperle la cara a su hermano, pero de igual forma lo apreciaba. Aún le costaba mucho creer que Yoh, su hermano, su mejor amigo, su cómplice, se había atrevido a hacer eso. Le dolía en verdad. Era la primera vez en su vida en que sabía que era en realidad el dolor.

Giró la perilla de la enorme puerta de madera y la abrió.

Ahí estaba él, Yoh, sentado detrás de su escritorio haciendo sabe dios que cosa del trabajo.

El menor de los Asakura alzó la mirada para saber quien había entrado a su oficina.

Parecía que había visto un fantasma. Yoh se petrificó. Su hermano estaba parado frente de él. Vestido como en toda su vida lo había hecho, elegante. Su rostro era serio y su mirada fría.

-Hao… -fue lo único que pudo pronunciar.

-Hola, hermano –su voz helada –Sé que no sabes que decir y no es necesario que digas nada. Yo hablaré. –dijo, imponente –Necesito hablar contigo, sé que éste no es el lugar indicado para hablar de eso –frunció el entrecejo, molesto –Así que te veré en tu departamento, el sábado. Espero que estés, querido hermano.

Y antes de que Yoh pudiese tan siquiera reaccionar, Hao se había marchado.

---

Sus blancas manos se posaron en su vientre, sonrió.

Estaba de pie frente a un gran espejo. Miraba y tocaba su vientre con dulzura. No había crecido casi nada, pues apenas tenía poco más de un mes, pero aún así, Anna Kyouyama se sentía como una mujer nueva. Desde que se había enterado que estaba embrazada, soñaba con el día en el que por fin podría tener a su bebé en brazos. Ya lo amaba más que a nada, más porque era el fruto de su amor con el hombre de su vida.

Se sentía en una fantasía, en un sueño del que nunca quería despertar.

La puerta de su habitación se abrió e Yoh había entrado.

-Te ves hermosísima.

-Lo sé –sonrió.

El castaño se acercó a ella y la abrazó por la espalda. Sus manos se posaron sobre el vientre desnudo de ésta. Al igual que ella, soñaba con el día de su nacimiento, lo deseaba con toda su alma.

-Tengo algo que decirte, Anna –escondió el rostro en los rubios cabellos –Hao vendrá –dijo, un poco nervioso –Mañana.

-¿Cómo lo sabes? –le preguntó volteándose para poder tomar el moreno rostro en sus manos.

-Él vino a verme.

-¡¿Qué?!

-Hace un rato fue a mi oficina –explicó el castaño –Me dijo que quería hablar. Se veía… bien –sintió las delgadas manos de su rubia posarse en sus mejillas –Por fuera se veía como siempre, imponente –sonrió al recordarlo –Pero pude notar en su mirada que él no está todo menos bien.

Yoh bajó la mirada, se sentía mal.

-No te sientas mal, Yoh.

-Pero es mi culpa el que esté así.

-¿Consideras que lo nuestro fue un error?

-¡No¡No! Eso nunca –dijo exaltándose un poco. No quería que Anna pensará eso –Yo te amo. Y agradezco con todo mi ser que nos topáramos uno con el otro.

-Lo sé –dijo sonriéndole -¿Qué crees que te diga Hao?

-No lo sé, pero lo más predecible es que me reclame.

-Estaré aquí contigo.

-No, por favor. Quiero que vayas a casa de Pilika o de compras, pero no quiero que te quedes aquí.

-¿Por qué no?

-Por favor, sólo no te quedes –dijo con suplica.

-Está bien –aceptó.

-Bueno –dijo sonriéndole y besando sus sonrosados labios –Ahora bien, pasemos a algo más importante –la abrazó por la cintura y la atrajo hacia él –Tendremos que redecorar un habitación o mejor comprar una casa.

-¿Una casa? Aún no es necesario, sólo tendremos uno.

-Ya lo sé, pero después de éste ángel tendremos cinco más ¿no?

-Estás bien loco, eh –dijo riendo.

-¿Por qué no, Annita? –hizo un puchero digno de un niño.

-Porque no –frunció el ceño ligeramente –Tendremos mucho que hacer sólo con uno.

-Es verdad, pero aún así necesitamos redecorar una habitación. ¿De qué color la pintamos, azul o rosa?

-No lo sé, Yoh. Aún no sabemos que va a ser, eso lo averiguaremos en algunos meses.

-Ansío su llegada.

---

-¿Y bien?

-¿Y bien qué?

-Esa marca en el rostro –dijo acariciando la mejilla de su prometido – ¿Quién te dio tu merecido? –se burló la mujer.

-La novia de mi querido amigo Ren.

-Así que te rechazó –rió sonoramente.

-Sí, la primera ¿puedes creerlo, Jeanne? –Se miró en el espejo y pasó su mano por su mejilla –Creo que me siento un poco mal.

-Debiste de haberlo previsto desde un principio, aquellos dos están perdidamente enamorados uno del otro, nada podría separarlos.

-Lo sé, pero fue divertido intentarlo.

-Además ya deberíamos dejar estos juegos –se dejó caer en uno de los sillones y prendió un cigarrillo –Deberíamos de madurar ya.

-¿Ya te hartaste de hacerlo con tantos? –se sentó a lado de ella y le sonrió.

-No, pero me voy a casar contigo, Lyserg -dejó el cigarrillo a un lado y siguió: -Creo que deberíamos ser más serios entre nosotros.

-Lo sé, mi vida –se acercó a ella sensualmente y le besó el cuello –Yo sólo te amo a ti.

-Y yo a ti.

Porque a pesar de que estar en la cama con otros no era más que un simple juego para ellos, se amaban de verdad.

---

Sábado por la tarde.

Yoh no había salido de su departamento en todo el día. Miraba el reloj constantemente, no sabía a qué hora Hao se aparecería. Entre más tiempo pasaba, más nervioso se sentía.

De repente, el timbre sonó.

Era él.

Yoh tomó aire y abrió la puerta.

-Pasa –dijo simplemente –Y qué…

-¿Por qué? –Al grano, Hao no iba con rodeos -¿Por qué me engañaron de esa forma?

El menor se dio la vuelta y comenzó a dirigirse hacía la cocina.

-¿No quieres algo de tomar?

-¡Yoh! –Hao alzó la voz, no estaba para juegos.

-Porque la amé desde la primera vez que la vi.

-¡No! Tú se supone que amabas a Tamao Tamamura, no a Anna –se dejó caer en uno de los sillones de la sala y siguió hablando –Se supone que tú te ibas a casar con ella.

-Yo estaba mal –se quedó de pie, sin voltear a ver a su hermano.

-¿Cómo pasó esto?

Hao quería saber cada detalle de lo sucedido. Porque aún le costaba asimilarlo por completo.

-Un error, en una noche…

-¿Un error? –le interrumpió –Si fue un error¿por qué siguieron?

-Porque ese error ha sido el más maravilloso que he cometido en toda mi vida, Hao.

-¡Pero aún así! –gritó Hao -¡Nunca debió pasar¡Yo la amo¡Ella me amaba¡¿Por qué se tenía que arruinar todo así?

-¡Es que no entiendes Hao! –se dio vuelta y enfrentó su fría mirada -¡Los dos estábamos viviendo lo que no debíamos¡Confundimos el amor con compañía!

-¡Pero aún así¡Ella era mía!

-¡No comprendes que la amo, que ella me ama y que tendremos un bebé!

Hao se quedo de hielo¿Un bebé?

Yoh se quedó inmóvil, había hablado de más. Demonios… pensó el castaño.

-¿Dijiste un bebé?

-Sí, Hao. Un hijo.

Asakura Hao sintió fuego en su interior. Ese bebé, esa felicidad que ellos vivían podrían ser suyas si Anna siguiera con él. Dios, cuanto la amaba y cuanto dolor sentía en su interior.

-Yo ya no puedo más…

-Pensé que serías fuerte –susurró Yoh.

-La amo de verdad, la amo más que a nada en este maldito mundo. ¡Y vienes tú y me la quitas¡Me arrebataste esa felicidad¡No sabes que vacía era mi vida antes de que ella llegara¡Creí encontrar a la persona que pasaría el resto de mi vida conmigo –ahora Hao ya no podía ocultar nada –Pero llegaste tú y me la quitaste.

-Sabes a la perfección que yo no iba con esas intenciones, simplemente sucedió y no me arrepiento de nada.

-Lo sé, lo puedo ver en tus ojos, eres muy feliz.

-Lo siento, hermano, pero sí.

-Ya lo sabía –se levantó del sillón y se dirigió a la puerta –Sólo que me han destrozado por completo –dicho esto salió del departamento.

Sabía a la perfección que hasta ahí no había acabado la platica, pero Hao ya no soportaba más.

Yoh se quedó en su lugar mirando por donde se había ido Hao. Amaba a su hermano, su niñez con él había sido estupenda. Se sentía fatal de hacerlo sufrir, pero no se arrepentía de nada. Haber encontrado a Anna había sido lo más maravilloso y mágico que había pasado en toda su vida.

Pronto le anunciaría al mundo que casarían, y se quitarían un gran peso de encima. Pero el mundo no era su problema, sino su familia. Esa familia que ya había hecho planes para los matrimonios de sus herederos. Ellos eran muy convencionales y no iban a permitir semejante situación. Pero aún así Yoh los enfrentaría, sobre todo a su abuela quien era la mujer más dura del mundo.

Haría lo que fuese por esa mujer, por su Anna.

Continuará…

Nota¡Perdón por tardar¡Pero wuaaa! ¡Ya casi acaba¡Dos o tres capítulos más y podré poner FIN!

Sobre este capitulo, no quería poner a Hao muy duro pues el pobre a sufrido y ya no tiene tantas fuerzas. Pensé que una venganza sería demasiado, nunca le haría daño a Anna. Pero esto no ha acabado, Hao aún seguirá. Todavía falta que él hable con Annita.

Bueno ojala les haya gustado este capitulo.

¡GRACIAS POR SUS COMENTARIOS!

Se supone que iba leer todo el fic de nuevo y corregir faltas, pero me ha dado una weva, luego lo haré. Ahora sí, luego de actualizar tres de mis fics, me iré a hacer mi tarea... matemáticas finitas y del cambio ¡Aquí voy! (aja claro... xD)