Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .

Notas de autor: Segunda estación, sólo faltan dos :E

Onmi, espero que te siga gustando tu regalo hermosa (L

Advertencias: Basado después del final de BW2. Lemon, o algo así.

トウコ

Primavera

トウコ

—A este paso morirás.

N intentó por todos los medios posibles detener el escalofrío que lo recorrió al escuchar las palabras de Serperior, los ojos del pokémon serpiente estaban fijos en él con algo que reconoció como lástima.

—¿Te ayudo a salir?—preguntó después de un momento, obteniendo un ligero cabeceo por parte del humano.

Ante la orden, Serperior utilizó sus látigos para rodea alzarlo sólo levemente; lo suficiente como para que ni Touko ni Touya se dieran cuenta de que robaba al novio de sus brazos, la chica suspiró ante el movimiento; pero abrazandose a su hermano se mantuvo dormida. Cuando el peliverde se vio libre lanzó un suspiro de alivio apenas audible, estaba empapado de sudor, su pijama estaba completamente pegada a su piel y lo hacia sentir asqueroso.

¿Cuantas madrugadas llevaba en esa situación? No quería ni recordarlas, en invierno no había tenido problema en permitir que ambos gemelos durmieran con él, sin embargo con la primavera en puerta y el calor aquello se había convertido en su propio infierno personal; eso sin incluir la sensación de ciertas «cosas» muy cerca de él que hacían a su cuerpo reaccionar.

Agradeciéndole con una caricia a Serperior bajó hasta el baño dispuesto a tomar una ducha. Si es que unos enormes ojos marrones no lo hubieran estado esperando al borde de las escaleras.

—Eevee, ¿que haces aquí? —N preguntó volteando a todos lados al no ver a Glaceon junto a Eevee. El pokémon rascó una de sus orejas sin contestar, aunque el chico pudo notar un ligero nerviosismo que no pudo descifrar del todo.

—Huevo —murmuró desviando la mirada, tratar aquello siempre le había molestado un poco.

«Así que es eso», N le sonrió con tranquilidad, ya se veía venir desde que los gemelos habían prometido investigar acerca de su origen y evolución; hasta el momento sólo tenían al Glaceon de Touko, al Umbreon de Touya y al Eevee que el había encontrado en su viaje para buscar a los gemelos; por lo que en ese momento se encontraban en la fase de como criar huevos.

Su antiguo yo, estaba un poco molesto al principio de aquello, pero al darse cuenta que los tres pokemon estaban de acuerdo y más que encantados se había relajado notablemente.

Aunque si se ponía a pensarlo, había algo todavía molesto en aquella situación. Era el único quedo lo notaba por supuesto, pero aquello no lo hacía menos incómodo.

—¿Te molesta que sea una chico?— Preguntó Eevee después de un momento, N desvió la mirada con un ligero sonrojo. Ya entraría en una conversación embarazosa con él y ni siquiera se había dado una ducha—, ¿o es porque los tengo a los dos conmigo?

—No es como si yo pudiera decir algo sobre eso, dado que los tengo a ellos también. —Murmuró avergonzado, empezando a caminar hacia el baño. —Ya regreso.

—Buen baño.

«Sofá», era el único pensamiento del peliverde cuando salió refrescado y con la mente lejos de cualquier preocupación. Su cabello goteando escondido entre la toalla color azul con una enorme T tejida de un profundo verde.

El chico se recostó completamente ajeno de la mirada que alguien le estaba dedicando, el cansancio se apoderó de su cuerpo y antes de que pasaran los minutos se durmió.

トウコ

—Touko ¡el desayuno!— El grito de Touya sacó a N de su sueño, parpadeó despacio sintiendo el cuerpo lleno de una pesadez antinatural.

—¡Buenos días! —La ojiazul le sonrió antes de dejar un beso en la mejilla del muchacho, provocando un sonrojo en él. Touya apareció desde la cocina portando un delantal y una ligera mueca—, tu turno.

N esperó paciente a que el chico llegara hasta él e imitara a su gemela, era una pequeña rutina matutina que ya empezaba a tomar con cariño. Los problemas después de aquella tarde de invierno habían desaparecido casi por completo y el roce de rivalidad entre los gemelos ahora era nulo; creando un buen ambiente.

—No actúes cómo señorita virgen— Touko agarró a Touya del brazo para jalarlo sin demasiado tacto, con tanta fuerza que el cuerpo del chico cruzó por sobre el sofá tumbandolos a los dos. N se río, si; aquello era una de las mejores cosas que poseía.

—Bueno, no soy tan lanzado cómo tú. — Touya le frunció el ceño a su gemela, dejando que sus ojos marrones penetraran los azules de ella—pero, ¡también eres virgen!

Uh, ¿por qué hablaban de ese tema enfrente de él? Mejor dicho, ¿por qué todos estaban interesados en hablar de sexo de repente? El peliverde empezó a enrojecer tratando de ocultar su rostro de aquellos dos adolescentes, no le estaba gustando el rumbo que la conversación estaba tomando.

El silencio reinó a su alrededor, por lo que el de ojos verdes tuvo que alejar el pequeño cojín de su cara solo para ver que sucedía; ambos gemelos lo observaban expectantes con sus ojos brillando en anticipación.

A N antes le habían considerado genio matemático mientras estaba bajo el ala del equipo plasma, pero en aquel momento nada de eso estaba funcionando en su cerebro. Después de todo, los humanos se alejaban de aquella ciencia exacta y racional dándole una respuesta no esperada sin importar cuanto pensara en ello.

Como en aquel momento.

Antes de que se diera cuenta, su cuerpo fue bajado del sofá con una fuerza que no pensó que aquellos dos pudieran poseer, la manta con la que había despertado había dejado de cobijarlo para mostrar su propia vulnerabilidad.

—¿Chicos?

Tanto Touko como Touya le sonrieron inocentemente, pero N los conocía demasiado bien como para tragarse la farsa así que, cuando la gemela coló una de sus manos por debajo de su pijama su cuerpo no respingó sino que un escalofrío lo recorrió completo.

Un pequeño gemido se deslizó de entre sus labios, pero rápidamente los cubrió con un profundo sonrojo en las mejillas.

Touya se acercó al rostro de N, lo suficiente como para que éste empezara a casi hiperventilar; por lo qué, cuándo el gemelo descubrió sus labios y los besó un nuevo escalofrío lo sacudió con fuerza; sintiendo como algo estaba empezando a despertar entre sus piernas.

Ambos gemelos se dieron una mirada ante el descubrimiento, una de las manos de la chica se escurrió hasta esa parte de la anatomía sintiendo la dureza bajo su palma. Touya, no dispuesto a quedarse atrás imitó la acción de su gemela mientras succionaba la piel del cuello de N obteniendo un jadeo entrecortado.

Touko sonrió ante la osadía de su hermano, sabía que en lo que a N se refería era más tímido por ser ambos chicos así que verlo ser el primero en actuar la emocionaba un poco. Usó su lengua para lamer la otra parte del cuello del peliverde acariciando el abdomen del muchacho.

—¿Por qué la timidez?— Touya acarició el oído de N con su voz enronquecida mientras Touko mordía ligeramente una de las mejillas de él—, ¿no te gusta?

—¿O prefieres algo más directo?— Preguntó ella empezando a desabrochar el seguro del pantalón del peliverde.

—Y-yo...— No lo dejaron continuar, en su lugar una mano se posó sobre su miembro empezando a estimularlo.

«Por Arceus», N se cubrió la cara con sus brazos preso de la vergüenza y de las sensaciones que aquel par de gemelos le hacían experimentar tan temprano en la mañana.

—Hazlo así— la voz de Touya cortó los gemidos ahogados de N, quién entreabrió sus ojos para ver al gemelo mayor tomando la mano de Touko y posarla sobre su carne, las mejillas de los dos estaban más rojas que las de un pikachu sin embargo en sus ojos se encontraba una nube de deseo que no había visto antes.

Touya lamió uno de los pezones de N a conciencia, como si esa no fuera la primera vez que lo hacía; luego vino un nuevo temblor en el cuerpo del peliverde y la lengua de Touko acariciando su miembro a la cual se le unió la de Touya unos minutos después.

Los pensamientos de N eran un revoltijo sin sentido cuando alcanzó el orgasmo, su mente se sentía perdida en el millar de sensaciones que los gemelos habían provocado en su cuerpo y las sonrisas satisfechas de éstos eran tan luminosas que lo hacían perder la poca realidad que tenía.

—¿Cómo se sintió?

—¿Uh? —La cara atontada de N divirtió a los gemelos quienes se colgaron de su cuello.

Esta vez fue Touya el primero en besarlo en los labios para después cederle el lugar a Touko, ambos juguetearon con la lengua de N que aún no se había recuperado por completo.

—Que interesante— la voz de Umbreon hizo a N abrir sus ojos con sorpresa, encontrándose con que no era el único observándolo sino que Eevee y Glaceon estaban junto a él en el sofá.

—Huele raro. —Eevee murmuró moviendo su pequeña nariz.

—Su cara está tan roja, que temo me derrita— Glaceon sonrió con maldad en sus facciones.

N se escondió entre ambos gemelos completamente avergonzado, pero para su sorpresa las manos de ambos empezaban a juguetear otra vez con su cuerpo.

—Nos están viendo— dijo apenado, pero sólo escuchó la risa de los gemelos igualmente avergonzados.

Cuando se dio cuenta el porque lo hacían, N jaló la manta para taparse por completo. Todos los pokemon estaban observándolos desde fuera de la ventana, y tanto como Serperior y Samurott lo hacían en la segunda planta con caras de asombro, pero fue el pokemon de agua quien rompió el silencio:

—Que suerte que los machos no ponen huevos.

トウコ

El foro Dexholders del Prof Oak está organizando una actividad de San Valentín, si quieren enterarse de qué va dejare el link en mi perfil :D

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."

Espero estén bien, besos.

Hayden