Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .

Notas de autor: Tercer capítulo terminado (en realidad lo tenía desde hace días xd), pero lo traigo gracias a Al y a Mili que me han dado ánimos :)

Quedó un poco extraño, pero...bleh.

Advertencias: Basado después del final de B&W2.


トウコ

Verano

トウコ

—Estoy tan molesto.

Touya gruñó con mala cara balanceando sus pies por el borde del techo donde estaba sentado, Touko a su lado asintió para él con una mueca en sus labios.

—Es viernes.

Claro, cada maldito viernes N desaparecía de su vista para ir a quien-sabe-donde a encontrarse con quien-sabe-quien sin preocuparse acerca de sus sentimientos.

Habían pasado las semanas desde aquel episodio de caricias en la sala y el peliverde había rehuido al más mínimo contacto con cualquiera de ellos dos, cosa que no los tenía muy contentos. Sin mencionar el hecho de sus desapariciones semanales que duraban desde la mañana hasta que el sol estaba casi por ocultarse; y no poder hablar con N hasta el sábado al mediodía puesto que se perdía en sus cavilaciones; sobre qué, era un completo misterio.

—¿Crees qué...no nos quiera?— La pregunta fue apenas más alta que un murmullo, pero el dolor que había en ella resonó en el pecho de ambos.

Antes de que alguno volviera a hablar saltaron desde su lugar solo para ser atrapados en pleno vuelo por Reshiram, que parecía estar acorde a su sentimiento de malestar y celos, aun si los gemelos no eran conscientes de que su motivo era porque Zekrom, su otra mitad estaba enviando olas de felicidad debido a su entrenadora que no dudaba estaba con N en esos momentos.

—¡Vamos a distraernos! — Touko sonrió intentando animar a su gemelo, quien al verla no pudo evitar esbozar una sonrisa también.

—¿Vamos con Cheren?— Preguntó maliciosamente—, tenemos que destruir su ego.

—¡Es una excelente idea! — Se rió la chica abrazando a su hermano.

Corrieron a la casa por las pokebolas de su equipo e inmediatamente regresaron con Reshiram, el dragón blanco les dirigió una cálida mirada mientras los veía tratar de subirse a su espalda. No iba a negar que se había encariñado mucho con esos adolescentes de dieciséis años y sabía que sí alguien se atrevía a dañarlos sería destruido en el mismo instante en que notara la tristeza de su entrenador.

—A Ciudad Mayólica— Touya susurró en el oído del dragón asegurando el que su gemela no lo escuchara, quería sorprenderla y distraerla un rato puesto que había notado el esfuerzo que estaba haciendo por no demostrar su malestar en frente de él.

Sin demorar un segundo la sintió acomodarse contra él cuando subió, sus brazos se envolvieron a su alrededor en tanto posaba la mejilla en su pecho.

—Touya...— Murmuró la chica con voz suave—, lamento haber sido tan inmadura y celosa.

—No te disculpes— él le sonrió acariciando su mejilla libre con la mano, ocultando la sorpresa ante tan semejante confesión en un momento donde no venía al caso—, nada va a separarnos así que puedes portarte tan egoísta como quieras; los hermanos son para siempre.

—Te quiero. —Touko jaló con cuidado de Touya para depositar un beso en sus labios.

—Te amo, lo sabes ¿verdad?

Ella solo asintió sin volver a emitir palabra, cosa que alarmó a Reshiram haciendo que temiera que Touko supiera exactamente que pasaba. Imposibilitado de preguntar mantuvo su vista al frente mientras que Touya la aferraba contra él.

«Si la haces llorar no te lo perdonare N», pensó el gemelo mayor mirando al horizonte; donde una enorme rueda de la fortuna estaba esperando por ellos.

Un par de horas después, la alegría de las calles de ciudad Mayólica los saludó con efusividad. La mayoría de los transeúntes se detuvieron a mirarlos sin disimular, todavía su fama no había disminuido a pesar de haber transcurrido dos años desde que habían derrocado al equipo plasma y robado a su rey.

Además era un tema tabú el que ambos compartieran una relación con el mismo chico, pero la mayoría de los entrenadores lo aceptaban porque ellos habían traído la paz a Teselia; sin mencionar el hecho que tenían como protector a uno de los dragones de la leyenda de la región.

—Este lugar me trae muchos recuerdos.— Touko sonrió alegre colgandose del brazo de su gemelo mientras Reshiram se perdía en el cielo, olvidaría sus sentimientos negativos. Se lo había prometid Touya hace tiempo, los amaba y tenía que confiar en ellos.

Se acercaron hasta un puesto de helados para comprar un par y emprender el camino hacia la noria.

—El musical de ese entonces fue un éxito— Touya concedió contestando a la sonrisa de su hermana con una sarcastica—, al menos hasta que alguien jaló mis pantalones.

—¡Se estaban incendiando!— Se río ella con aire inocente.

—Sí claro, sólo lo hacías por...—Touya se detuvo a mitad de la oración cuando notó que la ojiazul dejaba caer su apenas recién adquirido postre. Siguió la mirada celeste solo para encontrase a N besandose con una chica de pelo castaño y ojos azules.

—Lo sabía... — Murmuró Touko y sin dar tiempo a nada salió corriendo dejando a su gemelo.

—¡Reshiram! — Bramó con la furia corriendo por sus venas.

El dragón rugió ante el llamado y Touya fue testigo de como la mirada de N se dirigía al lugar donde aterrizó el pokemon, los ojos verdes se abrieron con sorpresa y estaba por aproximarse cuando la chica a su lado lo detuvo por el brazo.

Reshiram volvió a rugir en dirección del peliverde y éste agachó la mirada, sin dar tiempo a más el dragón se elevó por el aire empezando a buscar a su entrenadora.

トウコ

—Así qué eso pasó.— La voz de Cheren se escuchó por encima del bullicio del gimnasio, sus amigos habían llegado de improvisto con tan mala cara que no pudo más que dejar sus actividades para estar con ellos. —Sé quien es, supongo que ustedes no lo supieron antes porque se fueron de viaje, pero ella siempre ha estado bajo tu sombra Touko.

La chica frunció el ceño ante la revelación, había oído hablar acerca de que alguien había derrotado al equipo plasma cuando ellos habían salido en la búsqueda de N -sólo para enterarse que él llevaba unos cuantos meses en Teselia-, pero nunca se esperó encontrarse a una chica tan parecida a ella.

—Por cierto, ¿cómo te hiciste estas?— Preguntó el líder de gimnasio señalando el cuello y brazos de Touko con un montón de moretones y rasguños.

—Me caí en el metro batalla— murmuró avergonzada. Llorar no era para ella, lo mejor era ganar tantos combates pokemon como pudiera y así olvidaría su malestar.

—¿Y tú?

—¿Sobre quién crees que cayó?— Preguntó a su vez Touya con el ceño fruncido pero una sonrisa perezosa bailando en la comisura de sus labios.—Sentimos la interrupción.

—Tú nunca has tenido reparos en eso— Cheren le sonrió con burla, lo conocía desde pequeños y sabía que lo que más disfrutaba era el estar molestándolo.

—Quise sonar educado.

Touko se río con ganas sin importar que sus heridas ardieran, Touya la despeinó quitando la liga de su pelo; haciendo que su cabello se liberara de su coleta habitual.

—Iré por un cepillo.— Dijo con una sonrisa tranquila, salió de la habitación dejando a su gemela con Cheren; había notado que ambos querían hablar sin él alrededor así que les daría la oportunidad.

Cuando la pareja se vio sin el mayor de los gemelos ambos se abrazaron con fuerza, al menos Touko lo hizo sin importar que sentía el cuerpo como gelatina.

—Es tan frustrante Cheren, ¡es como si hubiera conseguido un remplazo!— Se quejó ella—, y lo peor es que no estoy celosa ni molesta. Sólo me siento decepcionada.

—Es normal si la persona que amas te oculta cosas,— concedió acariciando su espalda con cariño—, pero no escuchaste sus razones.

—Lo sé, es sólo que no quería golpearlo— admitió con las mejillas sonrojadas.

—Has cambiado— el líder del gimnasio admitió acariciando la cabeza de la chica—. Si esto hubiera pasado tres años antes, N estaría con la nariz rota.

Cheren se estremeció levemente recordando las muchas veces que las peleas entre los gemelos dejaban a Touya con un brazo roto o algún moretón grave, sabía que se debía más que nada a que el gemelo no quería dañar a su hermana por lo que dejaba que hiciera lo que quisiera con él pero no dejaba de ser terrorífico.

—Es por eso que soy muy caprichosa— dijo Touko con vergüenza.

—Cada quien tiene sus propios defectos, —contestó tranquilo—, en lo que respecta a su asunto. Creo que es mejor si lo dejas explicarse.

—Lo haremos a mi manera— Touya entró a la habitación con una expresión de maldad que sorprendió a Cheren, pero al volverse para ver a Touko notó que tenía la misma expresión.

«Pobre chico, es hombre muerto», pensó el líder con una gota de sudor recorriendo su frente, aunque una parte dentro de él se regocijó ante la maldad de los gemelos. «En realidad se lo merece».

トウコ

N se paseó por la sala con una expresión llena de preocupación, si bien no sentía amor hacia Mei le tenía aprecio por salvar a sus amigos de las garras de su padre. Pero el haberlo besado de repente lo había dejado en shock y sin saber como apartarla, joder; si él creía que estaba enamorada del chico del cabello de picos -que la verdad sea dicha, siempre olvidaba su nombre- y ahora resultaba que no.

«Y ellos nos vieron, porque Touya no iría sin Touko», pensó jalándose el cabello con fuerza. « ¿Me seguían? No, eso es improbable».

El peliverde siguió dando vueltas con varios pokemon mirándolo desde el jardín quienes se encargaban de la cría de Eevee y Glaceon, estaban preocupados por su amigos, si; más sin embargo tenían la responsabilidad de cuidar de la pequeña.

—¡Mamá! — Gritó la pequeña Eevee lanzándosela a los brazos de Touko cuando Reshiram aterrizó junto a ellos. N dio la vuelta para asomarse por la ventana cuando la puerta se abrió y los gemelos entraron.

Touya mantenía a Touko por la cintura dado que ella traía a Eevee y a Riolu en brazos preocupados por sus heridas mientras que Victini daba vueltas sobre ambos examinándolos también.

—Yo...— N empezó a hablar pero ninguno de los dos se inmutó o siquiera volteó a verlo.

—Es mejor cambiarnos, estarán aquí pronto— Touya le sonrió a su hermana quien asintió subiendo las escaleras.

—Tenemos qué preparar la comida— recordó mirando directamente a los ojos de su gemelo, había más en aquellas frases para sus oídos; pero el peliverde no sería capaz de decifrarlo.

—Después.

Ambos siguieron con la conversación hasta el piso de arriba dejando a sus acompañantes más pequeños con una sonrisa, mientras N sólo parpadeaba confundido acerca de lo que había pasado. Iba a caminar hasta el segundo piso cuando las lianas de Serperior lo detuvieron y antes de que dijera algo se posicionó frente las escaleras cerrando los ojos.

El mensaje era claro: déjalos en paz.

¿Cómo se habían herido tanto? Serperior se miraba bien, de hecho podría revisar a todos los pokemon de ambos equipos y los vería igual; pero eso no comprobaba nada. No podía decir si habían estado en una batalla o no y aquello lo ponía de un humor extraño.

—Esa cosa era realmente enorme—Riolu saltó sobre Serperior con una expresión maravillada—, además tuve mi primer batalla.

—¿En serio?— las orejas de Eevee se movieron con alegria—, ¡ya quiero tener la mía!

El Zorua de Touya entró por la pequeña puerta especial para ellos con aires de superioridad.

—Eres muy pequeña todavía. —Dijo con una sonrisa que mostraba uno de sus diminutos -pero peligrosos- colmillos.

N miró el intercambio de los tres pokemon bebé, sin embargo ver a Zorua le hacía sentir un nudo en la garganta al recordar a su amigo Zoroark quien estaba con Mei.

Y había otra cosa molestándolo, Riolu había mencionado tener su primer batalla en una "cosa enorme" lo que sin duda era el metro batalla, pero los gemelos habían prometido no volver a ir ahí.

«No puedo reclamar nada», pensó con tristeza dejándose caer en el sofá, se sentía estúpido y demasiado dolido pero era consciente de que la culpa era únicamente suya.

—Ellos no te odian— Riolu se acercó hasta él para subir al sofá y acariciar su cabello con cariño; como había visto hacer a Touko en ocasiones anteriores.

—Además sólo lloró un rato, ¿verdad?— murmuró Zorua con rencor intentado que N lo escuchara.

—No sé cómo pedir perdón— dijo él agachando la mirada—, sabía que estaba mal ocultar que la veía pero no es como si fuera a verla a ella solamente, Zoroark y Zekrom están a su cuidado y fueron mis mejores amigos desde que nos conocimos; haberlos dejado dolió a pesar de ser lo mejor para ellos.

—Cobarde— Zorua lo miró directamente a los ojos y su ceño fruncido— ¿Quieres ver algo realmente doloroso?

Saltó lejos del chico mientras tomaba la forma de Touko y dejaba escapar lágrimas sollozando con fuerza. Los ojos verdes se abrieron con sorpresa ante el cuerpo tembloroso, sabiendo de antemano que se necesitaba ver algo así antes de imitarlo a la perfección.

—Basta, ¡Zorua, detente!— Pidió Eevee tratando de empujar a N para qué dejara de verlo cuando empezó a temblar, pero no funcionó.

El aura de Riolu se intensificó para alertar a Touko en la planta de arriba, pero fue Serperior quien lanzando sus hojas navaja detuvo aquello.

—Suficiente— dijo con autoridad llegando hasta los pequeños pokemon—, ella no quería que la viera así, Zorua.

Antes de que alguien dijera algo, N se abrazó a sus rodillas empezando a sollozar calladamente.

—Ya lo sé, soy quién debería protegerlos— habló entre sollozos— y sin embargo, resulta irónico que el único que esta lastimandolos más que nadie soy yo.

Riolu lo miró con sus ojos al borde del llanto en sincronía con el dolor del muchacho y Eevee intentaba separar sus brazos para poder calmarlo sin éxito.

—Pequeño lloron— la dulce voz de Touko llegó desde su espalda y segundos después algo cálido lo abrazó—. Todo esta bien, no llores.

—To-Touko— hipeó el muchacho sin atreverse a mirarla—, lo siento. Ella no...ella no es...

—Ya lo sé— acarició el cabello y después brincó el sofá para sentarse a su lado y atraerlo hacia su cuerpo—. Ahora, deja de llorar. Te perdono.

N levantó la mirada para ver como Touko le sonreía enseñándole toda su dentadura aunque al mismo tiempo las banditas en sus heridas le recordaban que se había lastimado por su causa.

—No...no debes tocarme, te haré daño.

—Sí crees que con esa actitud de niño me detendré— amenazó limpiando sus lágrimas con cuidado—, te equivocas.

La chica se apoderó de sus labios al mismo tiempo en que lo empujaba hacia atrás posicionandose sobre él. Serperior fue lo bastante rápido como para haber quitado a ambos pokemon bebé ante de que éstos quedaran bajo los humanos, después de aquello salió de la sala con una sonrisa.

Sólo ese trío se entendería y resolvería sus problemas.

—No es divertido si no podemos vengarnos— Touya llegó desde el piso superior sentándose sobre la pareja con una pose de aburrimiento. Sabía que N estaba más preocupado por la reacción de Touko que por la suya; de los dos ella era la más explosiva pero al mismo tiempo sus propios celos hacia su gemela amenazaban por emerger, ¿tan difícil era tomarlo más en cuenta?—, ella te perdonó, pero yo aún no.

—Lo siento, Touya.— N desvió la mirada tomando una de sus manos entre las suyas—. Se qué disculparme no arreglara nada ni hará que tus sentimientos desaparezcan; pero los dos son importantes para mi.

Ah, ¿cómo podía ese chico poner a latir de esa manera su corazón? No lo entendía, pero con aquella simple oración lo hizo comprender que realmente N los amaba a los dos por igual; que estaba pensando en los dos para poder disculparse adecuadamente con cada uno.

«Maldito, de verdad te amo», pensó el gemelo sonrojandose y sin poder pronunciar palabra alguna.

—¡Quítate de encima!— Touko lanzó uno de sus puños al aire, pero Touya quien ya lo esperaba había saltado justo en el momento preciso.

—Se te desacomodó el traje de baño— se burló sacándole la lengua.

Fue en ese momento en el cual, el peliverde reparó en la vestimenta de ambos gemelos. Touko vestía un bikini de color rosa con rayas verdes mientras Touya portaba un short con la misma gama de colores aunque invertida de su hermana pero sin playera.

Enrojeció tres décimas sobre el rojo de un tomate mientras cerraba los ojos, completamente avergonzado ante la vista que le ofrecían y sin embargo, cuando estaba por decir algo el rugido de Zekrom fuera de la casa hizo a los tres tensarse, salieron sólo para ver a Mei bajar del enorme dragón negro con una sonrisa de suficiencia.

—¿Ya los convenciste de tu supuesta inocencia?— Ronroneó con voz seductora aproximandose a N, quién se quedo de piedra al escucharla.

Los gemelos se mantuvieron al margen aún cuando la recién llegada rodeó el cuello del peliverde con obvia insinuación.

—¿Qué crees que estas haciendo? —Le riñó apartandose de ella, el ceño fruncido de N no se hizo esperar; pero fue la risa de los gemelos la que lo tomó por completo desprevenido.

Touya se reía entre dientes mientras que Touko lo hacía con fuerza sujetando su estómago y sin dejar de lado su diversión se acercó a la entrenadora más joven con una sonrisa.

—Dame esos cinco— dijo levantando su mano.

N las miró completamente confundido, entonces Touya rodeo a Mei desde la espalda colocando las manos en sus senos sin ningún tipo de pudor.

—Estas se sienten mejor que las tuyas— le dijo a Touko obteniendo un golpe en la cabeza por su parte.

—Pedazo de imbécil— gruñó.

El chico de ojos verdes se encontraba en su mismo sitio sin entender que pasaba exactamente, ambos dragones legendarios se miraban uno al otro como sí nada importara así que no podría preguntar que demonios estaba pasando con esos adolescentes semidesnudos y Mei.

—Creo que se desmayara.—dijo la chica con dos coletas y una sonrisa bailando en sus labios—, y esto es más que suficiente.

Con un plof, la imagen de Mei desapareció revelando a Zoroark con una sonrisa y sus brazos extendidos hacia N.

—Zoroark...tú...— El muchacho enrojeció al comprender lo que pasaba; la broma de la que había sido protagonista. Escondió el rostro tras sus manos completamente avergonzado—, esto no debería ser legal.

—Nos encontramos con Mei— explicó Touya mirando a Zekrom y al pokemon siniestro, después separó las manos de la cara de N para que lo mirara—, nos contó de las visitas que le hacías para ver a tus amigos y decidió que era el momento de que regresaran contigo.

—Dijo que sabía sobre tus sentimientos, pero que «una chica tiene que luchar aún si sabe que perdera» —Touko despeinó con gracia el cabello del muchacho—, perdóname.

—No tengo nada que perdonar— N los abrazó a ambos por las caderas atrayéndolos hacia él, sintiendo como la felicidad inundaba su pecho poco a poco.

—¡Ahora! — Rugió Reshiram de improvisto.

Serperior elevó a los gemelos con rapidez en tanto Samurott rociaba a N con su chorro de agua, dejándolo completamente empapado y una cara de sorpresa impresa en sus facciones.

—¡Traje la sandía!— Eevee empujaba el objeto antes mencionado con una sonrisa mientras Glaceon se encargaba del cuchillo en su hocico -congelado en el filo, para evitar accidentes-.

—Es mejor quitarte la ropa— Touya sonrió con maldad—, o podrás enfermar.

—¿Necesitas ayuda?— Touko sonrió a su vez mientras a N lo recorría un escalofrío ante la sensación de deja vú. — Creo que eso será para después.

N se dejó llevar por ambos gemelos, quienes con una sonrisa se acomodaron en su pecho cual niño pequeño.

«Si los deseos se cumplen, permíteme nunca separarme de ellos», pidió N abrazándolos con fuerza. «Y perdona mi egoísmo, pero los amo».


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."

Hayden