El despertador acababa de sonar, y ya era la 3 vez que le posponía 5 minutos más. No quería ir a rodar hoy. Hoy no.

Tocaba una escena Finchel, de las más bonitas que había habido hasta el momento, y la confusión que tenía en mi cabeza no hacía más que confundirme. Cogí la almohada y me la eche por encima de la cara, tapando los pequeños rayitos de luz que asomaban por mi ventana.

De repente note como un pequeño peso caía sobre mi estomago, y maulló. Mi pequeña Sheila siempre sabía cómo animarme, pero antes de que pudiera cogerla, se apartó rápidamente. Quite la almohada de mi cara y antes de que pudiera hacer nada Dianna, ya se había echado encima de mí, saltando alegremente.

- Vamos, vamos. Venga arriba, vamos a llegar tardísimo.

- Dianna, ¿te he dicho alguna vez que te odio?

- Cada mañana me lo recuerdas.- Rió cogiéndome de los brazos, para intentar levantarme, pero al quitarme la almohada de la cara, se quedo extrañada.- Lea, ¿Te encuentras bien?

- Si, ¿por qué?

- Estas pálida, y tienes muchas ojeras.

- He pasado una mala noche.

- ¿Hablaste ayer con Theo?

- Si, y quizás por eso no he dormido bien.- Mentía. Theo no era quien había causado gran parte de mi insomnio.- Fue una conversación corta y muy distante…

- Vaya, lo siento cariño.- Se tumbo a mi lado y me abrazo.- Se arreglara, son baches…

- Ya… Venga vamos, no te acomodes que vamos a llegar muy tarde.

- ¡HOY TOCA FINCHEL!.- Grito Dianna, poniéndose de pie en mi cama.- Y después, cuando Quinn se entere te dará una paliza.

- Perdona.- Dije incorporándome en la cama.- Pero será Rachel quien de la paliza.- Y desde donde estaba la golpeé con la almohada, haciéndola caer.

-O.

Al llegar al set de rodaje, Cory ya estaba allí preparado con su atuendo de Finn, y nos saludo desde dentro del decorado, con una sonrisa, repasando el guión. Fui rápidamente a arreglarme, y después de tener que aguantar a las maquilladoras quejándose del poco descanso que tenía, y de las modistas de lo poco que comía, salí con mi compañero.

Cuando llegue allí, Cory ladeo la cabeza mirándome fijamente. Yo arrugué el ceño, aguantando la mirada.

- ¿Qué te pasa Lea?.- Me pregunto preocupado.- Tienes mala cara.

- Gracias, no eres el primero que me lo dice.

- No, no. En serio, creo que te has confundido de set y 'The walking dead' se rueda en otro lado.- Me dijo realmente serio, lo que me hizo reír.

- ¿Quieres meterte un poco más conmigo o podemos ensayar?

- Me parece más divertido meterme con el intento de tapar tus ojeras.

- Lo han hecho realmente bien.

- Quizás, si durmieras no tendrían que hacerlo. Mírame a mí, que cutis más perfecto tengo.

- Mi cutis sigue siendo perfecto aunque me falten horas de sueño.- Le corregí.

- Tu maquillaje me dice lo contario.- Abrí la boca, haciéndome la ofendida y le golpeé el estomago levemente. Él hizo un gesto dramático y falso, para después echarse a reír. Fue a revolverme el pelo, pero me eche hacía atrás.

- Como te atrevas a hacerme eso, Margaret se encargará de matarte.

- Creo que tienes razón.

- Bien, chicos.- Hablo Ryan.- Habéis perdido vuestro tiempo de ensayo, así que confió en la química Finchel. ¡Empezamos!

- Mucha mierda.- Le dije sonriendo.

- Te quiero.- Dijo parafraseando Finchel, pero esa frase me dejo helada por un segundo.

Mi día de rodaje fue realmente corto. Tuvimos que repetir un par de veces la escena, pero no muchas más de lo que era habitual en nosotros. Tras las felicitaciones del equipo, fui a mirar si tenía alguna escena más que grabar y para mi sorpresa, mi día de rodaje había acabado. Detrás de mí, oí el quejido de un gigante, y mire su horario. Tenía un par de horas de descanso y luego una escena con Dianna. Mire hacia arriba y le vi haciendo un mohín, que me hizo reír. Miro hacia abajo con el ceño fruncido y negó con la cabeza.

- Claro… como la señorita se puede ir ya a casa porque ha terminado su rodaje. Se ha liado con el guapo del set y a casa… eso es vida.- Bromeó divertido.

- Iba a proponerte quedarme un rato contigo, pero vaya, como ya me he liado con el guapo del set.- dije imitando sus gestos y su voz.- pues me iré a casa.

- Ah, no.- Me agarro los hombros.- Si lo has dicho, ahora lo cumples y te quedas.

- Espera que me cambie y vamos a tomarnos algo a la cafetería.

- Rachel Berry se convierte en.- hizo como si tocará la batería en el aire haciendo sonidos con la boca.- ¡Lea Michele!

Me mordí el labio inferior y comencé a andar hacía el vestuario negando con la cabeza. Me puse los vaqueros y el jersey que había traído al set, y tras un rato de indecisión, decidí limpiarme la cara. Mi maquilladora me volvió a regañar por lo poco que había dormido aquel día, y me dijo un par de remedios para conciliar el sueño. Con toda la amabilidad posible se lo agradecí y salí de allí, con intención de dirigirme a la cafetería, donde suponía que Cory me estaba esperando. Tras de mi oí como me chistaban y al girarme vi a Cory apoyado en el marco de la puerta.

- Eres muy lenta.

- Y tú muy impaciente.

- Vamos, me muero de hambre.- Me agarró del brazo, y en un movimiento, me vi colgada de su hombro. Comencé a patalear y a gritar, pero para Cory no era molestia o eso parecía. En dos de sus zancadas habíamos llegado a la cafetería, donde los pocos compañeros de producción miraban la escena entre risas.- Ya estamos aquí. Si llegamos a esperar a que tú, con esos pies llegarás hasta aquí, me habría crecido la barba.

- No mientas. Mis piernas me llevan a todos los sitios.

- Pero de forma más lenta.

- Ve a cogerme un zumo.- Le ordene terminando la conversación sobre mis piernas, con una sonrisa en el rostro.

- ¿Y de comer?

- De comer nada.

- Una manzana, de acuerdo.- Dijo desapareciendo para que no pudiera protestarle. Negué con la cabeza y me senté en una pequeña mesa algo apartada de la gente. Cory no tardo en llegar con una bandeja con dos zumos y dos manzanas.- No me la voy a comer.- Refunfuñe.

- O te la comes, o hago que te la comas.- Rió divertido ante su propia broma malintencionada. Puse los ojos en blanco lo que le hizo reír un poco más.

- Eres idiota.

- Lo que quieras, pero come por favor. Tienes mala cara.

- Pero me encuentro bien, de verdad.

- Te creeré si comes.

- De acuerdo.- Cogí la manzana y con desgana mordí un trozo. Cory me miró y imitó mi gesto.- ¿Mejor?

- Mucho mejor. Ahora en cuanto te tomes el zumo te vas a casa y duermes.

- Sí papá. ¿Algo más?

- Si. Que estas preciosa sin maquillaje.

Cogió su zumo y dio un buen trago, dejándolo casi medio vacío. Su última frase todavía retumbaba en mi mente, y rezaba porque no se notará en mi rostro, evitando que mis mejillas se pusieran coloradas. Mordí otro trozo de la manzana sin mirarle directamente a los ojos, y bebí del zumo, evitando hablar. Fue el quién empezó otra conversación con unas de sus típicas bromas que me hizo reír y casi tirar todo el zumo.

Estuvimos allí hasta que solo faltaba medía hora para que Cory tuviera que volver a grabar. Me levante yo primero, y lo acompañe hasta el vestidor para que se cambiara de ropa. Cuando pensé que se iba a meter me despedí de él, pero me miró haciendo un mohín infantil abriendo sus brazos en mi dirección. Ladeé la cabeza y con una sonrisa me acerque a él, que me recibió en sus grandes brazos, pasándolos por mi espalda. Dio un ligero beso, tras mi oreja, que hizo recorrer un escalofrío por todo mi cuerpo y se despidió de mí.

Cuando se metió dentro, pase mi mano por donde él había depositado su beso, y trague saliva, cuando otro escalofrío recorrió mi cuerpo. Negué con la cabeza y salí de allí. Antes de ir al coche, pase a despedirme de Dianna, la cual se sorprendió de que siguiera por allí.

-O.

No me había dado cuenta de que se había hecho casi de noche cuando Dianna entro por la puerta de casa, y me pillo limpiándome los ojos de lágrimas. Soltó todo lo que traía y vino corriendo a sentarse a mi lado en el sofá.

- Lea, cariño, ¿qué ocurre? ¿Por qué lloras?.- Cogió un pañuelo del bolsillo de su chaqueta y me lo ofreció.

- Nada, que acabo de ver una película y…

- No me mientas, Lea. La tele está apagada, y el mando no está por aquí cerca. ¿Quieres contarme que ha pasado?

- ¿Mis ojos están rojos? Me pican.- Susurré como si fuera una niña pequeña.

- Si Lea, están muy rojos.- Dianna se acerco a mí, abrazándome.- No te rasques.

- Di…- comencé a hablar, casi tumbada en el regazo de Dianna.

- ¿Si, Lea?.- Dianna se dedicaba a acariciar mi cabeza, como si fuera una niña pequeña.

- ¿Alguna vez has sentido algo, sabiendo que está mal sentirlo, pero no sabes como pararlo?

- Puede ser, Lea… ¿quieres ser más explícita?

- Es como… -me incorporé para poder mirarla.- Tú tienes un... aspirador.

- Un aspirador.- Repitió Dianna, sonriendo.

- Si, un aspirador. Y te gusta mucho. Estás realmente feliz con él, pero de repente, aparece uno más grande y que… te aspira mejor que el otro. O no, porque no has aspirado con ambos a la vez, y no sabes cual aspira mejor. No sé si me explico.

- Creo que para una persona normal no, pero que yo si te entiendo.- Dianna se levanto en dirección a la cocina.

- ¿Dónde vas?.- Me acurruque sobre mí misma, pero Dianna me hizo un gesto que me hizo levantarme del sofá y seguirla.

- Vete poniendo las palomitas mientras yo me pongo el pijama. El helado está en su sitio, y las chucherías en el cajón de arriba, ya lo sabes. Hoy vamos a tener la charla de chicas que llevamos necesitando.- Sonreí tímidamente, y afirme con la cabeza.

Tras unos minutos, el salón estaba preparado para la noche de chicas que necesitábamos. Había incluso sacado un colchón para poder dormir allí aquella noche, cosa que Dianna aplaudió en cuanto lo vió. Ambas nos sentamos en el sofá, con una cucharilla y comenzamos a devorar el helado.

- Bien, empiezo yo. No sé si debería comentarlo, porque me pidió discreción, pero… hace un par de noches… Chord y yo…

- ¡Lo sabía!- grite aplaudiendo animadamente.

- ¿Cómo que lo sabías?

- Si, note que las miradas entre vosotros habían cambiado hace unas semanas. Había más complicidad. Si, dios, mi sexto sentido sigue intacto. ¿Y qué? ¿Cómo paso?

- Fue al salir del set… me acercaba a casa. Nunca me lo habría imaginado, a veces nos enfadamos tanto… que pensé que lo nuestro no podía ser algo más que profesional.

- ¿Y qué va a pasar ahora?

- Hemos decidido dejarlo pasar, pero… no sé, es como si cada vez que lo viera mi corazón se paralizará. Ahora que sé cómo es… íntimamente.- Dianna sonrió pícaramente y susurró.- Increíble.

- Dios mio, Di, cállate, no podré mirarle en el set.

- ¡No puedo mirarle a la cara! Ya me entiendes.- Dianna mordió su labio inferior y las dos comenzamos a reír divertidas.- Bien, y ahora cuéntame tú…

- Bueno…- respire profundamente antes de comenzar a hablar.- Lo mío es mucho más complicado. Sabes que últimamente con Theo las cosas van a peor, y que no esté aquí hace que sea mucho más difícil arreglarlo. ¿Te acuerdas la noche aquella que bebí en el set?.- Dianna afirmó con la cabeza.- Bien, creo que ese día me di cuenta de que me acababa de meter en la boca del lobo.

- ¿Qué quiere decir eso? Lea, ve al grano.

- Siento algo por Cory. Algo más que una amistad.- Dianna no movió ni un musculo de su cara, lo que me hizo mirarla fijamente.- Di, reacciona.

- Yo también lo sabía. Lea, por dios, no hay más que ver la cara que tienes. Y que tiene. En el set no hacéis más que buscaros, os necesitáis el uno al otro, y no sé que hacéis que no estáis juntos.

- Estoy con Theo.

- Theo no hace más que darte problemas, Lea, abre los ojos.

- No quiero que esto siga adelante.- Se me llenaron los ojos de lagrimas.- Quiero detenerlo.

- Esta noche vamos a solucionar las cosas.- Los ojos de Dianna se llenaron de lagrimas también.- Los problemas se van a ir esta noche.

- Somos idiotas.- Las lágrimas invadían mi rostro y rápido vi como también invadían los de Dianna. Me incorporé y la abrace.- Dianna, gracias. Eres mi mejor amiga, y realmente necesitaba esto. Desahogarme.

- Yo también, Lea.- Se separó levemente de mi para mirarme.- Tendríamos que hacer esto más a menudo.

- Ven.- Me incorporé y la cogí de la mano arrastrándola a la mesa de la cocina.- Tengo una idea.

Saque un papel y dos bolígrafos. Le ofrecí uno a Dianna, que me miraba totalmente extrañada, quitándose las lagrimas de los ojos para vez con claridad lo que hacía. Al entender el mensaje, se incorporó sobre la hoja y escribió las primeras frases. Cuando las leí, en mi mente brotaron otras más. Tras escribirlas alce la vista y las leí en alto.

- 'But it's gone tonight
Nothing in the way
Go forward, forward
Nothing not to say
It's our world, our world
Trouble's gone tonight
Right under the bridge like water, water
Promising to love you harder, harder, harder…'