Habían pasado como dos semanas desde el incidente con Cory, y no podía parar de pensar en ello. En esas dos semanas, había hablado con Theo dos días, y fueron dos de las conversaciones más distantes de toda nuestra relación.

En cambio con Cory todo iba a mejor. Los primeros días nos costó volver a conectar pero la química que teníamos a la hora de ensayar, hizo que ese malestar del principio desapareciera rápidamente. Aun así, evitaba pasar tanto tiempo con él; tanto por sus sentimientos como por los míos.

Llamaron a la puerta de la roulette del set de rodaje, haciendo que mis pensamientos se desvanecieran rápidamente. Sin esperar contestación, Dianna abrió la puerta. Era algo tan normal en ella que hacía tiempo que había dejado de regañarla. Además, después de todo lo que había pasado era mi mejor apoyo en todo esto.

- Hola. Traigo donuts.- dijo moviendo una bolsa marroón.

- No tengo hambre, Di, pero gracias.

- Ya, nunca tienes hambre. Pero tienes que comer. Mientras me maquillaban he oído a las modistas decir que tenían que volver a coser un vestido tuyo porque te quedaba ancho.

- Tengo el estomago cerrado, ya lo sabes.

- Sé lo que estas pasando, de verdad.- Cogió mi mano y la apretó suavemente.- pero no puedes hacerle esto a tu cuerpo, Lea. Te he traído tus favoritos, Harry casi me asesina cuando he salido corriendo hasta aquí.- Rió, haciéndome sonreír.

- De acuerdo, comeré estos donuts porque has arriesgado tu vida por ellos.- Sonreí abriendo la bolsa cogiendo uno. No me apetecía nada, pero era verdad que tenía que comer.

- ¿Qué tal estás?

- Bien, si no lo pienso estoy muy bien.

- El problema es que te vienes aquí, a pensar, en vez de estar pasándotelo bien con todos.

- El problema es que lo que me hace pensar está ahí, y como es pequeño y no se le ve, puedo esquivarle.- dije con ironía.

- Eh, pensé que te gustaba Cory y no Kevin.- Bromeó Dianna.

- No sé cómo voy a salir de todo esto sin hacer daño a nadie.

- Lo importante es que no te hagas daño a ti, Lea, no pienses en los demás.

- Es difícil. Gracias Dianna. Por cierto.- cogí otro donuts cuando acabe con el primero.- Me alegro que te hayas jugado la vida por esto.

-O.

Me despertó el sonido del teléfono a las 12h00. Pase mi mano por mis ojos, intentando de manera inútil poder abrirlos. Con la otra mano tanteaba en la mesilla buscando el móvil. Cuando por fin lo encontré, no miré quien era quien me llamaba, ya que seguía con los ojos cerrados.

- ¿Si? ¿Quién es?.- En mi voz se notaba que aun no había conseguido despertarme.

- Buenos días.- La voz de Cory fue más efectiva que mi mano para que abriera los ojos de golpe.- Veo que te acabo de despertar.

- No, no, para nada.

- Lea, no mientas, tienes una voz de 'me acabo de despertar' que no puedes con ella.- Sonaba divertido.

- Vale, me has pillado. Estaba disfrutando de mis horas de sueño ya que Dianna se ha ido este fin de semana a ver a su familia.

- Ya me extrañaba que siguieras en la cama con Dianna cerca.

- Odio que le encante madrugar, es insufrible.

- Siento haberte despertado.

- No pasa nada, no sé ni qué hora es.

- Yo creo que no sabes ni con quien estás hablando.- Volvió a reír.

- En un principio no, te lo aseguro.

- Seguro que tienes una cara de dormida que no puedes con ella.- Sus carcajadas iban aumentando.

- Eh, mi cara desde por la mañana es perfecta.- Me queje, riendo con él.

- Nunca llegará a la perfección de la mia.- Sabía exactamente qué cara había puesto en ese momento, lo que me hizo sonreír.

- Tu cara de recién levantado es genial…- Mi impulsividad me había vuelto a pasar una mala jugada. No habíamos hablado de aquella noche desde la conversación que tuvimos por teléfono y… mi gran boca había abierto el cajón. Me aclaré la garganta para cambiar de tema.- ¿Querías algo o solo llamabas para despertarme?

- Llamaba porque este fin de semana tampoco voy a poder ir a por mi coche. ¿Te molesta en el garaje?

- Cory, ya te lo he dicho mil veces, que no te preocupes, hay sitio de sobra en el garaje y ahora que el coche de Dianna no está, mucho más.

- Vale, genial.

- ¿Qué vas a hacer este fin de semana?

- ¡CANUCKS!.- Grito emocionado.

- Pásalo bien.

- Algún día tendrías que venir a ver un partido conmigo, te lo pasarías bien.

- Algún día te prometo que voy.

- Más vale que cumplas tu promesa.

- Como todas las que hago.- sonreí, sabiendo que él lo notaría.

- Disfruta de tu fin de semana de tranquilidad.

- Oye…

- Dime.

- ¿Me llamarás en el finde?

- Claro.- Parece que mi pregunta le pillo de sorpresa, y no le culpaba.- pero si necesitas hablar puedes llamarme en cualquier momento.

- ¿En cualquier momento?

- Menos en el momento del partido.- bromeó. Hizo una pausa para coger aire.- En todo momento, lo sabes.

- Gracias.

- Hablamos vale. Un beso.

- Un beso, Cory.

Despegue el teléfono ya colgado de mi y lo tire en la cama, volviéndome a tumbar en ella. Las conversaciones con Cory me hacían sentir tan cómoda, que se me olvidaba que seguía con Theo. Mi memoria desaparece cuando estoy con Cory, y me hace olvidar todo. Podría decir que cuando mantengo una conversación con él veo mi relación con Theo en tonos grises.

Lo peor de todo esto es lo mal que me hace sentir después. Es como si un millón de agujas se clavaran en mi corazón y no quisieran salir y estuvieran ahí, recordándome lo doloras que son desde el principio. Pero no puedo quitármele de la mente.

No había hablado con nadie de esto, ni con Dianna, pero el otro día tuve un momento de lucidez de la noche con Cory. Recordé como acariciaba mis piernas y besaba mi cuello. Y de repente, paro. Paro para observarme, y balbuceó algo sobre mi cuello, que hizo que mi cuerpo se estremeciera, como nunca antes lo había hecho. Recuerdo exactamente sus palabras: 'Quedate, por favor, no te vayas' y también recuerdo mi respuesta. Y esa respuesta es la que hace que ese millón de agujas se clave más en mi interior. 'Te quiero'

Admití mis sentimientos y ni siquiera me acordaba. Ni siquiera sabía que lo estaba diciendo, pero esa respuesta, la siento tan real que me sigo preguntando porque aun no he cortado con Theo. ¿Por qué quieres romper? Me pregunta mi cabeza, pero mi corazón responde ¿Y por qué no va a hacerlo? Cada día es peor, y veo sólo cielos más oscuros en mi interior.

Lleve mis manos a la cabeza, y me incorporé rápidamente dirigiéndome a la ducha, lo que necesitaba era despejarme y dejar de pensar. Pero por muchas duchas que me diera mis pensamientos no se iban por el desagüe como la espuma del gel.

-O.

Era sábado alrededor de las 2 de la mañana, y seguía delante de la televisión, viendo una película bastante mala que estaban echando en un canal de pago. Aproveche el poco hambre que tenía y me hice unas palomitas para la película.

Sheila se había acomodado a mi lado, y estaba quedándose medio dormida mientras yo la acariciaba. Pero de repente sus diminutas orejitas se levantaron, haciendo que levantará también la cabeza. Fruncí el ceño, y unos segundos después oí la vibración de mi móvil. Sheila salió disparada del salón.

- Gata loca.- Susurré sonriendo.

Miré el teléfono y vi la imagen de Cory en la pantalla. Mire el reloj que tenía puesto en la pared y me quede sin saliva en el cuerpo. ¿Qué había podido pasar para que Cory llamará a estas horas?

- ¿Si?¿Cory? ¿Estas bien?.

- Perfectamente.- La voz de Cory se oía realmente mal.

- Cory, ¿qué te pasa?

- Han ganado Lea, whoa, son los mejores.- De pronto entendí lo que pasaba, Cory había bebido.

- ¿Estás borracho?

- Un poco.

- No se te ocurra coger el coche ahora.

- Voy en un taxi, mira, salude señor taxista.- Intentaba ponerme seria, pero no podía imaginándome la escena que estaría montando en aquel taxi.

- Cory, ¿has visto las horas que son? Podría haber estado durmiendo.

- Tendrías que haber estado durmiendo y así no me hubieras cogido el teléfono.

- ¿Llamas para que no te lo cojan?

- Te llamo para decirte que te quiero, y que dejes a Theo que no te merece, y por eso no quiero que lo cojas.- Las palabras de Cory me dejaron heladas.

- Cory, mañana hablamos…

- No, ahora quiero hablar. Lea, el día después de que te fueras, después de que nos acostáramos, intente recordar.- Mis ojos se abrieron como platos. ¿Y si recordaba lo mismo que yo?.- Y no me acorde de nada.- En ese momento volví a respirar.- Pero solo sé que tú también me quieres y que en tus días malos te alivio con mi amor.

- Me alivias siempre, Cory, eres la mejor persona que conozco.

- Mañana me voy a arrepentir de esta llamada, ¿verdad?

- Espero que no te acuerdes, y así yo podré hacer que la he olvidado.

- No quiero que lo olvides, quiero que estese conmigo.

- Ojala y todo fuera tan fácil.

- A Finn y a Rachel les está yendo bien juntos.- Rió divertido.

- Hasta que llegue Ryan y lo estropeé.

- Si quieres le pego.

- Cory, no te pongas agresivo.

- Ryan no va a separar Finchel, porque Finchel es eterno.

- Eterna es la resaca que vas a tener mañana, Cory. Sal del taxi y acuéstate.

- Ya estoy en el hotel. ¿Quieres seguir hablando conmigo, por favor? Tu voz me relaja.

- Claro.- Notaba como poco a poco, Cory iba tranquilizándose, incluso notando como se le bajaba la borrachera.

- Lea…

- Dime.

- ¿Tú crees que nos iría bien como pareja?.- Su voz sonó como la de un niño pequeño, haciendo que mi corazón se hiciera más pequeño.

- No lo sé, quizás.- Conteste con dulzura.

- Podríamos averiguarlo

- Algún día a lo mejor podamos hacerlo.- Poco a poco me relajaba en aquella conversación, soltando poco a poco mis sentimientos.

- Es algo que deseo con fuerza, de verdad.- Hizo una pausa.- ¿Qué estabas haciendo?

- Ver una película, muy mala de verdad.

- Entonces de nada.- Rió.- ¿Y qué más?

- Hoy he escrito.- Cory sabía que me gustaba escribir canciones y siempre que podía le enseñaba algún trozo de lo que escribía para que me ayudara.

- Cántamela.

- No está ni empezada. Solo es un párrafo.

- Me vale.

- 'Like thousand needles in my heart
Whenever time sets us apart
And now my world is crashing down
Now that I can't have you around…'

- Tienes una voz maravillosa. Y la letra es bonita. ¿Va para alguien en especial?

- Quita la sonrisa picarona que acabas de poner. No, no va para nadie.

- Sigues insistiendo en mentirme cuando te conozco tan bien.

- Cállate.- Sonreí.

- Me gustaría que me callarás tú.

- No me creo que hayas dicho eso.- Ambos reímos.

- Gracias por hablar conmigo, lo necesitaba.

- No tienes porque darme las gracias. Me gusta hablar contigo.

- Podría tirarme toda la noche hablando contigo.

- ¿Tienes algo mejor que hacer?

- Deberías dormir.

- Hasta el lunes no viene Dianna, tengo todo el domingo por delante.- No quería colgar, sabía que no iba a dormir aquella noche, y prefería hacerlo hablando con él, que pensando.

- Lea, te quiero.

- Yo a ti también, Cory…

Y tras esa pequeña confesión de ambos, seguimos hablando durante gran parte de la noche. Sabía perfectamente que mañana no se acordaría de esta conversación, pero esta vez yo sí. Y era realmente importante saber lo que Cory me quería, para poder llegar a enterder lo que yo le quería a él.