"Antes de nada, quería dedicar este capítulo a Ines, nuestra Pepi, que es increíble. Fue su cumpleaños y este es un pequeño regalo para ella. Espero que te guste. Love you, Pepinillo"
-O.
Me dirigía a casa. El día de hoy había sido agotador, pero merecía la pena. Glee era una de las cosas más importantes de mi vida y gracias a él había conocido a personas realmente importantes para mí y por muy cansada que llegar a casa, siempre lo hacía con una sonrisa.
Dianna trabajaría hasta tarde, así que lo que me quedaba de tarde me lo dedicaría a mí misma. Pare en un supermercado para comprar un par de cosas, y al salir un par de chicas me reconocieron y me pararon. Era una experiencia muy nueva para mi todavía, pero me hacía muy muy feliz. El teléfono vibro en mi bolsillo.
- ¿Me disculpáis?.- Saque el teléfono y hasta las chicas pudieron observar el nombre de Cory en la pantalla. Oí como se acercaban entre ellas y reían mientras yo me alejaba un poco para poder hablar con él.- Hola Cory.
- Es la primera vez que sabes quién soy, va a ser verdad que tienes mi número guardado.- rió.
- Idiota.- negué con la cabeza aguantando la sonrisa, pues las chicas seguían esperando para que me hiciera una foto con ellas.- ¿Quieres algo? Estoy atendiendo a unas chicas y si no es importante te llamo luego.
- No, bueno, si es importante. No tengo coche porque alguien lo sigue teniendo en su garaje y me gustaría recuperarlo porque odio los taxis. ¿Podrías venir a buscarme al set y así recojo el coche?
- Claro, termino esto y voy.
- Gracias Lea, me salvas la vida.
- De nada, ahora nos vemos.
- Y colgué, guardando mi teléfono en el bolsillo de mi vaquero. Me acerque a las chicas, que parecían haber empezado a especular cosas, con una sonrisa y me hice un par de fotos más con ellas. Me disculpe por tener que irme y no atenderlas mejor.
- No te preocupes. Recuerdos a Cory.- Dijo una de ellas y todas rieron, haciéndome reír a mi también.
- Se los daré. Hasta luego.
- Me monté en el coche y me dirigí al set. Cuando llegue allí, y fui a sacar el móvil para llamar a Cory la puerta del copiloto se abrió y su media sonrisa apareció por ella.
- Eres lenta hasta en coche.
- Hola Cory, yo también me alegro de verte.- Puse los ojos en blanco y rió.- ¿Llevas mucho esperando?
- Cuando te he llamado acababa de salir.
- Perdona, estaba atendiendo a unas chicas que me reconocieron cuando salí del super. Me dieron recuerdos para ti.- Reí recordando la escena.
- Si las vuelves a ver se los devuelves.- Rió sentándose en el asiento y abrochándose el cinturón.- Vamonos.
Arranque el coche, y la radio se encendió sola. Cory subió el volumen, y comenzó a ojear su móvil mientras yo conducía en silencio. A mitad del camino en la radio comenzó a sonar 'Can't fight this feeling' uno de los solos que había hecho Cory, y uno de mis favoritos.
- 'I can't fight this feeling any longer
and yet im still afraid to let it flow
What started out as friendship has grown stronger
I only wish I had the strength to let it show…'
Cory levantó la cabeza de su móvil y me miro sonriendo al oírme cantar. Comenzó a cantar conmigo y nuestras voces conectaron como si hubiéramos ensayado esta canción cientos de veces.
Llegamos a mi casa, y aparque en el garaje. Cuando abrimos la puerta del coche, la luz del garaje se iluminó y vio su coche. Cómicamente salió corriendo a él y lo abrazo. Cerré mi coche, y me cruce de brazos.
- Tengo las llaves arriba, cuando quieras dejar de abrazarlo podemos subir.
- ¿Tienes envidia?.- Dijo viniendo a mi lado.- Puedo abrazarte a ti también.
- Oh dios no.- Dije soltando una carcajada.
- Ven aquí.
Comencé a correr huyendo de él, subiendo a casa, pero sus zancadas eran más grandes que las mías y rápidamente me atrapo, abrazándome por la espalda. Seguí riendo caminando mientras tenía a Cory enganchado a mi espalda. Unos segundos después me soltó para caminar a mi lado mientras subíamos a mi casa.
Abrí la puerta de casa, y las llaves del coche de Cory estaban en la entrada. Las cogí y se las ofrecí, antes de que se me olvidaran. Cory las cogió y se quedo en la puerta sin pasar. Desde dentro, me giré y cruce los brazos.
- ¿Piensas quedarte ahí?
- No pensaba pasar.
- ¿Te vas ya?
- ¿No quieres?.- vi en su rostro su media sonrisa.
- No sé, quizás te apetecía estar aquí un rato.
- Podríamos ir a dar una vuelta. No conozco esta zona y parece muy bonita.
- Claro, además, hay una cafetería por aquí cerca y podríamos tomar algo luego, si quieres.
- Vamos.- Y sin pensarlo dos veces cogió mi mano, tirando de mi.
Caminamos por la calle conversando tranquilamente y a su lado el barrio parecía tan pequeño. Nunca hubiera imaginado estar caminando por la calle con Cory a mi lado, riendo y sin preocupaciones.
Esta zona era muy buena, ya que casi nunca había paparazzis y podías pasear sin miedo a ser atacado con miles de preguntas. Lo máximo que podías encontrarte era a algún fan de la serie que te paraba para hacerse una foto contigo y alagarte. Y esta vez no iba a ser menos, y cuando vieron que Cory estaba a mi lado, los fans se volvieron locos.
- Rachel, me gusta mucho que estés con Finn.- Me dijo una niña que no tendría más que 6 años.- Mi hermana se puso a llorar cuando cortasteis. Y no me gusta que llore.
- Pues.- Cory se agacho poniéndose a su altura.- Dile a tu hermana que no llore más, porque Rachel y yo vamos a estar juntos mucho tiempo.- Cory me miro sonriendo y yo le correspondí con otra sonrisa.- Y ahora, ¿me das un beso?.- Le dijo a la niña. Esta afirmo con la cabeza y se lo dio.
- Jenna, dales las gracias y vámonos.- Le dijo su madre.
- Gracias. Adiós Finn. Adiós Rachel.
- Adiós Jenna.- Contestamos los dos a coro.
-O.
Ya habíamos salido de la cafetería, y se había hecho bastante tarde. Andamos otra vez de vuelta hablando, conversaciones mucho más serias de las que solía tener con Cory, hasta que de repente se paró en seco delante la iglesia de la esquina.
- ¿Ocurre algo Cory?
- Que vamos a llegar a tu casa, y no quiero tener que irme. Me lo he pasado genial hoy contigo.
- Ha sido un día alucinante.- Me abrace a mi misma mirando al suelo.
- Ven aquí.- Agarro mi mano y me llevo tras aquella iglesia, donde podríamos tener más intimidad.
- Cory.- Me arme de valor, y le mire a los ojos.- no puedo olvidar aquella mañana cuando me dijiste que me querías, no puedo olvidar lo que vi en tu cara cuando me lo dijiste. Igual que no puedo olvidarte a ti y… y… -mis ojos se llenaron de lágrimas.- y ni siquiera me importa todo lo que está pasando y no pienso en nadie más que en ti.
- No quiero que estés mal, Lea.- Estiro su brazo y lo acomodo en cara.
- Supongo que adivinas que no estoy tan bien…
- Sabes que no voy a encontrar la paz hasta que vuelvas conmigo.
Antes de que pudiera volver a hablar, puso su otra mano en mi rostro, apartando las lagrimas que habían caído por él. Acerco su rostro al mío, como tantas veces lo habíamos hecho, delante de las cámaras, pero esta vez no eramos Rachel y Finn, éramos Cory y Lea. Apoyo su frente en la mía y me miro a los ojos. Y no pude más que sonreír, y él me correspondió con su media sonrisa. Moje mis labios con mi lengua, y vi como Cory se acercaba a mis labios tímidamente. Con temor. Y entonces fui yo la cogí su cara con mis manos y me lance a su boca, juntándola con la mía, besándole como hacía tiempo que deseaba hacerlo.
Cuando terminamos de besarnos, Cory sonrió mirándome y volvió a besarme, una y otra y otra vez, como si no pudiera creerse que esto estaba pasando. Y yo le correspondía.
- No sé que puede estar significando esto, Lea, pero te quiero. Te quiero, joder. Y esto es algo realmente importante para mi.
- Yo también te quiero Cory.
- Ahora lo sé.
Y volvió a besarme.
-O.
Me acosté en la cama con una sonrisa en el rostro. Sheila se acaba de subir a la cama y la acomode en mi pecho, abrazándola. No podía parar de sonreír.
- 'I can't stop the bells
Ringing since you've been gone
I thought I was moving on
But I think of nothing else
I can't break the spell
I still hear you every place
Can't forget what I saw in your face
I know every inch so well…'
Apunte aquellas palabras en un cuaderno, evitando olvidarlas. Las releí una y otra vez antes de dejar el cuaderno encima de la mesilla y apagar la luz. Solo tenía una cosa clara: esta vez no me rendiré.
