Sacamos la última caja que quedaba en la casa. Un señor algo rechoncho me la quito de las manos, cosa que realmente le agradecí. Pase la mano por mi frente, apartando el sudor que había en esta.

Vi como aquel señor metía esa última caja en el camión, junto al resto de la mudanza. Me giré y vi a Dianna, y sin poder remediarlo hice un puchero. Mi mejor amiga se iba.

- ¿En serio tienes que irte?

- Lea, nos veremos a menudo, te lo prometo.- Dianna vino hacía mi, extendiendo los brazos.

- Pero no va a ser lo mismo. ¿Qué haré ahora sin ti en casa?.- Recibí a Dianna con un gran abrazo.

- Boston no esta tan lejos, nos podremos ver, te lo prometo.

- Te voy a echar mucho de menos.

-O.

Habían pasado varios meses desde que corte con Theo, y desde que empecé a ser un poco más feliz en mí día a día. No lo habíamos anunciado, pero cada vez estaba más claro que Cory y yo no éramos simples compañeros de trabajo. Soy tan feliz que me es difícil recordar lo que hemos dejado atrás. Las relaciones anteriores la veía tan lejanas, que no me acordaba lo que era mi vida sin Cory.

Estaba sentada en una de las sillas que había esparcidas por todo el set de rodaje. Tenía que grabar un par de escenas, pero Harry y Jenna se habían retrasado en su rodaje, lo que hacía que todo el equipo se retrasará. Me entretenía escribiendo en mi cuadernos pequeños apuntes para una nueva canción. Una canción que hablará de la lluvia. Algo que empapará a la gente que la oyera tal y como me empape yo antes de entrar en la casa de Cory.

De pronto note unos grandes brazos sobre los míos, acariciándolos con suavidad. Alcé la cabeza para poder mirar a mi gran hombre, con una sonrisa en el rostro.

- Hola preciosa.- Cory se agacho, susurrando sus palabras en mi oído, para darme un suave beso en la mejilla.- ¿Qué haces?

- Escribo.- Moví mi libreta, enfatizando mis palabras.

- ¿Me dejas verlo?

- No está terminado.

- Quizás pueda ayudarte.- Se puso en cuclillas al lado de mi silla.- ¿Me dejas?.- Afirme con la cabeza cediéndole la libreta y el bolígrafo. Lo leyó con atención, y cuando termino, me miró con una sonrisa. Volvió la vista al papel y hizo un par de anotaciones al lado, para después darme otra vez la libreta.

- Cause anyone is on fight for us
We would die for us
Up in flames
Cue the rain
In my heart little scars everywhere that you are
Up in flames
Cue the rain

- Suena bien.

- Los arreglos que has hecho han quedado bien. Me gusta.- Cerré la libreta, y me quede mirándolo.- Gracias.- Cogí su cara entre mis manos y le di un suave beso, en la comisura de los labios.

- Señorita Michele.- Susurró alzando una ceja.

- Monteith

- No juegue con fuego que al final se quema.

- Entraré en la lluvia.- Sonreí repitiendo las palabras de la canción que acabábamos de crear.

- Lea.- Interrumpió Ryan.- Tu turno.

- Claro, voy.

Me levante de la silla, a la vez que Cory se volvía a poner de pie. Me quite el albornoz y antes de que pudiera dejarlo en la silla, Cory lo cogió al vuelo. Ladeé la cabeza mirándole extrañada.

- Te lo llevo a tu roulette.- Dijo cogiendo también mi libreta.

- Gracias.- Me acerque a él, poniéndome de puntillas para poder hablarle al oído.- Espero que cuando salga estés dentro.

Y le bese el cuello, notando como su piel se erizaba. Cory sonrió negando con la cabeza, y antes de irse me acarició la espalda con delicadeza. Me quede observando cómo es marchaba, sin creerme aun que ese maravilloso hombre fuera mío.

-O.

El silencio reinaba en el coche. Estaba demasiado cansada para mantener una conversación, así que me dedicaba a intentar mantenerme despierta en el asiento del copiloto, abrazada a mis propias rodillas. De vez en cuando, se oía el canturreo de Cory, mientras golpeaba el volante al ritmo de la música que solamente él oía.

Mire por la ventanilla. Estábamos ya casi llegando a mi barrio. ¿Cuántas veces he conducido por este camino? ¿Cuántas veces lo he hecho sola? Y ahora estoy aquí, en el asiento del copiloto de un gran coche.

Cory sabía perfectamente el funcionamiento de mi casa, así que no tuve ni que desperezarme cuando aparco en el garaje. Vi como salió de este, y dio la vuelta para abrirme la puerta, y pegar su rostro al mío, sonriendo.

- ¿Te tengo que llevar como si fueras una niña pequeña?.- Negué con la cabeza.- Yo creo que sí.- Saco su media sonrisa, esa que hacía que enloqueciera, y me estire levemente para poder llegar a sus labios, que los bese con prisa, con ansia, con urgencia. Y él me correspondió.

- No sabes lo difícil que se me hace no poder estar besándote constantemente.- Dije entre beso y beso.

Cory cogió mi cara entre sus manos, apartándome el pelo y se quedo mirándome fijamente.

- ¿Ocurre algo?.- Negó con la cabeza sin dejar de mirarme.- ¿Entonces?

- Eres preciosa. Y te quiero.

- Eres lo mejor que tengo, ¿lo sabes?.- Sonrió, estirándose y ofreciéndome la mano.

- Vamos dentro.

Cogí su mano, y salí del coche agarrándome a su brazo. Desde su altura, le note sonreír y acto seguido sentí sus labios en mi cabeza, besándola con dulzura. Nunca en mi vida me había sentido tan querida por alguien.

-O.

- Dios Lea, esto esta buenísimo.- Dijo relamiéndose cuando ya se había terminado su plato.- ¿Dónde has aprendido a hacer esto?

- Es una receta de mi abuela, la cual te sigue mandando recuerdos cada vez que hablo con ella.- Reí divertida.

- Vamos a tener que ir a hacer una visita a tu abuela para que le devuelta todos esos recuerdos.

- Oh, por favor.- No pude aguantar una carcajada.- Ella quiere a Finn, no a ti.

- Finn no es nada comparado conmigo.- Dijo hinchando el pecho.

- Claro que no bobo.- Y antes de que pudiera decir nada me abalance sobre él, tumbándole en el sofá, oyéndole reír. Quizás, su risa fuera uno de los sonidos más bonitos que esta casa había podido soportar.

No deje que se moviera y me lance sobre sus labios. Desde que pude besarle con libertad, me tiraba todo el tiempo posible besándole, buscando cada excusa. Y a él parecía no importarle. Cory bajo sus brazos por mis caderas, hasta llegar a mi trasero, que cogió y acomodo sobre sí. Una mano la mantuvo ahí, y la otra fue bajando hasta mis piernas, las que acariciaba fervientemente.

- Te quiero Lea, lo sabes, ¿verdad?.- Dijo cuando me separé de su boca.

- Yo te quiero más.- Soltó una leve carcajada.

- Si tú lo dices.- Sonreí.

- Podría discutir eso.

- ¿Y no vas a hacerlo?

- Prefiero aprovecharte.

- Pues aprovéchame, porque no voy a tardar en irme.- Me gire para mirar el reloj del salón. Era muy tarde.

- No, por favor.- Me queje infantilmente.

- No me digas eso, sabes que me quedaría aquí eternamente. Contigo encima, con tu mano en la mía, con tu cuerpo pegado al mío, con… Sheila pululando por aquí.- Dijo mirando a Sheila que se había acomodado entre los pes de Cory.

- Creo que le gustas.- Reí divertida.- A Theo siempre le bufaba.

- Gata lista.

Cory se estiró para acariciar a la gata, y fue entonces cuando volvimos a recuperar nuestra posición inicial: uno al lado del otro en el sofá. Me levante de este recogiendo los platos, llevándolos a la cocina.

- ¿Te ayudo?

- No, no hace falta. Quédate aquí.

Desaparecí por la cocina, y recogí rápidamente toda la casa. Cuando salí de esa sala, vi como Cory seguía jugando con Sheila. Me apoye en el marco de la puerta, y me quede durante un rato así, y fue cuando me encontré a mi misma mirándole.

Cory alzó la vista y me vio, y con un gesto me hizo salir de mi ensoñamiento, haciéndome volver a su lado, donde me esperaba con muchos mimos.

- ¿Sabes?.- Dije de repente.- Me encanta estar así contigo, pero me gustaría, no sé, no tener que escondernos.

- ¿Qué quieres decir?.- Cory ladeó la cabeza, intentando comprender lo que decía.

- Ya sabes, cuando estamos en el set, llegamos y nos vamos, y cada uno persigue lo suyo. Me gustaría poder llegar contigo, estar juntos sin miedo a lo que digan… Ya sabes… hacerlo publ..

Cory no me dejo acabar aquella frase, se lanzó sobre mí, besándome. Le mire a los ojos, y aun estando los suyos cerrado pude ver su emoción. Cuando terminó de besarme, se apartó de mi, mirándome fijamente, con una amplia sonrisa en el rostro.

- Me haces el hombre más feliz del mundo.

- Podría decir lo mismo.

-O.

Salí del baño con el pijama ya puesto. Cory miraba por la ventana, y no se dio cuenta de que yo ya estaba en el salón, justo detrás. Acaricie su brazo, y fue cuando, aun sin apartar la vista de la ventana, me cogió, y me colocó justo frente a él, abrazándome por la espalda.

En la calle llovía. Igual o más fuerte que el día que fui a su casa, y eso me hizo sonreír. Miré hacia arriba para poder ver su rostro, y le vi sonreír, tal y como yo hacía, seguramente con los mismos pensamientos.

- Cory.- susurré. Cory me respondió con un leve sonido.- Quizás…- Me giró dejándome frente a él.

- Dime.

- Quédate esta noche. Quédate esta y todas, por favor.