Hola familia. Siento mucho todo el retraso al escribir este fic. Tengo que admitir que es uno de los que más me cuesta escribir, ya que intento que las frases de las canciones encajen con el texto, y entre que he estado de exámenes, la dificultad añadida y que las musas estaban juguetonas y preferían centrarse en otros fics, este le he tenido un poco abandonado.

Por eso quiero agradeceros cada visita, cada seguidor, cada fav y cada comentario. Incluso, quiero agradecer a una chica que me hablo por twitter preguntándome que si retomaría la historia. Gracias por todo. Espero que disfrutéis.


El sonido del reloj me despertó de un agradable sueño. Alargué la mano a la mesilla, y sin mirar, di un ligero golpe al aparato para que dejara de sonar. Aun con los ojos cerrados, me giré en la cama, esperando encontrarme con el cuerpo del gran hombre que solía dormir a mi lado, pero para mi sorpresa, no estaba.

Abrí los ojos de golpe, para descubrir que estaba en mitad de la cama, sola. Me incorporé, frunciendo el ceño, extrañada, y miré el reloj para asegurarme de la hora que era; efectivamente, eran las 6 de la mañana, la hora que acordamos ambos para levantarnos.

De repente, Cory paso a la habitación, con Sheila en los brazos, y al verme despierta, sonrió. Soltó a la gata, que entre sus manos se hacía diminuta, y esta corrió hacia mí, dispuesta a darme los cariños mañaneros.

- Buenos días, dormilona.- Se rió en el marco de la puerta.- Ya era hora.

- Cory, son las 6 de la mañana. Acordamos esa hora. ¿Cómo lo has hecho para salir de la cama sin que lo notará?.- Cory soltó una carcajada mientras se acercaba, para tumbarse a mi lado.

- Eres la chica con el sueño más profundo del mundo, ¿no te lo han dicho nunca?.- Cogió mi cara con una mano, y se acercó a mí, depositando un suave beso en mis labios.

No me pude acomodar sobre él, porque antes de que lo hiciera, se levanto de la cama, dándome un ligero toque en la nariz.

- Los mimos para luego.- Hice un puchero, y sonrió ampliamente.- tenemos que ir a ver a tu familia.

Tras sus palabras, afirme con la cabeza, y me deshice de las sabanas que me tapaban. Tenía razón, hoy era un día muy importante para andar quedándome en la cama; los mimos vendrían luego.

Una hora más tarde, salí por al salón, donde Cory estaba sentado en el sofá, viendo un capítulo de alguna de las series que estaba en la televisión. Carraspeé, un par de veces, llamando su atención, y cuando se giró, su cara cambio, dejando ver algo como… admiración.

Llevaba un vestido blanco corto, que dejaba ver mis piernas, acompañadas de unas sandalias marrones, que combinaban con el bolso que llevaba colgado al hombro. Me puse las gafas de sol en la cabeza, y me acerque a él, ofreciéndole mi mano.

- ¿Vamos?.- Cory cogió mi mano, y cuando se levanto, dejo un beso en mis labios, algo más intenso de lo que esperábamos.

- Vamos.- Afirmó comenzando a andar.

Salimos a la calle, y aunque nuestro reflejo fue el de soltarnos, por si alguna cámara decidía atacar un día de intimidad, ambos nos negamos, apretando nuestras manos. Cory abrió la puerta del copiloto de su coche y antes de entrar, le dedique una de mis mejores sonrisas.

-O.

En dos horas llegamos al chalet donde íbamos a celebrar la comida familiar. Todos los allí presenten sabían que iba a ir acompañada, pero en ningún momento se esperaban que Cory fuera mi acompañante.

Cuando salimos del coche, y fuimos a entrar al patio de la casa, note como Cory comenzaba a hacer los mismos gestos que cuando se tenía que poner a bailar por primera vez una coreografía. Agarré su mano, apretando suavemente, y note como me correspondía.

Mi madre fue la primera en encontrarse con esa agradable sorpresa. Cory fue recibido con un gran abrazo a nuestra gran familia, con la que, conecto con gran velocidad. La verdad, no fue una cosa que me extrañara, ya que el carácter de Cory era muy sociable y abierto.

Cuando toda la comida ya estaba, salí al gran patio donde íbamos a comer todos, y me encontré a mi gran hombre, rodeado de los niños de mi familia, jugando divertido. Me acerque a ellos, y con su permiso, me lo lleve hacía la mesa.

Nos sentamos y me acurruqué junto a él. Paso una mano, acariciando mi espalda, y besando mi frente. Oímos unas risas a nuestra espalda y me encontré a dos de las hijas de mis primas, riendo tímidamente.

- Mama.- Preguntó la más pequeña.-¿La tia Lea tiene novio?

Toda la familia se echo a reír, y cuando vieron como el sonrojo invadía mi cara, las carcajadas aumentaron.

- Dejad ya a mi pequeña.- Dijo mi abuela, poniéndose a nuestra espalda.- Finn es la persona indicada.- Cory y yo nos miramos sonriendo. Por más que le explicará, le seguiría llamando Finn. Cogió mis mofletes apretándolos, y dando un tierno beso en ellos.- Y ahora todos a comer.

Comenzamos a comer, intercambiando conversaciones con distintos miembros de mi familia, hasta que hubo un segundo de silencio.

- ¿Cómo comenzó lo vuestro?.- Preguntó mi madre, haciendo que toda la mesa se girara en nuestra dirección.- Bueno, ya sabes, quitando lo de vuestros personajes.

- Eso fue lo más princi…- Comencé a hablar antes de que Cory cortará mis palabras.

- Su hija estaba loca por mi.- Dijo haciendo reír a toda mi familia.

- Eso no es así.- Me quejé, girándome, mirándole con una sonrisa.

- Si lo es.- Dijo mirando a mi madre.- Venía a mi roulette a suplicarme que estuviéramos juntos, pero nada, yo no le hacía caso hasta que ya…- Tape su boca con mi mano.

- No le escuchéis, es un mentiroso.

Estábamos peleando como niños estúpidos, de una forma divertida, mientras toda mi familia era testigo de que nuestra relación era real, que lo que había surgido entre nosotros, era superior a cualquier relación que hubiera tenido antes.

-O.

Cory me empujo contra la cama, y se lanzó sobre mí, besándome con pasión. Solo nos quedaba la ropa interior, por lo que nuestros cuerpos se propagaban el calor el uno al otro. La habitación ardía.

Los labios de Cory bajaron a mi cuello, entreteniéndose tanto tiempo allí, que seguramente al día siguiente me arrepintiera de tenerle ahí. Arquee mi espalda cuando note un pequeño mordisco, y aprovechó para pasar mi mano a la espalda, quitando el broche de mi sujetador. Al soltarse se desprendió por mis hombros y, en un movimiento lo aparte de mí, tirándolo en la habitación.

Cory acariciaba todo mi cuerpo, deteniéndose siempre en mis piernas, con las que tenía una especial obsesión. Lo que quedaba de nuestra ropa desapareció rápidamente. Teníamos necesidad el uno por el otro. Él me quería, tanto como yo le quería a él.

Nuestros cuerpos se unieron, con suavidad en un principio, y según iba pasando el tiempo, se iba convirtiendo en algo más salvaje. Los brazos de Cory comenzaron a temblar, y unos segundos después, a la par que lo hacía mi cuerpo, se derrumbó.

- Dios… Cory.- dije con la respiración entre cortada.- Eres maravilloso.

- Tú me haces serlo.- Cory se puso a mi lado, y acercó mi cuerpo al suyo, besando mi frente.

- Me tienes arriba, en el cielo, volando como una cometa, sin un suelo debajo.- Cory volvió a besarme, esta vez en la mejilla.

- Te quiero tanto.

- Eres lo mejor que tengo.

- Podría quedarme toda la noche despierto, mirándote.-afirmó.- pero no podemos hacerlo, porque mañana nos vamos a Canadá, y tienes que estar descansada.

- ¿Te ha gustado la comida con mi familia?.- Pregunte en un susurro, mientras notaba como el sueño me invadía.

- Sí, me ha encantado. Es algo tuyo tan personal, que me encanta poder ser parte de ello.- Paso su mano por mi rostro.- Vamos a dormir.

Beso mis labios, antes de abrazarme con sus grandes brazos para que me quedara dormida.

-O.

Unas cálidas y grandes manos pasaron por mi costado, haciendo que la piel se me pusiera de gallina. Gruñí levemente, negándome a abrir los ojos todavía. Oí su risa. Su maravillosa risa.

- Vamos despierta, dormilona. ¡Nos vamos a Canadá!.- Abrí los ojos, y vi como el móvil de Cory apuntaba hacía mí.

- ¿Me estas grabando?.- Le tiré una almohada, incorporándome en la cama. Cory negó con la cabeza.

- No. Voy a grabar todo tu día. ¡Te va a encantar la montaña!

- Tú quieres grabar mis caídas.

.

La sierra estaba completamente blanca. El frío calaba todos mis huesos, pero aun así no quería irme de aquel lugar. Estaba siendo un día apasionante en la nieve. Mis caídas fueron tan continuas que acabaron perdiendo su gracia. Woh. Una más. No, no la habían perdido, Cory seguía riendo a carcajadas desde la lejanía.

- ¿Quieres dejar de reírte y ayudarme?.- Le dije en un tono divertido.

- No, no. Estate quieta.- Saco el móvil y se agachó, poniéndose a mi altura.- Sonríe.- Hice caso, posando para la foto.- Estas preciosa. Estas tan preciosa que tendría que verla todo el mundo.

- Súbela a twitter.- Aseguré. Cory me miró extrañado. Me levante como pude, y me puse frente a él, cogiendo su postura.- Cariño, ¿por qué no? Llevamos un tiempo juntos. Mi familia lo sabe, la tuya también. Algún día se enterará todo el mundo y yo ya no quiero ocultarlo más. Espere tanto tiempo para coger tu mano…

- ¿Te he dicho que eres maravillosa?.- Dijo mirándome, con media sonrisa.

- No hace falta.- Tras esto, solté una carcajada empujándole, haciendo que perdiera el equilibrio, cayendo hacia atrás. Sin pensarlo dos veces, me lance encima de él, besando sus labios entre risas.

-O.

La semana había pasado volando, pero aun así yo seguía teniendo un dolor increíble por todo el cuerpo. Estaba en casa, con el pijama, tapada con la manta delante de la televisión. Cory tenía una entrevista en el programa de Ellen, y antes de salir de casa iba realmente nervioso.


¿Y si me preguntan por nosotros?.- Me preguntó antes de salir por la puerta.

Cory, relájate, ya has negado relaciones antes.

¡No quiero negarla!.- Le cogí de la chaqueta, y bese sus labios.

Haz lo que quieras, pero ¡relajate!.- Volví a besarle.- Te quiero.

Yo más.

Si tú lo dices…


Sheila jugueteaba con una pequeña ratita de peluche a mi lado, y de vez en cuando, venía a mi lado pidiéndome mimos. No sé quien echaba más de menos a Cory, si ella o yo. Sonreí, negando con la cabeza, mirándola.

Alcé la vista, y vi en la televisión como mi pequeño gran hombre comenzaba su entrevista. Estaba tan guapo. No pude prestar atención a muchas más cosas, que a él. A su sonrisa. Estaba segura que todas sus fans estarían sonriendo igual que lo hacía yo; con admiración.

- ¿Puedes imaginar si Ellen le preguntara a Cory si sabe que es Monchele? Me moriría.- Dijo Ellen. Miré el rostro de mi novio en la pantalla. Sonreía. Estaba tranquilo. Demasiado. ¿Iba a decirlo? Ahora era yo la que estaba nerviosa.- ¿Tú sabes que es Monchele?

- Claro que sé que es Monchele.

- ¿Qué es Mochele?

- Es Monteith unido con Lea Michele.

- La gente piensa que sois una pareja.- Me incorporé en el sofá, pegándome casi al televisor prestando atención.

- Lo somos.- Lo había hecho. Me quede paralizada, delante de la pantalla como una idiota, sonriendo sin parar.

- ¿Son pareja?

- Yeah.

En ese momento mi teléfono comenzó a vibrar. El primer mensaje que me llego fue de Dianna:

¿Qué acaba de pasar? No puede ser. No puede ser. ¡LO HABÉIS HECHO PUBLICO! ENORABUENA. AH.

Tras ese vinieron mil mensajes más, de un montón de contactos en los que se alegraban o me echaban la bronca por haberlo mantenido tanto tiempo en secreto. Alce la vista del móvil mirando a mi gata, con una sonrisa en la cara, y di un par de grititos, para después reírme de mi misma.

El teléfono de casa comenzó a sonar. Me levante para cogerlo y vi el número de mi madre.

- Hola mama.- Mi felicidad se notaba por donde fuera.

- Hola cariño. ¿Qué tal estas?

- Estoy genial.

- Estaba viendo la tele, y bueno, me he topado con el canal de Ellen.- Después de la comida no tuve oportunidad de hablar con mis padres sobre Cory. Este era el momento.

- ¿Qué te parece?

- Es un chico maravilloso, Lea. Me encanta para ti. Te he visto con otros hombres, te he visto con Theo y… con ninguno tenías esta mirada. Y él… oh dios mío, Lea, te mira con tanta admiración, tanto amor. Te quiere de verdad. Por favor, no lo dejes ir.

Las palabras de mi madre me inspiraron. Mientras seguía hablando cogí un papel y un bolígrafo.

Baby open your eyes
And hold on tight
Just keep running and we can stay up all night
Don't let go