Disclamer: Todo pertenece a J.K Rowling


Incertidumbre

No tenia nada de que preocuparse. Harry era un auror experimentado, quien sabía hacer bien su trabajo, que adoraba su trabajo. Que una vez terminada la batalla no pensaba en otra cosa que en atrapar a los mortifagos que no habían sido capturados. Y quizás eso mismo era lo que la llevaba a tener miedo o cualquiera que fuera esa sensación que se le había encajado en el estomago.

Porque estaba segura que Harry daba todo por su trabajo, que se entregaba al máximo a el, que le apasionaba y sin duda alguna daría todo por el, sin importarle las consecuencias. Y más aun cuando solo habían dos mortifagos prófugos de por medio, quienes de un tiempo a esta parte se habían vuelto la obsesión de Harry.

Lo había esperado con la cena lista a las siete en punto como todas las noches. Era siempre la misma rutina que ella amaba, llegaba de su entrenamiento, preparaba una rica comida para los dos y luego se sentaban a comer sin soltarse de las manos y contándose como había sido su día. Luego los dos pasaban al salón y ahí abrazados frente a la chimenea los besos y susurros no se hacían esperar, porque una de las cosas que más le gustaban era besar los labios de su esposo y nunca se cansaría de ellos.

Pero esta vez Harry no había llegado, asustada se contacto con Hermione quien estaba igual o mas preocupada por Ron. Los hermanos Carrow habían sido avistados en la frontera con…ni siquiera recordaba el nombre, solo recordaba la rabia. Porque su esposo de hace tan solo dos meses no se había dignando en avisar, no se había puesto a pensar que ella estaría con el corazón en la mano contando cada minuto que pasaba hasta su llegada. La incertidumbre la estaba matando. No tenía idea que había pasado, si Harry estaba bien, si los habían atrapado, no sabía nada, y un abismo cada vez mas grande se cernía sobre ella.

Por eso el de su andar rápido y nervioso por toda la casa, por eso el de que cada cinco minutos se asomara a la ventana para ver si Harry se aparecía en el jardín o quizás esta vez decidía utilizar la Red Flu.

Pero cuando diez minutos después Harry llego a casa apareciendo en la chimenea envuelto en las llamas verdes, con algún que otro rasguño y la capa sucia por el hollín. No puedo más que lanzarse a sus brazos.

Harry la abrazo de vuelta sonriente, levantándola unos centímetros del suelo, mientras le daba vueltas riendo feliz. Porque su esposo era un magnifico Auror, porque era claro que los había atrapado y al fin había podido vengar la muerte de Tonks, Remus, Fred y de todos los que cayeron a lo largo de la batalla.


Muchas gracias por todos su reviews!

Nos vemos en la proxima

Besos

Bee