Disclamer: Todo pertenece a J.K Rowling


Bufanda

-¿Qué te parece Harry?... ¿Harry?

Ginny pasa su mano frente a sus ojos y el automáticamente vuelve a la realidad, poniendo una sonrisa de disculpa, la cual sabe no será suficiente para calmar a la pelirroja que ahora lo mira con esos ojos marrones furiosos.

Ginny resopla y se da media vuelta. Deja el vestido que estaba observando y sale rápidamente de la tienda.

Sale detrás de ella. Ve como se pone los guantes furiosamente. Como se acomoda la bufanda y como camina con la cabeza en alto unos pasos por delante de el.

Cuando llega a su lado, la toma de la mano. Gesto que ella rechaza inmediatamente.

-Si no querías acompañarme, no entiendo para que viniste conmigo.-dice mientras camina sin mirarlo a los ojos-Hermione me hubiera acompañado y seria mucho mas útil que tu.

Y por dentro Harry estalla en risas. Porque su esposa esta enojada porque el no ponía atención a un vestido que le estaba mostrando.

-Sabes que me gusta estar contigo. Pero es que ya hemos visto miles de vestidos y tú no te decides.-se quejo, arrepintiéndose instantáneamente.

Porque esa pelirroja que tanto ama se voltea hacia el con los ojos abiertos y negando con la cabeza.

-¿Ves como estoy?-pregunta con un tono un tanto mas agudo de lo normal, mientras que lo invita a observarla con atención. Su pelo rojo cae libremente por su espalda. El abrigo negro que llega no le alcanza a cruzar, ya que una prominente barriga le impide el paso.-Estoy hecha una ballena. ¡Y no tengo nada que ponerme para el matrimonio de Luna!...nada me sirve.

Ginny se queja de lo horrible que esta. Pero no sabe que para el es la mujer más hermosa del mundo. Que cuando la observa la ve radiante y feliz.

Por eso la abraza y la besa suavemente acariciando su espalda y hundiendo la nariz en el pelo pelirrojo extasiándose de ese aroma que lo enloquece.

-No seas tonta…Eres lo mas hermoso que he visto.

Entonces ella se ríe sin ataduras besándolo rápidamente en los labios, para después ella buscar su mano y retenerla entre las suyas.

Y siguen caminando juntos, riendo y disfrutando solamente con la compañía del otro.