Procreación

—Anda, arriba dormilón…

Kiba se revolvió en las sábanas consciente pero adormilado y solo respondió con un gruñido. No obstante, unos quince minutos más tarde volvieron a golpear la puerta con más insistencia.

—¡Kiba! —la voz de su madre se había endurecido levemente, pero no porque estuviera molesta, sino porque había perdido el adormecimiento matutino y podía hablar con naturalidad.

—¡Hoy no tengo entrenamiento! —masculló sin abrir los ojos dándose la vuelta para abrazar la almohada, enterrando el rostro en ella.

Akamaru, sin embargo, ya se había levantado de su cojín junto a la ventana y sacudía su peludo cuerpo como para devolverle la movilidad a su pelaje que había permanecido tanto tiempo estático, luego salió de la habitación para orinar como era su costumbre matutina desde que era un cachorro, Tsume ya había abierto la puerta así que no tuvo problemas. Kiba volvió a rodar enredándose más en las sábanas, pero de repente soltó un quejido, con todo su peso Kuromaru había saltado a la cama sobre él prensando con las fauces las sábanas para jalarlas.

—¡Que ya te levantes! —gruñó el animal jalando con más fuerza ante la resistencia a Kiba.

—Pero no tengo entrenamiento…— siguió gimiendo sin siquiera abrir los ojos.

—Fue Tsume la que le pidió a Kurenai que te diera el día porque hoy es la fiesta de Hana —siguió diciendo sin soltar el agarre.

Kiba dejó de poner resistencia y lanzó una patada para librarse del enorme lobo negro que saltó hacia atrás aún con las sábanas en el hocico y se sentó. Kiba finalmente abrió los ojos gruñendo, suponiendo que el animal iba a quedarse en calidad de gendarme para que hiciera la cama, se vistiera, recogiera la ropa sucia y bajara a tiempo.

—¿A ti no te molesta? —preguntó sacándose el pijama pensando que lo mejor sería bañarse para no desatar la furia de su hermana por el rechazo a su decisión marital.

—No. Tsume no ha dicho nada en contra, así que yo tampoco tengo objeción.

Kiba gruñó y salió hacia el baño.

—¿Y si mi mamá decide que puede casarse con un criminal, tampoco vas a decir nada?

Azotó la puerta del baño y Kuromaru cerró su único ojo sano soltando la sábana, manteniendo la postura erguida por diez minutos, que fue lo que le tomó a Kiba salir del baño, limpio y afeitado.

—Si casarse con un criminal hiciera feliz a Hana, Tsume lo aceptaría, y yo también.

—Pero sería un criminal.

—Genma no es un criminal.

—Pero sí un inútil.

—¿En qué te basas para decirlo? ¿Su expediente?

—Hay mínimo veinte ninjas mucho mejores que él, con un mejor rendimiento y con menos fijación en su cabello, de esos veinte, seis le han pedido a Hana salir, y tres fueron novios suyos.

—Los mismos tres que salieron huyendo con la cola entre las patas en menos de dos meses, y de los otros seis, sabes que Hana ni siquiera les dio una oportunidad porque sabía que lo único que buscaban era anexarse a un clan ninja.

—¿Y qué no de eso se trata? ¿De mejorar la descendencia?

Kuromaru bufó.

—Un crío no me va a hablar a mí de descendencia. Vístete, no quiero que llegues tarde.

—Puedo llegar yo solo, no necesito que te quedes aquí, puedes decirle eso a mamá.

—Tsume no me ordenó nada, yo estoy aquí porque quiero y no me voy si no es contigo, y si no estás vestido en cinco minutos te llevo a rastras así solo estés en calzoncillos.

—¡Ja! ¡Pues Akamaru…!

Akamaru gimió desde el pasillo asomando la cabeza muy agachada. Aunque Kuromaru no tenía el ojo derecho, el izquierdo fue suficiente para mirar de soslayo lanzando una amenaza sin palabras y Akamaru desapareció de su vista con las orejas bajas.

—¡Traidor! ¡Cobarde! —exclamó Kiba.

.

Tsume fue la primera en llegar al punto donde habían conseguido que un equipo enemigo cayera en la trampa. Apenas olió la sangre corrió a toda prisa seguida de sus compañeros, pero ellos se quedaron ligeramente detrás, no por falta de energía, sino por simple y llana precaución, palabra que ella parecía no conocer. A ninguno de los dos le gustaba llegar tan intempestivamente como a su joven compañera cuyas fuerzas inagotables le daban para hacer eso y más, aun manteniéndose fresca al momento de pelear.

Tsume retrocedió con un gruñido, uno de los ninjas no había quedado bien prensado entre los hilos de la trampa y había lanzado un ataque de lo que calificó enseguida como lodo corrosivo.

—¡Hizashi, los hilos! —gritó para advertir del posible escape, pero su compañero en lugar de correr a un lado, saltó al frente suyo evitando que se lanzara sobre ellos, decidida para desgarrarles los tendones con sus propias uñas, que era lo que había hecho con otros ninjas que habían capturado unos dos meses antes tras su regreso del "descanso" que se les daba a las brigadas.

Inmediatamente los puntos de bloqueo fueron tocados y los seis ninjas cayeron al piso completamente inmóviles.

—Seis…

Los dos giraron el rostro para ver al tercer miembro de su equipo que cubría esa zona.

—Estoy seguro de que había reconocido ocho presencias. ¿Hizashi-san?

El ninja bajó la mirada sin pronunciar palabra, pero con las venas alrededor de sus ojos completamente marcadas.

—¡Tsume-san! —exclamó de repente al tiempo en que un hombre saltaba sobre ella. Tsume reaccionó esperando el impacto con cuchillo en mano, pero el ninja fue interceptado por una mordida directo a su cuello propinada por un perro rojizo de buen tamaño con las orejas hacia atrás, evidenciando su estado agresivo. Cuando le tuvo en el suelo sacudió la cabeza para romperle el cuello, pero su presa fue capaz de liberarse antes arrojándole con una patada contra un árbol próximo.

—¡Akako! —exclamó Tsume esperando el ataque del ninja.

Hizashi y el otro se lanzaron al frente para intervenirlo por ella, este repelió la nube de insectos que tenían por objeto capturarle y esquivó también las palmadas de Hizashi.

Saltó muy alto, formó sellos, y los de Konoha se retiraron del área donde cayeron unas esferas color crudo de utilidad desconocida, estas, al tocar tierra empezaron a explotar evidenciando que eran bombas de arcilla.

—¡Está volando a sus compañeros! —exclamó Hizashi aunque era obvio, pues eran capturados para interrogatorio y un muerto no hablaba.

Para detenerlo ya era muy tarde, Tsume había quedado cerca de una explosión, pero únicamente cayó sentada sobre su trasero, con la cabeza desfigurada de uno de los ninjas enemigos sobre su regazo.

La polvareda de la explosión cesó, ella mantuvo los ojos muy abiertos fijos en los ojos saltones que tenía sobre sus piernas, con las pupilas detrás; ocultas en las cuencas dejando expuesto solo lo blanco con el derrame de sangre tiñéndolo en parte. La lengua también se había salido y la sangre descendía lentamente por su pantalón dejando una sensación pegajosa y cálida. La piel de la mejilla derecha se había deshecho completamente, podía ver los molares, la sangre…

Vomitó.

Se desmayó solo unos instantes después.

Empezó a abrir los ojos despacio, la luz rojiza de una lámpara de aceite la ubicó en el campamento, la ausencia de cielo confirmaba que habían montado una carpa o parecido para que no fueran detectados por la luz.

—¿Tsume-san?

La voz de Hizashi se escuchaba demasiado inestable, como temblorosa y lejana, pero a medida que insistía en llamarla cobró solidez.

—¿Por qué la lámpara está encendida? —preguntó primero, pues nunca debían encender fogatas ante lo fácil que era rastrearlos así, y en casos de suma urgencia, tenían una lámpara de aceite. Pero solo emergencias de vida o muerte.

—¿Cómo te sientes?

—Malditas nauseas…

—¿Las has tenido toda la semana?

Tsume movió la cabeza al lado contrario de donde estaba Hizashi, hacia su otro compañero con su eterna campera blanca, él también parecía atento a sus movimientos, mentirles no tenía caso.

—Todo el maldito mes, odio los deshidratados que tenemos para comer, insisto en que deberíamos cazar algo de vez en cuando, Akako puede hacerlo, y nadie sospechará porque…

—Tsume-san — volvió a hablar Hizashi —, enviamos un mensaje a Konoha, deberá llegar por la mañana un relevo para ti.

—¡¿Acaso los bichos te comieron el cerebro, Shibi?! ¡Solo es esa asquerosa comida…!

—Tsume-san, ¿cómo es que no sabes que estás embarazada? ¿No notaste que en dos meses no sangraste?

Tsume se quedó helada.

La verdad, no se le había ocurrido, no era como si estuviera pendiente de eso cuando estaban en medio de una guerra… En realidad, nunca estaba pendiente, solo sabía que le tocaba porque antes le daba un cólico digno de clasificar como tortura, entonces ya sabía que al día siguiente empezaría, pero era un desastre para llevar un control decente con fechas como haría cualquier mujer que se preciara de serlo. Abrió la boca, decir que era imposible sonaba demasiado estúpido, sabía cómo se hacían los bebés, y el fin de semana que pasó en Konoha practicó la actividad con bastante… entusiasmo.

—¡Akako! —chilló, la perra color rojizo estaba echada a sus pies y apenas levantó la cabeza gimiendo y desviando la cabeza.

—¡Tú si te diste cuenta! No importa, solo falta un mes para acabar el trimestre de la brigada.

—¡No! —exclamaron Hizashi y Shibi al mismo tiempo sin alterar mucho sus expresiones, pero si levantando la voz muchísimo más de lo que hacían comúnmente.

—Has sido completamente irresponsable, los Kikaichū estaban inquietos, nunca les agradaste del todo así que no le di importancia, pero nunca debiste arriesgarte tanto, podrías haber perdido al bebé.

—Eres ninja de la hoja, tú deber es proteger a todos los habitantes de la misma, especialmente a tu familia, además, eres heredera al liderazgo del clan, y simplemente porque eres mujer tienes que cuidar de tus hijos…— continuó Hizashi una vez que Shibi hubo terminado

—¡No hay necesidad de andarse con estupideces de soy mujer! ¡Ya sé! ¡Ya sé! ¡Metí la pata! — bufó ella recogiendo las piernas para sentarse cruzando los brazos, arrugando la nariz, las cejas y con la boca en una mueca de lado, molesta, pero sin argumentos para defenderse ni siquiera un poco.

—Mañana mismo regreso a Konoha. Y a ver que le digo a mi padre.

—Y al padre del niño, también. Seguro no sabe, por eso te dejó venir tan tranquilamente.

—Si, a ese también. Aunque no creo que le tenga que dar la versión completa, no creo que deba explicarle cómo pasó.

.

El clan se encontraba reunido en un campo que usualmente era de prácticas, pero para los fines que a Hana convenían, se convirtió en un "jardín de eventos sociales" con una bonita carpa blanca bajo la cual se encontraban las mesas de servicio para los bocadillos. Había invitado a todos los miembros como era lo que pudiera esperarse de la primera hija de la matriarca del clan. Y todos estuvieron presentes, salvo uno o dos que estaban de misión y presentaron sus pertinentes disculpas mediante sus esposas.

Hana realmente sabía que Genma estaba aterrado, y tras la experiencia de la cena hacía una semana, muy seguramente Raidō no iría. Pero contra todos sus pronósticos, los dos ninjas llegaron a tiempo y con un humor mucho más relajado. Una semana para comprender la idea de que su madre no los mataría había sido suficiente.

El anuncio se hizo al medio día, y las felicitaciones no se hicieron esperar. Los Inuzuka no eran un clan particularmente ceremonioso así que muchos no dudaron en dar muestras de afecto al novio, que podría haberse sentido más bien atacado con tanto apretujón, palmada y sobre todo el "afectivo" detalle de revolverle el cabello como si él constituyera la nueva mascota de la familia. Y aunque no estaban para hacer largas filas con rituales complicados y casi místicos, había algo que no podía dejarse pasar por alto ya que Genma no era Inuzuka de nacimiento, y era que, todo Inuzuka siempre tenía que tener un compañero canino. Sin excepciones.

Desde el momento en que Genma decidió casarse con esa chica tan reservada como increíblemente agradable, supo que no había forma en la que ella renunciase a su apellido: era heredera del clan, hija primogénita de Tsume Inuzuka, y al morir la matriarca, Hana tomaría la responsabilidad de dirigir a "la manada". Y no lo haría como "Hana Shiranui", inconcebible, el clan pequeño era absorbido por el grande sin importar nada, él cedería su apellido, así funcionaban las cosas, lo sabía, lo aceptaba y le encantaba: Genma Inuzuka.

Los ancianos del clan habían acordado que no podían darle un cachorro, ese lazo debía formarse con ninjas más jóvenes, se realizó incluso una junta para resolver la situación, se valoraron opciones y terminaron por entregarle un enorme ejemplar color gris pardo, de ojos igualmente grises y nariz manchada.

—Jaiiromaru ya no es un cachorro, pero es aún bastante joven, es de la misma madre que los Haimaru Sankyodai — le explicó el viejo que condujo al animal. Genma tragó grueso, en cuatro patas el animal le llegaba a la cintura, parado, con toda seguridad lo pasaba por mínimo dos cabezas. Y él que nunca en su vida había tenido siquiera un pez a su cuidado.

—No temas, él conoce su deber y tienes su lealtad, pero es tu obligación conseguir su amistad y su respeto.

Genma asintió pasando la mano por la cabeza de su nuevo compañero que fue lo único que se le ocurrió para hacer ya que no le podía dar la mano.

Tsume permaneció con los brazos cruzados cerca de ahí, no pensaba desentenderse del asunto, pero no había sido capaz de emitir una sola sonrisa en toda la mañana. Tampoco Kiba, pero él se había escabullido con unos primos hacia un destino incierto.

—Tsume-chan.

La mujer giró la cabeza para ver a una anciana que se le había acercado.

—Recuerdo cuando traje a Hana-chan a este mundo, y a ti antes que a ella, es joven, pero sería la dicha más grande de mi vida si también pudiera traer a sus hijos.

En los labios de Tsume se formó un tic que controló obligándose a sonreír ampliamente.

—Yo no puedo decirle cuándo tenerlos, cuando llegan, llegan.

La vieja rio.

—Hija mía, que el dolor no te robe estos días, porque los recordarás toda tu vida y más vale que sean felices. ¿No?

Tsume desvió la mirada.

—Es fácil decirlo.

—Hayashi-kun también estaría feliz ¿No crees?

—No lo sé…


Comentarios y aclaraciones:

Realmente creo que los Inuzuka tienen un orden sencillo para el clan, y la única ceremonia importante tendría que ver con el crecimiento de "la manada", el nuevo miembro, volverlo parte de ellos, cosas así.

Respecto a "el clan grande absorbe al pequeño", creo que tendría que ser así, o el clan empezaría a fragmentarse y "perderse", es eso, o casarse entre primos.

¡Gracias por leer!