No habían vuelto a cruzarse desde entonces, Gilgamesh llegaba muy tarde alegando que tenía pendientes en la universidad. Lógico su madre no se lo creía sin embargo fingía que lo hacía, era consciente de que su hijo necesitaba salir de vez en cuando.

Arturia era la encargada de limpiar las habitaciones, el estudio y los baños, además de hacer las compras cada tercer día.


Era viernes y eso significaba una cosa, día libre hasta el sábado en la madrugada, había estado en un club nocturno bebiendo y compartiendo caricias con alguna joven, su mente traicionera seguía recordando a la chica que todos los días le dejaba el desayuno en su habitación, ella quien mantenía su pieza limpia y ordenada.

Ella merodeaba por toda la casa, era imposible no verla y es que cada que podía apreciaba todo de ella, su linda sonrisa, su voz tarareando alguna melodía, sus largas piernas…

-¿Cómo me llamaste?- la chica con la que estaba jugueteando se había puesto muy seria

-¿de qué hablas?

-¡me acabas de llamar Arturia!

Irritado por su actitud no hizo más que levantarse e irse, ninguno de sus acompañantes lo vio marcharse. Caminaba sobre la cera pensando en lo que le estaba ocurriendo, cada que estaba con una mujer le era imposible no delirar por su sirvienta, quería saber que sabor tendrían sus labios, si su piel era suave, si ella pensaba en él como él en ella, hizo la parada a un taxi.

Los sábados se quedaba tirado en la cama hasta más del medio día

-querida Arturia, dile a la señora Yui que prepare otro almuerzo, al parecer mi hijo no bajara así que súbelo a su habitación.

-si señora

En la cocina…

-aun ve al joven como si fuera un niño- Yui había puesto dos platos en la bandeja de plata

-entiéndala es su único hijo-

-nunca entenderé el amor de madre, bien súbelo antes de que el joven despierte y se ponga histérico

Arturia solo sonreía, acto seguido fue directo a la habitación. Como de costumbre entro sin hacer ruido, camino hacia las ventanas y abrió las cortinas.

-cierra esas infernales cortinas

-lo siento mucho- era la primera vez que le dirigía la palabra desde lo ocurrido

Se levantó y comenzó a inspeccionar su almuerzo - linda Arturia puedes traerme pan, tengo bastante hambre y con esto dudo quedar satisfecho-

- e-enseguida

No había tardado tanto y aún seguía sonrojada por aquel apelativo

-Saber… ¿puedo decirte así?

-claro

-¿aun estudias?

-no, tuve que dejarlo… pero quiero seguir por eso me puesto a trabajar

-¿Qué edad tienes?

-19 años

-vaya eres muy joven… dile a mi madre que no saldré en todo el día…


Desde aquello las miradas de Gilgamesh eran más insistentes y profundas, la manera en como la trataba era dulce y respetuosa, ella se sentía en las nubes cada que él estaba presente.

La madre había notado un cambio considerable en su hijo, había dejado de salir por las noches; comenzaba a ser menos arrogante y más responsable, eso era una buena señal. Pero lo que no sabía era que aquel cambio lo había propiciado su hermosa mucama.

Habían mantenido pláticas muy amenas entre ellos, él se deleitaba con su presencia. Arturia se derretía por él. En más de una ocasión se había proporcionado placer así misma, imaginando que su joven amo era quien lo hacía.

Todo empezó un día en el que ella colgaba algunas prendas de vestir en el closet de Gilgamesh, el olor de él estaba en toda la habitación.

La señora Yui había ido por vegetales y demás así que se encontraba sola, se recostó en la cama, era suave y grande, sin pudor alguno aspiro el aroma y comenzó a acariciar su entre pierna

-¿qué estás haciendo?

Ruborizada se levantó rápidamente - yo…- estaba en shock

-te hice una pregunta

-me sentía algo mareada…- esa excusa ni ella se la creía,

-Saber… mi querida Saber, no sabes mentir, dime ¿qué es lo que pretendías?

-nada, en v-verdad- su respiración era agitada y su cara se tiño de un rojo furioso, él había visto lo que había estado haciendo

- mi madre partió desde muy temprano, así que por dos semanas estaremos solo nosotros tres… ¿en dónde está Yui?

-acaba de ir por las compras…-no podía ni mirarlo a los ojos, sus manos se aferraban fuertemente a su delantal

-entonces tenemos tiempo para aclarar algunas cosas -

Estaba tan concentrada mirando al suelo, que no se percató de la cercanía hasta que sintió unas fuertes manos tomar sus caderas.

-no tienes idea de cuan doloroso es tenerte tan cerca y no poder tocarte-

Los ojos de Saber se abrieron de pura sorpresa, al sentir los tibios y suaves labios de él sobre su cuello, aquello no debía estar pasando pero desde hacía tiempo lo anhelaba, la forma en como la besaba no hacía más que hacerle ansiar una unión más íntima, la humedad entre sus muslos le indicaban lo excitada que se encontraba.

-a-amo-

-no sabes cuantas veces soñé con este momento…

Ambos se encontraban tumbados en su cama, Arturia simplemente se había vuelto como un manso cordero, siempre había sido muy reservada y firme en todo, pero con él sus barreras de hielo se derretían. Los valores éticos en ese momento se habían esfumado.

Por otra parte Gilgamesh hasta en los momentos de pasión se comportaba arrogante y poco suave, naturalmente sus parejas pasajeras lo terminaban aburriendo y fastidiando, pero Saber era un caso muy diferente.

Gracias al vestido podía sentir su suave sexo sobre sus jeans. Gilgamesh estaba ardiendo, su mente confusa, solo podía representar todo lo que quería hacerle a su bella mucama, quería estar con ella de todas las formas posibles, como nunca antes había querido estar con ninguna otra mujer


Hola de nuevo! creo que he estado algo inspirada, tanto que no he tardado en actualizar :3

Agradesco a:

Toaneo07 Ver2.0

Fortaleza saiyajin

por haberme leído, ustedes me alentaron a seguir con esto :D y por supuesto agradezco tambien a los tímidos que no me escriben pero que lo leen :)