Disclamer: Todo pertenece a J.K Rowling


Eco

Harry a veces odiaba su trabajo como Auror. Odiaba tener que trabajar hasta tarde como esa misma noche. Odiaba no poder estar con Ginny y sus pequeños hijos.

Por eso tenia una chimenea ahí mismo. Aunque ya todos sabían que era el medio de transporte que mas odiaba (aunque nadie le quitaba el primer lugar al Autobús Noctámbulo) era necesario.

Ginny estaba apunto de dar a Luz a su tercer hijo, mas bien hija. Sonrío pensando en una pequeña pelirroja corriendo por todos lados junto a James y Albus.

Por eso se asusto por un momento cuando la chimenea se vio rodeada de las familiares llamas verdes.

Cuando el pequeño de James de tan solo 5 años apareció en su oficina cubierto de cenizas, el corazón salto asustado pensando que era lo tan grave que había sucedido para que su hijo ocupara la chimenea.

Cuando escucho como detrás de el, una vocecita tosía por el humo que se había formado se preocupo aun mas. Albus solo tenía 3 años, no era seguro que viajara por esos medios.

-¿Qué sucede James?

Tomo a sus dos hijos y los puso de pie cuidadosamente. Espero impaciente a que los niños dejaran de toser y pudieran contarle que diablos había pasado.

Recordaba exactamente el día en que les había explicado como y funcionaba la chimenea, como también recordaba muy bien las condiciones que había impuesto.

-Solo en caso de emergencia, Si tu mama tiene algún dolor, o si la bebe ya va a nacer, si hay un incendio y su madre no encuentra la varita…

Ginny resoplo desde la cocina.

-¿Y si James se burla de mi mas de lo común?

-Yo nunca me burlo de ti.

Ginny resoplo una vez más.

-Para eso Ginny estará aquí. James, solo puedes ocupar la Red Flu en un verdadero caso de emergencia… ¿entendido?

Observo a sus dos hijos que lo miraban atentamente sentados en el gran sofá. Los chicos asintieron solemnemente con la cabeza. Y Harry sonrío satisfecho.

-Realmente esto no es necesario.

Ginny junto a la barriga de 8 meses salio de la cocina con una sonrisa en los labios. Harry la miro con el entrecejo fruncido.

-Tú casi no puedes ni moverte…créeme esta es una muy buena idea.

Por eso ahora solo podía pensar en que Ginny estaba apunto de dar a luz, o que su casa se estaba incendiando y la pelirroja no encontraba su varita.

-¡James!-Lo apuro, el niño todavía se estaba sacudiendo las cenizas de la ropa-¿Qué pasa cariño?

-Mamá…

-Si, mamá

Albus tenía la mala costumbre de repetir todo lo que su hermano mayor decía.

-¿Qué pasa con Ginny?

Harry estaba apunto de saltar por la chimenea

-Ella no quiere.

-Ella nunca quiere-Albus una vez más hacia el eco de su hermano. La voz de tristeza y su profunda decepción daban pena.

-¿Qué no quiere?

-Ella nunca nos quiere dar dulces de Honeydukes.

-¡Nunca!

Albus empezó a sollozar mientras se agarraba de su pantalón. Su corazón empezó a latir normalmente otra vez.

-Chicos, ya es muy tarde para dulces. ¿Cuántos se han comido hoy?

-5

-10

Albus también era el más honesto. Siempre decía la verdad. James le pego un codazo que Harry pudo distinguir completamente.

-Volvamos a casa. Mama debe estar preocupada por ustedes.

Harry decidió que ya había trabajo mucho por ese día. Tomo su capa y junto a sus dos hijos se metió en la Chimenea.

-¡James! ¡Albus!

Ginny con los ojos dilatados de miedo abrazo (a pesar de la gran barriga) a los dos pequeños que inmediatamente comenzaron a llorar.

Harry pensó que era por la culpa de haberse ido así, o quizás podía ser porque los niños siempre lloran por todo.

-Te dije que esta no era una buena idea.

Ginny lo miro directamente con los ojos marrones cargados de rabia.

Quizás después de todo, no había sido su más brillante idea.


Pienso que James y Albus (Más James) Fueron unso verdaderos revoltosos cuando niños.

Gracias por los Reviews. Saludos!