Primera parte - Aventuras tempranas de un tal Harry J. Potter.

Recopiladas a partir de experiencias personales, documentos y mucho esfuerzo por parte del autor.

Admitiré desde un principio que mi escritura no es más que un fantasma humilde en comparación con la del hombre cuya vida estoy narrando; mis talentos, aunque me han dado fortuna y fama por derecho propio, jamás han pasado por el lado artístico. Sabrán entonces disculparme en mi calidad de humilde biógrafo, pues busco nada más que relatarles de la manera más fiel la trágica historia que vivió el desaparecido Harry Potter.

Me guardaré por el momento mis motivos, pues creo que se harán aparentes a medida que avance la historia; me bastará decir por ahora que esta ardua labor la he encarado felizmente a raíz de motivos personales. He conocido íntimamente a Harry Potter, muchas son las memorias (felices y no tanto) que guardo de él, y sé lo suficiente como para estar seguro que hubiese sido su deseo el ver este pequeño pedazo de verdad salir a la luz, de poder ser recordado como él era en realidad.

No me detendré más en este breve prólogo improvisado, y comenzaré mi historia alejándome de la figura adolescente de Harry Potter. Como habrán podido leer por sí mismos, Harry tuvo la ocasión de conocer a Tom Riddle en su cuarto año en Hogwarts, a lo largo del cual mantuvo contacto con él a través del diario. Aunque la noción ya no es tan desconocida como en otras épocas, el concepto de horrocrux sigue siendo popularmente ignorado; y no es solo por desinterés a nivel masivo, si no por las mismas restricciones que nuestro Lord nos ha impuesto sutilmente para evitar que el secreto de su inmortalidad salga a la luz.

Admito que mis conocimientos acerca del tema apenas cubren lo básico, y es sólo gracias a los escritos dejados por Harry más un poco de investigación por mi cuenta que hoy en día sé algo de ellos. Un horrocrux es, en apariencia, un objeto en el cual reside una porción del alma de una persona. Los métodos por los cuales un mago puede dividir su alma son diversos, pero me limitaré a decir que todos ellos son terribles de igual manera. Basta decir que el acto que permitió la creación del diario (el que sospecho fue el primer horrocrux de mi lord) fue la muerte de la familia Riddle, únicos familiares vivientes del entonces Tom Marvolo Riddle.

Aunque igual de ignorante del tema en su momento, sospecho que Harry estaba consciente parcialmente de la verdadera naturaleza del libro al final de su cuarto año. Un libro para conquistar a la muerte; el esconder un alma entre las páginas de un diario con el sólo propósito de esquivar nuestro destino final.

Si fue el destino que aquél tenebroso objeto cayera en sus manos, o el producto de alguna conspiración malintencionada, solo los espíritus lo sabrán; el hecho permanece que, a los catorce años, Harry se vio obligado a jugar un juego muy peligroso. Deseo que me perdonen si acaso los impaciento, pero me tomaré mi tiempo para brindarles la perspectiva más amplia que pueda acerca de los sucesos que siguieron a los descritos en el diario de Harry.


I - del verano de mil novecientos noventa y nueve.

Se podría decir que, ya despidiéndose de los treinta, Sirius Black había hecho todo en su alcance para sorprender a aquellos que le rodeaban. A los diecisiete años, recién salido de Hogwarts, había comenzado a trabajar en el Ministerio como un simple interno en el Departamento de Deportes y Juegos Mágicos, a pesar de habersele ofrecido mejores puestos en oficinas de mayor peso político. Sirius jamás había sido alguien que le gustara lo convencional, e hizo de su vida un reflejo de aquella convicción.

Primerizo y heredero de la Noble Casa de los Black, Sirius jamás se sintió a gusto con los roles que su familia le instaba a tomar. Su madre murió luego del nacimiento de su único hermano, Regulus, y a falta del cariño materno (por más que rumores decían que en vida, la señora Black había carecido de cualquier instinto maternal) se vio obligado a soportar la dura mano de su padre por su cuenta. Recuerdo que en algún momento, entre whisky y whisky, me confesó que "Regulus siempre fue mucho más inocente que yo, y por eso pensó que dejarse moldear por mi padre era la mejor forma de ganarse su cariño... yo jamás pude aguantar sus estupideces, y por eso estoy hoy caminando sobre mis propias piernas. Regulus se dejó hundir junto con mi padre."

Siempre tuve la impresión que la relación que tuvo Sirius con su familia más cercana fue mucho más amarga que la mayoría de los herederos de casas de sangre pura. Es un hecho, y uno muy conocido, que las presiones sobre aquellos que deben mantener el nombre de la familia a menudo terminan volviéndoles cínicos y amargos. Es difícil vivir en un ambiente así, especialmente cuando el jefe de la familia comenzaba a protagonizar escándalos sociales; aquellos mismos que había advertido a su hijo estaban prohibidos. Fue muy discutido en su época que el padre de Sirius, hombre fuerte y de carácter terrible que era, gustaba de contratar prostitutas jóvenes e hijas de los más horrendos linajes, a las cuales agasajaba con ridículos y costosos regalos, que luego utilizaba para golpearlas salvajemente.

Sirius jamás habló mucho de su padre, ni siquiera cuando este estaba en su lecho de muerte, pero tengo la sensación de que el viejo les dio más de una paliza a él y a su hermano en su frenesí violento. No es extraño, luego de tomar en cuenta todas estas cosas, que la animosidad que sentía de pequeño fuese creciendo hasta convertirse en un odio poco disimulado. Y déjenme decirles, señores, que hay poco que pueda resultar más peligroso que un heredero de esta sangre tan oscura con sed de venganza.

Supongo que al principio, Sirius se dedicó a rebelarse en las maneras más sutiles que podía; ¿cómo se podría explicar que haya sido sorteado en Gryffindor, si no fue por decisión propia? Pasó amargos años en Hogwarts, entre el desprecio de los otros herederos y la constante presión que su padre ejercía sobre él; sé que su único compañero en aquellos tiempos fue Peter Pettigrew, mago de pocas luces y destrezas.
No fue hasta su tercer año que ganaría la amistad que lo haría famoso en el campus de Hogwarts. Admito que lo que he conseguido averiguar del joven James Potter es poco y pobre en detalles; pero aquellos que lo conocieron me han dicho que, siendo fiel a la tradición de su familia como una de las pocas en el mundo mágico que practicaban solamente las artes de la luz, había llegado a Hogwarts con una desconfianza poderosa de todo aquello que pudiese considerarse como de "artes oscuras". Lo cual también incluía a miembros de reconocidas familias que practicaban aquél tipo de magia por tradición ancestral. No requiere mucho ingenio suponer entonces que la primera impresión de James acerca de Sirius fue menos que favorable.

Según me han dicho, numerosas fueron las bromas que, en espíritu de repudio a su naturaleza, James le jugó a Sirius en aquellos años tempranos en el colegio. Siendo compañeros de habitación en la torre de Gryffindor hizo poco para salvar las diferencias.

Pero fue en su tercer año que, y esto viniendo de boca del mismo Sirius, "logré que a James le entrara en la cabeza que yo no era como el resto de mi familia". En aquél entonces Potter había estado investigando el proceso por el cual podría volverse un animago; en palabras de aquellos que lo acompañaron en esa etapa, "lo hizo por Remus, porque le partía el corazón ver a su amigo sufriendo solo las transformaciones durante las noches de luna llena".

Aquél que tenga el placer de conocer el proceso mediante el cual el mago se transforma en un animal a voluntad sabrá de los riesgos que se corren al comenzar las primeras transmutaciones. James, solo y joven, cometió la imprudencia de intentar el proceso de transfiguración sin que nadie le acompañara, y fue solo gracias a Sirius que pudo volver a su forma humana, luego de quedarse atrapado en una transformación incompleta.

Si Sirius no hubiese acudido en su ayuda, y esto James lo sabía, no hubiese pasado mucho antes de que su magia comenzara a desesperarse para hacerlo volver a su estado original, matándole en el proceso. Aquella situación logró impresionar profundamente a ambas partes; a James, quien comenzaba a ver a su compañero de una nueva manera, y a Sirius, quien le agradó enormemente la naturaleza tan poco egoísta del deseo de James por volverse un animago.

Fue a partir de entonces que ambos se volvieron grandes amigos, aunque es digno notar que por aquella época Sirius prefirió esconder aquellas partes de sí mismo que sabía que James no tardaría en repudiar. Doce años más tarde, James le nombró padrino de su hijo.

Quizá para todos ustedes les sea difícil reconciliar las historias de guerra del afamado Sirius Black con la de un padrino dedicado, amigo del paladín de la justicia James Potter. Pero de jóvenes ambos habían sido inocentes, quizás uno más que el otro, y en esas extrañas circunstancias que a veces nos provee la vida ambos habían cruzado sus caminos. Sospecho que, en gran parte, la razón por la que alguien de personalidad tan fuerte como Sirius jugara de segundo en ocasiones a James fue que este representaba exactamente todo lo contrario que su padre pretendía que fuese. Me gustaría remitirme a lo que escribí anteriormente, y es que Sirius se había rebelado de las maneras más sutiles, si se quiere, contra su padre. Sutil quizá no en lo delicado, sino en lo simple y original de la acción. Aunque estoy seguro que aquella noción rondaba en lo más profundo de su subconsciente, la amistad con Potter había nacido más por una necesidad de separarse de todo lo que era su padre que por un interés genuino en el chico. Y es que, si las historias que he escuchado de sus días de colegial son para creerse, James Potter tenía poco de interesante y mucho de niño mimado.

Fue esta persistente actitud de creer que la moral es aquella que enseñan los libros lo que terminó distanciando a ambos, aunque también debo decir que causas un tanto más mundanas como trabajo y la vida de casado influyeron enormemente en esto. Luego del casamiento de Lily y James en el ochenta y cuatro, un año antes del nacimiento de Harry y en el cual Sirius también fue nombrado padrino de la boda, James comenzó a trabajar en el Ministerio de Magia como Auror y Sirius entró en el Departamento de Misterios. Los trabajos, tan demandantes como eran, les dejaban pocas ocasiones para juntarse. Sumado a la partida en el ochenta de Remus Lupin, quien había abandonado Londres con la intención de enseñar en una colonia de hombres lobos en Irlanda, y las crónicas desapariciones de Peter Pettigrew, con el cual habían perdido contacto luego de terminar la escuela, el viejo grupo de amigos se separó indefinidamente.

Aún así, debo decir que la dedicación de Sirius como padrino nunca flaqueó. Siempre amó enormemente a Harry, aunque a veces James pudiera meterse en el medio. Pienso, que aún siendo un hombre cuyos instintos paternales eran casi inexistentes, consideró que su ahijado era más su hijo que cualquier otra cosa.


A finales de mil novecientos noventa y cuatro Sirius Black trabajaba en el Departamento de Misterios como cabeza de un grupo de investigadores. La organización en aquél departamento solía ser completamente distinta a la del resto del Ministerio, debido a la naturaleza de lo que allí se gestaba. La jerarquía presente en la mayoría de las oficinas de gestión pública no tenía lugar allí, y era por eso que se había adoptado un modo de trabajo de grupos; por cada proyecto investigado se formaba una sección que se desbandaría luego de la conclusión de la investigación.

Es en parte a esta naturaleza temporaria que Sirius logró formar muchas de las alianzas que más tarde le serían de gran ayuda. Un puesto en el Departamento de Misterios llevaba mucho honor a un nombre, por lo que muchos miembros de viejas familias sangre puras se habían esforzado por entrar. Sirius, aunque en su juventud había tenido una personalidad un tanto dispersa y despreocupada, al terminar Hogwarts se había dedicado a estudiar con dedicación el arte de la creación de hechizos, obteniendo su maestría a los veinticinco años. Esta determinación en su momento le separó de su grupo usual de amigos; al volverse inefable se vio obligado a cambiar muchos de sus conocidos, ya que no todos veían con buenos ojos a sus futuros compañeros de trabajo.

"Me acuerdo que en esa época Lily ya estaba embarazada, y James había estado internado por aquella fractura expuesta en los brazos, la que lo dejó sin poder jugar," me dijo alguna vez. "Los dos se la pasaban en su casa; Lily porque ya no podía moverse de lo grande que tenía el estómago, y James porque tenía los brazos prácticamente pulverizados. Aquella bludger casi lo había matado. Yo me pasaba muy a menudo, para ver si necesitaban algo o simplemente tener una charla. Y hablamos, mucho. De lo que James iba a hacer ahora que su carrera en el Quidditch profesional había acabado, y de mi futuro en el Ministerio. En esa época ya no me querían más en Deportes, y creo que mi padre tuvo mucho que ver con mi transferencia. Me pasaron al de Cooperación Mágica Internacional por unos meses, hasta que me ofrecieron ser inefable.

James no quería saber nada del tema. Me decía que me iba a meter en la boca del lobo, porque tenía la idea de que el resto de las familias de sangre pura me habían hecho la cruz luego de haber abandonado la casa de mi padre. Yo le repetía que iba a estar bien, pero él insistía en que debía seguir en el CMI. Y después, cuando acepté el trabajo, me dejó de hablar por una semana. En el fondo, creo que estaba más preocupado porque volviera a practicar las artes oscuras que porque estuviera rodeado de sangre puras, amigos de mi padre. En su mente yo era un luchador, pero de aquellos que jamás son completamente buenos ni completamente malos, y eso le molestaba."

Aunque de naturaleza ingenua, quizás James Potter merecía más crédito de lo que una persona como yo le daría; estaba en lo cierto cuando dijo que aquél trabajo hizo a Sirius caer de vuelta en la práctica de las Artes Oscuras. Un mago sabe que cualquier tipo de magia, en su estado puro, es altamente adictiva; y para alguien que jamás ha conjurado una maldición le sería difícil entender la atracción que sufren aquellos que han estudiado este tipo de magia. Incluso si se deja de practicar existe en el fondo de la mente un deseo poderoso por dejarla fluir nuevamente; y es aquél deseo lo que hace que los magos oscuros reincidamos en nuestras adicciones.

Por eso creo que era una cuestión de tiempo antes que Sirius volviese a sus viejas andanzas como Black; y si es por algo que menciono esto es porque logró llamar la atención no solo de su círculo de trabajo, sino también de su familia inmediata, más precisamente Bellatrix Lestrange.

Ya entrada en sus setenta, la bruja que en su momento fue una de las más cercanas a Lord Voldemort, se vio interesada en aquél sobrino suyo que heredaría la Casa Black, el cual hacía mucho tiempo la familia había tachado de oveja negra.

"Creo que fue para el noventa y nueve que empezó a mandarme cartas. La había visto una o dos veces cuando era chico, y mi padre me había hablado maravillas de ella, diciendo que era la única Black que valía algo, mientras que mocosos como yo y Regulus éramos, y cito, vergüenzas de la familia. Obviamente que jamás me había interesado en conocerla, sobre todo luego de escuchar las historias de su participación en las revueltas del cincuenta y uno, y de su vinculación con el Innombrable. Durante mucho tiempo quise distanciarme de mi familia, ya lo sabes. Y aunque ya para esa época había dejado muchos de mis caprichos juveniles detrás, jamás le había prestado atención a mis parientes.

Por eso, te puedes imaginar, lo mucho que me habrá sorprendido escuchar de ella. Pensaba que mi familia ya no quería tener nada que ver conmigo, y si no hubiera sido porque Regulus era un inútil, ya me hubiesen desheredado. Pero al parecer las noticias de mi estudio de las maldiciones familiares en el Departamento les llegaron más rápido de lo que pensaba, y mi vuelta a la práctica de las artes oscuras debe haberme redimido en sus ojos. Son unos fanáticos, después de todo. Completamente salvajes, a veces.

Y le respondía, porque ya para esa época había aprendido que a veces la gente que menos te agrada resulta ser la más útil. Hablábamos de temas inconsecuentes, al menos para mí, como política, o sus opiniones sobre los sangre impura. Y la vieja, serpiente astuta que era, me fue convenciendo hasta que me sacó el tema. Me empezó a hablar del Innombrable, y de su exilio. De sus planes, y de lo que había estado haciendo en su exilio.

Al parecer debe haber corrido la voz de que yo era uno de ellos, o algo igual de estúpido, porque de repente mis compañeros de trabajo hablaban más. Y ya no eran charlas estándar acerca de su familia, o de que su perro se estaba muriendo. Ahora me enteraba de lo que pasaba en el fondo, bien detrás de la trastienda; que Voldemort había puesto al Ministro alemán en su puesto, o que tomaba té todas las noches con el Zar. La política que nos habían enseñado que ya estaba muerta estaba, en realidad, esperando para regresar, y hacerlo con todas sus fuerzas.

Te parecerá gracioso, pero lo primero que pensé cuando Bellatrix me dijo que era cuestión de tiempo antes de que nuestro lord volviera a Inglaterra fue que Harry estaba en peligro. Sabía que, me gustara o no, terminaría formando parte de cualquier revuelta que Él armase. Ya no era un niño, y sabía que sí o sí me obligarían a tomar el papel de Lord de la Casa Black, y te puedo asegurar que estaban tan enfermos que lo harían con la sangre de los Potter si era necesario. Por eso me preparé, y me preparé para lo peor. Pero al final, ¡já!, al final las cosas fueron simplemente desastrosas."

Permítanle que les comparta, entonces, parte de lo que fue el comienzo de un gran desastre.