12 .m.
Después de ese momento que me pareció único decidí que era hora de hacer la comida, sino mi pobre niño iba a tener que probar la comida de Edward y en el tiempo que yo había estado con él había preferido comer pizza todos los días.
-te parece si yo cocino-preguntó Edward con un brillo especial en los ojos-
-mmm…-le dije pensando mi respuesta-esto…yo…Edward tu no sabes cocinar- me las arregle a decir, el me miró y estalló en carcajadas.
-Bella-me dijo mientras intentaba parar-es que tuve que aprender por el bien de nuestro hijo-un jadeo se me escapo al escuchar el "nuestro hijo"
-Oh!-fue todo lo que respondí debido a la sorpresa-en ese caso la cocina es toda tuya-sonrió, mientras me abrazaba de la cintura-
-Dirás nuestra-lo mire sin entender-porque ahora somos familia-agregó
Reí, el siempre siendo tan especifico yo ya sabía eso, peor no se lo iba a decir, me limite a sonreír mientras me acercaba a sus labios y los rocé, el espero a que yo profundizará el beso, cosa que no hice, a parte sus manos y corrí-Edward tengo hambre apúrate-
Escuche el sonido de las ollas, chocas estrepitosamente contra la mesa, supuse que se habría enojado, pero ya habría tiempo de pedirle perdón, por ahora me dedicaría al niño que me miraba con unos ojos brillosos y llenos de curiosidad -Sonreí-.
-¿qué quieres hacer ahora?-lo miré
-mami-dijo Ángel-¿cómo se conocieron?-me preguntó, lo miré y mis ojos se abrieron, era imposible contar le eso a un niño de 4 años, escuche las ollas chocar con la mesa -otra vez- y un Edward agitado llego a mi lado
-Amor-me dijo, yo voltee-necesito ayuda a la cocina-reconociendo que me daba una salida para evitar esa conversación con mi hijo, lo miré con ojos decepcionados
-¡típico! Por eso un hombre nunca debe estar en la cocina siempre piden ayuda-le dije mientras caminaba "enfada" a la cocina, el río y se giro a Ángel
-Tu mamá esta loca hay que dejar la sola-dijo mientras tomaba de la manito a Ángel
-mami no esta loca-dijo mi bebé-ella está bien-se soltó del agarre de Edward y corrió hacía mí-mami me quiere y me cuida por eso vino y se va a quedar conmigo-declaró.
Edward y yo lo miramos con los ojos abiertos del asombro para sus 4 años era un niño con demasiado vocabulario y sobre con mucha confianza, Edward sonrío
-Sí-me miró-ella se va quedar por nosotros-le sonreí mientras tomé a Ángel de la mano y caminamos juntos a la cocina-
Ya en esta senté a Ángel en la encimera, me puse el mandil mientras el me miraba atentamente
-mami-me dijo-sabes cocinar-sonó más a afirmación que a pregunta-¿qué vas a cocinar hoy?-preguntó de la forma más natural del mundo
-¿te gusta la lasaña?-le pregunté
-¡si!- gritó mientras aplaudía
Me reí de su entusiasmo y saque todo lo necesario, una vez echo esto comencé a preparar todo.
-pareces una experta-me dijo Edward mientras me tomaba de la cintura
-Mmm...-dije-será que siempre eh cocinado-le miré "acusadoramente"-
-eso me dolió-dijo él, mientras yo reía
Al cabo de una hora ya tenía la lasaña echa, así que mandé a mis dos hombres a hacer la mesa mientras yo preparaba un pie de manzana. Lo coloque en el horno y serví la comida. Comimos entre risas y bromas, al poco tiempo el pie ya estaba listo me levanté y fui a por él, lo saque y lo corte en 6, lo llevé a la mesa y lo repartí entre los tres.
-mami-dijo mi bebé-está rico-intento decir con la boca llena
-gracias-le sonreí
-amor-dijo Edward, mi corazón se aceleró y un poco de rubor se colocó en mis mejillas-esta delicioso-río suavemente
-gracias-musité
Después de empacharnos de pie, recogimos la mesa y comenzamos a lavar los trastes Edward y yo, ya que nuestro pequeño Ángel había ido a ver televisión-reí-era un niño muy inteligente y hermoso, me recordaba en todos los sentidos a Edward cuando era chiquito-sonaba como su madre-pero lastima que aun cuando éramos pequeños no pudimos ser amigos.
-Bella-Edward me llamó y mis pensamientos se quedaron olvidados-Te Amo-dijo, me quedé helada, lo miré buscando algo que me dijera que no me mentía, no se confundan yo lo amaba pero que el me dijera eso cuando había ocurrido todo ese tipo me hacía dudar un poco, lo observé bien y me di cuenta que no había ni una sola mentira en todo lo que me decía.
Sonreí, lo tomé del cuello y lo besé suavemente-yo también te amo-le dije mientras lo volvía a besar.
Nos separamos y sin decir nada, dejamos todo-ya habíamos acabado con los platos- y fuimos en busca de Ángel, lo encontramos dormidito en el sofá, Edward lo cargó y lo llevó al cuarto a que descansará, una vez echo esto, regresó a la sala y nos pusimos a ver una película de terror, él me tomaba de la mano o de lo contrario me hacía cosquillas, pero poco a poco caí a los brazos de Morfeo.
Al levantarme eran las ocho de la noche, me giré y me di cuenta que estaba dormida sola en el sillón, suspiré y me levanté, caminé a la cocina y ahí vi a Edward cocinando-sonreí- camine en puntitas y lo abracé por la cintura.
-Huele rico-dije un poco ronca por el sueño
-mmm…-dijo él-que puedo decir soy un gran chef-sonrió con suficiencia, le tire un golpe suavemente
-¿dónde está Ángel?-le pregunté
-sigue durmiendo-me dijo, se giró y me besó, reí contra sus labios
-Eso es trampa-le dije
-no lo es-dijo y se giro para seguir haciendo la cena
-¿qué vamos a cenar?-le pregunté
-Ají de gallina-me mordí el labio
-rico-comencé a saltar como una niña de cinco años
-si amor es rico-dijo mientras reía
-y de postre-insinué
Se puso pálido supe que no había pensado en eso. Así que camine a la refrigeradora, busqué el helado y unos pequeños platos, los puse sobre la mesa, cogí unos plátanos y también los puse en la mesa, busque el chocolate derretido y las grageas de colores y cerré la refrigeradora, trabaje un rato y sentí la mira de Edward en mi espalda, giré y le mostré los tres bananas splits que había, se lamió los labios, yo tomé dos de ellos y los coloque dentro de las refrigeradoras, y lo mismo hice con el que quedaba-
-Pobre de ti-lo miré amenazadoramente-que toque alguno de nuestros postres-el asintió y tragó pesado, sonreí y puse la mesa puesto que la comida ya estaba lista-Edward fue por un adormilado Ángel y lo sentó, comimos tranquilamente y después disfrutamos de nuestro rico postré, de ahí vimos televisión y al poco tiempo caímos en los brazos de Morfeo-otra vez-
