Delante de mí se encontraba Daniel, sus ojos verdes, su cabello rubio, nariz perfecta, rostro cuadrado, alto con un poco de músculos, vestía jeans y un polo negro.

-Bella-dijo con una sonrisa

-Da-Daniel-logré decir

-mi hermano-preguntó mientras me apartaba para pasar

-Edward-grité sintiendo el temor

Él apareció y observó a Daniel con despreció

-¿qué haces aquí?-preguntó Edward

-Ni un hola hermano-preguntó Daniel-Solo venía a visitar a tu familia, me lanzó una mirada que me hizo estremecer-

-No te creo-le dijo el susodicho

-Era de esperase-agregó con burla-pero tampoco es que seas un santo Edward-me miró-o es que no quieres que está preciosura-me tocó la mejilla, di un salto hacia atrás sin saber como había llegado tan rápido a mi lado-sepa la verdad-algo me dijo que era mejor no estar allí

Instintivamente caminé pegada a la pared, y llegué a la sala, miré a Ángel que estaba con sus orejitas tapadas, lo tomé entre mis brazos y le hice una seña para que me acompañará pero con las manos aun en sus oídos.

-Déjala-escuché la voz de Edward-Ya le has hecho mucho daño-mi cuerpo temblaba

-¿daño?-dijo con burla el susodicho-esa cualquiera se merece eso-dijo-o es que no te acuerdas de que intento matar a tu hijo-sentí la sedosidad de su voz-o no te acuerdas mientras dormías los gemidos que escuchabas de ella con otro-me quedé helada eso nunca había pasado

-¡Bella no es así!-gritó Edward

-No es mucho peor-dijo Daniel

-No inventes mentiras-le dijo-Yo sé que todo eso nunca pasó-seguí las escaleras y llegué al cuarto sin ruido que habíamos construido Edward y yo, le hice una seña a Ángel y él se quito las manos de los oídos

-Mami, ¿por qué papi está peleando con ese señor?-lo miré aún era muy pequeño para saber esto

-Por nada mi vida-le dije, sonreí-Edward te ah enseñado a tocar el piano-pregunté sonando casual

-¡Sí!-dijo

-Porque no practicas y cuando regrese me tocas una hermosa canción-le dije, el asintió y yo salí del cuarto, sabiendo que el estaría bien y no escucharía nada de lo que pasará, cerré con la llave que estaba encima del marco de la puerta, pues sabía que ahí había baño y un mini refrigerador, corrí escaleras abajo y vi a Edward agarrándose a golpes con su hermano, tuve miedo de que le pasará algo a Edward.

Daniel tomó del cuello a Edward y lo empujo, caminó hacía mí, miré a todos lados buscando algo con que defenderme y encontré un bate, lo tomé Daniel intento cogerme pero lo golpee con el bate, el siguió intentando atacarme, y en un momento el bate se calló él me tomó de la cintura y me tiró contra la escalera, me agarro de las muñecas, yo lo pateaba.

-o vamos-agregó con burla-no le mientas a Edward-yo le miré sin entender

-mentir ¿sobre qué?-le dije

-te acuerdas ese día que llegué borracho-vi encima de él y observé que Edward se levantó mirando atento la conversación

-sí-le dije-llegaste borracho y casi tiras la puerta, yo te abrí pero cometí el peor error de mi vida-le dije

-Yo diría que fue lo mejor que te pasó-dijo tocándome el rostro mientras yo pataleaba

-me gritaste, de que si era tu esposa porque no abrías la puerta-le dije recordando ese momento-yo te dije que no lo era-tu me tiraste una cachetada-y me comenzaste a besar-le dije-yo te tiré un florero y salí hacia la casa de Esme-lo miré-

-No te mientas-me dijo con voz dulzona-tu saliste al garaje y yo te seguí-recordé esa parte y me acordé porque la había bloqueado-

-Me tiraste contra el carro-recordé y busqué a Edward con la mirada pero no lo encontré-yo te suplique que me soltaras, pero no lo hacías, me levantaste la blusa-lágrimas bañaban mi rostro, pero entonces escuchaste las llantas de un carro y saliste corriendo-una sonrisa apareció en mi rostro-Edward entró y me encontró llorando-hice una mueca-pero no pude decirle lo que había pasado por que el dudaba de mí-para ese entonces mi voz había vuelto hacer un susurro.

Mi cabeza daba vueltas mientras seguía luchando con Daniel, pero las fuerzas ya no me daban y poco a poco me comencé a debilitar.

-Oh! Bella-dijo con voz melosa-si tan solo hubiera abortado, viviríamos juntos-dijo-y no tendríamos que hacer esto a la fuerza-agregó con tono mordaz mientras una de sus manos tiraba de los botones de mi blusa.

-¡No!-gritaba, mientras trataba de reunir todas mis fuerzas para correr al teléfono y llamar a la policía

-No, bellita-me dijo-No es bueno resistirse-me tiró una cachetada, se escucho un golpe y después Daniel cayó al piso.

-Mi amor, ¿estás bien?-preguntó Edward

Asentí, me separé de él y corrí al teléfono, marqué el número de la policía.

-Díganos, ¿Cuál es su emergencia?-me dijo la recepcionista

-Mmm…A ver déjeme ver-dije sarcásticamente-un loco me ah intentado violar-le grité

-lo siento es que estoy cansada-¡ESTO NO PUEDE SER ENSERIO!-su dirección por favor-agregó

Le dije todo lo que me pedía, mientras Edward revisaba a su hermano, para saber si no lo habíamos matado tratando de protegernos.

-Hermanito-dijo Daniel despertando-te presento a una amiga-y sacó un arma, palidecí de solo pensar que mi pequeño Ángel estaba arriba y que podría quedar huérfanos en tan solo unos momentos.

-Estas loco-le gritó Edward-Hay un niño, ¿eres capaz de dejarlo huérfano?- le preguntó

-Sí-afirmo Daniel-pero es por culpa de ella-agregó-siempre estuve detrás de ella-dijo-pero ella nunca me hizo caso, siempre iba detrás de ti-me miró-si yo hacia una carta para ella, ella simplemente rompía la carta y nunca me diste una maldita oportunidad-apuntó el arma hacia mi-¿por qué?-me preguntó

-porque yo nunca te amé-le dije-y si rompía las cartas, es porque nunca te quise dar esperanzas-hable con naturalidad sin inmutarme, y rogando que la policía llegara a tiempo-además siempre te vi como un hermano-le dije-sabía que estar contigo sería un error-suspiré-por eso cuando Edward planeó irse para estudiar, yo estaba decidida a irme del país-le dije-puesto que si me quedaba tú ibas a pensar que tenias esperanzas, pero él nunca se fue y no fue necesario irme-lo miré-¿por qué me esperaste si sabia que no podía haber nada entre nosotros?-

-Por que pensé que tal vez te darías cuenta de le estúpido que era mi hermano y que yo era el indicado, pero eso nunca paso-hablaba muy rápido-tu te casaste y tuvieron un hijo-el cual yo deseaba que fuera mío, pero no pude hacer nada para separa los-una sonrisa maléfica se extendió-pero si yo no te tengo nadie te tendrá-me jaló hacia el patio.

-Detenga se ahí y levante las manos-dijo un oficial apuntando a Daniel, él inmediatamente me tomó como rehén, pero cuando menos me di cuenta Daniel estaba en el piso Edward detrás de él.

-Bella-me dijo suavemente-Tranquila, soy yo-yo alcé una ceja

-Sí sé que eres tu-le dije-¿por qué me hablas así?-

-Acabo de golpear a un hombre, con tanta fuerza que podría estar muerto-me dijo-y tú sigues normal-

-Soy rara-declaré

-Ajá-entonces recordé a mi pequeño y corrí a la habitación.

Abrí la puerta y mi bebé estaba ahí echado dormido, lo tomé en brazos aunque pesaba un poco.

-Mami-dijo casi al momento-ya lo malo terminó-lloré mi hijo a pesar de que no sabía que ocurría sabía que era malo.

-si amor ya acabó-le dije, ambos bajamos y vimos que Edward estaba hablando con los policías, mientras Daniel era metido al auto.

Una enferme se me acerco y me curó las heridas, un momento después se acercó un policía me pidió que le contará los hechos, lo cual hice y al poco tiempo la policía y las ambulancia se fueron. Edward y yo nos metimos en nuestro cuarto y al poco tiempo se nos unió Ángel, y una vez juntos caímos a los brazos de Morfeo.