Buenas. Muchas gracias por sus RR y sus Follows y sus adds de favorite Story. llenan mi corazón de sentimientos cálidos xD

Sí, la bestia de sesshomaru es absoluta y hace lo que le da la gana xD

Bueno, me gusta utilizar muchos anglisismos a la hora de hablar, en mi país es común hacerlo por algún extraño motivo, creo q somos el país de latinoamerica que hace que Cervantes se revuelque en su tumba constantemente y sin parar, sin embargo trato de no usarlos a la hora de escribir porque cuando leo una historia o algo relevante me gusta que esté impecable y no me dañe la vista. So yes, será común q en mis notas de autora haya miles de cosas mal escritas pero en la narración trato de q no sea así.

Ahora, los fics que he leído de estos dos están siempre en inglés por eso esto del ritual, no sé de dónde lo sacó el fandom pero me parece SUPER MEGA ULTRA GENIAL y como vi que es algo común en la mayoría de los fics, decidí usarlo también. Hay palabras como "mate" q se traducen al español en pareja, al igual que "Mating mark" sería marca de apareamiento pero por alguna razón siento que suena mal en español y aún estoy tratando de encontrar una palabra más adecuada. mientras hago eso, será ni modo, usar pareja, o mujer...no sé. ah sí también en los fics que he leído de estos dos a Sesshomaru se le conoce como The Killing Perfection. Mi título en español para esto será La Perfección Asesina pues es la que más me gusta xD.

Repito, NO TENGO IDEA quién comenzó con esta idea del mating ritual y the killing perfection pero en los fics en inglés es común denominador y me pareció nice adaptar esas ideas a mi fic, sin embargo prefiero dejar claro que YO NO INVENTÉ ESAS IDEAS.

Capítulo 2

"Teorías"

La mujer de cabello negro leía rápidamente los viejos pergaminos de la biblioteca de su esposo. Estaba preocupada. El replicar de sus pantuflas contra el piso se escuchaba por todo el lugar.

Izayoi era una mujer paciente, caritativa y extremadamente amable. Amaba a su esposo, un taiyoukai retirado con toda su alma y a sus hijos, aunque uno de esos no fuese de ella sino de él, con toda su existencia. Escuchó los susurros enardecidos de su esposo y vio como la puerta se abría dejándole ver: su cabello amarrado en su usual coleta alta, sus hermosos ojos ámbar claro le transmitieron la preocupación que no había desaparecido desde la llamada de su hijo hacía unos quince minutos. De repente, empezó a notar las arrugas usualmente nulas de su rostro, y un desconcierto total que no veía hacía bastantes siglos.

- Izayoi, ¿encontraste algo? – su voz sonaba apremiante y eso la hizo preocupar más.

- No. Nada. –

- Sesshomaru está afectado por la marca. Parece que no era su intención marcarla, pero su bestia perdió el control y lo hizo. La sacerdotisa está inconsciente y él dice sentir un ardor en el cuello también.

- Tengo…una teoría, pero me gustaría de todas formas llamar a alguien del consejo…-

- Explícate, amor –

- Kagome es la sacerdotisa de la perla de las cuatro almas. Sesshomaru es un poderoso taiyoukai, Inu, incluso más que tú… eso ya es decir mucho…-

- ¿A qué quieres llegar? No entiendo.

- ¿Recuerdas cuando hace unos 25 años sentimos esa paz interior y esa extremada fuerza blanca? – El taiyoukai asintió frunciendo el ceño – Creo que ella es la sacerdotisa más poderosa del mundo y por eso la perla la escogió para ser su custodia. Creo que el youki de Sesshomaru y el reiki de Kagome han chocado y no fue su youki el vencedor…creo que ha sido un empate entre ambos. No es como con nosotros, que tu fuerza superaba a la mía.

- Pero si tu teoría fuese cierta, cada mujer que es marcada por un youkai sea humana o no caería desmayada o pasaría como con ellos, no crees? –

- por eso dije que es solo una teoría…Sin embargo, creo que se debe a la cantidad de fuerza que ejercieron con el otro. Aunque ella tenga un reiki muy elevado, sigue siendo humana y el sobreesfuerzo la pudo haber agotado…no sé…-

- Eso tiene sentido – el youkai sacó su teléfono móvil y marcó un número rápidamente. – necesito localizar algún miembro del consejo.

Sesshomaru se miró al espejo. Conservaba su peinado de coleta baja sobre su hombro, pero no conservaba ni su traje de oficina, ni el medallón lunar que escondía entre sus ropas y ocultaba su aspecto obvio de youkai. Recordó con un poco de nostalgia cuando los humanos y youkais habían empezado a convivir pacíficamente con el fin de conservar el planeta, peleando contra un enemigo que ni siquiera los más poderosos youkais habían podido vencer. La unión entre los humanos y youkais había sido una necesidad para el bien común del mundo y juntos habían podido derrotar el esparcimiento putrefacto de ese ser proveniente de otra dimensión.

Él había estado en esa pelea hacía ya mucho tiempo. La unión de paz con los humanos había sido próspera y había beneficiado a todos. Sin embargo él seguía despreciando muchos aspectos de ellos, por eso no concebía como su bestia había marcado a su asistente de esa manera tan imprudente.

- Ella es la indicada. No me equivoco jamás – A veces no sabía quien era más orgulloso él o su bestia.

Sesshomaru la observó a través del reflejo del espejo. Parecía un poco incómoda, pero algo le decía que estaría bien. Se miró entonces su cuello en el punto donde sentía el ardor. El área estaba ligeramente rosa, como si tuviera una picada de algún insecto, pero no más de allí. Suspiró y soltó su cabellera mientras se daba la vuelta y caminaba hasta donde su mujer.

- Veo que ya la empezaste a aceptar – ronroneó su bestia con un matiz burlón en la oración.

Kagome era especial. Sesshomaru la había conocido por InuYasha hacía unos cinco años, la chica en ese entonces se estaba graduando de su licenciatura en marketing internacional y su hermano no se despegaba de ella bajo ninguna circunstancia. Al principio pensó que le gustaba pero luego notó que ella lo trataba como trataba a todos. No supo más de ella hasta hacía unos seis meses cuando llegó su hoja de vida cortesía de su padre a sus manos. La mujer se había ido a estudiar a Europa una maestría en finanzas y se había ganado una beca para completar un doctorado en Economía el cual había culminado exitosamente todo eso mientras trabaja para Wolf Inc en Alemania. Había regresado a Japón, buscando un mejor puesto de trabajo y Sesshomaru le dio la oportunidad por insistencia de su padre.

Nunca se había arrepentido de nada y ella no había sido la excepción. La mujer había probado ser no solo perfecta en cuanto a las ciencias económicas, sino que tenía vasto conocimiento en cultura, música, arte, era una organizadora de absolutamente todo y a diferencia de las ineptas asistentes que había tenido anteriormente con ella sentía sincronía al trabajar. Además tenía un carácter enormemente disciplinado a la hora del trabajo y aún así era dulce y muy…humana con las personas.

Sin mencionar el escultural cuerpo que tenía. La mujer a pesar de tener tan buen dotado cuerpo por los dioses, no se vestía llamativamente como el resto de las mujeres humanas o no que habían pasado por allí. Por el contrario, usaba conjuntos de ejecutiva en tonos oscuros que a penas y dejaban ver su blanquecina piel, aunque delineaban sutilmente el cuerpo. Su forma de hablar, de manejarse, eran llamativas, su caminar digno de una pasarela, su maquillaje natural casi nulo, y su cabello siempre suelto formando rizos en sus puntas.

Cada día le había costado más y más batallar contra el deseo que sentía por ella y nada ayudaba que ella le mirara en esa forma penetrante e inquisitiva en la que lo miraba cuando estaba en desacuerdo con alguna elección de él.

No entendía como alguien como ella podía haber aceptado ser una simple asistente. Podría haber comenzado su negocio propio y estaba seguro que hubiera surgido hábil y rápidamente. Pero cuando le preguntó al respecto a su padre, este le dijo que ella prefería adquirir algo más de experiencia real en el ámbito.

- Siempre nos ha gustado. Que hayas querido obviar su parte intelectual es otra cosa. – escuchó a su bestia razonar y se dio cuenta que estaba acariciando el rostro de la mujer que seguía con los ojos cerrados.

- Ella no lucía feliz con la marca –

- Estaba asustada. Nos aceptará porque ya la hemos aceptado.

- yo no he aceptado nada –

- Pero yo sí y yo soy tu.

- Sesshomaru – la puerta de su habitación se abrió dejando ver a su padre. Contuvo un gruñido pero supo que su padre había entendido su molestia al ver su mirada – hemos decidido llamar al consejo para buscar guía. Quizá ellos sepan qué pasa.-

- entiendo –

- Estoy seguro que despertará. – su padre sonrió – espero que InuYasha no se moleste tanto. Ve a Kagome como una hermana –

- hn – dicho esto se volteó a contemplar a su mujer y escuchó como su padre cerraba la puerta.

Se levantó de la cama, sin realmente recordar cuando había decidido sentarse en primer lugar, y se metió a bañar. Al salir, se colocó unos boxers y se acostó al lado de ella, quien para su sorpresa se acurrucó contra el cuerpo de él con un sonido parecido a un ronroneo suave.

- parece que ya no le duele…-

- hn –

- puedes estar molesto, pero ella es la indicada. No importa cuánto quieras negarlo, sé que tengo razón. –

- porqué estás tan seguro, bestia –

- porque yo, al igual que tú, jamás me arrepiento de una decisión – y con eso se calló.

El sueño se aprovechó de él, el ritual lo había dejado agotado y el sueño que había estado posponiendo por semanas no se hizo esperar más.

Kagome despertó con una leve punzada en su cuello. El sol matutino daba en su rostro y con un bostezo se estiró largo rato con algo de dificultad. Había un peso muerto sobre su abdomen y eso la hizo abrir los ojos.

Lo primero que vio fue una pared blanca con u árbol verde en una esquina. En esa misma pare había un mueble de caoba oscura con varias gavetas. Había un espacio entre el mueble y la cama, donde vio sus pequeños pies asomados entre las sábanas y entonces vio el peso muerto sobre su cuerpo que dicho sea de paso estaba desnudo. El brazo era blanco, casi tan blanco como ella y tenía unas franjas rosa intenso marcadas. No había uñas en las manos, sino afiladas garras. Garras que la noche anterior habían roto su vestido de trabajo.

- ¡¿Sesshomaru?! – preguntó volteándose rápidamente a su derecha y viendo el peliblanco con ojos cerrados. Tenía unas marcas rosa intenso en su rostro, marcas que sólo había visto hacía cinco años cuando InuYasha la llevó a su casa y la presentó a su familia.

La punzada se hizo más latente en su cuello y las memorias completas de la noche anterior se hicieron presentes una por una hasta esa explosión final de placer que rápidamente había sido reemplazada por dolor puro. Se tomó el cuello y sintió su piel un poco distinta allí. Su cuerpo se erizo automáticamente al recordar el placer que sintió en ese momento y soltó un jadeo corto, sintiendo la humedad en su sexo.

- despertaste – Kagome observó los ojos ámbar destellantes en rojo que la miraban con deseo y tembló bajo el brazo de él quien la atrajo más a sí. – Estabas recordando anoche…- Kagome se sintió acorralada, podía sentir una vibración de su aura en ella, cálida y abrasadora por momentos, como si quisiera apoderarse de ella y a la vez se estuviera controlando. – me estás tentando hasta con parpadear tontamente.-

- Sesshomaru, yo…- él la atrajo más olfateando su cuello, donde estaba la marca de ella – ah…- sintió la lengua de él lamer la herida y un alivio se apoderó de ella.

- Kagome…no sé porqué mi bestia te marcó – dijo Sesshomaru controlándose al olfatear su marca – posiblemente de estar en dominio yo, no lo hubiera hecho, pero no sucedió así. – se escuchaba frustrado y eso, por alguna razón le dolió un poco a Kagome – No estoy seguro si las marcas se puedan borrar en los inus – Sesshomaru escuchó su bestia protestar pero no hizo caso – sin embargo, mientras seas mi pareja – él se separó de ella con algo de carga, serás mi responsabilidad.

- En..entiendo – dijo la miko levantándose de la cama una vez liberada del agarre de él. Sesshomaru sonrió de lado al ver que no le importaba que la viera desnuda, pensó que se taparía apenada, pero no. Una vez más lo desafiaba. – como miko, he estudiado las costumbres de los youkais. Sé la necesidad de protección que sienten…es casi impensable estar sin el otro…sea cual sea el tipo de marca. – tragó saliva, conservando esa mirada y voz seria que tenía en las reuniones de ejecutivos y cuando cuestionaba a los inversionistas, su voz de profesional – Creo entonces, que me…daré un baño.

- habrá ropas para cuando salgas. – dijo mientras se estiraba en la cama perezosamente y Kagome no pudo evitar sonreír ante lo tierno de la imagen. Se dio la vuelta y vio la puerta del baño abierta.

Kagome se encerró en el baño y miró su reflejo en el espejo del lavado, entre su cuello y hombro había una pequeña luna morada como la que llevaba su ahora pareja en la frente. La marca que la hacía suya y la parte más feminista de su ser punzó en su cabeza furiosa por eso. aunque sabía que en teoría ambos se pertenecían mutuamente, le daba coraje que él no llevase marca alguna. Se metió al baño y abrió la pluma de agua fría, se metió entera bajo la ducha, lavó su cabello, su cuerpo suave y lentamente, disfrutando del masaje del agua al caer.

No entendió bien porqué alguien como Sesshomaru, uno si no el más poderoso de los taiyoukais de los últimos milenios había perdido el control de su bestia en algo tan importante como el ritual de apareamiento. El deseo que sentían por el otro era palpable para ambos desde hacia unos meses…pero ni en sus sueños más húmedos pensó que el la tomaría salvajemente como lo hizo la noche anterior. Lo había disfrutado como nunca antes había disfrutado de tener sexo, pero la parte sentimental de ella, la que trataba con toda su fuerza de voluntad de alejar de su vida, la traicionó al sentir la marca.

Por inercia, tocó la marca. Sabía que su atracción por Sesshomaru no era solo física, le admiraba y le gustaba y temía que ese sentimiento cálido se convirtiera en cariño no precisamente fraternal. Salió de la ducha y envolvió su cuerpo en una toalla, se miró una vez más al espejo y muy bajito susurró algo que no admitía hacía años.

"tienes miedo de amar nuevamente"

Suspiró y salió del baño. En efecto, Sesshomaru había dejado una yukata de color turquesa pastel con diseños de flores en color marrón. Sonrió un poco ante lo considerado, pues sabía que ese era su color favorito y lo tomó entre sus manos con más dulzura de la que la hubiese gustado. Soltó la toalla, quedándose desnuda y prosiguió a tomar una ropa interior de color negro que también estaba sobre la cama y no había notado en primera estancia.

Entonces pasó algo que no esperaba.

Un InuYasha bastante enojado entró a la habitación.

- ¡¿COMO ES ESO QUE TU Y ESE BASTARDO SON PAREJA!?- El hanyou, entró en la habitación señalándola con furia que rápidamente fue reemplazada por un sonrojo al verla desnuda

- InuYasha, tienes que calmarte no puedes estar aquí! – la voz de la madre de InuYasha sonaba alarmada.

Entonces, una ráfaga entró por la puerta tumbando a InuYasha de un golpe y estrellándolo contra la pared de concreto. Un enojado Sesshomaru con ojos rojos veía a su medio hermano con la ira y furia que solo un demonio podía mostrar.

Ese fue el día en que InuYasha entendió porqué Sesshomaru nunca necesitó Tessaiga para ser conocido como la Perfección Asesina.

Que tal? esta historia tendrá mucha sangre, escenas para adultos con criterios formados y por supuesto amor :3

Espero sus RR y de nuevo, MUCHAS GRACIAS a quienes toman su tiempo para leer mi historia.