Buenas gente! hey mil millones de gracias por su apoyo! el cap pasado no agradecí, pero estaba medio dormida cuando subí eso xD por eso quedó más corto de lo que quería, pero la recompensa es este q está lleno de cosas interesantes y UN LEMON!
Sus RR, follows y favorites de verdad que me ayudan a seguir la historia! digo, desde un principio hice la historia para mi, pero se siente muy bien saber que les gusta y la están disfrutando como yo!
yaaaay! muahs!
Sin más, el cap 6
Capítulo 6
"Adopción"
- No, no es necesario – Kagome se intentó mover en los brazos de Sesshomaru, pero este le gruñó – ¡No te atrevas a gruñirme! A penas y estoy lastimada.
- No me mientas –
- ¿Olvidas que soy una sacerdotisa? – un pequeño as de luz salió de sus brazos, haciendo que Sesshomaru aflojara su agarre, pero aún con quemaduras no la soltó. – Sessh, por favor…el niño me necesita más…-
El taiyoukai mantuvo la mirada de su mujer, de su miko unos instantes que parecieron eternos para los que presenciaban la escena. Podía sentir la preocupación por el niño, así como él estaba seguro que ella podía sentir la de él. Respiró profundamente, concentrándose en el olor de ella. No había sangre fluyendo de ella, la que había ya estaba seca, por tanto la herida que quizá ella tenía, no era tan grave. Él sabía muy bien que ella era más fuerte de lo que la mayoría de los humanos era. Calmándose, la soltó, pero se mantuvo cerca de ella.
Kagome le sonrió y le dio un beso corto en los labios. Se arrodilló, colocando al pequeño quien respiraba con dificultad en el piso. Mordió su labio, asustada. Jamás había curado a un demonio con sus poderes espirituales, era riesgoso porque podría terminar por purificarlo, pero necesitaba controlarse, sino el pequeño moriría y simplemente no podía dejar que eso sucediera.
- Kagome, ¿estás segura? - preguntó Inu no Taisho desde una distancia de aproximadamente dos metros, pues Sesshomaru aún estaba demasiado molesto para dejar que alguien más se acercara. – podrías terminar purificándolo…
- Nunca lo he hecho…-dijo insegura – pero mi instinto me dice que debo y puedo…si no lo hago, morirá.- Sin mirar nuevamente a su suegro, colocó sus manos por encima del cuerpo del niño. Era realmente adorable. Su cabello naranja, su piel blanca, las pequeñas pecas casi imperceptibles, los colmillitos, y sus ojos verdes… en este momento casi sin luz de vida. Tenía que curarlo. Se concentró en la energía del pequeño. Su aura era de un matiz violeta, característica de los demonios. Estaba llena de agujeros, pues sentía como su youki se cortaba, no era constante como el de Sesshomaru quien sabía estaba al lado de ella, además, la energía era bastante pequeña, y podía sentir como se volvía cada vez menos constante y de menor tamaño.
Dejó fluir su energía hacia ese youki. Primero la rodeo, calmándola, dejando claro que no era un peligro. Una vez que sintió el youki aceptar su reiki, empezó a curar donde la sentía menos constante. Le tomó toda su concentración poder hacerlo sin purificarla, su instinto más básico era eliminarlo, pero ella no lo haría. Ese pequeño iba a vivir así le costara toda su energía.
Sesshomaru la miraba con preocupación. Podía ver que le estaba costando mucho hacer eso y también sabía que estaba lastimada. Debió haber descuartizado más al idiota que osó hacerle algo. Se acercó un poco, escuchando un suspiro ahogado de su madrastra pues Kagome brillaba con energía pura, pero asumió que si no le hacía daño al pequeño, a él tampoco le haría nada. Se acercó a su cuello, donde estaba la luna, su luna, y empezó a lamerla.
Kagome sintió que su fuerza aumentaba y agradeció mentalmente a su taiyoukai que estuviese allí. Con un último impulso de energía, terminó de curar el aura del pequeño y abrió los ojos para ver como las heridas del zorrito se empezaban a cerrar. Normalmente los youkai podían curarse solos con tiempo, pero sabía que el zorrito siendo tan joven, y soportando tantos golpes de youkais mayores y con mucho más youki que él, estaría condenado a morir. Las auras funcionaban de esa manera. Así fuesen heridas físicas, las auras peleaban también. Y al momento que una fuese lastimada, la otra tomaría ventaja. Era natural, instintivo.
Aún así, el pequeño era fuerte, porque le tomó a dos demonios llevarlo a ese estado.
La sacerdotisa miró a Sesshomaru y se recostó de él, aliviada.
- gracias por entender…- le tomó la mano con cariño – y por ayudar – plantó un beso en su quijada y sonrió al ver al pequeño respirar normalmente.
- Es tu turno – demandó con voz que no daba lugar a peros.
Kagome cerró sus ojos nuevamente y se separó de él. Tomando aire, usó su energía para curar el golpe de su cabeza y la costilla rota, producto del golpe que había recibido del demonio de la trenza. Sintió algo de dolor al arreglar su costilla, pero un gran alivio al poder respirar sin dolor.
- listo..- miró al pequeño una vez más – es muy lindo…espero que cuando despierte no se asuste…- dirigió sus ojos a Sesshomaru – no dejes que se vaya…- y con eso cayó dormida en los brazos de Sesshomaru.
Sesshomaru se levantó con su mujer en su brazo izquierdo y con su mano derecha tomó al niño por la ropa y lo colocó con cuidado encima de ella. Lo olfateó un poco y lo lamió en la cara como había hecho con Kagome hacía unos instantes. Sin decir nada a su padre y madrastra, subió las escaleras y caminó con su usual pasó firme hacia su habitación.
- Viste eso, ¿verdad? No lo imaginé. – Izayoi negó con la cabeza a su esposo y sonrió – él acaba de colocar al pequeño encima de ella.-
- y lo olfateó y lamió – confirmó Izayoi. – esto cada vez me gusta más, amor.
- ¿Qué demonios pasó aquí? – dijo InuYasha llegando a la casa – escuché el aullido de Sesshomaru, y cuando me acerco, huelo sangre de Kagome y de otro demonio. Y MI CARRO NO ESTÁ. Me fui a correr DOS HORAS, maldita sea.
- ¡INUYASHA! – las orejitas del hanyou se pusieron planas en su cabeza al escuchar la voz de su madre subir un par de decibeles. – No maldigas en mi presencia –
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Kagome divagaba en sus sueños. El campo era verde y frondoso, como jamás había visto en su vida. La brisa soplaba y el olor a sangre y metal llegó a su nariz, lastimando su olfato. Sintió como su cuerpo la llevaba rápidamente – más rápido de lo que alguna vez en su vida había corrido – hasta una montaña y al mirar al valle, vio un campo de batalla.
Demonios y humanos peleando hombro a hombro con una serie de criaturas que ella jamás había visto en vivo, solo en su imaginación al leer libros de terror. Seres amorfos, hechos no de carne, pero de sustancias. Ácido, lava, gas, sangre… no tenían rasgos definidos: donde deberían estar las caras, sino indefinidos a lo largo del cuerpo. Se movían rápidamente, unos partiendo sin piedad a demonios y humanos por igual, otros más lentos, simplemente consumían sin parar toda vida alrededor de ellos. Y el fétido olor a muerte rondaba el aire, haciéndola aguantar la respiración un poco.
Era como ver un cuento de Lovecraft volverse realidad.
La luz de las sacerdotisas en el frente izquierdo había empezado a lastimar a las criaturas que parecían no tener debilidad, pero era obvio que sus poderes solos no eran suficientes. Un aullido llamó su atención y vio un enorme can blanco, de tamaño colosal aterrizar sobre una criatura hecha de sangre. Su pelaje se veía suave y frondoso y portaba la luna del clan en la frente. Sentía algo de preocupación al ver al can allí, sabía que no era tan fuerte y le preocupaba que le hicieran daño. Sentía afecto por ese can. Observó como de una mordida separó a la criatura en dos y las sacerdotisas apuntaron sus rayos a los pedazos que empezaban a esparcirse, purificándolos. Kagome vio como el can la miró entonces, y ella respondió asintiendo con la cabeza y notó como su cuerpo cambiaba, como sus manos se convertían en patas blancas y como una cantidad inigualable de youki la rodeaba. Jamás había sentido tanto poder demoniaco en su vida, jamás se había sentido tan poderosa como en ese momento.
Entonces, una criatura hecha de ácido atravesó al can que tenía enfrente en el pecho. Un llanto lastimero por parte del mismo se escuchó y un aullido de ira y dolor se escuchó en el frente derecho del campo de batalla. En instantes, otro can, de un tamaño aún más grande, lanzó de un empujón a la criatura, quemando su hocico en el acto. El can que estaba en el piso miró al otro quien lo lamió suavemente y en una brisa se convirtió en su forma humanoide.
Una mujer de piel de porcelana yacía en el piso, con sangre flotando como río fuera de su pecho. Sus ojos, escasos de vida miraban al cielo gris. Movió sus labios, diciendo algo que Kagome no alcanzó a escuchar bien y cerró los ojos con una sonrisa en su rostro. Un aullido lastimero por parte del can más grande se escuchó y como si el cielo se lamentara también por la muerte de la mujer, empezó a llover. En ese momento, Kagome lanzó un aullido doloroso y raspante al cielo. Su madre había muerto frente a sus ojos.
- Miko, despierta – sintió la voz de Sesshomaru llamarla de esa manera tan irritante y abrió los ojos, respirando entrecortadamente, recordando la sensación de poder fluir por su cuerpo y sorprendiéndose que su piel conservara un leve brillo que solo aparecía cuando su poder espiritual estaba fluyendo de ella libremente.
- ¿qué…qué sucede? – recuperó su aliento y miró a Sesshomaru esperando una respuesta.
- tu poder estaba empezando a dar sensación de calor. Podrías lastimar al niño – dijo señalando con su cabeza al pequeño zorrito q la miraba sentado sobre su panza.
- lo…lo siento..es que…fue un sueño… - miró a Sesshomaru y frunció el ceño levemente pero la acción no pasó desapercibida por él quien se limitó a lazar una ceja – después hablamos de ello…- volteó su atención al pequeño – hola…estás bien… - le acarició la cabeza con dulzura.
- gra..gracias…- el pequeño se sonrojó – salvaste mi vida…-
- no hay de que… - Kagome sonrió alegremente – ¿cómo te llamas?
- Shippo…- su colita se movió en el aire – sólo quería agradecerte…-
El niño hizo ademán para irse pero fue detenido por la mano de ella.
- Espera. ¿Necesitas ayuda para encontrar a tus padres? Además, ¿Por qué te golpeaban? –
- Mis…padres murieron hace un año…y me golpeaban porque…les robé su comida…pero tenía muchísima hambre…- la voz del niño se había quebrado al momento de pronunciar la primera oración y para cuando terminó de decir las palabras, tenía lágrimas en los ojos.
- hey, hey, no llores, pequeño…- dijo Kagome tomándolo en sus brazos y acariciando su cabeza con cuidado – Robar no está bien bajo ninguna circunstancia, pero lo que te hicieron tampoco está bien…- Se empezó a mecer lentamente con el pequeño aún en brazos – Shhh-
- Es buena con los niños. Con Rin también lo fue aquella vez. –
- sí –
- será una buena madre para nuestros cachorros-
- no habrá cachorros –
- Tonto. Ya aceptaste a este como cachorro. Así como ella lo aceptó incluso antes de saber esto –
Sesshomaru no respondió a su bestia porque sabía que tenía razón. El simplemente había obviado y evitado pensar en sus actos, pero al momento que la escuchó pedirle que dejara curar al zorrito, supo que ella se lo quedaría y supo que él accedería.
- Rin estará feliz con alguien para jugar – su bestia sonaba muy complacida con esto y a él no le molestaba en lo absoluto.
- Si quieres, y si mi pareja lo permite, te puedes quedar aquí…- Kagome miró a Sesshomaru con ojos grandes, rogándole con la mirada.
- hn – por primera vez en toda la noche la soltó y se levantó de la cama – vamos a comer – se dirigió a la puerta y al ver que ella no le seguía se volteó lo suficiente – ahora –
Kagome parpadeó un par de veces y sonrió de par en par. Sesshomaru estaba de acuerdo. Se levantó aún con Shippo en brazos el cual se colocó en su hombro, algo temeroso del poderoso youkai.
- gracias…- dijo Kagome besando a Sesshomaru en la mejilla y tomando su mano con cariño. – Mi nombre es Kagome, por cierto – dijo dirigiéndose a Shippo.
-.-.-.-.-.-.-
- Kagome, ¡qué bien que estés despierta! – Inu no Taisho la miró sonriente – llevas doce horas dormida.
El corazón de Kagome latió dolorosamente al recordar el aullido lastimero del perro en su sueño.
- hehe, sí…debería volver a entrenar con Miroku. – Sesshomaru gruñó – tranquilo, él jamás se ha atrevido a tocar mi trasero desde hace un par de años…-
- Haber pequeño – dijo Izayoi tomándolo entre sus brazos y sonriéndole al kitsune quien tímido la veía con las mejillas sonrosadas. – ¿cómo te llamas? –
- Shippo… -
- ¿Tienes hambre verdad? – lo llevó a la cocina y siguió hablándole cosas que Kagome no llegó a escuchar.
El padre de Sesshomaru se acercó a ambos con cautela – Sesshomaru seguía sobreprotector con Kagome – y con un movimiento de cabeza los hizo seguirlo por el pasillo. Sesshomaru en seguida entendió que quería hablarles del pequeño. Desde siempre su padre había acostumbrado a discutir asuntos serios en el estudio de la casa. Era aprueba de sonidos (al igual que los cuartos individuales) de modo que nadie de afuera podría escuchar absolutamente nada de lo que se hablara allí.
- el niño es huérfano. –dijo mirando a su hijo y a Kagome. – oficialmente debemos entregarlo a un orfanato. Sería registrado en el sistema nacional para adopción. Pero…- miró a Kagome.
- no quiero dejarlo en un orfanato…-
- bueno, no les dejaran adoptarlo a ambos cuando se van a separar…-
- pero no lo haremos… - dijo Kagome frunciendo el ceño – no nos dieron la autorización. – esta vez se giró viendo a Sesshomaru – por favor Sesshomaru…. No quiero que pase por un orfanato. No lo trataran bien…-
- hn – miró a la ventana – pensé que querías irte a tu casa, miko.-
- prometo quedarme aquí… ¡me mudaré por completo! –
-¿qué hay del felino? –
- Estoy segura que lo amarás…además molestará a InuYasha….por favor, Sesshomaru….-
- Por mi no hay problema – dijo Inu no Taisho – quién sabe cuando me den nietos de todas formas. – Sesshomaru lo miró mal unos segundos pero pasó su vista a Kagome.
- Rin es mi protegida. Al estar unidos, pasa a ser tuya.-
- No la quiero de protegida – ambos taiyoukais se tensaron ante la oración – Se sentirá mal si Shippo es nuestro hijo y ella no. Estoy dispuesta a adoptarla también. –
- ¿Cómo no ves que ella es la indicada? – su bestia ronroneó.
Sesshomaru la observó unos instantes. Rin adoraba a Kagome con locura, se había quedado en casa de la miko varias veces y regresaba con historias que si bien no le parecían asombrosas como a ella, la hacía feliz. Y la miko, su miko, tenía razón. Si Rin se enteraba que el pequeño zorro era su hijo se sentiría mal. No entendía como Kagome había hecho click con el niño tan rápidamente pero él había vivido suficiente tiempo para entender que las cosas no pasaban aleatoriamente. Aún cuando cada uno hacía su destino, algunas cosas estaban escritas.
- está bien – dijo Sesshomaru – los adoptaremos a ambos. –
Kagome sonrió y se tiró sobre él, guindándose de su cuello. Esos arrebatos de niña que sólo tenía con sus amigos le parecían adorables de lejos. Ahora que lo experimentaba de primera mano se le hacían sensuales. Sintió como su miembro comenzó a endurecer y en instantes se inclinó para besarla.
Ella le respondió de inmediato. Los besos de Sesshomaru eran adictivos.
- hum….creo que…los dejaré solos…. – Inu no Taisho salió rápidamente de la habitación bastante sonrosado e incomodo.
En instantes, Sesshomaru la sentó en el escritorio y siguió besando con deseo sus labios, luego su cuello y finalmente sus senos. Esta vez cuido de no romper la camisa que le había puesto. Cuando la sintió colocar sus piernas alrededor de él, atrayendo su cintura a ella, no pudo evitar gruñir bajo. La mujer sabía hacerlo perder el control.
- Tiene que ser rápido – dijo entrecortadamente ella deshaciéndose del molesto nudo del pantalón de él. – nos esperan para comer….- le sujetó el miembro con las manos y empezó a masajearlo suavemente entre sus manos, utilizando tanto la palma como sus dedos.
En un impulso poco característico de ella, lo introdujo a su boca, ganándose un quejido de placer de Sesshomaru. Succionó suavemente mientras se ayudaba con la mano. Rápidamente pasó de succionar a mordisquear suavemente la punta y sin previo aviso volvió a besar a Sesshomaru quien sin aguantar, la penetró de un empujón.
- miko… -
- huh? Rápido – el no pudo más que complacerla y se sorprendió al sentir la sensación de cosquilleo. Pronto la impregnaría. – ¡más, casi llego! – la voz ronca de ella en su oído acompañado de los rasguños que no solo dejaban un ardor por sus uñas, sino porque pequeñas olitas de reiki se salían de ella sin querer y lo quemaban.
Dolor placentero.
Se movió más rápido dentro de ella, sintiendo como lo apretaba cada vez más y nuevamente, la sintió gritar de placer mientras ambos llegaban al clímax.
La gloria y el cielo se habían juntado para ese momento de puro placer y redención.
- Miko – dijo con estoica voz.
- ¿si?-
- serás la muerte de este Sesshomaru. –
Ella rió suavemente en su oído y le besó la mejilla.
Y se quedaron abrazados, disfrutando del calor del otro.
-...-
Oh sí! ambos serán adoptados. decidí hacer la relación de shippo y kag así rapida como un click. por q? porq en el anime es así. y come on. la mujer tiene un sweet spot por kids y sesshomaru también, aunque no sea tan obvio al respecto.
y...entendieron el sueño de Kagome? kind of sad. igual se explicará más adelante.
y...rawr, nada como un gracias con caricias y besos? hahaha
espero q les haya gustado el cap! se cuidan y nos leemos en el cap 7!
