Holaaaa

disculpen la tardanza...he estado bastante ocupada ultimamente y para maldita sea variar, mi laptop anda dándome problemas. y el cargador esta literalmente roto... se me borró el cap varias veces :( pero bueno, lo reescribí, decidí dejar algunas cosas para después y creo que esta parte es cute e interesante.

Muchísimas gracias por su apoyo, en serio, me dan muchos ánimos de seguir! y No se preocupen, aunque me demore, seguiré actualizando.

Capítulo 7

"Confesión"

Kagome tenía mucha suerte de que su esposo – por así decirlo – era millonario. No tanto por las facilidades y comodidades que venían con eso, sino por los contactos. Ella, a lo largo de su vida había aprendido a pelear por sus cosas y se había hecho de muchos a lo largo de su carrera, sin mencionar que la estancia en la compañía Wolf la había ayudado mucho con eso.

Pero era simplemente incomparable el peso que tenía el apellido Taisho. Al día siguiente de que ella y Shippo despertaran, empezó a hacer llamadas para los papeles de adopción de los niños pero sin muchos resultados. Se había empezado a frustrar muchísimo y sin previo aviso vio como Sesshomaru entraba al estudio y cerraba la puerta tras él. Se acercó a ella, le arrebató el teléfono y con su aterciopelada y firme voz comenzó a hablar.

- Sí, habla Sesshomaru Taisho. Mi esposa o pareja, dependiendo de cómo le quieran llamar, Kagome Higurashi-Taisho está bastante decepcionada de no haber sido atendida y por el contrario, eludida. – guardó unos segundos de silencio, escuchando atentamente lo que le decían al otro lado del teléfono – sí, por supuesto que llevaran nuestros apellidos. Sí. Muchas gracias, estaremos allí en exactamente una hora para firmar los papeles y no, no queremos nada de prensa. Nuestro anuncio será dado mañana. Gracias.

Kagome siempre había admirado la inteligencia de Sesshomaru y la manera en la que hacía que todos hicieran lo que él quería, como quería, cuando quería, sin necesidad de intimidar – aunque a veces su sola presencia lo hacía – el tipo daba una orden aun cuando estaba pidiendo un favor. ¡Era simplemente increíble y natural!

- no es justo…- murmuró decepcionada.

- hn – se acercó a ella y la besó en la frente y sin más salió de la habitación.

Kagome entendía que él era un hombre de pocas palabras y ella se sentía cómoda con eso. El beso había sido más que suficiente para reconfortarla y transmitirle que todo estaría bien. Decidió que lo mejor era irse a preparar para ir a firmar los papeles y se encontró con Inu no Taisho.

-¡ estoy feliz de que los adoptaran, pero aún quiero propios! – Kagome le sonrió con algo de paciencia. No los dejarían en paz hasta verla embarazada. Le dio un beso en la mejilla a su suegro y siguió caminando hacía su habitación – ¡recuerda que hoy es la cena del consejo!

Asintió y siguió caminando hasta su cuarto. Sesshomaru había mandado a acomodar muebles nuevos para ella, y había hecho espacio en el guardaropa también. Incluso había puesto una cama en una esquina – la más alejada de su lado de la cama – para su gato, pero la caja de arena estaba rotundamente puesta en el jardín.

Shippo tímidamente se había acercado a ella para ayudarla a guardar sus cosas. Mientras doblaban y buscaban lugar para sus cosas, conversaron largo rato. El niño era muy listo y ágil, le contaba historias de sus padres, al parecer habían sido abogados y fueron asesinados por una banda de mafiosos a los que habían estado tratando de meter a la cárcel. Había tenido que aprender a valerse por sí mismo y terminó robando comida en las calles. Aún con eso, el niño sonreía porque para robar, engañaba con sus trucos mágicos.

- Shippo, está bien practicar tus poderes, pero robar no es bueno – le acarició la cabeza – ya no tendrás que hacerlo más –

- ¿me mandaran a un orfanato?- el pequeño la miró con preocupación.

- no. – la miko se arrodilló y le sonrió con mucha sinceridad – te adoptaremos… ¿te parece eso?

La sonrisa del pequeño sería para Kagome una de las memorias que más atesoraría en su memoria y corazón. No podía explicar con palabras exactas la cara de Shippo, pero la frase "la felicidad echa niño" cruzó por su mente. El zorrito se abalanzó sobre ella y con lagrimitas de felicidad le daba las gracias. No sabía porqué, pero Kami había puesto a ese niño en su camino por una razón, algo en ella se había movido al verlo y desde la primera vez supo que sería suyo.

- solo espero ser una buena madre para ti. – el pequeño se separó de ella y la miró ddirectamente a los ojos. Entrelazó sus pequeñas manos con las de ella y con voz clara le habló.

- lo serás. Cuando estaba siendo golpeado, y viniste a salvarme…podía ver a mi mamá detrás de ti. No sé si fuese porque estaba muriendo…pero, sentí que mi mamá te había enviado y mi mamá jamás se equivocaba en algo…-

Se quedaron con las manos agarradas unos minutos hasta que la voz de InuYasha sonó abajo.

-¡¿ VAN A ADOPTARLOS!? ¡¿MALDITA SEA PORQUE SIEMPRE ME ENTERO DE ÚLTIMO?!-

- Ah sí…tendrás una hermana.- la cara de Shippo se iluminó aún más y la felicidad se desparramó en sus ojos.

- ¡siempre quise una! – empezó a saltar por todos lados haciendo que el gato de Kagome saliese corriendo. – ¡ lo atraparé!

Kagome salió de sus recuerdos cuando Sesshomaru abrió la puerta de su habitación. Ella estaba tan de buen humor que sin darse cuenta se acercó a él y le besó en los labios suavemente. Él la aceptó gustoso y colocando un brazo en su cintura la atrajo un poco más hacía él.

- nos vamos – dijo y ella asintió.

- después debo comprar algo para esta noche. Shippo probablemente necesite algo también-

- hn –

/

Sango miraba su reflejo en el espejo. Estaba desnuda, apreciando cada curva de su cuerpo. Nunca se había sentido tan mujer como en ese momento. Nunca se había considerado fea o hermosa, pero en ese momento que se apreciaba como era, estaba realizando lo hermosa que realmente era.

- cariño, ¿estás nerviosa? – la voz varonil de él la sacó de su inspección personal y se volteó para ver esos ojos violetas que la habían conquistado.

- sí, un poco…-

- sabes que nadie podrá negarse. Y tengo el presentimiento que nos apoyaran. –

- yo también. Pero bueno…es imposible no estarlo…- Sango caminó a la cama y se acurrucó en el pecho de él. Enseguida, unos fuertes brazos la rodearon y se sintió en paz y tranquila.

- ¿Qué opinas de todo el asunto de Sesshomaru y Kagome. Hemos hablado de eso objetivamente en el consejo, pero no a manera personal?

- No lo sé, Miroku…Desde que los vi trabajando juntos sentí que debían estar así. Cerca del otro pero al ver de primera mano su comportamiento…es como si…pertenecieran juntos. Son totalmente opuestos en muchas cosas, pero a la vez similares. Como…como..

- el yin y el yan. – Miroku la atrajo mas a él y beso su cuello – es muy interesante su caso. Pero hay algo que me tiene…inquieto.-

- ¿Qué cosa? – alzó el rostro para ver el semblante preocupado de su novio.

- la noche que recibimos la llamada del tío, sentí una presencia. Maligna fuerte y efímera. Nunca en mi vida había sentido miedo, Sango. Hasta ese momento.-

- no lo has vuelto a sentir?-

- no…-

- no nos preocupemos por eso ahora. Sin embargo, avísame si la vuelves a sentir.

- lo haré, cariño…ahora…¿qué tal si seguimos practicando hacer un bebé?

- eres un pervertido.-

- no te quedas atrás.

/

Sesshomaru pensó que ir de compras sería tan odioso como ir de compras con Izayoi. Pero no. Kagome iba directo a comprar, no se media mil vestidos, ni mil zapatos. Ella simplemente entro a una tienda, no le gustó nada. Entro a otra y se enamoró de un vestido en color violeta que se degradaba en blanco. Buscó de su talla y fue a pagarlo.

- ¿No te lo medirás? –

- no. Yo sé que me queda.

- hn –

- vamos por lo de Shippo. –

Y así fue por una hora. Jamás en toda su vida había podido salir de un centro comercial en una hora. La mujer, en serio había comprado su ropa, la del zorrito, algo para Rin cuando volviera. TODO. En una hora.

- ¿estás segura que no necesitas más? – pasó su brazo alrededor de la cintura de ella. Había demasiados hombres mirándola y estaba empezando a enojarse.

- Sé que estás marcando territorio, Sesshomaru. –

- instinto – hundió su aliento en la piel de ella, cerca de su marca y sonrió de lado al ver como la piel de ella se erizaba. – hn –

- ya. No es como si yo pudiera hacer algo para evitar que te miren.

Caminaron hasta el carro y allí se quedaron en silencio. Como vivían a las fueras de la ciudad, les tomaba una media hora llegar. La mayor parte del camino fue en silencio, pero en un momento ella, casi sin pensarlo, le tomó la mano que el tenía sobre la palanca. El roce de ella le era placentero y por inercia, entrelazó su mano. Se sentía bien.

Era algo nuevo para él.

A pesar de que muchas cosas las hacía por instinto, otras las hacía porque realmente le gustaba. Disfrutaba verla fruncir el ceño, le parecía adorable; le gustaba verla sonreir, le daba paz; su rostro de placer al hacerle el amor, le enternecía. Ella despertaba sentimientos en él que había olvidado hacía mucho tiempo tener. No entendía bien si era la conexión que compartían ahora, o era algo más...pero empezaba a creer en lo que su bestia le decía.

- hn. Te tomó bastante. –

- Sesshomaru…-

El aludido la miró. Era su manera de decirle que continuara.

- la noche que curé a Shippo…cuando caí dormida…soñé algo…era un recuerdo, pero no era un recuerdo mío…era tuyo…-

- continua. – la observó morderse el labio, era algo que la incomodaba un poco.

- yo…estaba en un campo de batalla. Jamás en mi vida había visto una guerra tan palpable. Los cuerpos y el hedor a muerte reinaban el aire y podía sentir a la perfección la mezcla de putrefacción y oxido calar mis fosas nasales. Además, podía escuchar cada gota sangre caer, al igual que cada choque de espadas. Las..criaturas..eran horribles. Eran humanoides, pero a la vez eran una gran masa de materia asquerosa…sangre…ácido… - paró unos momentos para poner los recuerdos del sueño en orden y para tragar saliva – entonces, vi un gran canino. Tenía una luna, era… bueno, era hermoso. Ayudó a unas sacerdotisas eliminar una de las criaturas…y me miró directo a los ojos…me asintió y pues me convertí…bueno, tú te transformaste a tu forma bestia..y entonces…a ella la atacaron…supe que era una ella y no un él, no sé cómo…luego escuche a otro can lanzar el aullido más…lastimero…- Sesshomaru podía escuchar su corazón latir más rápido al igual que el olor a sal de sus lágrimas que empezaban a formarse en sus ojos. – como si le hubieran arrancado parte de sí… fue desgarrador…yo me llené de ira, impotencia…y …-

- tristeza – concluyó él.

Kagome no había notado que Sesshomaru se había desviado al mirador donde hacía una noche había encontrado a Shippo. Tampoco había notado las lágrimas que corrían libremente por su rostro y no era que no se sintiera triste, pero el dolor del can más grande la había impactado muchísimo.

- bajemos del carro – ordenó él.

Ella bajó e imitó los movimientos de él: cerrar al puerta, ir hasta la parte de adelante del carro donde lo vio recostarse. Se quedaron allí observando el paisaje y ella, sin aguantar el silencio, pero sin ser capaz de romperlo, le tomó la mano y se abrió paso para abrazarlo.

- el recuerdo que viste fue la Guerra de las Sombras. El can que viste morir, era mi madre. El otro era mi padre. – Se quedó en silencio un minuto más y luego siguió – estoy sorprendido que pudieses sentir todo tan palpable. Me tomó años olvidar el olor…

- Sesshomaru…- Kagome lo abrazó con fuerzas y Sesshomaru agradeció el acto. Cuando su madre murió, enfocó su perdida en la ira y empezó a destrozar enemigos en instantes. Después de eso, tuvo que cuidar a su padre, pues luego de la batalla, la separación se lo estaba llevando.

- la marca de mis padres tenía dos siglos para entonces. Era profunda, y el perderla lo estaba matando. Cuando la guerra acabó, tuve que hacerme cargo de todo, y nunca di pie a emociones durante medio siglo. Padre empeoraba y mejoraba. Los clérigos pensaban que no había muerto por su poder, después de todo, era el taiyoukai más poderoso, pero yo creo que era terquedad pura. El viejo no quería morir y estuvo sufriendo medio siglo por su terquedad – sonrió un poco y siguió con su historia - un día una de las ayudantes de la sacerdotisas se quedó cuidándolo. Le tomó un segundo mirarla para mejorar. A pocos demonios les pasa eso: ver a una hembra y saber que es lo que ustedes humanos llaman alma gemela. Lo demás es historia.

- es la primera vez que te escucho hablar tanto, Sesshomaru – Kagome se puso de puntillas y besó sus labios suavemente. – pero…¿por qué odias a InuYasha? Sé muy bien que quieres muchísimo a Izayoi. No puedes negármelo. Tu manera de expresarte acaba de confirmarme eso.

- Yo no odio al híbrido – dijo abrazándola – simplemente nació en una época donde los hanyous eran mal vistos, y mi deber era enseñarle la rudeza del mundo en casa. Además el exagera todo. Me tomaba la molestia de jugar con él todos los días. –

Kagome rió al imaginarse eso.

- y por supuesto que quiero a Izayoi. Ha sido una madre para mí. Jamás podría reemplazar a mi madre, por supuesto, pero nunca lo intentó. Siempre me mostró amabilidad, respeto y cariño. Sabes muy bien que jamás le faltaría a una persona con un honor comparable al mío.

- ¡ohh, Sessh! – Kagome se colgó de su cuello – quisiera haber grabado esto…- el le frunció el ceño. – vamos, es broma. Se separó de él y volvió a recostarse del carro, al lado de él. Suspiró y esta vez fue ella quien entrelazó sus manos – Gracias por compartir esto. Sé que no es fácil para ti.

- hn – la besó en el cabello, llenándose de su dulce aroma.

- Sesshomaru…- Ella alzó el rostro para ver sus hermosos ojos ámbar. – me gusta estar contigo.

El taiyoukai sintió a su bestia ronronear en placer.

- hn – la acercó más él.

Kagome sabía que esa era su manera de decir "a mi también".

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Lo que son los contactos ah! estoy tratando de hacer realismo y ficción. qué tal me va? Espero que lo hayan disfrutado! nos vemos en el cap 8

besos a tod s y gracias por seguir mi fic.