MUCHAS GRACIAS A TODOS POR SUS RR, POR LEER, POR SUS FOLLOWS, POR SUS ADDS DE FAVORITE AUTHOR Y STORY. de veras, es muy reconfortante.

A la vez, pido disculpas por la demora, estar sin mi laptop es fastidioso!

sin más, el cap 9

Notas de Autora: he notado que algunos lectores están algo perdidos con la trama de la historia. esta historia no es leer por leer, actually tienen que prestar mucha atención a todo para entenderla a cabalidad. por tanto, recomiendo que se releean los caps anteriores para tener fresca la memoria.

Capítulo 9
"Pasado"

Sesshomaru había visto a Kagome quedarse totalmente quieta. Algo muy raro en ella. Al seguir su visión vio a Kouga Wolf, y su ceño se frunció levemente. Se levantó de su asiento para acercarse a su mujer, y entonces lo sintió. Una fuerza asquerosa llegó a su nariz…una fuerza fétida que había sentido antes, estaba seguro.

- Protégela. – su bestia rugía pues ella estaba mal, se veía desorientada. Una pizca de celos se metió en él al ver que ella busca al monje y no a él.

Con velocidad demoniaca se acercó a ella y la sostuvo. Respiraba con dificultad y podía oír su corazón latir rápidamente.

- ¿Sessh…sentiste eso?-

- sí – Kagome miró a Miroku quien se acerba junto a Sango.

- Kagome…lo sentiste, ¿verdad? –

- sí..¿qué es? –

- no estoy seguro…pero averiguaré…si ves por el salón, además de nosotros, unos pocos pudieron sentirlo. En cuanto acabe la velada, averiguaré…-

- avísame en cuanto sepas…-

- Buenas Noches – una voz gruesa y juguetona hizo eco en los oídos de la miko. Recuerdos varios pasaron rápidamente por su mente, haciéndola tensar. – Miroku, Sango, felicidades por sus compromisos.

- gracias – Sango respondió cortante. No le caía bien Kouga.

- Sesshomaru, Kagome. No sabía que eran pareja. – sus ojos brillaron opacamente unos segundos –

- hn –

- tan elocuente como siempre, Sesshomaru. Iré a saludar a tu padre, con permiso. –

Se retiró caminando varonilmente. Llevaba su cabello atado a una coleta, un vestido de saco gris de marca. Su perfume penetró las fosas nasales de Kagome, llevándola a recuerdos que no quería recordar.

Sesshomaru olfateó la marca de su cuello y Kagome se tranquilizó.

/

Sesshomaru puso a Shippo en su cama. El pequeño se había quedado dormido en el regazo de Izayoi durante la velada, y en el carro de regreso, Sesshomaru lo había tomado y colocado en su hombro.

Debía admitir que el pequeño era adorable.

Se dirigió a su habitación donde vio a Kagome en su pijama: unos pantalones cortos y una camiseta enorme. Su cabello estaba suelto haciendo rizos y miraba al piso, concentrada en sus pensamientos.

El taiyoukai se quitó la ropa y procedió a acostarse en la cama en bóxers. El ardor de su cuello había disminuido pero ese día, ese día…se sentía agotado. Sentía que le estaba quitando energía…supuestamente la marca aparecería ese día.

Sintió a la miko acostarse a su lado.

- Sesshomaru…yo sé que entre nosotros…debido a la marca es instintivo hacer todo…- hablaba en voz baja. – pero hoy…hoy…me gustaría que me abrazaras fuerte…- su voz no se había quebrado quizás porque estaba hablando muy bajo.

- reconfórtala – Sesshomaru se giró para verla y la atrajo a su pecho. ¿Era verdad? ¿Era instinto? La abrazó fuerte, y olió la esencia de sus cabellos. Siempre le había gustado su olor.

- no todo es instinto, miko – la escuchó suspirar y sintió algo caliente en su pecho. Su marca ardió más y la confusión lo inundó, llevándoselo con Morfeo.

Él estaba corriendo, desesperado pero por alguna razón se estaba moviendo más lento. No era su velocidad normal. Delante de él estaban las calles cálidas de Berlín. Sesshomaru no entendía bien que estaba pasando, pues tenía décadas sin ir a Berlin. Su corazón latía fuerte por la agitación. Miró sus manos y no vio sus marcas, tampoco era su tono de piel, miró su pecho y vio un par de senos que conocía bien. Oh sí, un par de tetas que conocía muy bien.

- Kagome – se giró automáticamente y caminó hasta la persona que le hablaba. Era Sango.

- tengo que ir – dijo sin realmente controlar lo que pasaba.

- Kag, ¿estás segura? ¿Qué tal si no te gusta lo que ves? –

- Sango, debo ir. Para bien o mal, debo ir.

- estaré esperando…-

Kagome asintió y siguió caminando hacia el bosque. Metió sus manos en el bolsillo y sacó una hierba de monte que usualmente servía para disfrazar el olor. La froto muy bien por su cuello, sus senos, piernas y cabello. Caminó adentrándose en un pequeño bosque, parte del parque de la ciudad y caminó con mucha cautela, bastante para ser una humana.

Después de dos minutos caminando, escuchó una risa queda. Siguió el sonido y allí en una especie de groto privado, los vio. Sesshomaru sintió su corazón latir fuertemente al ver a Kouga Wolf riendo bajo una ardiente pelirroja de ojos verdes.

- Ayame, eres hermosa –

- Kouga! – un golpe suave y juguetón fue depositado en su pecho mientras una radiante sonrisa y entonces, su mano izquierda se levantó mostrando un bello y grande anillo. – hace un año nos comprometimos…y en tres meses nos casaremos…-

- sí…y en seis, nacerán los cachorritos…-

- si…-

Sesshomaru se volteó y salió corriendo. No quería saber más, no quería sentirse así de débil, vulnerable, estúpido, miserable. Él sabía que esos sentimientos no eran suyos, eran de ella, pero en ese momento los experimentaba a flor de piel…sentimientos que él mismo nunca había sentido. Eran demasiados y era sobrecogedor.

- Kagome…estoy aquí – la voz de Sango le hizo alzar la vista y sin pensarlo dos veces, se tiró en su pecho a llorar. Las manos de la exterminadora acariciaron su cabeza y meciéndola suavemente.

- Sango….lo siento…siento tanto no haberte creído antes….- el llanto se hizo más fuerte cuando la mujer besó su cabello.

- Está bien, Kag. Él te engañó y supo hacerlo muy bien durante este año. –

- Sango…yo creo que estoy embarazada de él… qué haré…Ayame también lo está, los escuché…Sango…-

- enfrentarlo, Kag…-

La escena continuó un rato más y luego cambió. Estaba en un apartamento, lo sabía pues al mirar por la ventana podía ver otro complejo de apartamento. Solo la lámpara de la mesa al lado del sofá estaba encendida mientras él se dirigía a la cocina en un cuerpo que no le pertenecía, navegando recuerdos ajenos. Sintió una presencia y se volteó.

- Kagome – la irritante voz del lobo le hizo tomarse la cabeza.

- ¿Qué haces aquí? – sonaba molesta.

- Kagome, no me voy a casar con Ayame… yo estaré contigo –

- sí, claro. –

- lo juro! – estaba un poco tomado pero no estaba ebrio, seguro solo quería sexo .

- y los bebés? –

- ¿Cómo sabes de eso? –

- los vi en el groto del bosquecito, Kouga. Ya deja de mentirme. Lo sé todo y no porque me lo contaron. Los vi. –

- vaya…bueno, creo que si ya lo sabes, no hay nada más que hacer – suspiro y el tono condescendiente le provocaron purificarlo. Supongo que ya acabará todo…-

- pensé que todo había acabado hacía unas semanas. Lamentablemente no es así. – le tiró un papel que él atrapó con facilidad – me la hice ayer. Salió positiva. – el demonio lobo miró el papel y luego alzó la vista con sorpresa.

- Estás embarazada…pensé que te cuidabas…-

- no vi porqué, si tú mismo me decías que era la única. Gran error. – caminó hasta el sofá y se sentó. –

- ¿Qué harás? –

- ¿Qué crees? –

- No puedes tenerlos…

- ¿Cómo se te ocurre decirme eso? No tienes que estar allí, ni siquiera quiero que lo estés. Son míos.

- no es tan fácil. Si Ayame se entera, me matará. Todo se irá a la ruina. Tienes que abortar.

- ¡Jamás! – se levantó del sofá y caminó a las escaleras – vete de aquí Kouga. Lo último que quiero es verte. – empezó a subir las escaleras rapidamente y Kouga fue tras ella.

- Está bien, está bien, no tienes que abortar…pero no le digas a nadie…vamos preciosa…-

- oh por dios. Todos saben que era la otra. Por favor. Ya déjame en paz.

- Kag – él la tomó de los brazos – Merezco toda la frialdad del mundo, y no merezco pedirte un favor, pero en serio…ella no puede saber nada.

- Suéltame –

- no hasta que lo prometas –

Entonces Sesshomaru sintió su ira explotar y sin pensarlo soltó una cantidad de energía divina que hizo que el agarre del lobo se soltara, pero a la vez la lanzó contra la pared de la sala. La luz cegadora que había sido la única testigo del incidente desapareció dejando ver un Kouga recuperándose.

- Kag..estás bien? – estaba quemado, pero parecía que estaba bien. Se veía extrañamente indeciso.

- sí… - entonces un dolor le atacó en la cabeza y la espalda baja, y luego se extendió por todo el cuerpo. – argh… quizás…no

- ¡Kagome! – Sesshomaru sintió que lo sostenían y rápidamente era llevado al sofá. – llamaré una ambulancia…

- argh…esto jamás había pasado…-

- nunca habías estado embarazada de un youkai –

El dolor se intensificó en todo su cuerpo, concentrándose en su abdomen. Era ardiente, punzante, cortante. Era como si algo dentro de ella estuviera destruyéndose constantemente, algo parecido a los cólicos cuando tenía el periodo pero más fuerte. Sesshomaru estaba muy confundido.

- Kouga…me duele…-

- ya la ambulancia viene, Kag…-

- no entiendo qué está pasando…-

- Ya vienen…aguanta – sonaba preocupado y algo triste, pero mantenía una mirada fría que no comprendía. Pronto el dolor lo hizo desmayarse en el sofá.

Sesshomaru abrió los ojos y se encontró con el techo de su habitación. Kagome seguía durmiendo acurrucada en su pecho, con restos de lágrimas en sus ojos. La acercó más a sí mismo y besó su frente, calmando el leve ardor aún latente en su cuello con el aroma de ella. La sacerdotisa abrió los ojos tranquila con una sonrisa pacífica. Luego parpadeó varias veces, dándole una vista graciosa al taiyoukai.

- hn –

- Sessh, tienes algo en el cuello…- la mujer se incorporó un poco y le movió la cabeza para poder ver mejor la marca. – es…una flecha….encerrada en un torbellino…la flecha es del color de tus marcas…magenta…pero el torbellino es plata… es…muy bonita…-

- hn – Se levantó de golpe cuidando de no golpearla y la dejó en la cama con delicadeza para dirigirse al baño. Se vio en el espejo la marca y se acercó para inspeccionarla meticulosamente.

Era una flecha con punta definida. Apuntaba hacia su pecho, específicamente en diagonal hacia su corazón. No era muy grande, por el contario pequeña y delgada y el torbellino plateado, a combinación con su cabello, le daba un toque bastante artístico.

- ¿Por qué una flecha? – inquirió sin mirarla.

- hm… supongo…que es lo que me hace más feliz…disparar flechas…desde muy niña me gustó…- se encogió de hombros sin realmente creer lo que decía. Le parecía algo tonto que esa fuese la razón, pero por alguna razón hacía sentido con el resto de las historias que había leído acerca de marcas.

- es aceptable – Sesshomaru se volteó y vio a una Kagome sonriendo de oreja a oreja.

- eres mío. –

- hn –

- SESSHOMARU SAMAAAA – una voz aguda y juvenil se escuchaba subir la escaleras rápidamente – TADAIMA! – la puerta se abrió de golpe y un bulto pequeño se lanzó a los brazos de Sesshomaru quien con una leve sonrisa, casi imperceptible, lo recibió gustoso.

- Okaeri, Rin. –

¿Qué tal? pues sí, les había dejado varias pistas de Wolf Inc caps atrás, pero apuesto q nadie se esperaba algo así. falta ver qué pasó realmente con kagome en el recuerdo, no?

y ya llegó riiiin!

yo adoro a rin porque siento que hace a Sesshomaru más humano.

nos leemos luego!, gracias por leer!