HOLAAAAAAA cómo están? me odian, lo sé xD no, no he olvidado la historia, simplemente he estado super enredada: me gradué, dejé mi trabajo, conseguí otro que resultó nefasto, busqué desesperadamente otro, conseguí uno excelente y justo cuando ya había conseguido mi laptop nueva PAFF caía enferma. me quedé sin voz dos días seguidos, no saben lo difícil que es no poder comunicarse bien con las personas...
pero bueno, aquí regresé, con un cap algo corto. pido disculpas porque releyendo, econtré muchos errores, pero bueno, i am only human, and i do this for a hobbie. miau.
anyway, los dejo con el sig cap.
Capítulo 11
"Tortugas"
Miroku repasaba varios hechizos en su mente cuando su concentración se vio afectada por la presencia de Sango. La mujer de cabello castaño lo llevaba recogido en una moña alta, la que usualmente usaban las bailarinas de ballet. Varios cabellos se salían del peinado, dándole un toque juvenil a su rosto. Llevaba una camiseta blanca, unos shorts negros y unas botas negras estilo militar. Su boomerang descansaba a un lado de ella, estaba lista para entrenar.
Recuerdos de su primer encuentro viajaron a su mente entonces, desatando una montaña rusa de emociones únicas.
***Flashback**
Sango caminaba por la estación del tren, estaba extrañamente vacía, con una misteriosa neblina en ella. Llevaba bajo el abrigo de cuero largo su uniforme de exterminadora. Le habían reportado que en el lugar un demonio caótico andaba suelto atacando a humanos e híbridos por igual. No podía seguir así.
Parte de ella, aún con años de experiencia se sentía bastante insegura por estar sin su hiraikotsu, pero podía pelear bien sin él. Escuchó unos pasos adelante suyo, seguido de un sonido de metal tintineante. Frunció el ceño y aferró con ahínco la cuchilla que llevaba en el bolsillo.
- Señorita, no soy yo su enemigo – la voz varonil la hizo sospechar más. No confiaba en hombres.
Al agudizar la vista se dio cuenta que el hombre vestía ropas de monje. Su cabello estaba amarrado en una coleta baja dejando ver sus perforaciones en la oreja. Era de tez blanca, ojos extraños y violetas. Expresión serena, típica de monjes. Se paró a un metro de ella y sonrió cálidamente.
- Soy Miroku Erabito, amigo de Kagome…- memorias hicieron click en la mente de Sango y se destensó levemente. Sentía el peligro cerca. – te he visto cerca de ella en muchas ocasiones. Estaba pasando por aquí cuando sentí la presencia.
- me enviaron a acabarlo – dijo Sango en señas, pues no quería que el demonio supiese de sus intenciones.
- Está por hacer su movimiento - respondió el monje.
En instantes, un enorme demonio tipo oso apareció desde arriba, atacando a Miroku. Seguramente había sentido su aura divina expandirse y se sentía amenazado. Por lo general este tipo de demonios era bastante tranquilo, pero algunos, por alguna razón desconocida desarrollaban la parte instintiva mucho más que la intelectual, volviéndolos salvajemente peligrosos. Este debía ser bastante adulto pues habían conciliado su presencia con la neblina, haciendo difícil para un humano o hibrido localizar su presencia fácilmente.
Una mano la tomó de la cintura y la movió de lugar. Un hueco se reflejó en el piso y un rugido resonó en el lugar. El demonio estaba frente a ellos: parado en dos patas, el tórax entre humano y oso, el cuello y rostro, completamente animal; los brazos eran humanos, mas las garras de animal.
- esta entre su forma humanoide y su forma bestial. Debe estar en extremo dolor, lo cual le causa furia desmedida. – la voz suave y varonil de Miroku le erizó suavemente la piel.
- le cortaré y tu purifica en la herida. Mi arma tiene veneno, ten cuidado. –
- cuando quieras, preciosa. –
Sango asintió y sacando su cuchilla, se abalanzó hacía el demonio. Al verla, la bestia rugió y decidió atacar pero ella ágilmente esquivó cada ataque lanzado por la misma, aprovechando su furia ciega para alcanzar las aberturas en su postura primal. Hizo un corte largo y profundo en el abdomen de la bestia y esta la miró con odio, pero rápidamente dio un salto hacia atrás y rodó sobre sí misma.
El monje, aprovechó la distracción de la bestia y lanzó un pergamino con sutras en la herida, provocando una electricidad purificante en el demonio. El aullido de dolor fue desgarrador, pero poco a poco volvió a su forma humanoide, la más débil que puede tener un demonio. Ambos se acercaron con cuidado para ver el hermoso rostro del demonio que los miraba con una sonrisa.
- por favor, terminen – pidió el demonio – he estado luchando demasiado tiempo. Estoy agotado…-
- Mediante esas palabras, encontraras el nirvana con buda… - Miroku colocó su mano en la frente del individuo y concentrando su poder divino, lo terminó de purificar.
- es algo triste, no? – comentó Sango limpiando la hoja de su cuchilla. – a veces siento que realmente está fuera de su alcance comportarse así…-
- lo es. Pero Kami tiene un plan para todos. –
Extrañamente, Sango sintió como acariciaban su trasero suavemente y se sonrojó no solo al sentirse a gusto con la caricia, sino la cara de satisfacción del monje. se giró con la palma derecha de su mano abierta y le propinó una gaznatada al hombre.
- ¡PERVERTIDO! - la mujer gritó sumamente ofendida.
- lo siento, mi mano está maldita y tiene vida propia…-
El comienzo de su amistad empezó así. la segunda vez que se vieron fue en el cumpleaños de Kagome, donde volvieron a hablar y de nuevo el incidente con la mano de Miroku ocurrió. Pronto, como si fuese cosa del destino, empezaron a coincidir más en trabajos y una amistad se entabló en ambos.
No tardó mucho en que se dieran cuenta de sus sentimientos románticos hacia el otro. Era inevitable teniendo tanto tiempo compartido juntos, y con tantas cosas en común. Sus padres eran miembros del consejo y sorprendentemente ambos estaban en desacuerdo con los ideales de ellos.
El primer beso entre ambos había sido inesperado. Sango había decidido caminar en la playa y lo había invitado. Habían estado en silencio todo el camino, uno de esos que simplemente te llena de comodidad y paz y la sensación de "debo estar aquí" se alzó sobre ellos.
- mira, son crías de tortugas…- Miroku la había tomado del codo para que viera como las pequeñas tortuguitas salían de la arena hacia el mar. – nadaran un largo camino hasta encontrar su manada, y cuando estén listas para dar crías, volverán aquí a poner sus huevos… siempre encuentran el lugar a casa. –
- es sorprendente…- la sonrisa en el rostro de Sango en ese momento no tuvo precio. Ni la iluminación de la luna sobre ella, ni el brillo de su piel en contraste con la ropa oscura que llevaba y como su largo cabello se movía con la brisa marina.
- tu eres sorprendente…- entonces, Miroku sin más la acercó más a él y la besó.
Presionó suavemente sus labios sobre los de él, acariciando lentamente. Pensó que ella le pegaría, pero para su sorpresa, ella entreabrió su boca, dejándole probar el más dulce de los sabores. al terminar la dulce caricia, reposaron su frente en la del otro y sonrieron.
- Tu también eres sorprendente, Miroku –
- Sango…yo quiero tener una relación contigo…pero…-
-pero nadie debe saber. Absolutamente nadie. –
- ¿entiendes? – preguntó Miroku sorprendido. Adoraba a Sango, pero el tiempo a su lado le había hecho entender que muchas veces sus sentimientos se llevaban lo mejor de ella.
- Entiendo…el deber va primero, Miroku. Pienso igual que tú: Si queremos cambiar el mundo, tiene que ser de adentro. Si supieran de nuestra relación no nos harían sucesores en el consejo. Le debemos esto al mundo, y a nuestro futuro…
- oh Sanguito… Eres la mujer perfecta. déjame hacerte una horda de bebés – su mano se había colado a la ya conocida nalga derecha de Sango y esta vez nuevamente, se sorprendió al no sentir el golpe usual.
- quizás algún día…cuando ya podamos hacerlo público…- y con un sonrojo virginal se había dado la vuelta, regresando donde habían dejado el carro.
****fin del Flash back*****
- Miroku….¿qué pasa? – Sango le tocó el hombro. – llevas minutos así…
- recordaba el día que nos conocimos...y nuestro primer beso… - Miroku la miró desde su asiento y le acarició suavemente la espalda, ella sonrió enseguida.
- hace tres años de nuestro primer beso…-
- sí…fue bastante mágico he de decir –
Sango se agachó para darle un beso corto en los labios y acariciar el rostro del hombre que amaba. Después de la reunión con Kouga y Gokuro habían ido al apartamento que compartían juntos, para relajarse y pensar más sobre los eventos desencadenados.
Miroku observó cómo su mujer se mordía los labios y no pudo evitar fruncir el ceño. conocía esa maña (aprendida de Kagome) y sabía que había algo que la preocupaba.
- cariño, dime lo que sea que debas decirme…-
- es que…no me había estado sintiendo como usualmente me siento… y pues…sólo por si las dudas, me hice una prueba de embarazo hace unos minutos…-
La noticia le cayó como agua fría encima a Miroku. ¿Acaso eso que había estado deseando hacía años se haría realidad? pero, ¿justo ahora con una guerra a la puerta trasera?
- ¿ya…viste el resultado? –
- está en el baño… -
Se quedaron en silencio unos segundos, viéndose a los ojos. Entonces, el besó su mano con delicadeza y se levantó de la silla giratoria en la que había estado sentado.
- ¿juntos? –
- sí…-
- Miko, no me gusta esperar – Sesshomaru abrió la puerta del baño que compartía con su mujer, pues llevaba media hora esperando su turno para bañarse.
Después de su encuentro sexual en la biblioteca, le había ayudado a acomodar los pergaminos que habían desordenado y ella le había explicado que estaba haciendo un hechizo de protección, porque tenía un mal presentimiento.
Desde la noche anterior el fétido olor, seguido de esa sensación conocida pero lejana le había estado siguiendo muy en el fondo de su cabeza pero con la marca y su recién unión con la miko, su orientación estaba bastante nublada y centrada en ella.
Luego de salir del estudio, había ido a ver a los niños quienes hacían su tarea tranquilamente. Rin escribía el ensayo y Shippo practicaba kanjis. Les dio instrucciones para mejorar y ambos agradecieron el gesto con una sonrisa. Posteriormente habían ido a cenar a la mesa familiar, donde todo transcurrió con normalidad.
Kagome fue a acostar a los niños, pero él sabía que estaba cansada, lo sentía. En efecto, minutos después de acostarlos, había ido directo al baño para su ritual nocturno de dormir. Pero ya había esperado demasiado.
Al entrar, vio a su pequeña miko en la tina, durmiendo en una posición serena pero incómoda. Una leve sonrisa se alzó en la comisura de sus labios y se acercó a ella con cuidado. Su cuerpo transparente se veía perfecto bajo el agua, y entonces el deseo sexual se metió en su ser. Quitándose la ropa rápidamente, se metió en el agua, despertándola con el movimiento.
- ¿Sesshomaru? –
- Miko...¿alguna vez has hecho el amor en una tina?
El sonrojo en las mejillas de ella contestó su pregunta y con una sonrisa malévola, la cargó sobre sí, haciéndola sentir su miembro duro contra la entrada de su vagina. Podía oler, incluso con el agua presente el deseo de ella ante sus palabras y la piel erizada de ella simplemente sirvió para confirmar.
- estás a punto de saber que se siente…-
BAM CLIFFHANGER xDDD
Bien este cap, algo corto, pero con un gran lugar en mi corazón. Sango y Miroku es una de mis parejas preferidas y a mi en serio me gustó meterlos en este fic. será que Sango esta embarazada? OMG!
y hablenme de Sesshomaru...lleva ser sexy a otro nivel.
nos leemos!
