Hellooooo! Disculpen la demora, la vida se interpuso en mi tiempo de recreación. pero bueno, aquí un cap más largo y lleno de cositas relevantes. Recuerden que ha pasado tiempo desde que actualice, así que sería bueno reeleer caps.
besos.
Cap 12
Caos
Riyu miraba a su maestra destrozar un demonio clase cinco. Estos demonios eran altamente poderosos y estaban justo debajo de los taiyoukais. Jamás en su centenar de vida había visto esa manera de destrozar a un youkai dragón, no como si fuera un muñeca de trapo de mala calidad. Normalmente poseían una piel escamosa tan dura como al adamantina. Le parecía algo irreal lo que estaba viendo, pero por supuesto, su maestra no era nada usual.
En ese instante era una masa oscura, como si las sombras hubiesen tomado forma corpórea. El dragón que yacía en el piso temblaba cual lagartija en su lecho de muerte, podía oler el olor a sangre mezclado con putrefacción.
Sin embargo no era la imagen de los órganos siendo arrancados de su dueño tan fácilmente lo que le tenía perturbado. Era la sonrisa de su maestra. Era como si la sonrisa estuviese permanentemente grabada en su rostro. No cambiaba incluso cuando masticaba los órganos lentamente y la sangre que una vez circulaba en ellos se salía de la comisura de la sonrisa y fluía por su barbilla hasta caer al piso.
El demonio cuervo el cual respondía al nombre de Riyu, en su insaciable maldad se encontraba estupefacto a la vista de tan maligno festín.
- ¿Sucede algo, Riyu? – la voz suave y susurrante procedente de su maestra le hizo salir de su estupefacción insofactamente .
- Nunca había visto a alguien despedazar a un dragón así…-
La risa cargada de maldad hizo eco en la vetusta torre.
- el tiempo te ha vuelto débil. – la expresión de la criatura era de asco, pero hizo una acción de desdén con la mano que le quitó importancia a sus palabras. – dime algo…el canino de aquella vez, ¿sigue vivo, verdad?-
- sí, mi señora – hizo una reverencia corta – está unido con una sacerdotisa, la de la perla de las cuatro almas para ser más preciso.
- oh… descendiente de Koriko? –
- Correcto.
- el nombre de aquel joven taiyoukai es Sesshomaru… - Riyu volvió a asentir. - ¿El de la sacerdotisa?
- Kagome Higurashi. –
- entiendo. – la sonrisa se pronunció aún más. - Creo q estoy…demasiado débil…-
- ¿Necesita más alimento? – el tono indicaba poco entendimiento a lo que la criatura suspiró pesadamente.
- verás, en aquel tiempo, simplemente dejé el caos desatarse con mis criaturas. criaturas creadas por años de odio entre humanos y demonios. sí, estaban hechas de putrefacción, odio, sangre, ácido, metal…derivados de la naturaleza del demonio o creación en el caso de los humanos. Cuando hicieron su pacto, estas fuerzas se debilitaron mucho, mas gracias a mi poder pude hacer que se mantuvieran vivas. La cuestión es que, me di cuenta que ese taiyoukai podría matarme si llegaba a localizarme…o podría servirme. – su lúgubre voz resonó en el eco una vez más. - si lograra succionar su energía, yo…sería invisible. Sin embargo en ese tiempo su energía era…joven -
Riyu tragó saliva. Su maestra en estos momentos emanaba un poder muy fuerte, feroz, y sobretodo, maligno. El solo hecho de imaginarla con el poder del taiyoukai más fuerte…lo hacía estremecer. En todos los años desde su cambio de apariencia, había sentido gran esperanza por resucitar a su maestra, por ver la maldad de la cual él mismo había nacido retornar al mundo, pero jamás en toda su vida había sentido ni el roce del miedo como ahora lo empezaba a sentir.
- Ahora sin embargo, es madura. El hecho de que ahora esté unido es aún mejor. De verdad, no has podido encontrar mejor momento para despertarme. – una carcajada carente de vida se escuchó haciendo erizar la piel de Riyu. –
En el raído techo de metal se empezó a escuchar las suaves gotas de lluvia y en las frías paredes, llenas de hoyos, se escuchó el viento oscilar suavemente. el preludio de una tormenta y la malévola carcajada d su maestra hizo que el demonio cuervo sudara frío.
- verás – continuó – la unión entre una sacerdotisa y un youkai es rara más no imposible. Esto lo sé porque soy muy antigua en este mundo. Vi la primera. Fue casi instintiva, carnal, pero vi nacer el asqueroso amor del que se regocijan ustedes seres inferiores. Tetsuya era el nombre de aquel demonio…sí, recuerdo haber estado cazando tranquilamente cuando vi su primer encuentro. sus miradas, se encontraron en aquel bosque primal y un día tras otro, siguieron encontrándose. Entablando una extraña amistad.. un buen día…el instinto nació y se tomaron mutuamente. me pareció fascinante en ese entonces. – la criatura se dio la vuelta, dándole la espalda a su sirviente, mirando la lluvia empezar a tomar fuerza a través de la ventana que le dejaba ver el exterior. - Posteriormente escuché historias similares, por lo que estoy segura que esas uniones son posibles. lo que no se sabe…es que esas uniones debilitan un poco a ambas partes. Sí, el instinto protector de la parte masculina crece y el de la femenina se reeconforta por los cuidados, lo cual los hace caer en un estado algo débil. Atacarlos juntos sería estúpido…separarlos, un poco inteligente…pero…absorber su energía individualmente mientras estén separados…es sumamente genial.
La criatura suspiró con su sonrisa permanente, cerrando los ojos y recibiendo el viento que soplaba fuerte ahora. Riyu, desde su lugar veía la silueta, claramente la de una mujer con buen cuerpo. la observó descansar su torso contra el marco de la ventana y su tensión bajo gradualmente.
- Eso fue lo que hice con esos dos una década después de su unión. – el tono aplicado reflejaba una nostalgia siniestra – y es lo que haré con esos dos una vez que recupere mis fuerzas.
- no lo entiendo maestra… - la mujer miró por encima de su hombro a su esclavo – en estos momentos está igual que en aquel entonces…-
- sí, es cierto, mi querido Riyu. Pero esta vez, no quiero ser una masa incorpórea. Mi manera de pensar ha cambiado un poco, verás. En ese entonces, quería ver la destrucción del mundo. Quería ver como mis criaturas destrozaban sin piedad los seres inferiores y como se sumían en la desesperación. Para ello no necesitaba un cuerpo. Mi sola presencia me hacía de poder, pero facilitaba que fuese debilitada. Hace un momento mencioné que su unión me había hecho más débil, pues…cada vez que mataban a uno de mis generales, yo me hacía más pequeña. Hasta que, como dije vi al precioso cachorro ese y pues haha, el plan que se hará efectivo en este tiempo, tomó rumbo.
La criatura se acercó lentamente al cuervo quien sintió su corazón acelerarse y la penumbra del miedo expandirse una vez más por su ser. El instinto tocó su puerta, cuando sintió el dedo putrefacto de la criatura rozar su barbilla. Tenía que huir, pero, ¿Cómo hacerlo?
- Aún quiero ver el mundo ser destruido y/o consumido por la oscuridad…pero ahora, lo haré directamente. Digamos que antes, liberé el caos..ahora, yo seré agente del caos. para ello necesito estar muy fuerte, tener cuerpo. Luego procederé a separar a los dos tortolos… destruiré su confianza en el otro. Destruiré cada cosa que los haga feliz. y cuando estén en su punto más miserable… - la sonrisa se pronunció aún más, deformando el rostro - absorberé a ese Taiyoukai.
- Pero…si el mundo se destruirá….de que sirve si usted habita en él…-
- Cuando has vivido tanto como yo, mi pequeño, esas cosas dejan de importar. Sé muy bien lo que haré…y disfrutaré cada paso a tomar…
- Bueno, si lo que necesita es más alimento, gustosamente se lo traeré mi señora. –
Riyu la evitó cuidando de no ser grosero y caminó hasta la ventana, pero justo cuando iba a saltar por ella, convencido de que podría escapar, la presencia de ella se interpuso.
- oh mi querido Riyu…en efecto, te has vuelto no solo débil con el pasar del tiempo, sino, estúpido. Realmente piensas que tendría un monologo de maldad y mis planes y te dejaría salir vivo de aquí? pude sentir tu miedo incluso antes de que te dieras cuenta que lo estabas sintiendo. Además, porqué habría de dejar que cazaras por mí, cuando este dragón lo traje yo misma. más aún, porqué te dejaría ir, cuando tú mismo estás aquí listo para ser…devorado.
Riyu abrió los ojos de par en par cuando sintió a la criatura atravesar su torso con los dientes, mordiendo su interior, experimentando el desgarre de sus órganos por esos dientes filosos, y como la sangre dejaba de correr en su cuerpo, para correr fuera de él. Lo último que su cerebro logró registrar claramente fue la oscuridad que iba consumiendo su estado de conciencia, la sombra reflejada en la pared de una criatura ganando una forma más pequeña y el eco de una risa maquiavélica que hundió el resto de su alma en eterna penumbra.
- Rin tiene miedo de la tormenta – un asueñado Shippo se restregaba un ojo con una de sus manos mientras que la otra sostenía la mano de su ahora hermana quien con cara apenada veía a sus padres adoptivos mirarlos desde la cama.
Sesshomaru miraba con expresión neutra a ambos. Rin se veía muy asustada y avergonzada, Shippo cansado y preocupado por ella. No le gustaba eso de que vinieran a interrumpirlos mientras descansaban.
Antes de que Kagome llegara a su vida, y Rin se asustaba, lo podía sentir y simplemente iba donde ella para que durmiera tranquila. Luego se iba. Pero jamás era al contrario. No quería que se acostumbraran a tener miedo y no enfrentarlo. Pero sabía que Kagome no compartiría sus métodos.
- Bueno – la escuchó decir- vengan con nosotros.
Ambos niños sonrieron y treparon la enorme cama, posicionándose entre ellos. Buscaron instintivamente el calor del otro y una sonrisa cargada de ternura se dibujó en el rostro de Kagome.
- Por hoy está bien. Pero deben entender que no siempre estaremos allí para protegerlos. Algunas veces es mejor enfrentar lo que nos asusta, nos hace más fuertes como seres vivos. Pero, por hoy y sólo hoy está bien.
- Es perfecta – dijo su bestia contenta.
- lo es – respondió el taiyoukai.
Entonces Sesshomaru notó un pequeño brillo en los niños. no lo tenían antes, y se preguntó qué era. se acercó a olfatearlos y el olor en ambos era neutro.
- te diste cuenta…- Kagome se mordió los labios. – tendré que mejorarlo…
- ¿Qué es? –
- pues…el hechizo que estaba desarrollando aquel día en la biblioteca.
- Procede – asintió el taiyoukai buscando más explicación.
- Ese mismo día, en la mañana, estaba tranquila lavando unos trastes y veía a los niños jugar. Luego recordé aquella esencia…que sentimos en el evento y de la nada, tuve una visión donde unas criaturas hechas de oscuridad…o algo así…los atacaban. Podía sentir la presencia principal, observando mis movimientos, alimentándose de mi miedo y dolor… luego llegaste tú.. – la sacerdotisa lo miró directo con ojos cristalizados – en ese momento sentí que tenía que protegerlos como fuese, así que me puse a investigar hechizos de protección antiguos, sus propiedades, modos de empleo, maneras de activarlos… también leí sobre cómo conciliarlos y pues, me puse a crear uno para ellos. Debo mejorar la forma de ocultarlo. Sé que tu eres muy poderoso y eso debe influir en que pudieras percibirlo…pero no quiero q nadie además de nosotros sepa que lo tienen.
- Entiendo. –
- Es especial. Sólo funciona si alguien quiere lastimarlos, o lastimarnos a través de ellos.
Sesshomaru sonrió imperceptiblemente. Era una chiquilla lista. Eso le agradaba. Y le excitaba.
En un abrir y cerrar de ojos, el taiyoukai estuvo cargándola fuera de la habitación. Los niños se habían dormido casi al instante y estaba seguro q no se volverían a despertar. La llevó al cuarto de lavar ropa, arrinconándola contra la lavadora.
Kagome ya no se sorprendía por esos arrebatos de Sesshomaru. Una melodía que hacía mucho tiempo no recurría su memoria, empezó a sonar cual rocola.
Sintió como la lengua del taiyoukai recorría su tobillo, subiendo por su pantorrilla, llegando a su rodilla y llegando a su muslo donde recibió un mordisco suave. El proceso fue imitado en la otra pierna y al sentir como su sexo empezaba a humedecerse, tomó la cabeza de su amante y enrosco esa maldita y deliciosa lengua con la suya.
Se besaron con ganas durante varios minutos, él acariciaba cada parte de su cuerpo con sus grandes manos, amoldándose a cada curva del cuerpo de ella. Kagome, no se quedaba atrás. Sesshomaru tenía el cuerpo de un Dios. Y el sexo que tenían era increíblemente salvaje y apasionado. No sólo eso, podía sentir matices de cariño en él, pero simplemente su mente los obviaba por miedo.
La canción siguió sonando en la cabeza de Kagome, haciéndola disfrutar aún más de las caricias dadas por el demonio. Sesshomaru por su parte estaba siendo placenteramente perturbado por los pies de Kagome jugando con sus pelotas. Lo hacía estremecerse. Algo que nadie había podido hacer. Era como si la mujer supiera de lugares de los que ni él mismo estaba consiente que le gustaban.
Un gruñido bajo se dejó escuchar por parte de él en la garganta de Kagome mientras la besaba, a lo que ella disfruto. Nada como hacer temblar a Sesshomaru durante el sexo. La mujer, inspirada por el gruñido, besó su cuello y de un empujón, se bajó de la lavadora empujando a su presa contra la pared, sacando de contexto al demonio.
Las pequeñas manos de Kagome tomaron en sus manos su miembro y empezaron a proporcionar caricias lentas y torturantes, disfrutando la palpitación que la estaba causando entre sus besos y caricias. Ella…era como aquella canción de Dino. Ella tenía un camino con él. Un camino especial al que había llegado sola y que lo hacía enloquecer.
Sintió como ella tomaba su muñeca y dirigía su mano hasta su vagina. inmediatamente, saliendo de su estupor momentáneo, procedió a introducir cuidadosamente sus dedos índice y corazón en ella, disfrutando de la humedad de la cueva.
- Estás bastante mojada, koi –
- y tú estás bastante punzante, koi.
Sesshomaru no resistió ante el tono bajo en el que ella le habló y cargándola un poco cual muñeca sin peso, introdujo su palpitante pene dentro de ella. Le tapó la boca para que no gritara y despertara a los sensibles oídos de su familia, lo cual lo excitaba más.
Kagome sintió como su primer orgasmo se iba acercando a medida que las embestidas llegaban al fondo de su vagina. Para ella había sido bastante difícil poder tener orgasmos duraderos y seguidos hasta que conoció a Sesshomaru. El tipo, era sin querer engañar a nadie, uno de los hombres o demonios con los que había estado que tenía esa capacidad de…hacerla excitar con una mirada.
Ella deseaba estar con él, necesitaba estar con él. Nunca había sentido tal pasión por alguien, esperaba esas llamaradas ardientes que sentía cuando la besaba y las extrañaba cuando no las sentía, pero siempre llegaba y la sorprendía, siendo una…
- sex bomb! –
La frase desconcentró un poco a Sesshomaru lo cual Kagome aprovechó para cambiar de posición y estar de espaldas a él. Se inclinó un poco, casi hasta tocar el piso con las manos, aún con el trasero levantado. Con Sesshomaru no le importaba esa posición. Con Sesshomaru deseaba disfrutar del sexo como si fuera una puta, pues nunca jamás se había sentido tan mujer como estando con Sesshomaru.
El taiyoukai simplemente perdió el control al ver así, súper dispuesta para él. Sus ojos brillaron rojos en pasión, deseo y lujuria y ni siquiera le importó que su familia despertara. La penetró como si fuera la última vez que le haría el amor y llegó a su orgasmo con el más puro de los placeres.
Se desplomó sin mucha fuerza sobre ella y ambos sonrieron al ver el rostro del otro, respirando profunda y rápidamente, sudando a cántaros y cansados como si hubiese corrido durante horas.
- Estás bien?...
- sí…arderá un poco mañana…pero valió la pena.
- hn…-
El demonio depositó un cálido beso en los labios de ella y la alzó en sus brazos. prosiguió a caminar suavemente hasta su habitación donde los niños seguían durmiendo, acurrucados al lado del otro. Después de confirmar que seguían dormidos, se metió al baño con Kagome, llenando la tina de agua caliente.
- ayudara con el dolor muscular…-
Tomando una esponja, la pasó suavemente por el cuerpo de ella, mirando los pequeños moretones que habían sido dejados en su piel después de su encuentro.
- tu también tienes…-
- yo sano rápido, koi –
Después de terminar de lavar el cuerpo de ella, Kagome tomó la esponja e hizo lo mismo. En su cultura, hacer eso era un acto de confianza y cariño, y se sentía algo avergonzada, pero a la vez tontamente feliz, como una colegiala.
- Qué quisiste decir con Sex Bomb. –
- ah… es así como te veo cuando tenemos sexo haha… la canción de Tom Jones. –
Sesshomaru se limitó a mirarla con ojos entrecerrados.
Luego de salir de la tina, prosiguieron a descansar, la marca en sus cuellos transmitía un calor suave y delicioso que los adormecía rápidamente. Los niños entre ellos, se acurrucaron más al escuchar los truenos provenientes de la tormenta, y finalmente la paz llegó a ellos durante el resto de la noche.
A muchos kilómetros de allí, cerca del bosque camino al monte Fuji, se escuchaban árboles caer, y pronto un fuego empezó a expandirse. Y muy por encima de todo…se escuchaba una carcajada llena de maldad reinar en la noche, trasfondada por los truenos y rayos que caían.
Una figura femenina con una tiara plateada, piel blanca como las nubes, ojos verdes brillantes y sonrisa permanente destruía todo a su paso.
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¿Qué les pareció este cap? quiero todas su opiniones acerca de la villana. Quería hacer un personaje caótico malo, es la primera vez que describo la personalidad o lo que piensa uno.
Y Qué tal el koi que intercambiaon Sessh y Kag.? estrán finalmente cayendo por el otro? o m g espero sus rr y nos leemos pronto!
