HOLAAAA CÓMO ANDAN?
No saben lo feliz que me han hecho al leer la historia. es el primer fic que escribo que llega a 100 RR! mil gracias por continuar leyendo y por sus palabras de aliento. una vez más lamento la demora. En serio pensé que les había subido el cap, y cuando chequié ni siquiera el back up del 14 estaba. creo que alguien me usó esto cuando no estaba.
En fin, disculpas por la demora. y Esta vez si advierto que me demoraré más porque ya estamos llegando al final y lo quiero hacer de manera fluída, pero sin ser muy tajante, así que me tomaré tiempo para escribir algo bueno e impactante.
Capítulo 13
Cacería.
- Se habrán preguntado porqué los llamamos aquí a una hora tan irregular y en medio de una tormenta. –
La voz de Sango retumbaba en el recinto azotado por la impasible lluvia que caía arduamente sobre el mismo. Miroku estaba parado atrás de ella, a su derecha, mientras Gokugo y Kouga a su izquierda. La mujer llevaba su uniforme de exterminadora y su largo cabello amarrado en una coleta alta. Sus manos a su espalda, sus piernas abiertas en una posición de descanso, la cual los subordinados frente a ella compartían.
- Están aquí porque son mis soldados. Porque son la elite de los exterminadores. – continuó con su voz firme y demandante - y más que esos hechos, porque conozco cada debilidad y fortaleza que tienen. Porque los conozco como si fueran parte de mí, y porque los amo desde el campo de entrenamiento. - Muchos rostros reflejaron una leve coloración rosa en la cara, otros orgullo, respeto y admiración. – Yo realmente les confiaría mi vida – si bien la exterminadora logró contener su voz de llegar a romperse, sus ojos reflejaron el sentimiento de sus palabras.
Tomo aire para respirar y para limpiar el sudor que empezaba a caer por su frente. Miró a su izquierda donde Gokugo y Kouga asintieron. Luego a su derecha donde Miroku dio medio paso hacia enfrente. Tragó saliva y prosiguió a hablar.
- El día de mi presentación con Miroku como nuevos miembros del consejo, algunos sintieron cierta presencia extraña. Entre esos el mismo Miroku, Kagome Higurashi, los Taishos y otros. Miroku, por preocupación se puso a investigar y posteriormente fuimos contactados por el Señor Wolf aquí presente. Nos enteramos hace menos de un día que la presencia innata en La Guerra de Las Sombras ha sido liberada. – un tumulto de miradas incrédulas los miraban como si estuviesen hablando locuras.
Sango continuó, callando cualquier pregunta no vociferada con su potente voz.
- Todos saben la historia. En el año 40 Antes de la Guerra (AdG) un pequeño pueblo registró muertes de humanos a manos de seres fétidos. Los humanos culparon a los demonios. Tres meses después los incidentes siguieron ocurriendo y en el año 39, volvieron a repetirse pero en aldeas youkai. Una guerra interracial amenazó con desatarse hasta que las sacerdotisas aseguraron que las fuerzas no eran demoniacas pero si malignas.
Prontamente los humanos unieron fuerza entre ellos, al igual que los youkais entre ellos para pelear a los seres que fueron tomando fuerza por 40 años hasta que la Guerra estalló. No fue sino hasta el año 2, de la Guerra que los humanos y youkais decidieron unir fuerzas. Para ese entonces los enemigos ya no tenían solo un olor fétido y tóxico, sino un tamaño gigantesco, que obligó a los demonios a usar su forma bestial y a los humanos a dar todo de sí mismos.
Los monjes y sacerdotisas, peleando hombro a hombro con youkais y hanyous y por supuesto los exterminadores, idearon una serie de tácticas para obliterarlos de este mundo y la misma fue efectiva. Sin embargo, el mal que manejaba todo entre las sombras, las mismas sombras que estaban contaminando nuestro mundo, no pudo ser eliminado por completo. Fue sellado con un hechizo creado por Koriko Sama y Arena de los primeros días, proporcionada por Gosuenko, el árbol milenario.
Ambos efectos fueron guardados por casi todo el milenio por la familia de la esposa de Kouga, Ayame Wolf. Nieta de Yuro Shirohige, uno de los primeros lobos demonios. Esos efectos fueron robados hace dos días, justo cuando el antiguo miembro del consejo conocido como Uyir decidió ausentarse.
Se deben estar preguntando ¿Antiguo miembro? - la exterminadora hizo seña a Miroku quien dio click con un control remoto al proyector que estaba unos pasos de él donde se veían las ilustraciones que le había mostrado a Sango, Gokugo y Kouga en la habitación. – Hemos circulado en rojo a un mismo demonio con una seña característica. la misma que como podrán recordar, está presente en la familia de Uyir cuyo nombre real es Riyu y servidor de la maldad en la Guerra. Bajo esta situación, hemos decidido destituir a Uyir del consejo e integrar a Kouga Wolf quien ya era candidato y ha ganado nuestra aprobación, aun cuando no se ha hecho la ceremonia oficial. Estamos conscientes que nuestra historia suena absurda y quizá poco creíble pero les aseguramos que estamos en lo cierto. Los reuní aquí porque, como dije, son los mejores y confiaría a ustedes mi vida. Esta vez, no solo les confío mi vida, o la de Miroku o…- Miroku se acercó a ella y le tomó la mano en señal de confianza y conforte - la del bebé que estoy esperando. Les confío la vida de los habitantes de este mundo y de nuestra Sociedad. Les estoy confiando nuestro futuro, independientemente de nuestra raza o inclinación política.
Decir que los exterminadores estaban confundidos era poco. Pero decir que la determinación en sus rostros había sido plasmada después de las últimas palabras de Sango, se quedaba corto. Los exterminadores, mujeres y hombres por igual, se pusieron en posición firme.
-La liga de Demonios y Hanyous de artes marciales está camino a la casa de Uyir para neutralizar aliados del enemigo y encontrar más pistas. Les pido a ustedes que revisen el área alrededor de Tokio y busquen anomalías en el ambiente. Asumiremos que habrá tóxicos, por lo que el uso de máscaras es esencial. Repórtense en 5 horas en este mismo lugar. Para entonces la liga de demonios y hanyous esté aquí donde se intercambiara información. Estén atentos a todos. Nuestra misión se llama Infierno Terranal, contraseña: siete mil fuegos. – Sango hizo un saludo, en donde alzaba su enorme boomerang con su mano derecha y lo posicionaba frente a ella, con su brazo y antebrazo haciendo una L .
- SIETE MIL FUEGOS – Gritaron los soldados al unísono e imitando el saludo, y dando media vuelta, salieron a la torrencial lluvia.
- Sango…¿en serio estás esperando un bebé? – Gokugo hablaba con preocupación. Sostuvo el antebrazo de Sango entre su mano, el instinto de protección apoderándose de él.
- Lo estoy. Sin embargo, esta situación que podría afectar a niveles dimensionales me prohíben no ayudar, incluso estando embarazada…
- le he hecho un hechizo de protección, y llamé a Kagome para que me ayude a fortalecerlo con su reiki, pero la entiendo. La vida en sí podría estar en peligro.
- aun asi - interrumpió Kouga – Trata de no sobre esforzarte.
Sango asintió y abrazó a sus colegas con cariño maternal.
- nosotros iremos a casa de los Taishos – dijo Miroku, hablando por primera vez desde la reunión – tenemos que informarle a Inu no Taisho y a Sesshomaru.
- Yo iré a cazar a Uyir.- dijo Gokugo tronándose los dedos.
- Yo entonces monitearé a la liga – dijo Kouga sonriendo con picardía. – argh, lo que daría por tener a Ayame aquí.
Los miembros del consejo se miraron por media fracción de seguro y finalmente partieron en direcciones opuestas.
Izayoi se hacía una trenza y aunque se miraba al espejo, no prestaba atención a su reflejo. Su mente, sumisa lejos de allí, pensando.
- También lo has sentido…- la voz la sacó de sus pensamientos y vio a su esposo recostado en el marco de la puerta de su habitación. Tenía los brazos cruzados encima de su pecho, y su mirada estaba posada en ella. su cabello suelto caía por su espalda y el tono de su voz denotaba melancolía.
- ¿Qué es? –
- miedo. aprensión, tristeza. –
- ¿Por qué? –
- No estoy seguro, Izayoi…pero lo estás sintiendo por mi. Yo me siento así.
- hmmm, debe ser algo muy…poderoso. Siempre estás pasivo.
- La última vez que me sentí así, fue cuando la madre de Sesshoumaru murió. – Inu no Taisho se había acercado a su esposa y la abrazaba por los hombros. –
- cariño…-
- No dejaré que me aparten de ti, Izayoi. –
Izayoi miró a su espejo y la preocupación relejada en el rostro de su esposo la hizo sonreír. Miedo. tonterías.
- Estaremos bien, cariño. Nuestra manada es fuerte.
/7
- oh por Dios. qué te sucede. –
- hn –
- DEJA DE DECIR HN TODO EL TIEMPO. –
Kagome estaba harta. Desde hacía dos horas Sesshomaru no la soltaba. Para nada. El tipo había rodado de la cama y la había arrinconado con los niños, quienes medio asfixiados se intentaron correr hacia abajo pero un gruñido de él los hizo quedarse quietos. Después de que Kagome lo mirase mal, decidió soltarlos ligeramente y después de unas horas, los niños habían podido correrse a la esquina de la cama, pero Kagome seguía atrapada en el abrazo de Sesshomaru.
- vas a despertar a los niños. –
- es de día – Kagome habló entre dientes.
- Miko. Algo está mal. No lo puedes sentir porque mi olor está nublando tus sentidos. –
Kagome le prestó atención pues hablaba con voz más seria de lo usual. La que acostumbraba a usar en sus negocios cuando pronosticaba la caída de una empresa rival.
- ¿Qué es? –
- No lo sé. Sin embargo, este Sesshomaru se encuentra…perturbado. Cuando salgas de mis brazos, quiero que continúes con el hechizo de los niños.
- no pensé vivir para escuchar esa frase escapar de tus labios –
- me recuerda a cuando madre murió. – diciendo de esto, aflojó lentamente el agarre en Kagome y esta sonriéndole cálidamente le dio un beso en la frente.
- los protegeré, Sesshomaru.
Gokugo había pasado la madrugada olfateando el rastro de Uyir. Había sido muy difícil por la lluvia, pero el rastro leve en la tierra seguía. Perdió el conteo del tiempo mientras se adentraba más y más por el bosque, hasta que encontró una especie de fuerte antiguo, añejado y vetusto. el olor a muerte y sangre se metió en su memoria olfativa y supo que Uyir estaba muerto.
Subió y el olor a muerte se hizo más intenso, tuvo que usar toda su fuerza de voluntad y física para no sucumbir a las náuseas. Al entrar, observó escamas de dragón en el piso, cual mina de oro, acumuladas, con una leve capa de sangre.
Plumas negras, regadas, y los huesos de aquel que un día consideró amigo.
A pesar que había seguido su rastro para matarle personalmente, ahora, frente a su cadáver, sentía insatisfacción. No solo porque no murió gracias a él, sino porque tenía la sensación de que había sido injusta su muerte.
tomó su celular y mando un mensaje de texto a Sango y Miroku. Se quedó con el mismo en la mano, observando el cadáver y cuando decidió irse, la vio.
Una mujer esbelta, de piel blanco papel, cabello y ojos rojos, labios negros, vestida con una capa negra que solo dejaba ver su perfilado y perfecto rostro y sus tobillos. Gokugó pensó que si no oliera a putrefacción sería una mujer digna de cogerse. Era espeluznantemente bella y su mirada detonaba perversión.
- vaya, qué tenemos aquí…un miembro del consejo en si vino a visitar? – la mujer hablaba con una voz elegante y aterciopelada que puso alerta a Gokugo. - ah, perdón. visitabas a este plebeyo.
- Eres la misma criatura…de aquella vez?
- Sí, en efecto – miró a todas partes- vengo a destruir el mundo, de nuevo. hahaha – Gokugo supo que la locura estaba frente a él, pero se mantuvo calmado.
- ¿Por qué? –
- ¿Por qué no?-
- no eres parte de este mundo también..?
- HAHAHAHAH, lo fui una vez, saltamontes. Cuando cumplí mi segundo milenio, dejé de serlo. hahahaha…-
- hmm…-
- oh, supongo que quieres saber que soy. Pues..- se levantó, alzando su capa, dejando ver su desnudez perfecta – soy…tu …peor pesadilla HAHAHAHAHA – la mujer dejó crecer sus uñas e hizo ademán para lastimarle, pero él la esquivó.
Pronto una batalla, donde la mujer disparaba, sus uñas, su cabello y una especie de escupitajo ácido, llenó el lugar mientras un viejo y cansadado Gokugo, aún con el celular en mano, no paraba de esquivar. El viejo pudo lanzar unos ataques que la golpearon, pero cada vez que la tipa era lastimada, se reía a carcajadas.
Gokugo esquivó otro golpe y tomó un pedazo de madera que había cerca, el cual lanzó a la mujer, dándole de lleno en el rostro. Dio un salto, seguido de una vuelta en medio del aire y plantó su zapato en el rostro de ella. Luego salió corriendo por la ventana mientras escuchaba la espeluznante carcajada nuevamente. Gokugo miró su celular, y tenía miles de mensajes de Sango y Miroku, pero la voz de nota que había grabado se había enviado.
- ¿ DÓNDE CREES QUE VAS? AÚN NO HEMOS TERMINADO DE JUGAR MI PEQUEÑA PESTE HAHAHAHAHAHAHA
La mujer había atravesado el cuerpo de Gokugo en la pierna con una de sus uñas expandibles, inyectado ácido el cual le estaba consumiendo la pierna.
Jamás en toda su vida había sentido tanto dolor.
- hmmm…creo que ya no te podré comer…bueno…no importa. – La tipa se paró sobre él, y patió su rostro con su zapato.
- nunca te enseñaron a no golpear a las damas? HAHAHAHAHAHAH – la tipa lamió su nariz, y luego, resopló su aliento sobre el rostro del hanyou.
Gokugo sintió claramente como su piel se caía y su carne se deshacía mientras la maldita lluvia caía en su rostro haciendo el dolor dos veces más insoportable. Miró a un lado con el poco movimiento de vida que le quedaba y vio un último amanecer. Con un sol perezoso opacado por la tempestad.
Y escuchó la risa de la maligna criatura alejarse, cuando cerró sus ojos por última vez.
QUE TAL?
este tuvo menos aparición de nuestros bebis, pero es algo necesario. nos vemos, y espero que les haya gustado! besos y gracias por leer!
