Hola, estoy de regreso!!!!!!!!
Aqui les dejo el siguiente capitulo del fic, espero les guste. Gracias por sus reviews y su apoyo...
Ahora a leer!!!!!!!!!!
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CAPITULO SEIS
HALLOWEEN
El castillo de Hogwarts amaneció el 31 de Octubre adornado con calabazas, telarañas y diferentes monstruos que aparecían frente a los alumnos para asustarlos.
El día estaba nublado, algo extraño y hacía un frío que calaba hasta los huesos, casi no había ningún alumno en los pasillos, preferían quedarse en sus calientes salas comunes a salir a dar una vuelta por el castillo.
Se planeaba una gran fiesta de Halloween, la primera de los nuevos alumnos, y la que seguía de muchas para los alumnos de segundo a séptimo.
También se preparaba el inicio de la temporada de quidditch y los capitanes de los equipos estaban insoportables, con gritos y entrenamientos duros, los integrantes de cada equipo despotricaban en contra de su capitán.
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Vestidores de Gryffindor, Campo de Quidditch
-¿Cómo se le ocurre a Foster un entrenamiento en un día así?-dijo una chica de cabello violáceo largo y de ojos negros llamada Ameryl Felton.
-¡Hace un frio de los mil demonios!-dijo un chico de cabello negro llamado Víctor Dión.
Los golpeadores y cazadores comenzaron a quejarse, pero con la llegada de Abraham Foster, capitán del equipo y guardián y de Harold Peytón, buscador; todos se callaron, se les había olvidado un pequeño detalle pero urgente.
-Chicos como sabrán, Harold ha decidido salir del equipo-dijo Foster mirando a sus compañeros-Así que tenemos que buscar un nuevo buscador antes del primer partido de la temporada.
-¡Pero el partido es dentro de medio mes!-gritó Felton.
-Necesitamos a alguien que se adapte rápido a nuestro estilo de juego-dijo Abraham con seriedad.
-¿Qué tal James Potter?-dijo Harold-Lo vi hace un año en las clases de vuelo con Hooch y es muy bueno.
El equipo al completo lo miró sorprendido para luego mirarse entre ellos, Harold había dado una sugerencia acerca de su posible reemplazo, Abraham Foster lo aceptó aunque aun con dudas.
-Bien, ya tenemos buscador suplente.
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Mazmorras, cerca de la Sala Común de Slytherin
-Hoy mismo actuaremos-dijo la voz de un chico entre las sombras.
Diez velas se prendieron entre la oscuridad de aquella mazmorra iluminando las máscaras grises que portaban, eran cinco chicas y cinco chicos que tenían largas túnicas de color negro y gris oscuro.
Dejaron las velas en el piso y avanzaron entre los dos que parecían ser los lideres, los rodearon quedando ellos en medio.
La estruendosa risa de una chica se dejo oír por todo el lugar, uno que otro sintió como un escalofrío recorría su espalda, tenían miedo, si tenían miedo ¿Qué hacían ahí?
Uno de ellos con una túnica grisácea retrocedió por completo haciendo que las miradas de sus compañeros se posaran en ella completamente.
-¿Qué pasa…Rachel?
Se quitó la máscara grisácea y encaró a los líderes. Su cabello castaño oscuro largo hasta los hombros cayó suavemente hacia el frente, sus ojos café dorado brillaban por el miedo y las lágrimas contenidas.
-No…quiero…No quiero ser parte de esto-dijo la chica con voz temblorosa.
-¿No lo dirás en serio o sí?
-¡No voy a ayudarles a dañar a personas inocentes que no tienen que ver con lo que ustedes buscan!-dijo casi gritando.
-¡PERO ES TU DEBER!
-¡YA NO! ¡RENUNCIO A TODO, A MI APELLIDO, A MI LINAJE, SI SER ZABINI SIGNIFICA DAÑAR A OTROS, NO QUIERO ESE APELLIDO!-dijo Rachel gritando.
-Entonces cuídate hermanita, porque a partir de ahora somos enemigos.
-Eso siempre lo supe Landon, nunca fuiste mi hermano, sino mi enemigo, olvídate de que tienes una hermana porque yo lo haré.
-¡LARGATE!-gritó Landon con furia-TE JURO RACHEL QUE NO TENDRE PIEDAD POR TI, JAMAS.
Rachel salió llorando de aquella oscura mazmorra, dejando atrás de ella sus vínculos de sangre con el que hace unos segundos fuera su hermano mayor Landon Zabini.
Lo único que quería era llegar a su sala común y llorar, no iría a la fiesta. Se la pasaría en su habitación sola y llorando ni tampoco quería encontrarse con nadie, no quería ver a nadie.
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Sala Común de Gryffindor
Roxanne, James, Lorcan, Gabriela y Rose estaban sentados en los sillones frente al fuego.
James escribía algo en un pergamino, a su lado Lorcan lo leía y le decía que le quitara o que le agregara.
Roxanne tenía su cabeza apoyada en el hombro de su prima mientras que Rose y Gabriela hablaban acerca de algo que no entendía.
Vio como el capitán del equipo de quidditch y su buscador entraban rápidamente por el retrato de la Dama Gorda y se acercaban a James quien los veía confundidos.
-Potter, necesitamos que entres al equipo de quidditch como mi reemplazo-dijo Harold.
-¿Qué yo que?-dijo James emocionado y a la vez confundido.
-Entra al equipo Potter, como ya te dijo Harold, serás su sustituto ya que por diversos motivos abandonó el equipo.
-¡No se diga más! ¡Claro que acepto!-dijo James emocionado-¿Cuándo empiezo?
-El martes de la siguiente semana habrá entrenamiento, ya te avisaré la hora-dijo Foster dando media vuelta alejándose de aquel grupo.
James estaba que saltaba de la emoción, gritaba, reía y saltaba por todos lados, al fin su mas grande sueño, o alguno de ellos se volvía realidad.
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Terrenos de Hogwarts, Cabaña de Hagrid.
Hagrid salió temprano de su cabaña ese día. Comenzó a preparar las calabazas para la fiesta de Halloween, pero se extrañó al ver salir tan temprano del castillo a diez alumnos con túnicas de Ravenclaw, Hufflepuff, Slytherin y Gryffindor.
Sobre el uniforme traían unas túnicas negras o grises, lo que llamó mas su atención fueron las máscaras grisáceas que traían en una mano.
A sus ojos parecían mortifagos. Levantó una ceja contrariado, ¿Qué tanto pensaban los chicos de ahora? Iba directo a regañarlos pero algo le decía que no hiciera nada, que no se metiera en problemas.
Salió de su cabaña aún con los recuerdos de esa mañana que últimamente, cada día, era más extraño que el anterior y eso era ya decir demasiado.
Pocas veces veía a James y a sus amigos Lorcan y Lysander, lo iban a visitar en las tardes o los veía en los jardines en sus horas libres.
La última vez que los vio estaban acompañados por Aarón Charlestón, nunca los había visto juntos; le parecía estar alucinando pero no, eran ellos definitivamente.
El día comenzó a helar mucho más como si manadas de dementores estuvieran sueltos; eso no era normal, apenas entraban en Noviembre y ya hacía un frío tremendo.
Fang a su lado, comenzó a aullar y a ladrar, algo iba mal y venía del castillo de Hogwarts o quizás, fuera de él.
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Despacho del Director de Hogwarts
Minerva Mcgonagall tenía prendida la chimenea y tenía un hechizo calefactor en todo el despacho pero aún así, el frío no terminaba.
Se acercaba a la chimenea para calentarse, no sentía el crepitar caliente de las llamas, era como si se hubieran congelado o fueran una pintura de adorno del despacho.
Caminaba de aquí a allá tratando de quitarse el frío, todo intento era en vano, tomaba el té, ya llevaba varias tazas y nada le quitaba el inmenso frío que sentía.
No era un frío normal, lo sabía e intuía que algo pasaría pronto que no sería bueno, era un frío desesperante, una sensación de angustia alarmante; no era un cambio de clima alarmante, era un aviso para los magos experimentados.
Un aviso de que el período de caos e incertidumbre llegaría pronto y debían cuidarse, si se da un solo paso en falso todo terminaría mal.
-¿Qué debemos hacer Albus?-dijo la directora al cuadro de Dumbledore.
-Solo estar alertas Minerva, estar alertas-contestó el retrato de Dumbledore.
-Y esperar, vigilar bien a la casa de Slytherin-dijo el retrato de Snape-Cuatro alumnos comenzaron ya a vigilar, debemos hacer lo mismo.
-¿Alguna idea acerca de esto?
-Las creencias de la pureza de sangre se están desestabilizando poco a poco.
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Noche de Halloween, Sala Común de Ravenclaw
-Esta noche estaremos despiertos hasta tarde contando historias de terror, ¿Quieres venir Lysander?-le preguntó Steven Brooks.
-Claro porque no, será divertido-dijo Lysander mientras se colocaba su túnica de Ravenclaw para ir al Gran Comedor a la fiesta.
-¿Vas a reunirte con Potter y Lorcan?-dijo Steven curioso mientras veía como su compañero salía a medias de la habitación.
Lysander sonrió enigmáticamente descolocando a su compañero para después salir del dormitorio.
-¡No puedo sacarle nada!-dijo Steven enojado, pateó su baúl-¿Cómo se supone que sabremos a quien vigilan si no los veo tan seguido juntos?
Salió de la habitación llevando su túnica en una mano, estaba furioso, actuar demasiado bien con Scamander le estaba cansando, lo odiaba por completo.
Bajó a la sala común y vio a varios de sus compañeros esperándolo, sonrió con maldad y superioridad.
Tendría diversión después de tantos meses…
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Vestíbulo, Hogwarts
Rose caminaba pensativa, hace unos momentos había tenido un ligera sensación de deja vú, algo iba a pasar pero en dónde…
¿En Hogwarts o fuera de él? Además estaba confundida, ella nunca había tenido sensaciones de ese tipo; apoyaba lo que decía su madre de la adivinación, una rama de la magia muy imprecisa y con una gran pérdida de tiempo.
Entonces ¿Por qué? Nunca le había gustado sentirse confundida y necesitada de respuestas.
Se detuvo a unos cuantos pasos de la enorme puerta del comedor, ¿Dejaría pasar esa sensación o debía hacerlo saber?
De una forma u otra si lo decía la creerían una loca nerviosa y neurótica, así que esa opción quedaba descartada, lo único que le quedaba era dejarlo pasar y quizá estuviera mas tranquila en la fiesta.
Solo le pedía a Merlín que esa sensación no se repitiera, no quería sentirse angustiada y nerviosa, solo quería estar tranquila.
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Gran Comedor, Hogwarts
Todo estaba listo, el banquete, la decoración, la música, el Gran Comedor estaba listo para la fiesta de Halloween de ese año.
Los alumnos entraban en pequeños grupos y se sentaban en sus respectivas mesas, los fantasmas de las casas se paseaban por cada una de las mesas divirtiendo a los alumnos que reían a carcajada limpia.
Varios alumnos se levantaban de sus mesas e iban a las otras para ver a sus amigos o familiares, esa escena le agradaba mucho a la directora, ya no existían las rivalidades entre las casas.
-Alumnos-dijo con voz solemne-Este es un día especial y por eso, los profesores y yo les hemos preparado este banquete, disfruten que es para ustedes.
Las vasijas y platos aparecieron repentinamente, los alumnos aplaudían sin cesar; solo dos personas en ese comedor estaban cabizbajas.
Era 31 de Octubre, un año más de muerte de sus abuelos Potter, otras cinco compartían ese dolor y lo entendían.
Sabían la historia que había alrededor de todo aquello, pero les hubiera gustado conocerlos, no solo a ellos sino también a Sirius Black, Remus Lupin y a Nimphadora Tonks.
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Valle de Godric, Inglaterra
Tres figuras caminaban al cementerio del lugar, iban a visitar a sus familiares y personas conocidas, llevaban ramos de flores en los brazos. No hacían caso a los niños que corrían alrededor con sus bolsas de dulces y comparaban sus disfraces.
Estaban ahí, como todos los años, no había un año en el que no fueran a ese lugar, aunque a Harry no le gustara recordar, debía hacerlo, eran sus padres.
A su lado, Ginny lo tenía tomado de la mano dándole todo el apoyo y la fuerza que necesitaba, su hija menor iba enfrente de ellos caminando lentamente entre las hileras de tumbas buscando la que quería.
Se paró enfrente de dos tumbas de mármol blanco, al final las había encontrado.
Harry se agachó para colocar las flores en las dos tumbas, después se levantó y abrazó a Ginny por la cintura mientras dos lágrimas caían por sus mejillas, no era por dolor, sino por felicidad, porque ambos, Lily y James Potter estaban bien y porque tres de los cuatro merodeadores se habían vuelto a reunir otra vez.
Sonrió, sus padres, Sirius y Remus lo saludaban con una sonrisa y con un movimiento de mano.
Todo estaba bien por ahora, no había de que preocuparse.
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Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería
Rachel Zabini corría por cada uno de los corredores del castillo hasta llegar al pasillo que estaba cerca de la sala común de Hufflepuff.
Corría lo más rápido que sus pies le permitían, debía evitar una catástrofe, ¿Pero cómo lucharía? No sabía pelear, muy apenas conocía hechizos de desarme.
Su hermano mayor siempre estaba bajo entrenamientos pero ella no, su nivel de defensa y ataque podría ser de un alumno de quinto curso, ella no tendría oportunidad sola, solo le quedaba una alternativa; que la chica que iba a ser atacada esa noche supiese defenderse.
Trastabilló ligeramente pero siguió corriendo, debía llegar rápido aunque eso le costara la vida.
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Baño de mujeres de Myrtle la Llorona
-No dije nada enfrente de James para preocuparlo Rose, dime que pasa-dijo la voz seria de una chica.
-Solo me duele un poco la cabeza es todo-dijo Rose sin darle importancia.
-Quizás engañes con eso a Alice, Susana y Molly pero a mi no Rose Weasley, dime que sucede en verdad.
-¡Por favor Roxanne, no es nada sin importancia!-dijo Rose sentándose en el piso del baño de golpe.
Roxanne se agachó a su lado y puso una mano sobre la frente de su prima, estaba caliente, demasiado, la quitó rápidamente.
-¡Estás ardiendo! ¿Segura que estas bien?
-Sí ya te lo dije.
-A mi me parece que ella tiene lo mismo que otra chica que conocí hace mucho tiempo-dijo la voz chillona de Myrtle-Aunque era mucho más grande que ella.
-¿Qué estás tratando de decir?-dijo Roxanne con el ceño fruncido.
Myrtle se encogió de hombros para después desaparecer por una alcantarilla.
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Gran Comedor, Mesa de Slytherin
-Albus, Scorpius, ¿Están bien?-dijo Aarón viendo a los dos niños que estaban demasiado pálidos.
-¿Podemos hablar afuera?-dijo Albus con dificultad.
Aarón asintió, los tres se levantaron rápidamente de la mesa y salieron del comedor entre pláticas de los estudiantes, solo dos pares de ojos, unos verdes y otros café oscuro los seguían con la mirada desde la mesa de Slytherin.
Llegaron al rellano, Aarón se paró frente a ellos esperando su explicación.
-Aarón, algo va a pasar hoy-dijo Scorpius-Algo malo.
-¿De qué hablan?-dijo Aarón confundido.
-Un ataque, esta noche-dijo Albus casi sin respirar.
-¿Cómo lo saben?
-Esa no es la cuestión-dijo Scorpius-El caso es que va a pasar ahora.
-¿Quién? ¿Quién va a atacar?
-Es cerca de Hufflepuff-dijo Albus con angustia.
Albus y Scorpius no sabían ni cómo ni porque, solamente lo sabían e intuían. Era como si otra persona se los estuviera diciendo, no podían explicarlo; sentían la angustia y el miedo pero no eran parte de ellos.
Miraron a Charlestón que los veía anonadado, sin hablar, mostrando sorpresa en sus ojos verdes.
-Vamos a nuestra sala común, necesitan descansar-dijo Charlestón con voz entrecortada.
Caminaron rápidamente volteando a intervalos la cabeza para saber si los seguían o no. Ya era demasiado extraño todo eso y su nerviosismo no ayudaba.
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Sala Común de Hufflepuff
Jordana Thomas, alumna de primer curso, de cabello negro ondulado, morena clara y dueña de unos ojos café oscuro brillantes, no quería salir de su sala común, tenía miedo, desde que había salido del Gran Comedor sintió como la seguían, en cada final de pasillo giraba la cabeza por todas partes para lograr ver a alguien desconocido pero no encontraba nada.
Desde que entró a Hogwarts había recibido anónimos que la amenazaban, que la acosaban y que le daban un miedo y una angustia terrible.
Recordaba lo que sus padres Dean y Lavender, le habían dicho acerca de Hogwarts. Le contaban maravillas acerca de ese castillo que ahora a ella, en vez de emocionarla le daba pavor.
No quería contar nada por temor de que sus acosadores tomaran represalias en contra de su familia. Ni sus padres estaban enterados de lo que le pasaba y ella no quería preocuparlos, aunque su situación era muy complicada, creía poder con ella pero en esos momentos tenía dudas acerca de eso.
Un pequeño toque en una de las ventanas la alertó y saltó del susto, con el corazón desbocado se acercó rápidamente a la ventana. Se encontró con una lechuza negra, abrió los ojos sorprendida, por un momento pensó que eran los que la amenazaban, que le había llegado otra carta de ellos, soltó el aire que había contenido por el miedo y la incertidumbre.
Abrió la ventana para dejar entrar a la lechuza que quizá buscaba a uno de sus compañeros que se encontraba en la fiesta de Halloween.
Su sorpresa fue mayor cuando la lechuza extendió una de sus patas hacia ella.
No podía ser cierto, esa carta no era para ella. La lechuza seguía extendiendo la pata esperando a que Thomas se la quitara pero la chica no había amago de moverse; estaba impactada.
"Debes hacer algo Jordana, muévete" se dijo con angustia, miró a la lechuza que seguía con la pata extendida, se acercó y comenzó a quitarla torpemente.
Tenía su nombre escrito en tinta negra, tragó saliva, abrió la carta justo en el momento en el que la lechuza se iba volando por la ventana abierta.
Las manos le temblaban, eso dificultaba un poco su labor, su respiración se empezó a cortar, a cada segundo, sus nervios pasaban factura en ella. Ahogó un grito cuando leyó el contenido de la carta y la tiró al suelo.
Thomas:
Ni en tu propia sala común estás a salvo. Te estamos observando, sabemos que no fuiste a la fiesta, estamos en dónde tú estás así que no intentes escapar, al final sabremos donde encontrarte.
Ha llegado tu final nunca debiste de haber entrado a Hogwarts, nunca. El día de hoy es tu día de muerte.
Corrió hacia su dormitorio, fue hacia su cama y agarró su varita fuertemente en su mano.
Salió de la sala común corriendo, tenía que llegar al Gran Comedor, tenía que hablar con Mcgonagall, tenía muchísimo miedo.
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Pasillos de Hogwarts
Solo era cuestión de tiempo, solo era eso, tiempo. Y empezarían los meses de terror en Hogwarts.
Los fantasmas de Hogwarts lo sabían, estaban ya dentro de una nueva época de terror, de miedo, pero nada comparada con lo sucedido hace ya casi veinte años, por ahora.
Ya Hogwarts no era seguro ni con sus defensas intactas, el mal no estaba afuera de las barreras de Hogwarts, estaba adentro, en cada una de esas paredes que los alumnos recorrían cada día y no solo los alumnos estaban en peligro; también los profesores estaban en peligro.
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Cerca del Gran Comedor, Hogwarts
-¡Desmaius!-un rayo de luz roja por poco y alcanza a Jordana Thomas quien se hizo a un lado en un acto reflejo.
Se escondió tras una columna, aún no sabía hechizos de defensa, en eso estaba muy por debajo de sus atacantes.
-¿Por qué te escondes Thomas?-dijo uno de los que la habían atacado, eran nueve.
-¿Nos tienes miedo?-dijo otro con burla-¡Bombarda!
Una armadura cercana explotó en mil pedazos haciendo que ella saltara por los aires cayendo varios metros hacia atrás. Su cabeza comenzó a sangrar levemente y su labio inferior se partió haciendo que un hilillo de sangre corriera por su barbilla.
-Uy, huele a sangre de una traidora, una mestiza-dijo un chico de quince años, el más grande de todos ellos.
Jordana se limpió el hilillo de sangre con la manga de su túnica de Hufflepuff, se levantó con un poco de dificultad, sacó su varita y enfrentó a sus agresores.
-¿No te has dado cuenta de que somos nueve contra una?-dijo una chica.
-¿Eres ciega Sullivan?-dijo la voz de una chica atrás de los nueve chicos-Además de ciega, no sabes contar, no entiendo como pudiste haber caído en Ravenclaw.
-¿Rachel?-dijo Sullivan con sorpresa.
-Za…Zabini-dijo Jordana con miedo mirándola fijamente.
-¿Estás bien Thomas?-dijo Zabini sacando su varita y dándole una rápida mirada, no había llegado tan tarde, ahora el problema era como atacar.
Rayos de luz rojos y violetas cruzaban todo el pasillo, un simple expelliarmus era lo que podía realizar la chica Zabini que al menos le valía un poco de seguridad. Necesitaba ayuda urgente.
No supo cuando ni como, un rayo de color naranja iba dirigido a Thomas, Rachel se quedó paralizada, ese hechizo solo una persona lo conocía, no podía ser, ya lo estaba usando e iba a matar a Thomas.
Ese hechizo era peor que un Avada Kedavra o un Cruciatus, te exprimía toda la sangre en cuestión de segundos y provocaría hemorragias internas o externas que acelerarían el proceso de muerte.
Debía evitarlo, corrió hasta Thomas, la empujó de un solo golpe interponiéndose entre ella y el hechizo.
Un destello brillante seguido de un ruido de truenos y un grito desgarrador, esa noche, la muerte había llegado a Hogwarts.
A un lado de las víctimas estaban unas letras de color bronce, una DS adentro de un pentagrama
