Hola de nuevo! Aqui les dejó un nuevo capitulo, muchas gracias a quienes me dejaron sus review y a las que agregaron la historia a sus favoritos!
CAPITULO 18
MALIGNUM SOCIETATUM
Cuando Roxanne entró en su habitación en la torre de Gryffindor seguida de sus compañeras suspiró de alivio al ver que su mejor amiga se encontraba ahí. La notaba extraña, como confundida y alterada. Frunció el ceño haciendo caso omiso de sus compañeras se acercó a la rubia quien la miró con sorpresa.
-¿Por qué no estuviste en el banquete de bienvenida?-le preguntó Roxanne mientras la miraba con fijeza.
-Me sentía algo mal pero nada de qué preocuparse-contestó rápidamente Gabriela desviando la mirada hacia un punto fijo en el suelo.
Roxanne enarcó una ceja pero no hizo mas preguntas, se fue a su cama, tomó sus cosas para dormir y se dirgió al baño para cambiarse el uniforme por su pijama, pasó a un lado de la rubia, la miró y le dijo-La logia ha comenzado a actuar, debemos tener cuidado, ah, hubieras escuchado la canción del sombrero, te aclararía muchas cosas-dicho esto, entró al baño dando un portazo.
Si su amiga no quería decirle la verdad estaba bien, pero al ver a Gabriela supo que no estaba nada bien, algo había pasado y no se creía el cuento de que se sentía mal, chasqueó la lengua con reprobación, apenas comenzaba el curso y ya lo habían comenzado mal.
La canción del sombrero le daba pistas a seguir sobre lo que tratarían sus futuros poderes de eso no le cabia duda y según lo que habían comentado ese año comenzaban con sus entrenamientos si asi podían llamárseles.
Salió del baño ya cambiada con su pijama negro con rosa sonrió al ver que su amiga se encontraba ya dormida, los doseles de su cama estaban cerrados, cualquier cosa que le pasara, seguro que no era malo, pensó ella, mañana estaría como siempre.
Sala Común de Slytherin 1:30 de la mañana.
-¿No puedes dormir?-dijo Richard Nott a una chica castaña que estaba sentada en uno de los sillones de cuero negro que se encontraba frente a la chimenea.
La chica lo miró y con una dulce sonrisa le habló-Y veo que tu tampoco, Nott. ¿Qué te tiene despierto a estas horas?
Richard tomó asiento a un lado de la chica quien seguía sonriéndole, la miró y cerró sus ojos-Mi padre ya sabe lo que sucede aquí, lo que pasa con ustedes y….dice que es un camino fácil hacia una muerte silenciosa….
-Eso nosotros lo sabemos Nott, por eso debemos de estar preparados, somos unos niños, en eso estamos de acuerdo y no tenemos los conocimientos necesarios para enfrentar esto, vamos en segundo, James, Roxanne, Aarón, Lorcan, Lysander y Gabriela van en tercero pero ¿Quién puede asegurar que triunfaremos? Nadie lo sabe, hace vario tiempo sucedió lo mismo aquí en el colegio y ninguno de esos elegidos salió vivo, solo una guardiana, ¿Cómo sabremos que no pasará lo mismo? Además Nott, somos seres humanos, tenemos miedo, miedo a no ver a nuestras familias, a no ver mas a nuestros amigos y a aquellos que queremos tanto…
-¿Cómo sabes todo eso?-dijo el chico-Me refiero a que no es la primera vez que pasa…
Rachel sonrió enigmática, miró al fuego crepitante de la chimenea y habló en voz suave, casi como un susurro-Cuando Violonchelo entró al colegio el curso pasado, tuve una extraña visión, una guerra y cinco muchachos huyendo de ella, esos chicos éramos nosotros, después supe que gracias a la conexión que hay entre todos nosotros, nuestros poderes son el complemento del otro, tierra complementa agua, agua complementa tierra, aire complementa fuego y fuego complementa aire. En vacaciones tuve más visiones acerca de otras misiones parecidas a la nuestra y todas terminaban en una muerte segura.
-Rachel….tú, ¿Tienes miedo a morir?-preguntó Richard con notoria incomodidad.
La chica sonrió y dijo simplemente-No, no tengo miedo, al contrario creo que podremos ganar esto.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque lo he visto.
Se quedaron en silencio unos minutos, los suficientes para escuchar que alguien gritaba fuera de la sala común.
-¿Quién será a estas horas?-preguntó Richard a Rachel que miraba con curiosidad la entrada de la sala común.
Rachel se dio cuenta de la mirada que le era dirigida por Richard, infló los cachetes y le soltó-¡Maldita serpiente rastrera! ¡Que tenga esas visiones no significa que sea una adivina! Y deja de mirarme asi, si no te meteré la varita por donde mas te duela.
Richard se levantó del sofá riendo quedamente mientras se dirigía a la entrada donde se escuchaba claramente su nombre y el de Rachel, por la voz pudo intuir que se trataba de una muchacha, ¿Pero quien querría verlos a esas horas?
Salió de la sala común y se sorprendió al encontrarse con una chica de cabello rubio despeinado y ojos verdes que se encontraban rojos por las lagrimas que aun estaba derramando. Vestia la túnica del colegio en los colores de Gryffindor mal ajustada, como si hubiera salido rápidamente de su sala común.
-¿Gabriela? Espera aquí, deja voy por Aarón…
-NO-gritó la chica deteniendo al chico justo antes de que cruzara de vuelta a la sala de slytherin-No deben saber que estoy aquí, Richard, por eso te estaba llamando a ti.
Richard Nott vio el semblante de la hermana de su mejor amigo, no se encontraba bien, temblaba por el llanto en que estaba sumida en esos instantes, su aspecto era desmejorado como si hubiera envejecido cinco años, cosa que era realmente imposible, no había poción que te hiciera aumentar edad, se carcajeó mentalmente, su padre le había contado de una que durante su cuarto año en el colegio muchos estudiantes utilizaron para poder ser elegidos en el Torneo de los Tres Magos y ninguno pudo burlarlo, su padre swe reia a carcajada abierta mientras recordaba las barbas que les quedaron a los gemelos Weasley cuando trataron de burlar al Caliz de Fuego.
-Gabriela, ¿Qué sucede?-preguntó el chico extrañado.
-Quisiera hablar con Rachel primero, ¿Sabes si puede salir?-habló ella en voz entrecortada por el llanto.
-Espera aquí, voy por ella-dijo Richard dando media vuelta de regreso a su sala común dejando a la chica rubia sola en el frio pasillo de las mazmorras de las serpientes.
A los pocos minutos, Richard y Rachel salieron de la sala común. La chica Parkinson se acercó a su amiga y la abrazó con una ternura y amabilidad que Nott nunca creyó que esa chica tuviera.
-Gaby, ¿Qué sucede?-dijo Rachel con voz suave.
-Rachel, tu hermano, esta ideando un plan para eliminarnos, el problema es que me quiere a mi con ellos.
Rachel la miró a los ojos con total seriedad, después buscó con su mirada a Richard quien asintió levemente con la cabeza al entender a lo que se refería.
-Gabriela, desde hace algún tiempo, la logia tenía ese plan pero no lo llevaron a cabo porque no tenían quien hiciera el sacrificio, ahora te encontraron a ti y creo saber porque es.
-Rachel, de verdad no entiendo nada, ¿Para qué me quiere tu hermano en sus filas?-preguntó la Charlestón desesperada.
-Por James Potter-contestó Richard-Eres muy cercana a él, su mejor amiga y la persona por la que él siente algún tipo de debilidad, que tu estés con Landon significaría un fuerte golpe para los muchachos, para Rachel incluida…
-Debemos evitar que eso pase-habló Rachel con voz segura y autoritaria-Para eso debemos adelantarnos a mi hermano, debemos saber que tipo de sacrificio quieren realizar. Richard, habla con tu padre, que te de los nombres de los hechizos de atadura que solían utilizar los mortifagos. Gabriela y yo podemos preguntarle a Colagusano por los de Dossiers y Violonchelo. Esta vez, la logia no se nos adelanta, si puedo evitarlo.
Hogsmeade. Medianoche.
En el pueblo de Hogsmeade, dentro del pub Cabeza de Puerco se encontraba un hombre rechoncho, con una barba larga hasta el abdomen vestido de gris y café oscuro, se pasaba por la barra del local acomodando vasos, copas y platos para el dia siguiente ya que por ese día ya había ganado lo suficiente.
Con un movimiento de varita acomodó las mesas y sillas para dirigirse a la puerta del local y cambiar el letrero de abierto por el de cerrado e irse a la cama a descansar de un agotador día de trabajo. Sin embargo antes de tocar dicho letrero observó como por las calles empedradas del pueblo pasaban filas de magos y brujas con capuchas y capas negras alumbrando su paso con unas velas en sus manos.
Dio un paso atrás por instinto, sus recuerdos lo llevaron a su infancia cuando vivía con su familia en el Valle de Godric, en las noches oscuras como aquella, se solían llevar velas para alumbrar las casas y salir de ellas, pero no era ese el recuerdo que quería evocar, era aquel, el día de la muerte de su hermana Ariana, ese día donde dejó de hablar con su hermano Albus Dumbledore.
Había asistido a una procesión como la que estaba viendo en esos momentos y que pasó por su pub en ese instante, sintió como la sangre se le fue a los pies y como su alma abandonaba su cuerpo. Estaban vestidos para una ocasión así, un funeral, si su memoria no le fallaba nadie en Hogwarts tenía planeado recordar a su hermano ese día justo cuando las clases iniciaban.
A lo lejos escuchó un lamento, como lo narraban las leyendas de antaño, la piel se le erizó, comenzó a sudar frio, aquel grito desgarrador parecía alejarse, respiró aliviado y se giró para retirarse a su habitación a dormir. Pocos minutos pasaron y se encontraba cómodamente acostado en su mullida cama y volvió a escuchar el mismo grito de momentos antes, con miedo se levantó de la cama dispuesto a tomar el pasadizo que se encontraba en el retrato de su hermana para ir directo al colegio y pedir dormir solo una noche ahí.
Con las manos temblando de miedo se colocó su bata y sus sandalias, salió de la habitación y fue en dirección al pub, miró a la calle y al no oír nada ni ver nada se tranquilizó un poco, no le duraría mucho tiempo. Frente a su puerta se encontraba la figura de una persona, no podía saber quién era, agarró su varita firmemente en su mano dispuesto a atacar a quien estuviera en su local esa noche.
El pomo de la puerta giró con un ruido seco, Abeforth tragó con dificultad, seria un mago de lo más experimentado pero también era humano y como tal tenía miedo, ¿Quién no lo tendría en su lugar y más en la madrugada? La puerta se abrió de repente para dar paso al sujeto que quería entrar.
-¿Quién eres y que quieres?-dijo con la voz entrecortada pero lo suficientemente firme para sorprender a su visitante.
-¿Abeforth? ¿Recuerdas que te pedí alojamiento desde que llegué al colegio?-dijo una juvenil voz frente a él.
El joven iluminó la estancia con su varita y dejó ver a un chico de aproximadamente diecinueve años y de cabello azul quien lo veía sorprendido-¿Sucede algo?
El viejo negó con la cabeza, el muchacho enarcó una ceja y suspiró-No te preocupes al parecer en estos últimos meses es lo que ha pasado por aquí, Rosmerta me ha dicho lo mismo, una procesión con velas y después un grito que te hela los huesos…no es muy común.
-¿Alguien más que yo lo ha escuchado?
-Sí, lo he comentado con algunos profesores y ninguno sabe nada-contestó el chico con simpleza-Claro que hay unos que dicen que esto es algo mas, pero ya sabes cómo es Trelawney y su ojo interior.
-¿Trelawney?-preguntó Abeforth aun sin creerse nada, recuperaba el color poco a poco-¿Lo has oído tu, Ted?
-No, estando en el colegio no se oye nada y tampoco hay registros de apariciones misteriosas en el pueblo, según Diego Brington, esto es otra cosa.
-¿Qué cosa? ¿Tiene que ver con lo que tú ya sabes qué?-dijo agarrando una botella de whisky de fuego y sirviéndolo en un vaso, lo tomo sintiendo como se relajaba poco a poco y las fuerzas le regresaban al cuerpo.
-Dice que tiene que ver con Violonchello, la procesión significa muerte si lo pones en nuestro contexto, pero con el que ellos se manejan…es que dentro de esa procesión llevan a una nueva víctima para el Malignum Societatum, y el grito que se escucha después significa que tendrá dolor, agonía, y al final tendrá muerte.
-¿Malignum Societatum? ¿Qué es eso?
-Según Brington es un hechizo de amarre, la victima que hayan escogido será parte de ellos a la fuerza, dice que Violochello lo utilizaba para que los Maestre de Dossiers cambiaran de bando y dieran toda la información a Violonchello acerca del Legado de Merlivían, siempre lo utilizaban con el mas fuerte de los Maestre. Arrancan la fuerza vital y la libertad de la persona para volverla a su causa y no dejan que regrese porque si lo hace, mataran lo mas preciado que la victima tenga, es un hechizo similar al Imperius con la diferencia de que este en especial no puedes resistirte, con el Malignum Societatum les entregas tu vida, tu alma y tus emociones. Es un pacto maligno, pura magia negra en toda su extensión.
-Ahora entiendo, sufrimiento, dolor, agonía, tristeza, como siempre los componentes de la magia oscura, ni Voldemort fue capaz de algo así.
-Quería eso, claro que lo quería, pero nunca pudo dar con este hechizo, lo que me preocupa es lo que pueda pasar ahora que han vuelto a la vida-dijo Teddy preocupado viendo hacia fuera del pub hacia un punto específico: El Colegio Hogwarts.
Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, Sala Común de Slytherin.
Las llamas de la chimenea se habían extinto ya. Solo se escuchaba el crepitar de la madera en la silenciosa sala común.
No sabía porque se había levantado tan temprano esa mañana, tenia clases hasta las nueve y aún faltaban dos horas. Se sentó en uno de los sillones de cuero negro mientras observaba las verdosas ventanas de la sala, recordó cuando un día del curso anterior se acercó a esas ventanas y se sorprendió al ver lo que había fuera, agua y más agua.
Un alumno de sexto año le había dicho que la sala común se encontraba abajo del lago, era por eso que el lugar tenía ese raro color verde que era su distintivo. Desvió su vista de las ventanas y posó sus grises ojos sobre una de las mesas donde los estudiantes se sentaban a realizar sus deberes diarios.
En una de las mesas se encontraba un sobre color negro, el chico rubio enarcó una ceja quizá se le había olvidado a alguno de los alumnos. Se encogió de hombros, echar un vistazo no le hacía daño a nadie.
Se acercó a paso seguro a la mesa, tomó el sobre con sus manos y cuál fue su sorpresa al leer a quien iba dirigida. Aquel sobre era para él. Se sorprendió, era el primer día de clases, no podía haber recibido carta ese mismo día, además si era para él al menos la lechuza se la habría entregado personalmente, eso no tenía ningún sentido.
Abrió el sobre y sacó el pergamino que traía adentro, lo desdobló con cuidado, no traía muchas palabras pero lo que le decían lo descolocó.
Cuídate.
Un traidor a nuestra causa,
Te traerá a nosotros,
No Puedes Escapar.
NO ES UN AVISO.
¿Traidor a su causa? ¿Significaba acaso que alguien a su alrededor, alguien que sabia quienes eran los entregaría en bandeja de plata a…la logia? Arrugó el pergamino en su mano derecha haciéndola puño, caminó hacia la salida de su sala común, no le importaba que fuera temprano, que las clases comenzaban a las nueve.
Iba directo a Gryffindor, tenían que explicarle lo que estaba pasando y encontraría al traidor así como se llamaba Scorpius Malfoy.
Vestíbulo, Gran Comedor, Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Caminaba a paso rápido, hasta ese momento podía darse cuenta de lo lejos que estaba la sala común de Slytherin de la Torre de Gryffindor. A esas horas de la mañana no se escuchaba ruido alguno de los estudiantes o los profesores que se preparaban para un día nuevo en el colegio.
Guió su vista a las puertas del Gran Comedor, aun estaban cerradas, eso significaba que era uno de los pocos o el único estudiante que estaba levantado a tan tempranas horas. Iba a subir las escaleras del rellano para dirigirse al pasillo que daba a la Torre de los Gryffindor cuando vio a una chica castaña rojiza vestida con la túnica de los leones y con la mirada fija en un libro.
Enarcó una ceja, así que no era el único madrugador aquel día. Se acercó a la chica con sus ojos grises fijos en ella que no lo había notado. Tomó el libro en sus manos sorprendiendo a la chica que al verse privada de su lectura mañanera buscó con los ojos a aquel que se había atrevido a quitarle su preciado libro.
Su mirada se encontró con unos ojos grises fijos en ella que la miraban con diversión y con una pizca de frialdad en ellos. Esa mirada la perturbaba, nunca en su vida se había enfrentado a unos ojos así, fríos, inexpresivos, durante su primer año, cuando descubrió que juntos estaban implicados en un problema de la magia demasiado turbio se fijó en esos ojos.
Nadie más en el colegio tenía una mirada como aquella, en ese instante supo que ese tipo de miradas eran una particularidad de solo un individuo, de una sola familia. Esa mirada era solo de alguien en especial.
Esa mirada era solo de Scorpius Malfoy. Solo de él y vaya que la intimidaba y al mismo tiempo le daban ganas de saber que era lo que ocultaba detrás de esa mirada desprovista de sentimientos.
-No esperaba verte despierta y fuera de tu sala común tan temprano, Weasley-habló Scorpius con voz grave despertando a la chica Weasley del trance que se había autoimpuesto al mirar los ojos del chico.
-Podría decir lo mismo, Malfoy-contestó la chica estirando el brazo para que su libro le fuera entregado.
Malfoy la miró con desdén, chasqueó la lengua y le entregó el libro. Relajó su ceño, iba a Gryffindor a hablar con alguien acerca del anónimo que le había llegado y se encontró con ella. No era mala idea que ella supiera acerca de la nota pues eso le incumbía tanto como él.
-Weasley, ¿Podemos hablar?-preguntó Scorpius mirándola con fijeza, Rose asintió con la cabeza y un sentimiento de angustia y preocupación la invadió.
No era muy común que Scorpius Malfoy le pidiera hablar, si lo necesitaba siempre buscaba a Albus, a Lysander quien, según lo que le había dicho Albus, era el más sensato del trío de amigos Gryffindor en palabras del propio Scorpius. Rió levemente haciendo que el chico la mirara sorprendido.
-Vamos a los jardines, me gustaría ir al Gran Comedor pero me temo que aun no está abierto-dijo la chica sonriendo.
Ambos chicos comenzaron a caminar rumbo a la salida que daba a los terrenos del Colegio, bajaron la escalinata de piedra y se acercaron al lago donde se sentaron a la orilla.
Scorpius se sentó incomodo, sin encontrar las palabras necesarias para decirle a la chica que tenía a su lado lo que estaba pasando. La confusión reinaba en su cabeza, entre ellos se encontraba un traidor, alguien que la logia había metido para lograr sus planes y saber eso no le hacía aumentar su confianza en Rose.
Podría ser cualquiera de ellos, hasta el mismo podría ser, su apellido lo delataba, antiguos seguidores del Que No Debe Ser Nombrado, sonrió con pesar, ¿Por cuánto tiempo más seguirían los Malfoy luchando contra eso? Ante el colegio entero él hacia como si no supiera nada de las miradas de desprecio, de odio, de rabia hacia su persona solo por el simple hecho de que algunas de las familias de esos estudiantes habían sido víctimas de los mortifagos en los tiempos de la guerra.
Él era Scorpius Malfoy, no Draco ni Lucius, él era él mismo, sabía lo que su padre y su abuelo habían hecho y su posición en la sociedad estaba mejorando, ya no eran la familia reconocida dentro del mundo mágico, sus contactos dentro del Ministerio se habían acabado, muchos habían muerto en la guerra o estaban cumpliendo condena en Azkaban.
Ellos se habían salvado gracias a Harry Potter, el padre de Albus, pero lo que no podrían quitarle era su orgullo, lo orgulloso que se sentía de ser lo que era y unos simples chiquillos de trece o doce años no le detendrían, porque en el colegio y fuera de él eran iguales, se estaban enfrentando a sus iguales, a simples estudiantes de Hogwarts.
Sin embargo, el contarle a Rose Weasley sobre el anónimo que había recibido podría aumentar las rencillas entre ellos, ya lo había pensado antes, debían limar asperezas por ellos y por sus amigos que estaban metidos con ellos en esto también, de los cinco dependía su triunfo o su derrota.
Rose Weasley era un claro ejemplo de la hostilidad que aun había para su familia y para todos aquellos estudiantes que cuyas familias estuvieron ligadas con el Señor Tenebroso, cada vez que hablaban ella permanecía a la defensiva y él también para defenderse de los ataques que lanzaba la chica.
Cuan irónica era la vida. Los Malfoy siempre alardeando de ser seguidores de la pureza de sangre, de menospreciar a los hijos de muggles y a los que fueran traidores a la sangre por juntarse con muggles, ahí estaba él, luchando contra su némesis junto con dos chicos, hijos del que era la persona que mas odiaba su padre, una hija de una sangre sucia y un pobretón y una chica que a simple vista se veía tímida, delicada pero resultó la más fuerte de los cinco hasta ahora al enfrentar a su hermano y a la logia. Ella fue la primera que les hizo frente.
-¿Qué tenias que decirme?-preguntó Rose cohibida sentada a su lado.
-Escucha, esta mañana encontré una nota dirigida a mí-habló Scorpius con voz fría, al escucharlo la chica se volvió a mirarlo con sorpresa.
-¿Qué estás diciendo? ¿Una carta de quien?
Scorpius poso su mirada al frente, hacia el Lago Negro que a esa hora de la mañana tenía sus aguas cristalinas tranquilas. Sabía que cuando llegó la carta algo estaba pasando, a finales del año pasado no hubo más ataques desde que James casi termina en el hospital, pero ahora esa carta lo tenía preocupado. No quería reconocerlo, menos frente a Weasley pero ella era la única a quien podía decirle por ahora.
Esperaba que ella les contara a los demás porque él debía hacer otras cosas mientras tanto.
-Una carta, de la logia-soltó rápidamente.
Rose abrió los ojos asustada. Llegó a pensar por un momento que después del atentado contra su primo, esa logia iba a parar, y que ahora ellos tendrían que liquidarlos, sacarlos del colegio a como diera lugar.
Negó con la cabeza, no podía ser posible, eran solo niños, no podían hacer gran cosa, sus fuerzas no eran tan mortales y decididas como los que eran parte de la logia y sin embargo, eran estudiantes del mismo colegio. Era una gran contradicción, estudiantes que actuaban como mortifagos, y estudiantes que actuaban como héroes.
-¿Qué dice esa carta, Malfoy?-habló Rose con voz autoritaria queriendo que el chico le dijera lo que esa dichosa carta decía.
Rose miraba al chico con desesperación, en esas vacaciones ella pudo pensar claramente en lo que se les acercaba a todos, pensó en los alcances que podría tener que las creencias de la sangre por las cuales comenzó todo, se perdieran y dieran paso a unas nuevas y completamente diferentes a las que ya conocían.
Recordó las palabras de su padre antes de subir al tren en su primer viaje a Hogwarts, "Asegúrate de superarlo en todos los exámenes, Rosie. Suerte que has heredado la inteligencia de tu madre. Pero no te hagas demasiado amiga suya, Rosie. El abuelo Weasley jamás te perdonaría si te casaras con un sangre limpia." Quien hubiera dicho que al termino de ese primer año, ella y Malfoy terminaran juntos en una nueva aventura pero sobretodo que el hurón saltarín Malfoy hubiera decidido estar junto a ellos aun teniendo tan arraigadas las costumbres mágicas o quizá, como una vez bien le había dicho su madre, Scorpius no era tan parecido a su padre.
Muchas veces durante el verano, se perdia en sus pensamientos sobre si seguir lo que su padre le había dicho o hacer lo que su corazón realmente le mandaba, no confiaba demasiado en Malfoy y una vez mientras conversaba con Albus, su primo le había dicho que por una vez en su vida se alejara de los prejuicios de su padre Ron y se dedicara a hacer lo que ella creía mas conveniente.
¿Qué podía hacer? Era tan solo una niña de doce años que querían que actuara como un adulto, esas eran cosas que no sabia como enfrentar y ahora resultando que a Scorpius le había llegado una carta de la logia significaba problemas.
Además porque Malfoy le pedia que hablaran sobre la carta cuando no se llevaban minimamente bien, la relación que sostenían era relativamente cordial, sin embargo, eso la hacia sentirse útil, necesaria y como no, sentía que el chico le tenia una mayor confianza y eso le agradaba.
-Weasley, escucha, esa carta-comenzó a hablar Scorpius, no encontraba las palabras para decirle a la chica que había alguien entre ellos que los estaba traicionando. Rose puso atención a las palabras del chico-Esa carta dice que entre nosotros hay un traidor, alguien que les pasa información sobre lo que hacemos y que tarde o temprano, nos llevara a la logia.
Rose se levantó sorprendida y miró al Lago Negro, no era posible, todos habían jurado que se ayudarían mutuamente, no, no había un traidor, no con ellos. Miró al Malfoy le dijo-Debe ser una trampa para que comencemos a dudar de nosotros, eso es lo que quieren.
-Weasley, ponte a pensar, ¿Por qué atacarían a James entonces? Alguien debía saber ya que James era uno de nosotros, uno de los elegidos y el único modo de hacer que todo terminara era hacer lo que ellos hicieron en ese partido de quidditch.
-Malfoy, ¡Por poco y matan a mi primo! ¡Son simples estudiantes por el amor de Merlin!-dijo Rose a media voz-Recuerda lo que Rachel nos ha dicho sobre ellos…
-Recuerda tu lo que dijo Colagusano antes-habló Scorpius con una mezcla de seriedad y tranquilidad-Seran simples estudiantes pero actúan como mortifagos. Tu familia es la que ha encarcelado a casi todos los mortifagos que quedan, deben de haberte contado las historias, además, ¿Quién mas si no yo puede saber como actúan los mortifagos? Mi padre y mi abuelo formaron parte de ellos.
-Malfoy, si entonces eso fuera, ¿Por qué juntar a la luz y a la oscuridad en esto? ¿Por qué volverlos aliados?
-Creo Weasley, que de este lado, puedo entender muchas más cosas que tu, y una de esas es el verdadero motivo de esta lucha, pero no lo hablare contigo, necesito ver a James.
Mazmorras, Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Comenzó a caminar por el oscuro pasillo que daba a la mazmorra cinco, a cada paso que daba podía sentir el frio helador de estar a varios pisos bajo tierra en aquel castillo que databa de la época medieval. Su túnica roja con dorado ondeaba a su paso rápido. No sabía muy bien para qué se dirigía hacia esa mazmorra que estaba inutilizada desde tiempos de sus padres.
El olor a humedad se hacía presente mientras caminaba más cerca de una puerta de madera desgastada que tenía una llave de color gris encajada en la manija de esa antigua puerta, tomó la llave y le dio vuelta dejándose escuchar un chirrido como si se arrastrara una silla por el suelo. La pesada puerta se abrió lentamente abriéndole el paso a una estancia iluminada solo por velas y antorchas colocadas en las esquinas de las paredes.
Se escuchó el fuerte sonido de la puerta al cerrarse dándole un toque mas tétrico del que ya tenia a la mazmorra cinco, todo se encontraba oscuro.
-Lumus-dijo la voz de un chico que fue iluminado por la luz que salía de la punta de su varita, pudo observar su túnica verde con plateado asi como el color de su cabello castaño oscuro.
-Richard-dijo ella en un susurro.
-Te cite aquí porque es necesario que sepas donde se reúnen, y como vez, solo algunos miembros de Slytherin lo saben. Porque como sabrás dentro de la logia hay alguno que otro hijo de mortifago pero no puedo asegurar que haya de otras casas también.
-¿Por qué me ayudas Richard? Sabes que si Aarón se entera….
-No se sabrá nada hasta que tu decidas que es suficiente y que saben lo que necesitan para destruir la logia-dijo Richard iluminando un poco la estancia con la luz de su varita-Quizas Landon y Aarón ya no se lleven bien como antes, pero yo me mantuve al margen, asi que no estoy en contra de uno ni a favor de ninguno.
-Puede ser peligroso para los dos Richard, ¿Lo has pensado?-dijo la chica con seriedad.
-Pero para ellos también, serás una doble agente, solo debemos hablar con Lupin para que nos ayude, ninguno de los profesores querrá hacerlo-soltó Richard bajando la mirada al piso-Mi padre fue avisado por el padre de Landon al inicio del curso pasado sobre esto, querían que me uniera pero como vez no lo hice.
-¿Por qué me cuentas todo eso?-dijo Gabriela confundida.
-Porque es necesario que lo sepas, porque no se lo puedo decir a Aarón, es mi mejor amigo sentía que lo traicionaba si me unía a ellos como lo hizo Landon, pero al ver en lo que él se ha convertido… No quiero perder a un amigo mas, Gabriela.
Gabriela se acercó a él y lo abrazó, ambos chicos comenzaron a llorar, sabían lo que despues vendría para ellos, al menos para ella, tendrían que sacrificar muchas cosas si querían que esa misión saliera bien.
-No lo perderás Richard, no lo harás.
Gran Comedor, Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
En la mesa de Gryffindor Roxanne no dejaba de buscar a su mejor amiga, esa mañana su cama estaba como la había visto la noche pasada, con los doseles cerrados, y tenia la ligera impresión de que ella no había dormido ahí esa noche.
Algo estaba pasando. Miró a sus amigos, al parecer ninguno se había dado cuenta de que faltaba Gabriela entre ellos, sin embargo, se mordió la lengua, había uno que siempre se daba cuenta de que ella faltaba. James, pero se extrañó al ver que no había dicho nada al respecto. Quizá se le había olvidado o creía que se le había hecho tarde o algo por el estilo.
-Roxanne, ¿Dónde esta Gabriela?-se había equivocado, ese era su lindo primo preguntando por su mejor amiga.
-La verdad no lo sé, James, la via anoche en el dormitorio, pero cuando desperté su cama seguía igual, como si no hubiera dormido allí en la noche.
-¿Estas segura? Quizá se quedó dormida-dijo el chico enarcando las cejas con confusión.
-James, si conozco a Gabriela como la conozco, sé que ella siempre se levanta temprano para hablar con Aarón antes del desayuno y hoy no lo hizo. Algo debe de haberle pasado.
-¿A que te refieres? ¿Tiene que ver con que no haya estado en el banquete de bienvenida?-dijo James en un susurro para que nadie a su alrededor escuchara la conversación.
-¿Te diste cuenta?-le preguntó la chica en voz baja.
-Es mi amiga, claro que me di cuenta, además por lo que dijiste, ella se había quedado a esperar a Aarón a la entrada del colegio ¿no? Lo raro es que Aarón si estuvo en el banquete y no ella-dijo James con retintín.
-Sabes eres inteligente, primo, pero a veces dejas mucho que desear. ¿Por qué no me di cuenta de eso? ¿Crees que Aarón le haya hecho algo?
-No lo creo, esas épocas en las que Aarón se comportaba con ella como un tarado ya pasaron, creo que la muerte de su padre lo hizo recapacitar.
-¿Entonces?
-Solo tenemos una opción. La logia.
-¡James! ¿Por qué tienes esa maña de decir que todo lo que pasa es por la logia?-dijo Roxanne desesperada.
-¿A quién si no?-contestó James tranquilamente-Roxanne debemos encontrar a Gabriela, no quiero que Zabini le haga algo.
-Sabes James-dijo Roxanne mirándolo-No deberías dejar que Gabriela se vuelva tu debilidad, sabes que ese podría ser un golpe fácil y está comenzando a hacerlo.
James hizo una mueca de disgusto-¿Qué harías si Lorcan estuviera en esta situación?
-Es diferente-contestó la chica moviendo una mano en un claro gesto de indiferencia.
-Es lo mismo-dijo James levantándose-Anda, vamos a buscarla.
Despacho de Diego Brington, Aula de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Dentro del despacho del aula de Defensa Contra las Artes Oscuras que estaba decorado de colores azules y plateados y en las paredes permanecían colgados cuadros que contenían pinturas sobre diferentes tipos de criaturas mágicas, cerca del dormitorio del joven profesor Brington se posicionaban dos libreros que contenían libros de diferentes temas pero la mayor parte era de cómo contraatacar las Artes Oscuras.
Cuando Brington escuchó que tocaban la puerta de su despacho muy temprano en la mañana, se levantó de su cama de doseles, se colocó su bata azul oscuro sobre su pijama en color negro, se calzó sus pantuflas y se dirigió a abrir con pereza la puerta.
No ocultó la sorpresa al ver a tres de sus alumnos de tercer y segundo grado frente a él, vio como su alumno de cabello castaño tenía entre sus brazos a una llorosa alumna de Gryffindor de su mismo curso, a su lado una chica castaña con túnica de slytherin lo miraba con notoria seriedad en sus ojos.
Los dejó entrar haciéndose a un lado de la puerta y que, al entrar los chicos la cerró de golpe.
-¿Qué ha sucedido?-preguntó el profesor a sus jóvenes alumnos.
-No lo sabemos bien profesor-contestó la chica slytherin-Esta madrugada, Gabriela nos buscó en la sala común, ya estaba así cuando la vimos, no aceptó hablar con su hermano, solo con nosotros.
-Nos dijo algo-siguió Richard aun con la llorosa chica entre sus brazos-Sobre la Logia, al parecer algo quieren hacer con Gabriela.
-¿De qué están hablando? ¿Cómo es eso de que la Logia quiere hacerte algo Gabriela?
La chica se separó de los brazos de su compañero de curso, dio unos cuantos pasos alrededor del despacho observando las pinturas que se encontraban en las paredes siendo observada por el adulto y sus dos compañeros. Hipó levemente antes de contestar con la voz ahogada por el llanto que trataba de contener.
-Cuando llegamos al colegio, un chico de slytherin, no sé si del mismo curso que Albus y Scorpius y Rachel, me dijo que Aarón me estaba buscando y que lo esperara en la entrada, eso hice, pero nunca llegó, quien llegó fue Zabini, acompañado de Alexander Roberts, me amenazaron con hacerle daño no solo a James sino a todos si no hacía que ellos me decían, quieren que este de su lado, que traicione nuestra causa.
-No puedo creerlo, actúan como verdaderos mortifagos del Señor Oscuro, bueno, teniendo en cuenta que su padre fue mortifago, ¿Qué más puede esperarse?-dijo Diego mirando a Rachel-Aunque su hija, decidió no seguir ese camino, lo cual agradezco, porque si te descubrían como una de los elegidos, a estas alturas quizá Violonchelo ya te habría matado.
Rachel por inercia dio dos pasos hacia atrás sorprendida. Sabia durante el tiempo que había estado al lado de Landon, lo que era capaz de hacer todos los de la logia, aun recordaba muy bien el incidente con Jordana Thomas, algo que nunca debió de haber sucedido.
-Debemos crear un plan, algo que nos adelante a los planes de esa logia-dijo Diego-Rachel, estuviste en la logia, sabes que hay muchísimos hechizos de amarre para obligar a alguien a estar con otra persona, debemos descubrir que hechizo es, ¿De acuerdo? Hablaré con Abeforth Dumbledore, suele dar buenos consejos.
-¿Qué pasará conmigo ahora?-preguntó la chica rubia de Gryffindor.
-No te alejes de Richard y Rachel-contestó Diego metiéndose en su dormitorio para cambiarse-Son los únicos que saben lo que pasa.
Los chicos salieron del despacho, lo que les había dicho Brington no les gustó para nada, era lo mismo que ellos habían pensado desde un principio.
Se miraron entre sí, se les acababa el tiempo, si es que lo tenían, debían evitar que Gabriela fuera hechizada y volverse en contra de ellos, porque ese podría ser su fin.
Rachel comenzó a ponerse incomoda, tenía ganas de saber gracias a las visiones que tenia últimamente, saber que era lo que pasaría con ellos, lo que sucedería con Gabriela pero desde que llegó a Hogwarts no había tenido ninguna visión, y no es que considerara que se estaba volviendo una adivina como Trelawney, sacudió la cabeza en un gesto negativo, no le gustaba adivinación, pero presentía que esa visiones eran mucho más que eso, quizá lo que sucedería si perdieran.
-No se ustedes, pero preferiría hablar mejor con Lupin, tiene una visión más amplia de las cosas, ya les había dicho que ningún profesor iba a ayudarnos-dijo Richard con cansancio.
-Hablaremos con Teddy después-dijo Rachel caminando rápidamente-Debemos ir a clases, y tomar una poción revitalizadora, no dormimos nada en toda la noche.
Gabriela miro a sus dos acompañantes y sonrió con nostalgia y pesar, ellos podrían dormir después, pero tenía la ligera impresión, de que ella no lo haría en una cuestión de meses.
Aula de Transformaciones, Tercer Curso, Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Las puertas del aula se cerraron con un golpe seco. Los alumnos guardaron silencio mientras observaban con recelo a su profesora que caminaba a paso tranquilo, con la espalda recta, la mirada fija al frente con una sonrisa adornando su rostro. Esa imagen dejó a todos los alumnos pasmados, aquella profesora que tenia pintas muy similares a Dolores Umbridge, según la percepción de cuatro alumnos presentes en la sala, no era muy normal en ella.
Creían que algo ocultaba.
En uno de los últimos pupitres, se encontraba un chico rubio que miraba a la profesora con una expresión inescrutable. Desvió por un momento su vista y la pasó por el salón, eran los mismos estudiantes de todos los dos años que llevaban en el colegio, sin embargo, sus ojos se detuvieron en el lugar libre al lado de la única Weasley que cursaba tercer curso, faltaba una alumna, y esa misma alumna había faltado al banquete de bienvenida.
Era sabido por él, la rutina establecida por cada uno de sus amigos, ahí había otro problema, esa rutina no tuvo lugar, no la vio al lado de su hermano, no estuvo durante el desayuno pero tampoco estuvo Rachel Zabini, quizá estuvieron juntas como a lo mejor no, y esa conclusión la sacaba porque aun Gabriela no entraba a la clase a lo que ya podría darla por perdida.
Lysander fijó su mirada sobre la profesora que se encontraba dando el inicio del curso de transformaciones, aun tenia esa sonrisa en su cara perfilada, podría apostar que sus ojos brillaban de felicidad. Y es que no era para menos, la profesora Joselyn Amadeus destilaba felicidad por cada poro de su piel, no era normal simplemente.
-En este curso nos centraremos mas en el estudio de los animagos, que son los magos capaces de transformarse en animales, una transfiguración que tarda años en realizarse completamente, pues es necesaria una excelente dominación de la magia y un gran talento de los que muchos carecen-escuchó como decía la profesora que lo miraba con una falsa sonrisa de amabilidad, ya no de felicidad.
Lysander pestañeó levemente al mirar como la mayoría de la clase se giraba a verlo y a los pocos segundos se sorprendió al tener a la profesora frente a él-¿Verdad señor Scamander?-dijo con voz amable que por el tono en el que habló, el chico pudo detectar que había sido fingido.
-¿Profesora?-preguntó Lysander confundido, la boca de la profesora se formó en una línea delgada, Amadeus soltó un manotazo en el pupitre de Lysander y otro de sus compañeros de Ravenclaw que se puso verde por el susto al igual que los estudiantes que dieron un pequeño brinco por el susto.
-Diez puntos menos para Ravenclaw, Scamander y agradece que no son mas-soltó la profesora inclinándose un poco sobre el pupitre-Bien, alumnos, después de la interrupción de su compañero, sigamos con la clase-dio media vuelta y se dirigió al frente de la clase para seguir con su explicación.
"Vas bien, Lysander, ya perdiste puntos el primer día de clases" pensó el chico abrumado, se había perdido en sus pensamientos y es que cada día parecía un reto, había llegado a pensar que era un milagro que sobreviviera a cada día nuevo en su vida, ya no sabía que esperar.
No puso atención a toda la clase, sus pensamientos iban y venían en un cumulo de emociones que no sabía definir, espabilaba algunas veces para escuchar a la profesora pero no lograba entender nada de lo que decía, se había perdido.
Recordaba cuando habían llegado al colegio, Roxanne y Gabriela se habían adelantado al grupo camino al banquete, pero a este nada mas llegó Roxanne alegando que su amiga se había quedado esperando a Aarón, lo curioso del caso es que él si que había estado en el banquete y nunca hubo rastro de Gabriela hasta ahora, tal aparentaba que la tierra se la había tragado. No aparecía. Podía saberlo por la expresión que tenia James sentado a un lado de su hermano gemelo, Lorcan.
¿Qué había pasado con la chica? ¿Por qué no se había comunicado con ninguno de ellos? ¿Lo habría hecho con Aarón? Lo más probable era que si aunque al muchacho no lo habían visto en el día.
Colocó una mano sobre su barbilla mientras miraba a la pizarra con desanimo, durante esa mañana escuchó las diversas conversaciones en Ravenclaw, sobre la desaparición de la chica sin embargo, la mayoría de esas pláticas siempre acababan en lo mismo, los dos chicos Charlestón eran demasiado misteriosos y ocultaban algo.
No podía negarlo, él también llegó a pensarlo, y, ¿Quién no? Sabiendo que su padre muere de forma sospechosa y todavía no se sabían las razones de dicha muerte. Lysander podía tener muchas teorías acerca de lo que sucedía y una de ellas era que esa muerte tenia que ver con las dos organizaciones mágicas que los traían de cabeza.
La campanilla que daba fin a la clase sonó haciendo que el chico se asustara, recogió sus cosas de su pupitre y las metió rápidamente en la mochila, cuando diviso a sus amigos y a su hermano en la puerta del aula se acercó a ellos y cuando estuvieron relativamente cerca les dijo-¿Qué clase más interesante no?
James sonrió a su amigo y le contestó-Claro, lo que me sorprende querido amigo, es que no hayas puesto atención a la clase-James se hizo el sorprendido, puso una mano sobre el pecho en gesto de sorpresa y le dijo-¿Tu, Lysander Scamander, no poniendo atención en clase?
-Déjalo, James-habló Lorcan comenzando a caminar alejándose del aula-Además, no es que tu hubieras puesto mucha atención a Amadeus, estabas siguiendo el camino de una mosca durante toda la clase.
El comentario de Lorcan hizo reír a los cuatro chicos que seguían bromeando alegremente entre ellos hasta que a la mitad del pasillo se encontraron con un chico rubio de ojos verdes con túnica de Slytherin que se encontraba recargado en la pared del pasillo, los miró con una expresión consternada.
-Hola-los saludó secamente.
-Aarón, ¿Qué haces aquí?-preguntó Roxanne acercándose al muchacho de slytherin.
Aarón los miró con notoria angustia y preocupación en sus ojos, se giro a James y le dijo-¿Has visto a Gabriela?-Ante la pregunta, James negó.
-No la hemos visto desde ayer-contestó James con seriedad-Nos dijeron que estaría contigo.
Aarón lo miró sorprendido y bajó la mirada con dolor-Nunca estuve con ella, alguien la engañó.
-¿Qué dices?-habló Lysander en voz baja-¿Cómo que la engañaron?
-Piénsalo, ¿Cómo mas pudo haber desaparecido así como así?-contestó Aarón mirándolo-Siempre nos vemos en la mañana, hoy fue la excepción, ella nunca falta.
-Pensé que algo debiste de haber hecho-acusó James al chico Charlestón quien le devolvió la mirada con furia.
-Me olvidaba que tú te declaraste como su guardaespaldas, Potter-siseó Aarón con claro enojo-dime entonces, ¿Dónde estabas? Pudiste haber evitado que desapareciera como si nada, además créeme, mis días de patán con mi propia hermana terminaron, no soy el mismo y ella tampoco lo es, ya deberías saberlo.
-Lo sé-contestó James afligido haciendo que el rubio slytherin se sorprendiera-Por eso me preocupa que no aparezca.
Dormitorio de Teddy Lupin, Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Escuchó unos fuertes golpes en la puerta de madera descascarada que apenas se mantenía sobre sus ya corroídas bisagras. Se colocó su túnica negra sobre su uniforme de auror y se dirigió a la puerta para saber quién era el que tocaba a esas horas. No podía ser James, ni Albus, ya habían comenzado las clases.
Los golpes no cesaban, comenzó a desesperarse, ¿Qué era tan urgente para que tocaran sin cesar a su puerta? Tomó la manija de la puerta y se sorprendió al encontrarse a tres alumnos que nunca pensó que estarían parados frente a su dormitorio. Eran dos alumnos de la casa que comandaba el profesor Slughorn, lo miraban con el rostro serio, se percató de que debajo de sus ojos, ambos estudiantes tenían unas ojeras grandes, no habían dormido en toda la noche. Detrás de ellos, se encontraba una chica de Gryffindor que al igual que sus compañeros mantenía unas grandes ojeras, sus ojos se veían mas pequeños y rojos por las lagrimas, sus ojos verdes estaban hinchados.
-¿Qué los trae por aquí?-les preguntó Teddy con seriedad mientras miraba a los tres alumnos.
-Tenemos un problema, Lupin-contestó Rachel mirando al joven de casi veinte años con unos ojos inescrutables.
-¿Problema?-habló el chico Nott con rapidez, miró a Lupin y le dijo-Necesitamos un contra hechizo para ella-dijo señalando con el dedo índice a la chica Gryffindor que se encontraba tras él.
Lupin los miró con una media sonrisa, hizo un gesto de silencio con la mano y les indicó que lo siguieran. Los tres muchachos hicieron lo propio. Comenzaron a caminar por los pasillos del tercer piso donde se encontraba el dormitorio del joven auror en silencio, cada uno perdido en sus pensamientos.
Observaban los retratos que se encontraban en cada uno de los pasillos que recorrían, si tan solo pudieran observar como era el colegio ahora, no estarían tan contentos en sus marcos, buscarían una forma de ayudarlos pero no lo hacían. Hasta esas alturas se les hacia realmente extraño que nadie en el colegio, que ninguno de los alumnos lo supiera, tan solo los involucrados; además no era solo Hogwarts quien vivía lejano a lo que sucedía, también lo estaba la sociedad mágica, nadie se daba cuenta de lo que pasaba, el ministerio de magia se había lavado las manos.
Teddy apretó los puños al recordar lo sucedido antes de que iniciara el curso. Harry y él como representante del cuartel de aurores en Hogwarts fueron a hacerle una visita al ministro de magia Kingsley Shacklebolt.
La razón de esa reunión era pedirle ayuda para el entrenamiento de los muchachos, necesitaban gente capacitada para cada arte de magia que debían estudiar, para eso necesitarían inefables, pocionistas y aurores, aunque Harry fuera el Jefe del Cuartel de Aurores necesitaba el permiso del ministro para sacar del ministerio a los empleados que necesitaban. Pensaron que sería muy fácil, era solamente pedirle autorización a Kingsley y confiaban en que si se los daría. Que equivocados estaban.
No contaban con nadie, según le había platicado Harry, hacían lo mismo que cuando Voldemort estaba en su ascenso al poder, ocultaron su regreso para evitar que la sociedad mágica entrará en pánico. Solo que, ahora, Teddy se preguntaba, ¿Qué le importaba mas al ministerio? ¿Erradicar la cuestión de la sangre de una sociedad anarquista o llevar directamente al matadero a cinco muchachos que por azares del destino les tocó vivir un momento en sus vidas que aun no debían vivir? No se decantó por ninguna. Todo estaba bastante claro.
Y si no la habían encarcelado era por algo. Quizá por tener a Harry detrás, protegiéndola. A ella y a sus hijos, porque podrían quedar a manos de un orfanato o de una familia que quisiera hacerse cargo de esos niños.
Eso pensaba Kinsgley, por eso no avanzaban las investigaciones, para el ministro estaba bastante claro.
Gloria Dougal, llamada así de soltera, ahora Charlestón Dougal, había mandado a asesinar a su propio marido para quedarse con la fortuna que guardaba en una cámara acorazada de Gringotts. Ella era la principal sospechosa del ministerio, nadie más que ella.
Miró a los chicos frente a él, ¿Qué debía hacer ahora?
Bien, hasta aqui llega este nuevo cap, espero que les haya gustado y ya saben que hacer!
Nos vemos en el proximo!
