Hola de nuevo, sé que después de tanto tiempo no tengo perdón, que he dejado mucho tiempo este fic sin actualizar y que no se justifica, pero aqui estoy de nuevo con este capitulo, sé que quizá tendrán que leer todo el fic desde el principio para poder agarrar el hilo de nuevo, pero les aseguro que tambien tuve que hcerlo yo. Estamos en una parte importante del fic, y estos capitulos posteriores han sido dificiles de escribir porque lo que viene ahora si es la parte importante, reitero, espero no decepcionarles y que la historia siga siendo de su agrado y si es así ya saben, un comentario con sus dudas, avada kedavras, crucios, son bien recibidos.


CAPITULO DIECINUEVE

AGONIA NO ES ESPERANZA.

"No todo el mundo es suficientemente malo ni tampoco suficientemente bueno".

Ministerio de Magia, Oficina Central de Aurores.

El movimiento dentro del Departamento de la Oficina de Aurores era de un constante ir y venir de aurores que se encontraban trabajando dentro de sus cubículos y en algunas ocasiones, entraban a los de sus compañeros de trabajo para intercambiar opiniones o resolver dudas.

Todos manejaban el mismo caso desde hace un año y ninguno, por muy experimentado que fuera podía dar con el responsable de la muerte de Robert Charlestón ni tampoco con el posible origen de su muerte.

Escucharon pasos que se encaminaban hacia el pasillo de acceso a la Oficina de Aurores y todos sus integrantes giraron sus cabezas para observar a las dos personas que en ese momento estaban pasando por el umbral de la puerta de la Oficina de Aurores. Aquellas dos personas vestían completamente de negro, con el gorro de la túnica negra que portaban sobre sus cabezas ocultando sus rostros.

Los visitantes caminaban con parsimonia por los corredores del Departamento hasta llegar a la puerta del despacho del actual Jefe de Aurores, al cual entraron sin decir ni una sola palabra y los murmullos de diferentes aurores se dejaron escuchar ante la actitud déspota de dos de sus compañeros, pues nadie entraba al despacho del Jefe sin anunciarse antes.

Entraron al despacho y se encontraron con la figura alta y delgada del actual Jefe de Aurores, quién se encontraba de espaldas a ellos revisando unos documentos en una mesa alta donde llevaban a cabo las reuniones del Departamento de Aurores y el Jefe hablaba con los aurores de su plena confianza.

El aún Jefe de Aurores levantó la mirada de la mesa y se volvió al sentir la presencia de los dos individuos detrás de él y sus ojos verde esmeralda se posaron sobre los recién llegados que no bajaban las capuchas para dar a conocer su identidad, el Jefe de Aurores sacó su varita y lanzó un hechizo de insonorización a la puerta del despacho para después encaminarse a su escritorio de madera de cedro recién pulido, se sentó tranquilo en su silla esperando que las dos personas revelaran su identidad.

Aunque, sonrió internamente, ya podía darse una idea de quienes podrían ser, se vestían así para pasar desapercibidos ya que no era conocido por muchas personas, que ambos eran aurores pero no de tiempo completo.

Uno de ellos retiró la capucha de su cabeza dejando al descubierto un cabello de color rojo fuego y unos brillantes ojos azules, saludó con una enorme sonrisa al Jefe de Aurores al tiempo que su compañero dejó caer la capucha y su cabello corto de color negro y su cara redonda aparecieron, también miró al Jefe de Aurores con una sonrisa.

Su jefe les indicó con un gesto de la mano que se sentaran en las dos sillas frente a su escritorio y así lo hicieron manteniendo las sonrisas en sus rostros.

-¿Y bien? ¿Qué tienen que contarme?-preguntó el hombre de ojos verde esmeralda recargado en el respaldo de su silla con tranquilidad.

-No mucho, en realidad-dijo el pelirrojo con una mueca-¿No te ha contado Teddy nada?

Harry Potter se tensó al escuchar el nombre de su ahijado. Lo había mandado a Hogwarts para que investigara de primera mano lo que sucedía en el colegio con los alumnos pero desde el momento en que los ataques se produjeron, específicamente el de su hijo, James Potter, Ted Remus Lupin se había vuelto hermético con él y no le había dado ningún informe hasta ese momento.

No desconfiaba del muchacho, era uno de sus mejores aurores aún teniendo diecinueve años, casi estaba por cumplir los veinte pero no saber cómo estaban las cosas en el colegio por su propia mano le angustiaba pues sus hijos James y Albus evitar nombrar los ataques o a la logia en sus cartas; medida que según le comentó Ginny era buena idea por parte de ellos así nadie se enteraría de nada si las lechuzas eran interceptadas por el bando contrario.

Bando del que Potter se había adelantado a sus planes así como la Orden del Fénix para proteger a los chicos y a sus familias; sin embargo, sentía que algo se le escapaba de las manos.

-No he hablado con Teddy desde que lo mandé al colegio a vigilar de cerca a James, Albus y sus amigos-contestó Harry con seriedad, en su mirada podía observarse la angustia que sentía al no saber nada de lo que pasaba en el colegio donde había pasado los mejores y peores momentos de su vida, y ahora, sus hijos hacían sus vidas dentro de aquel enorme castillo.

-Tienes suerte entonces, Harry- dijo el hombre de cara redonda que respondía al nombre de Neville Longbottom, profesor de Herbología en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería y era líder de la casa de Hufflepuff ante la ausencia de Pomona Sprout.

-Aunque debemos decirte que no son buenas-habló el hombre pelirrojo llamado Ronald Weasley quien había desaparecido la sonrisa de su rostro volviendo su rostro frio y serio-Lo que hemos investigado nos deja en jaque a nosotros y a toda la Orden del Fénix.

-La misión se ha vuelto en nuestra contra, Harry-dijo Neville con seriedad-A inicios de este curso, han empezado con el hechizo Malignum Societatum, Violonchelo quiere acabar cuanto antes con los chicos y evitar que logren el tiempo para prepararse.

-¿Qué está pasando?-preguntó Harry a ambos hombres que intercambiaron miradas entre sí llenas de preocupación y angustia.

-Harry, amigo, sé que estás preocupado por James y Albus, así como lo estoy con Rose-dijo Ron con seriedad a su amigo y cuñado-Pero si lo que Teddy nos hizo llegar desde Hogwarts es verdad, entonces debemos replantear la estrategia y evitar que los chicos se enfrenten a la logia en Hogwarts.

-¿Qué les dijo Teddy?-soltó Harry rápidamente esperando la respuesta de sus amigos y compañeros de trabajo.

-Nos hizo llegar una nota con una supuesta acusación de homicidio por parte de Gloria Charlestón, es un anónimo, pero ese anónimo dice saber lo que en verdad buscaba Gloria con la muerte de su marido. Los planes se han ido por el desagüe, tendremos que apresar a la que es protegida de la Orden del Fénix por asesinato-habló Neville con rapidez, había hablado con Teddy antes de reunirse en Hogsmeade con Ron para hablar sobre lo que había recibido el muchacho.

Teddy parecía nervioso, como si no supiera qué hacer cuando siempre tenía una solución a la mano, pero ahora no las tenía todas consigo, desconfiaba de los hermanos Charlestón, pero al mismo tiempo, según Diego Brington, uno de ellos estaba bajo el influjo del Malignum Societatum y si no lo estaba ya, no tardaría en estarlo.

Estaba claro que buscaban que desconfiaran unos de otros, y si eso pasaba, no sería bueno para la situación en la que los diez chicos se encontraban. Debían buscar una solución rápida.

-¿Charlestón acusada del homicidio contra su propio marido?-murmuró Harry con el entrecejo fruncido.

-Se nos está yendo de las manos-dijo Neville con seriedad-La logia dentro de Hogwarts se mueve pero no hemos hecho nada para que los chicos puedan luchar contra ellos, están indefensos ante un posible ataque de la logia.

-¿Qué chico está bajo el Malignum Societatum?-preguntó Harry con ansiedad.

-Gabriela Charlestón, ella le pidió ayuda a Teddy porque Brington se negó a ayudarla-contestó Neville sonriendo y manteniendo la seriedad de su voz.

-¿Qué opinas, Harry?-le preguntó Ron a su mejor amigo.

Los tres hombres se quedaron en silencio esperando la respuesta del líder de aurores quien se encontraba demasiado confundido, con esa nueva acusación, el caso de la muerte de Robert Charlestón daba un enorme giro por lo que la misma Orden del Fénix podía verse engañada por la familia Charlestón-Dougal.

¿Acaso la Orden del Fénix no debía inmiscuirse en los asuntos de los aurores dentro del Ministerio de Magia? ¿Y si Harry había permitido que se inmiscuyera más de lo relativamente necesario?

Entonces no entendía que debía estar haciendo Dossiers y Violonchelo dentro de ese asunto que rodeaba a la muerte de un funcionario del Ministerio, que si bien no se sabía mucho de él, no había llevado una vida indigna, sólo había ocultado pertenecer a Dossiers.

Harry se pasó una mano por la frente. El asunto de Dossiers y Violonchelo lo estaba sacando de sus casillas y estaba agotando toda la paciencia que guardaba que ya era poca.

Harry pidió a sus dos amigos que salieran de su oficina para que pudiera pensar mejor las cosas, le dejaron la nota que acusaba a Gloria Charlestón sobre homicidio y sus ojos verde esmeralda se posaron en el papel sobre su escritorio.

Si Kingsley daba la orden, Harry no podía negarse a cumplirla y tendrían apresada a Gloria Charlestón y la encerrarían en Azkaban hasta el día de su juicio donde se resolvería su situación jurídica y presunta responsabilidad en el caso de la muerte de su marido.

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Torre de Gryffindor.

James estaba sentado sobre uno de los butacones frente al fuego en la sala común mientras sostenía en sus manos el Mapa del Merodeador del cual no separaba la vista como si esperara ver a alguien aparecer en el pergamino viejo y arrugado.

-¿No hay rastro de ella aún?-le dijo Lorcan sentándose a un lado de él, James lo miró y pudo observar que también tenía un semblante preocupado idéntico al que él tenía en ese momento.

-No-contestó James con simpleza-¿Está de más decir que me preocupa?

-¿A quién no le preocuparía, Jamsie?-preguntó Lorcan de forma retorica aumentando un poco su parecido con su hermano gemelo-Ni siquiera su propio hermano sabe en dónde rayos está metida.

James dejó el mapa a un lado y miró a su amigo de forma acusadora-¿Qué quieres decir?

Lorcan miró a su amigo y respiró hondo antes de comenzar a hablar y decirle algo que no le gustaría para nada escuchar-¿Recuerdas lo que dijo Lysander después de la clase de Transformaciones? Si he entendido a mi hermano, creo que debemos desconfiar de los Charlestón a partir de ahora, si no queremos problemas.

James miró a su amigo y ante cada palabra que soltaba, una ceja enarcada apareció en su rostro y sus ojos chocolate brillaban en forma de burla.

-De algo estoy seguro y lo tengo claro después de convivir contigo durante tres años y eso es que nunca entiendes las palabras de tu hermano y que tampoco eres tan profundo como quieres hacerme creer y otra cosa, sé que Gabriela ni Aarón son santos de tu devoción, Lorcan, pero quieras o no, estamos juntos en esto-soltó James con ironía y una sonrisa sarcástica que hizo que Lorcan se enojara con él y se levantara de su lugar.

-¡Estas ciego, Potter! ¡Solo tú te niegas a aceptar la verdad, ellos, son los causantes de todo, incluso de que tengas una sentencia de muerte sobre tu cabeza desde el año pasado! ¿Qué no lo ves?-espetó Lorcan con enojo mirando a James con furia que al escuchar a su amigo quitó la sonrisa que adornaba su rostro.

James había intentado por todos los medios olvidar que una amenaza de muerte, como había dicho Lorcan, pendía sobre su cabeza, por eso no había olvidado las bromas, por eso siempre estaba sonriendo y riendo como solía hacerlo, tanto para darse tranquilidad a sí mismo como a sus amigos y familiares, pero quizá no era esa la forma de hacerlo.

Su mundo estaba en jaque y aunque no era conocido en todo el mundo mágico lo que sucedía, ellos sabían lo que estaba pasando y lo que se jugaban por estar en medio, tal parecía que el mundo de los magos nunca se mantendría quieto.

Sabía que Lorcan nunca se llevaría bien con los Charlestón aunque estuvieran juntos y metidos en el mismo lío, pero James se negaba a aceptar que uno de sus amigos, sobre todo su mejor amiga, lo traicionara de ese modo. Porque además de ser su mejor amiga, era su protectora, quien velaría por su seguridad y que nada le pasara.

No podía entregarlo, ¿O sí? Entonces recordó una de las tantas historias que su padre le había contado sobre sus abuelos y los mejores amigos de ellos. Los había traicionado su mejor amigo, el que era su guardián secreto.

El pasado se repite…

Esa frase hizo eco en su cabeza por unos instantes y apretó los puños de sus manos con fuerza tratando de negarse a si mismo esa situación y al mismo tiempo luchando contra la razón que le dictaba que era verdad.

-Lorcan, no quiero a Colagusanos en mi vida, y que haya aparecido Colagusano de nuevo como revivido de una muerte lejana no significa que el pasado se repita, no con ninguno de nosotros-murmuró James agachando la mirada ante un desconcertado Lorcan que no apartaba la mirada de su amigo.

-James, no dije que el pasado se repitiera, solo que con todo lo que ha pasado, desconfió de ellos es todo-dijo Lorcan tratando de tranquilizar el ambiente tenso que se había formado con su reciente discusión-Sé lo que Gabriela significa para ti, créeme estaría igual si…

Se interrumpió unos momentos a sí mismo como sopesando lo que estaba a punto de decir, carraspeó levemente y continuó-Ese no es el punto-habló Lorcan negando con la cabeza-Ella es tu protectora, pero todos tenemos en claro algo, ella nunca desaparecería porque sí…

Los dos amigos se quedaron en silencio unos segundos los cuales fueron suficientes para que el retrato de la Dama Gorda se abriera de repente dejando entrar a una cansada Roxanne quien al verlos les habló con urgencia.

-¡Síganme, Malfoy quiere decirnos algo importante!

Los tres Gryffindor salieron de la torre a toda velocidad, uno de ellos llevando en sus manos un pergamino viejo y arrugado que después guardó en los bolsillos de su túnica.

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, Terrenos de Hogwarts.

-Has estado todo el día evadiendo a tus amigos y a tu hermano, ¿No crees que sería mejor que les dijeras la verdad?-le dijo a la chica rubia que se encontraba sentada sobre la hierba observando las aguas del lago con expresión ausente y se sentó a un lado de ella.

-No, sabes lo que sucedería-contestó la chica sin mirarlo ni un solo momento, soltó una risa y siguió hablando-Son capaces de enfrentarse a Zabini y aun no sabemos qué es lo que puede pasar con todo esto.

-No haces ningún bien a nadie con esto, ¿Lo sabes, cierto?

La chica asintió con la cabeza y alzó la mirada al cielo azul de aquel día-Deben comenzar a acostumbrarse, porque después de esto, nada será igual, ni yo sé que me espera.

-Encontraremos una solución, Gabriela, Teddy lo prometió y debemos confiar en él.

-No quiero que me odien, Richard. Pero si es la única forma de protegerlos, lo haré.

-Cuando se enteren no sólo te odiaran a ti, también a Rachel y a mí por ocultarles las cosas y por ayudarte en esta locura.

-Todo sacrificio es bueno, mi padre decía eso-dijo la chica con nostalgia mirando a su amigo a los ojos.

-¿Segura que eres Gryffindor?-dijo Richard riendo-No actúas como tal escondiéndote de tus amigos.

-Richard-exclamó la chica con enojo y se cruzó de brazos ante las carcajadas que soltó el muchacho.

New Castle, Inglaterra.

Los aurores habían llegado a su casa en New Castle y no entendía porque la estaban buscando como si de una mortifaga fugitiva se tratara. Habían lanzado un Bombarda a la puerta de acceso de su casa que tanto trabajo le había costado para que sus hijos y ella pudieran vivir lejos del asedio de la prensa mágica que aún tenía muchas preguntas para hacerle después de casi año y medio de la muerte de su marido.

Asustada como estaba, Gloria decidió salir de su escondite y enfrentar al escuadrón de aurores que la buscaban como locos por toda su casa, bajó las escaleras corriendo y con la varita en alto para defenderse si es que a alguno de ellos se le ocurría atacarla con un hechizo se presentó ante ellos y tal como lo había pensado, lanzaron un par de sogas hacia ella para inmovilizarla atándola de pies y manos provocando que cayera inerte al suelo golpeándose el rostro por el golpe.

Su orgullo no le permitió soltar un alarido de dolor y solo se limitó a sentir el brote de la sangre por su rostro y como pudo levantó la mirada del suelo hacia sus captores, sí se les puede llamar de ese modo, pensó ella y escuchó la voz de Harry Potter hablándole y con la varita apuntándole para que no decidiera escapar.

-Gloria Charlestón-Dougal, se le acusa de cometer homicidio calificado contra Robert Charlestón, así que desde este momento queda a disposición del Cuartel de Aurores, será llevada ante el Wizengamot quien decidirá su situación jurídica hasta que se demuestre su presunta responsabilidad sobre el hecho que se le imputa-dijo Harry Potter con seriedad y aspecto grave mirando a la mujer que yacía en el suelo sin apenas moverse-Tiene derecho a guardar silencio y a nombrar un abogado para llevar su caso, no intente escapar porque acabamos de activar el detector que nos permitirá encontrarla en cualquier parte de Reino Unido, ¿Ha quedado claro?

Gloria sintió como dos aurores la tomaban por los brazos con brusquedad y la levantaban quedando frente a frente con Harry Potter quien no había variado su aspecto en cuanto sus ojos chocaron. Sin embargo, Gloria no pudo quedarse callada.

-¿Qué significa esto, Potter?-espetó la rubia Charlestón con furia-¡No soy culpable! ¡Si lo fuera no hubiera pedido tu ayuda y mucho menos que protegieras a mis hijos! ¡No maté a Robert, nunca lo haría!

-Así hablan todos, mujer, es mejor que no pongas resistencia-habló Dawlish con pretensión y burla.

-¡Potter!-gritó Gloria mientras los dos aurores la guiaban hacia la salida de la casa.

Harry miró los restos de sangre que quedaron en el suelo de madera de la casa Charlestón, negó con la cabeza, todo estaba saliendo mal y esa reciente detención lo demostraba.

Sabían que Gloria no era la culpable, la Orden del Fénix lo sabía, entonces, ¿Por qué inculparla a ella de un crimen que no había cometido? Era el líder de la Orden del Fénix pero dentro del Ministerio sólo era Harry Potter el Jefe de Aurores y su rango como líder de la Orden no le permitía evitar las detenciones que pudiera evitar, sólo recibía y acataba ordenes del mismo Ministro de Magia, solo que esta vez, tenían suficientes pruebas que declaraban a Gloria Charlestón como culpable y quizá pasaría una buena temporada en Azkaban.

Pero no le preocupaba eso, al contrario, lo que le preocupaba era el cómo se lo diría a los hijos de Gloria Charlestón.

Ellos solo tenían trece años, no podían enfrentarse a algo como eso. Habían perdido a su padre y ahora pierden a su madre, tan solo esperaba que pudieran entender lo que pasaba y se dieran prisa en cumplir con los entrenamientos que debían llevar a cabo.

Ahora Harry lo entendía todo. El tiempo en el que el Elegido tenía en sus manos el destino del mundo mágico había acabado desde hace mucho tiempo, ahora eran otros los que debían luchar contra el mal que aun estaba presente en ese mundo y él solo sería un espectador más para ver como sus hijos y sobrinos trataban de derrotar a ese mal que se estaba presentando.

Ya no dependía de él.

Solo esperaba que la noticia no llegara tan rápido a Hogwarts sino los dos chicos Charleston se le vendrían encima pidiendo explicaciones sobre lo que sucedía con su madre.

Stonehenge, Inglaterra.

Un muchacho de cabello rubio corto caminaba sin cesar por el comedor principal de una mansión al estilo victoriano, era la mansión de Dossiers. Mientras caminaba se detenía frente a la ventana del comedor que dejaba ver los pastizales verdes de la región de Stonehenge y el monumento de piedra que cada día se le hacía más interesante desde que había llegado a vivir en aquella casa.

Sus sentidos le indicaban que algo estaba sucediendo, la magia se estaba moviendo de nuevo y el misticismo que rodeaba la casa por el monumento de Stonehenge era casi palpable.

La magia que desprendía el monumento estaba llena de intriga y temor, nunca había sentido algo así. No podía creer que ninguno de los miembros de Dossiers no hubieran sentido esa magia que emanaba el monumento, era como si quisiera advertirles sobre algo que estaba pasando.

Comenzaba a creer que lo que decía Diego sobre la líder Nashda Mcfarlan eran verdad, no estaba realmente interesada por salvar a esos cinco niños con los que el Legado de Merlivían había despertado de nuevo

-¿Sucede algo, Stephen?-le preguntó la voz de la líder Nashda detrás de él-Estás algo nervioso.

-Nashda, ¿Qué no te das cuenta?-replicó Stephen a Nashda quien lo miraba con una sonrisa torcida-La magia volvió a desestabilizarse, no me sorprendería nada que los muchachos vuelvan a tener escape de poder como la última vez.

-Lo sé, Stephen, ya lo había notado-contestó Nashda en su defensa-No es de gran importancia, solo que descubrimos al asesino de Robert.

-¿Qué?-soltó Stephen escandalizado ante las palabras que había pronunciado Nashda.

Nashda soltó una carcajada que a Stephen le puso los nervios de punta, nunca la había escuchado reír de esa forma y el muchacho arrugó el ceño extrañado por la actitud de la mujer frente a él.

-Mi querido muchacho, siempre fue Gloria, la esposa de Robert, ella lo mató-dijo Nashada como si le estuviera hablando a un niño de cinco años.

-Imposible-farfulló Stephen con nerviosismo, le dirigió una mirada a Nashda y salió del comedor a paso rápido en dirección a la puerta de salida de la mansión.

Con varita en mano, Stephen se alejó unos cuantos metros de la casa, le dedicó una última mirada antes de desaparecer con rumbo a la casa de Serena Feyrón en la ciudad de Carcasona en Francia.

Era la única miembro de Dossiers que podía ayudarle a aclarar sus pensamientos confusos, ahora entendía un poco a esos chicos teniendo a la logia de Hogwarts justo a un lado, Stephen Lawrence sentía que durante todos esos años había convivido con el enemigo dentro de la misma casa.

Ministerio de Magia, Oficina de Aurores.

La comitiva que había apresado a Gloria Charlestón había arribado al fin a la Oficina de Aurores con el fin de hacer efectiva la detención de la mujer por haber matado a su esposo, los aurores se felicitaban entre sí porque al final de tanto trabajo, entre investigaciones durante todo un año, habían encontrado al asesino de Robert Charlestón.

Ese caso estaba concluido, solo quedaba el juicio de la señora Charlestón y pasaría una buena temporada en Azkaban.

Gloria fue encerrada en uno de los cubículos que se utilizaban en caso de hacer una detención como aquella, pues debían hacer los interrogatorios que marcaban las leyes mágicas antes de llevarla directamente a prisión.

La puerta del cubículo se cerró con fuerza haciendo un sonido hueco al ser cerrada a vacio para impedir que escapara o en su defecto realizara magia para aparecerse.

Cuando se vio liberada, Gloria golpeo con todas sus fuerzas la pared del cubículo y lanzó un grito lleno de frustración y dolor por lo que estaba sucediendo. No podía ser cierto que la hubieran acusado de matar a su propio marido, ¿Quién podía ser capaz de realizar un acto tan vil como aquel?

-No, ¿Qué les diré a mis niños cuando se enteren de esto?-murmuró Gloria soltando unos sollozos apenas audibles.

Recordó aquellos días en los que rechazaba a su propia hija por ser amiga del hijo de Potter y por no haber quedado en Slytherin como siempre les había inculcado a sus hijos desde que eran niños.

Aarón siempre había sido su consentido, no le negaba nada, su forma de ser le recordaba mucho a sus tiempos de estudiante de Hogwarts, era el niño educado, travieso e inteligente que siempre había soñado, siempre estuvo rodeado de afecto por sus padres, incluso Robert le había enseñado a volar en escoba cuando tenía seis años, la vida de Aarón era la de un niño mimado, se volvió caprichoso y por un tiempo siguió su ejemplo de rechazar a Gabriela por no ser lo que se quería de ella.

Aarón sabia valerse por sí mismo, era altanero, inteligente, independiente, algo que Gabriela no era, ella era noble, generosa, ella no era como su hermano, eran gemelos pero muy diferentes entre sí.

Su hijo hizo buena amistad con Richard Nott y Landon Zabini y en un cierto momento se alegró por esa amistad que compartían hasta que Aarón decidió alejarse de Landon porque el chico Zabini comenzaba a mostrar rasgos de lo que se estaba volviendo y Robert de algún modo, sabía lo que pasaba con el amigo de su hijo, en cambio lo que hizo ella como madre fue regañar a su hijo por no salvar su amistad con Landon.

Entonces el recuerdo de aquella noche, el día de la muerte de Robert, entró a su mente como si lo estuviera viviendo en ese mismo instante.

Dejó el libro que estaba leyendo sobre la mesita de la sala y se encaminó hacia las escaleras para dirigirse a su dormitorio para descansar después de un día tan agotador como ese.

Por suerte sus hijos habían subido a sus cuartos hace apenas un cuarto de hora después de haber causado un desastre en la cocina con sus intentos de pociones, sonrió de medio lado al pensar en las ocurrencias de sus hijos. Apenas tenían doce años y ya querían preparar un Filtro de Muertos en Vida.

Mientras andaba apagó las luces de la casa, hasta que llegó a su dormitorio y se encontró a su marido sentado sobre el alfeizar de la ventana mirando hacia el exterior con expresión pensativa. No se había dado cuenta de su presencia aún.

-¿Robert?-preguntó Gloria con una sonrisa amable en el rostro.

Se acercó a su marido y lo abrazó por el cuello dándole un beso sobre su mejilla a lo que Robert sonrió de medio lado y se giró hacia su esposa.

-Pensé que te quedarías leyendo ese libro tuyo hasta más tarde-dijo Robert en voz baja y con una sonrisa burlona-Le haces más caso a los libros que a mí, Gloria. ¿Qué le ves de interesante?

Gloria soltó una ligera carcajada mientras se colocaba al lado de su marido y ambos miraban por la ventana hacia las calles del condado de New Castle.

-Lo mismo que tú te le ves a las historias de Merlín. Nunca he entendido esa obsesión tuya que tienes con Merlín.

-Sabes cómo eran mis padres, siempre inculcándome la magia verdadera-dijo Robert riendo mientras le daba una mirada a su esposa-¿Alguna vez te preguntaste como sería todo sí no tuviéramos estas creencias?

-¿Lo dices por lo que sucede con Gabriela, verdad?-dijo Gloria con incomodidad desviando la mirada hacia la ventana.

-No, aunque te entiendo a ti y Aarón, pero son hermanos, no deben ser así el uno con el otro sólo por ser de diferentes casas, y te lo he dicho, ser Slytherin, Gryfiindor, Hufflepuff o Ravenclaw no significa que el mago o bruja vaya a ser mediocre o no-habló Robert con seriedad manteniendo su semblante tranquilo.

Gloria en ese momento sintió aquellas palabras como un regaño sutil por parte de su marido, pero ahora comprendía muy bien el mensaje que llevaba oculto.

Se quedaron en silencio unos momentos, no se escuchaba ningún sonido dentro de la casa, solo se encontraban ellos dos despiertos a esas horas de la noche.

Sin embargo, un movimiento en el patio posterior de la casa que podía observarse por la ventana, alertó a Robert quien se separó inmediatamente de la ventana arrastrando junto a él a Gloria y apagó las luces del dormitorio con la varita temiendo que los hubieran visto desde ya algunos minutos.

-¿Qué pasa, Robert?-preguntó Gloria angustiada ante las acciones de su marido.

-Gloria, ve con los niños, no salgan, iré a ver quién es-le ordenó Robert a Gloria que salió corriendo del cuarto.

Cuando se dirigía al cuarto de Aarón, se estampó contra el pecho de una persona que había entrado en la casa sin que se dieran cuenta. Esa persona estaba vestida de negro completamente y usaba una máscara plateada, sólo podía observar la sonrisa burlona del hombre que la agarró en un instante por la muñeca.

Gloria comenzó a forcejear para soltarse del agarre del hombre quien la aventó hacia la otra parte del pasillo, la rubia mujer sacó su varita de donde aun la guardaba y apuntó con ella al enmascarado quien soltó una carcajada al observar lo que hacía la mujer.

-Eres patética, Dougal-rió el hombre alertando a Robert quien salió de la habitación conyugal para auxiliar a su esposa.

Robert se tensó al observar al enmascarado que había osado a interrumpir en su casa sin ser invitado y sacó su varita y le apuntó directo al corazón.

-Buenas noches, Robert, que gusto verte-dijo el enmascarado quitándose la mascara con un movimiento de varita.

-Blaise Zabini, vaya sorpresa-dijo Robert mordaz.

-¿Lo conoces, Robert?-susurró Gloria a su marido quien en respuesta le hizo un gesto con la cabeza indicándole las habitaciones de enfrente a las que Gloria se dirigió veloz y presurosa.

Sin embargo, no pudo entrar a ninguna de las habitaciones porque la conversación que mantenía su marido con Zabini la hizo detenerse ipso facto.

-¿Dónde están los documentos que hablan sobre el Legado de Merlivian, Charlestón?

-No te lo diré-contestó Robert con frialdad sin bajar la varita ni un ápice-¿No encontraste a la única sobreviviente de la última búsqueda, cierto?

-¡Eso no importa ahora, Charlestón!-gritó Zabini con furia mientras lanzaba un bombarda hacia el muro detrás de Robert que tuvo que agacharse para impedir el impacto de las piedras sobre él.

Gloria sin pensarlo, invocó un escudo protector para impedir que las piedras sueltas golpearan a su marido hiriéndolo, mientras pedía a Merlín que sus hijos no salieran de sus habitaciones al escuchar los ruidos, si es que no estaban despiertos ya.

-¡Dime dónde está esa información, ahora!-espetó Zabini con voz en grito completamente fuera de sí.

-No la vas a encontrar aquí, Zabini, toda esa información la tiene la última sobreviviente de la última vez que apareció el Merlivían-dijo Robert con dificultad mientras se levantaba de entre los escombros.

-¡Serás…! ¡Para tu información, Primer Gran Maestre, tus seguidores me dieron cierta información sobre ti que ni tu propia esposa sabe!-espetó Zabini con coraje.

Robert sonrió con amargura al escuchar las palabras de Zabini y le dirigió una rápida mirada a Gloria que había escuchado todo sin entender nada.

-Tú lo has dicho, soy el Primer Maestre, igual que mi padre antes que yo, pero me llevaré todos esos secretos a mi tumba-dijo Robert con solemnidad dispuesto a enzarzarse en un duelo con su atacante.

Zabini pareció tranquilizarse, movió un poco el cuello y apuntó su varita hacia Robert.

-Que así sea, Charlestón.

Dejó de recordar justo en el momento en que la puerta del cubículo se abría dando paso al Ministro de Magia, Kinsgley Shacklebolt, Harry Potter y a una persona que no creía que vería en esa situación.

¿Qué hacia ella ahí dentro? No podía entender que era lo que pasaba.

-Buenas tardes tenga usted, Charlestón-le saludó Kinsgley con seriedad, a lo que Gloria no respondió, se quedó completamente ensimismada al ver a esa mujer.

-¿Qué haces aquí, Nashda?-preguntó Gloria a la mujer que sonreía socarronamente.

-La señora Mcfarlan fue la que nos dio una pista sobre su paradero, Gloria-respondió Kinsgley la pregunta realizada por ella hace unos minutos.

-¿Pista?-farfulló Gloria contrariada-¿Sobre qué?

-Ella la acusa a usted como la culpable del homicidio de Robert Charlestón-soltó Kinsgley a bocajarro sorprendiendo no solo a Gloria también a Harry que no conocía nada de esa información.

No le habían proporcionado nada, solo le habían dicho que había llegado una carta que inculpaba a Gloria de asesinar a su propio marido, pero nunca le dijeron que el Ministro tenía contacto con la persona que había declarado en contra de Gloria.

-¿Por qué no se me comentó nada, Kinsgley?-preguntó Harry tratando de ocultar su enojo.

-No lo creí necesario, Harry-respondió Kinsgley con desinterés.

Harry apretó los puños con frustración y le espetó-¡Soy el Jefe de Aurores, yo llevo el caso de la muerte de Robert Charlestón! ¡Me debiste de haber informado sobre esto!

-Ya basta, Harry, fue mi decisión, tienes un panorama muy complicado últimamente, ¿Sabes a lo que me refiero, no?

Harry se quedó estático, ¿Kinsgley había soltado todo sobre los muchachos a sabiendas que era un asunto de la Orden también?

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, Terrenos.

-Rose nos dijo que tenias algo importante que decirnos, Malfoy-dijo Lorcan con voz fría al muchacho de segundo año de Slytherin.

Sentados sobre la hierba reseca de los terrenos del colegio, se encontraban Lorcan, Lysander, Roxanne, Rose, James y Albus, por un extraño motivo, Rachel aun no había llegado a la cita ni tampoco los hermanos Charlestón.

-Sí, me gustaría esperar a Rachel y los demás pero los hemos esperado lo suficiente y esto no debe esperar más-dijo Scorpius mirándolos con una mueca altanera que ocultaba su verdadera preocupación.

-¿Qué sucede? ¿Sobre qué trata?-preguntó Roxanne con curiosidad.

-La logia me mandó una carta-soltó Scorpius sin más mientras sacaba un trozo de pergamino de su bolsillo y se las mostraba a cada uno de los chicos.

-¿Un traidor a su causa?-murmuró Lysander al terminar de leer la carta y se la pasaba a James para que la observara.

-Creo que el ataque a Rachel y James el curso pasado están conectados entre sí, no queríamos verlo, ninguno, pero esta carta indica que van tras nosotros, según la historia, somos los elegidos por el Merlivian-explicó Scorpius a los chicos que lo miraban sorprendidos.

-Lo sabia-dijo James en voz baja a lo que las miradas de los chicos se giraron hacia él-Zabini, siempre estuvo detrás de todo, incluso cuando regresé del hospital tuve una discusión con él, si no hubiera sido por Teddy, nos hubiéramos batido a duelo.

-Hablas como si se tratara de un concurso de esgrima, Potter-dijo Scorpius con una ceja enarcada y una sonrisa burlona.

James miró a Scorpius de forma despectiva y desvió la mirada hacia Lorcan quién entendió a lo que su amigo se refería, habían hablado de eso desde hace algunos minutos. James torció la boca con enojo, después de todo, las sospechas de Lorcan tenían sentido.

¿Por qué todo se estaba complicando tanto? Si ya los estaban buscando sin saber muy bien cómo eran sus poderes, ¿Qué pasaría cuando los tuvieran? Vaya que estaban en grandes aprietos y aunque quisiera negarlo, la desaparición de los Charlestón y de Rachel era sospechosa a menos que se estuvieran ayudando a buscar a Gabriela…

-Escuchen, creo que nos estamos adelantando en dar conclusiones absurdas-dijo Lysander con el ceño fruncido mirando a todos los chicos-Que los Charlestón ni Rachel no estén aquí debe ser por algo, no queramos apuntar a los que creamos pecadores sin serlo.

Lorcan miró a su gemelo con fastidio, ¿Qué no entendían? Si alguien estaba pasando la información a la logia, sobre todo a Zabini, no durarían mucho con vida, la logia ya había demostrado de lo que era capaz después de los ataques que sufrieran James y Rachel.

No dudaba de Rachel porque nadie en su sano juicio se interpondría en un ataque que no era para ella y recibiría la mayor parte del daño a cambio, ni la protegería si no estuviera en contra de los ideales de ese grupo de personas.

Estaba claro que desde un principio, Rachel estaba en contra de los ideales de la logia y de su hermano, ella les había ayudado, ella les había dicho que uno de los integrantes era su hermano mayor y estaba con ellos. Sin embargo, ¿Quién podría decirles que no estaba con ellos solo para sacar información? Roxanne les había comentado que desde su accidente, Rachel ya no vivía en la mansión Zabini, se había marchado con su madre.

Además, Lysander confiaba ciegamente en la chica, entonces, todo apuntaba a los Charlestón. Ellos eran los culpables de todo.

-Lysander deja tus sermones por un instante, ¿Quieres, hermano?-replicó Lorcan con un bufido bajo-Está más que claro quiénes son los culpables de todo.

Lysander miró a su hermano con expresión imperturbable poniendo de los nervios a su hermano y haciendo que James sonriera de medio lado. Lysander era de ese modo cuando se enojaba.

El chico Ravenclaw iba a hablar cuando fue interrumpido por Roxanne que trataba de calmar a un alterado Lorcan.

-Lorcan, está bien que algunos de nosotros no nos llevemos bien, pero no creo que sean ellos los culpables, son nuestros amigos.

Y sin esperar más, Lorcan explotó.

-¡Eso, defiende al rubio teñido de Charlestón!-gritó Lorcan mirando a Roxanne con una mirada que la chica no supo cómo descifrar, lo que si supo fue que le dolió el modo en cómo la trató por lo que salió corriendo del lugar con los ojos impregnados de lágrimas.

James soltó un resoplido, y lo último que vio Lorcan fue a una pelirroja de túnica escarlata que lo había tomado de las solapas de su túnica con fuerza.

-Muy bien, Scamander, gracias a tus malditos celos hiciste llorar a mi prima-dijo Rose con furia mirándolo a los ojos-¿Por qué no te lanzas al lago y nos libras de tu estupidez!-dijo esto y lo soltó con brusquedad y dio media vuelta para dirigirse de vuelta hacia el castillo por el camino que había tomado Roxanne.

-Lorcan, sé que todo esto es muy confuso y más aún después de lo que Scorpius nos ha dicho-escuchó como Lysander le hablaba con su voz tranquila-Pero no era para que le hablarás así a Roxanne.

-Ella lo decía por Gabriela, tonto, no por Aarón-soltó James de improviso alejándose del lugar junto a los demás dejando a Lorcan con una expresión de sorpresa y confusión en el rostro.

¿Qué había hecho?

Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, Despacho del Director.

Aarón entró con sigilo en el despacho de la profesora Mcgonagall, iba camino a la reunión con los muchachos en los terrenos cuando fue interceptado por el profesor Flitwick quien lo estaba buscando con nerviosismo.

Estaba asustado, la última vez que lo habían llamado a la dirección era cuando supo la historia del Merlivian y lo que eran en realidad. ¿Para qué lo llamarían ahora?

Observó los cuadros de los antiguos directores del colegio y su mirada se detuvo un momento en el retrato de Albus Dumbledore quien se encontraba leyendo un libro sentado sobre su sillón.

-La verdad pronto será revelada-dijo en un murmullo que apenas pudo escucharse en la estancia.

-Aarón, no todo está perdido-escuchó la voz del anterior director del colegio y elevó la vista hacia el retrato con sorpresa-Tú deber es ayudarla, supongo que, es lo que te encomendó tu padre-afirmó el retrato.

Aarón soltú un suspiro de cansancio y se acercó a las sillas frente al escritorio de la directora, le extrañó no verla por ahí, sin embargo, la seria voz de Mcgonagall detrás de él le sorprendió un poco.

-Señor Charlestón, ¿Le gusta hablar con los retratos, cierto?

-Profesora, lo lamento, el profesor Flitwick me dijo que quería verme-se excusó el muchacho con timidez, algo extraño en él.

Mcgonagall se acercó a su silla frente al escritorio y miró a su joven alumno con seriedad. Se veía cansado, nervioso y angustiado, de hecho, si lo pensaba bien, otros chicos amigos de él también se mantenían igual desde el día anterior, los motivos no los sabia.

-Aarón, te tengo malas noticias-dijo Mcgonagall con seriedad asustando al muchacho.

-¿Profesora?-preguntó Aarón con angustia.

¿Qué le esperaba aparte de la desaparición de su hermana? Se la había pasado dos días enteros recorriendo cada rincón del castillo tratando de encontrarla, no quiso enfrentarse a Zabini por temor de que le hiciera algo a su gemela, pero tanto tiempo sin que apareciera le tenía tenso y nervioso, no era común que ella hiciera aquello y debía tener una razón bastante fuerte para hacerlo.

-Hace unos momentos, el Consejo Escolar se ha reunido para debatir tu situación escolar y la de tu hermana-explicó Mcgonagall tensando los músculos de la cara-Los aurores han comunicado que han encontrado al culpable de la muerte de tu padre.

-¿Quién es?-preguntó Aarón con emoción en los ojos-¿Mi madre lo sabe?

La mirada de Mcgonagall se apagó alarmando al chico quien no desvió la mirada de la directora.

Lamento decirte, que han arrestado a tu madre por homicidio.

Aarón sintió que el alma se le iba a los pies. No podía ser cierto, él estuvo presente cuando murió su padre y sabia que su madre no era la culpable.

No pudo evitar que unas pequeñas lágrimas salieran de sus ojos. Había perdido toda esperanza. ¿Qué debía hacer ahora?